Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 23 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Tras una prolongada y apasionada sesión de intimidad, las mejillas de Liu Feiyan lucían encendidas en un carmín arrebatador. Con una mirada teñida de un anhelo insatisfecho, susurró con languidez: "Tianci, la hora se aproxima; es momento de que partas".
"¡La esposa de tu maestro verdaderamente no quiere dejarte ir...!"
"Este discípulo tampoco desea separarse de la esposa de su maestro", respondió Ye Tianci mientras acariciaba con infinita delicadeza la piel de jade y seda de la mujer.
Liu Feiyan puso los ojos en blanco con fingida reprobación y añadió en un arrullo coqueto: "Siendo así, entonces cultiva con ahínco en la Secta Qingxuan; ¡no vayas a decepcionar a la esposa de tu maestro...!"
"¡Quédese tranquila, esposa de mi maestro; este discípulo no fallará!", prometió Ye Tianci solemnemente.
...
Cargando el fardo con sus pertenencias, Ye Tianci abandonó la mansión de los Ye y regresó a la plaza central de Ciudad Liuyun.
En esta convocatoria, sumando la incorporación forzada de Zhao Mei'er, se habían reclutado exactamente doce nuevos miembros: diez discípulos del patio exterior y dos discípulos de tareas varias.
Chi Xiao y Xuan Wei pasaron lista para verificar la presencia de todos y, tras comprobar el número, declararon: "Ya que todos están aquí, nos pondremos en marcha de inmediato".
Apenas cayeron las palabras, Chi Xiao agitó con ligereza su amplia manga. En un abrir y cerrar de ojos, una gigantesca espada voladora que destellaba con un resplandor azul zafiro se materializó flotando ante los presentes.
Aquella hoja medía cerca de dos zhang de anchura y unos quince zhang de longitud, ofreciendo una superficie colosal más que suficiente para transportar a decenas de personas con holgura.
"¡Qué majestuosa!"
"¡Es demasiado imponente!"
La multitud no pudo contener una cascada de exclamaciones maravilladas; incluso el propio Ye Tianci reveló un destello de admiración en sus ojos.
Chi Xiao sonrió complacido y urgió: "No se queden ahí pasmados; suban de prisa".
"¡Sí, señor!"
Los jóvenes vitorearon henchidos de emoción, apresurándose en desorden a saltar sobre la gran espada voladora. Ye Tianci siguió el paso del grupo, disponiéndose a abordar la nave.
Sin embargo, justo en la fracción de segundo antes de que su pie tocara la superficie de la espada, un brazo se interpuso en su camino.
Ye Tianci frunció el ceño. Al alzar la mirada, descubrió que el Anciano Chi Xiao le bloqueaba el paso con una sonrisa que no llegaba a sus ojos:
"Muchacho, esta no es una espada voladora que tú tengas derecho a abordar".
"¿Por qué motivo?", inquirió Ye Tianci con fingida ingenuidad.
Chi Xiao dejó escapar una risita despectiva: "Esta nave está reservada exclusivamente para los discípulos oficiales del patio exterior. La que les corresponde a ustedes, los sirvientes de tareas varias, se encuentra allá".
Dicho esto, Chi Xiao señaló con desinterés hacia un rincón: a poca distancia flotaba una espada ridículamente diminuta e insignificante.
Aquella pequeña hoja apenas alcanzaba los tres chi de longitud; además, su estructura se mecía tambaleante en el aire con una inestabilidad manifiesta, a años luz de la solidez de la gran espada azul.
Zhao Mei'er, plantada sobre la cubierta mayor con los brazos cruzados, se burló con arrogancia desenfrenada: "¡Ja! ¿Un simple sirviente de tareas pretendía viajar en la misma espada con nosotros? Oye, tonto, ¿qué haces ahí parado como un pasmarote? ¿Por qué no te subes a tu sitio de una vez?"
Al escuchar sus mofas, Ye Tianci entrecerró los ojos y una gélida brizna de intención asesina destelló en el fondo de sus pupilas.
Zhao Mei'er sintió un escalofrío desagradable recorrerle la espina dorsal ante aquella mirada, lo que avivó al instante su rabia: "¡¿Qué me miras con esos ojos?! ¡Sube rápido! Si por tu culpa se retrasa la partida, ¡¿acaso podrías cargar con la responsabilidad?!"
"¡Así es! ¡Sube de una buena vez y deja de hacer enojar a la hermana mayor Mei'er!", se apresuró a adular Bai Yuchen, inclinándose servilmente ante la muchacha: "Hermana mayor Mei'er, no gaste su energía enojándose; no vale la pena rebajarse a discutir con gente de esa calaña".
"Hmph", bufó Zhao Mei'er complacida, regodeándose en el trato privilegiado.
Poseedora de un linaje de quinto grado, había sido admitida directamente bajo la tutela personal de Chi Xiao; en cambio, Bai Yuchen, con su modesto cuarto grado, no pasaría de ser un discípulo exterior ordinario. Consciente de que ella ahora gozaba del favoritismo del anciano, el joven noble buscaba ganarse su gracia a cualquier precio.
Ye Tianci no se rebajó a responder a los ladridos de aquel par. Giró sobre sus talones y posó el pie sobre la pequeña espada voladora.
Para sorpresa de todos, en el instante en que el peso de Ye Tianci se asentó sobre la hoja, aquella espada que parecía a punto de zozobrar cesó de inmediato cualquier temblor: quedó petrificada en el aire como si fuera una roca de mil catíes, tan sólida y firme como el Monte Tai.
"Anciano Chi Xiao... disculpe, ¿acaso hay alguna otra espada disponible para que yo pueda viajar?"
De repente, una voz suave y tímida resonó a sus espaldas.
Ye Tianci volvió la cabeza y observó a una muchacha a corta distancia de él. La joven era de complexión frágil y delgada, vestía una túnica blanca sumamente sencilla y poseía un rostro dulce y desprovisto de artificios; sus ojos transmitían una profunda vulnerabilidad, y sus pequeñas manos apretadas con fuerza contra el pecho evidenciaban el pánico y la inseguridad que la dominaban.
Ye Tianci la reconoció al instante: era la muchacha a la que el Anciano Lingxu había admitido de forma imprevista como sirvienta de tareas varias. Una decisión que, según las revelaciones de Yue Ji, obedecía al valioso colgante de jade blanco que pendía oculto bajo su cuello.
"No hay más. Ustedes dos compartirán esa única espada", dictaminó Chi Xiao con una frialdad desprovista de compasión.
"Pero...", la muchacha titubeó al contemplar la pequeña espada a los pies de Ye Tianci. A duras penas había espacio para que una persona se mantuviera en equilibrio; ¿cómo demonios lograrían acomodarse dos?
La muchacha quiso suplicar de nuevo, pero Chi Xiao le espetó con impaciencia: "Basta de rodeos; sube de inmediato".
"Es... está bien...", asintió ella con resignación. Apretando los dientes, dio un salto tembloroso hacia la hoja.
Pese a que su figura era menuda y liviana, la estrechez de la espada era tal que se vio obligada a pegarse por completo a la espalda de Ye Tianci para no caer al vacío. Además, tan pronto como sus pies hicieron contacto con el metal, la espada que acababa de estabilizarse volvió a sacudirse violentamente, amenazando con desplomarse en cualquier instante.
"¡Pffft...!", Zhao Mei'er no pudo contener una carcajada burlona al presenciar la escena.
Bai Yuchen aprovechó para susurrarle con tono servil: "Hermana mayor Mei'er, el trayecto hasta la secta es sumamente largo y peligroso... ¿Cree que ese par termine cayendo al vacío a mitad de camino?"
Zhao Mei'er puso los ojos en blanco y soltó una risita maliciosa: "¡¿Y yo qué sé?! Si ni siquiera son capaces de superar una nimiedad como esta, ¿con qué cara pretenden llamarse miembros de nuestra Secta Qingxuan?"
"¡La hermana mayor Mei'er tiene toda la razón!", asintió Bai Yuchen una y otra vez.
"Joven... Joven Ye...", sobre la pequeña espada, la muchacha alzó la vista hacia Ye Tianci con los ojos húmedos de miedo.
"¿Qué sucede?", inquirió él volviendo el rostro.
"Le... le tengo mucho miedo a las alturas... ¿Sería posible que más adelante yo...?", balbuceó con la cabeza baja y una voz tan débil como el zumbido de un mosquito.
Ye Tianci respondió con serenidad: "Sujétate fuerte a mí. Mientras no mires hacia abajo, no pasará nada".
"Muchísimas gracias, joven Ye...", murmuró ella colmada de alivio, aferrándose con ambas manos a la tela de las mangas de Ye Tianci sin atreverse a soltarse.
En ese momento, la voz de Chi Xiao resonó con autoridad: "¡Sujétense todos! ¡Nos ponemos en marcha!"
Apenas cayó la orden, un vendaval huracanado se levantó en la plaza. Las dos espadas voladoras, la gigante y la diminuta, se convirtieron en dos estelas de luz que rasgaron las nubes, disparándose directamente hacia el firmamento.
"¡Jajaja! ¡Qué velocidad! ¡Esta sensación es increíble!"
Sobre la gran espada azul, varios discípulos gritaban embriagados por la adrenalina. Bai Yuchen soltó un alarido de emoción con la sangre ardiendo en sus venas. Aquella nave era tan ancha y estable que, por más que saltaran o corrieran de un extremo a otro, la trayectoria de vuelo ni siquiera oscilaba.
La colosal espada surcó los cielos y, en un pestañeo, dejó atrás los confines de Ciudad Liuyun por más de diez li de distancia.
En cambio, detrás de ella, sobre la pequeña espada voladora, el panorama era radicalmente opuesto.
La hoja que transportaba a Ye Tianci y a la joven oscilaba de un lado a otro en medio de las turbulencias, dando tumbos precarios como si fuera a precipitarse al abismo en el segundo siguiente.
Sin embargo, Ye Tianci mantenía una compostura gélida y perfecta: sus ojos miraban fijamente al frente, sin el menor atisbo de inquietud en su postura.
Por el contrario, la muchacha a sus espaldas tenía el rostro más blanco que el papel; un sudor frío le empapaba la frente y sus labios temblaban sin control mientras se aferraba con desesperación a las mangas del joven, al borde del desmayo.
Al notar el terror de su compañera, Ye Tianci frunció el ceño, giró la cabeza y preguntó con preocupación: "¿Cómo te sientes? ¿Puedes aguantar?"
La joven tragó saliva con dificultad y balbuceó entrecortadamente: "Yo... siento que ya no podré resistir más..."
Ye Tianci no vaciló: estiró el brazo, tomó con firmeza la mano gélida de la muchacha y la tranquilizó con aplomo: "Descuida. Conmigo aquí a tu lado, jamás te dejaré caer".
"Gracias... muchísimas gracias, joven Ye..."
Sintiendo el calor y la fuerza inconmovible que emanaban de la mano del muchacho, el pánico de la joven se apaciguó levemente. Alzar la mirada le costó un esfuerzo titánico, pero logró contemplar a Ye Tianci con ojos desbordantes de una gratitud infinita.
¡Aquella escena de complicidad y cercanía fue captada de lleno por Zhao Mei'er desde la gran espada!
La muchacha bufó con amargura y envidia: '¡Maldito tonto! ¡¿Cómo es posible que vuele con tanta estabilidad en esa chatarra?!'
Carcomida por el rencor, se volvió hacia Chi Xiao, quien controlaba la formación de vuelo, y demandó con tono mimado: "¡Maestro! ¿Esta espada voladora no podría ir todavía más rápido? ¡Esta discípula arde en deseos de llegar cuanto antes a la Secta Qingxuan!"
\-----
• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏

Continúa leyendo
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela)
Capítulo 24
¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 23
Estás leyendo el capítulo 23 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.