Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 101 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡Oye, espérame...!"
Gu Lingyin se mordió con suavidad los labios carmesíes. Se había despojado de toda su ropa y, aun así, Ye Tianci se había marchado sin siquiera voltear a mirar, dejándola completamente plantada en la cama.
Al pensar en semejante desplante, Gu Lingyin experimentó una mezcla ardiente de furia y bochorno. Su pecho se agitó y, con asombrosa presteza, saltó del lecho con la intención de ir tras él.
Sin embargo, para su desconcierto, antes de alcanzar el alféizar de la ventana se topó de lleno con la poderosa restricción de una formación que le cerraba el paso.
Gu Lingyin quedó atónita. Al palpar con ambas manos aquella barrera de luz translúcida, murmuró entre dientes: "Ese mocoso colocó una restricción en esta habitación... no tengo forma de salir..."
……
Mientras tanto, en el exterior, Ye Tianci se desplazaba a una velocidad vertiginosa siguiendo el eco de las pisadas.
La noche era profunda; la luna brillaba en un firmamento de escasas estrellas. Las amplias calles del Pueblo Qingping se hallaban desiertas y los comercios a ambos costados reposaban sumidos en un silencio sepulcral.
Tras correr a toda prisa durante unos instantes, Ye Tianci alcanzó con prontitud el sitio de donde emanaba el alboroto. Antes de que lograse detenerse a inspeccionar el entorno, oyó dos alaridos siniestros y desgarradores resonar desde la calle que tenía enfrente:
"¡Rápido, síganla, no llegará lejos...!"
"¡En cuanto caiga en nuestras manos, le daremos una lección inolvidable, jajaja!"
Apenas se apagaron aquellas voces, una mujer vestida de blanco surgió a gran velocidad por una bocacalle, corriendo desesperada en dirección a Ye Tianci.
'¿Una experta del Reino Trascendencia Mortal?'
Ye Tianci sufrió un respingo de asombro. ¡Aquella figura de túnica blanca poseía una base de cultivo en el Reino Trascendencia Mortal!
Llevaba el rostro cubierto por un velo que impedía contemplar sus facciones con claridad, pero a través de sus cejas primorosas como un cuadro y las curvas sinuosas de su silueta, resultaba evidente que gozaba de una belleza fuera de lo común.
Con un solo vistazo, Ye Tianci distinguió que su nivel correspondía nada menos que a la etapa tardía del Reino Trascendencia Mortal.
No obstante, por razones ignotas, se encontraba en un estado deplorable. Su tez carecía por completo de color, tan pálida como el papel; no solo era incapaz de volar por los aires, sino que incluso al correr tropezaba a cada paso con torpeza, tambaleándose como si fuera a perder el conocimiento en cualquier instante.
A sus espaldas, dos siluetas oscuras salieron disparadas de un callejón contiguo a un ritmo aterrador, ¡a punto de darle alcance!
'¿Fase inicial del Reino Dominio Profundo?'
Ye Tianci entrecerró los ojos. Los dos individuos que la acorralaban apenas estaban en la fase inicial del Reino Dominio Profundo; su destreza distaba a leguas de la mujer de blanco.
'¿Alguien en la etapa tardía de Trascendencia Mortal siendo perseguida por cultivadores de Dominio Profundo? ¿Habrá caído en una trampa de veneno?', murmuró Ye Tianci para sus adentros.
"¡Joven, sálveme...!"
Al reparar en Ye Tianci, la dama sintió como si encontrase una tabla de salvación en medio de un naufragio. Se abalanzó sin vacilar y cayó rendida entre sus brazos: "Joven... se lo ruego, ayúdeme..."
Ye Tianci adoptó una postura precavida. Puso dos dedos sobre la muñeca de la mujer y, al tomarle el pulso, frunció el ceño al instante.
'Su energía profunda es un caos absoluto; en efecto, ha sido envenenada...'
Antes de que pudiera indagar más a fondo, los dos perseguidores de negro ya los habían alcanzado.
Al contemplarlos con detenimiento, ambos individuos exhibían expresiones despiadadas y facciones crispadas de crueldad. Sus miradas rebosaban avaricia y lascivia mientras los escrutaban fijamente.
"¿De dónde diablos salió este mocoso? Piérdete de una vez si no quieres arruinar los asuntos de tus abuelos."
Quien habló portaba una túnica grisácea, lucía esquelético y tenía el rostro tapizado de pústulas y llagas, tan repugnante a la vista como un sapo sarnoso.
"¿Quiénes son ustedes?", inquirió Ye Tianci resguardando a la mujer entre sus brazos y achicando la mirada.
"Ellos... pertenecen al Palacio del Demonio Venenoso... Joven, apártese y huya...", musitó la mujer con voz trémula.
'¿Del Palacio del Demonio Venenoso? ¿Cultivadores demoníacos?'
Ye Tianci volvió a afilar la mirada. No imaginó que estos dos sujetos pertenecieran a las sectas demoníacas.
Tenía ciertas referencias sobre el Palacio del Demonio Venenoso: se trataba de una secta perversa asentada en el territorio de Tianniuzhou. Sus discípulos se consagraban al refinamiento de miasmas letales, artes de insectos Gu y métodos siniestros, hasta el punto de que muchas órdenes ortodoxas preferían no meterse con ellos.
"Ya que sabes quiénes somos, entrega de inmediato a la beldad que llevas en brazos. ¿O acaso estás esperando a que estos abuelos descarguen su cólera?"
"¿Ustedes dos payasos pretenden darme órdenes?", replicó Ye Tianci con los ojos entrecerrados, desatando una punzante sed de sangre.
Ambos sujetos cruzaron miradas y soltaron una carcajada sardónica: "¡Rechazas la copa de la cortesía para atragantarte con la del castigo! ¡Buscas la muerte!"
Apenas resonó su amenaza, ambos desenfundaron sendas botellitas de tono verde esmeralda cargadas de ponzoñas insólitas.
La mirada de Ye Tianci centelleó con ferocidad asesina y su figura irrumpió hacia adelante como un relámpago fugaz.
¡Boom!
Asestó un puñetazo demoledor. El vendaval que desató la fuerza del golpe desgarró el aire con furia implacable y perforó sin miramientos el pecho de ambos maleantes.
Los dos soltaron un quejido agónico y, sin el menor margen para reaccionar, salieron propulsados como balas de cañón, azotando el suelo ya desprovistos de hálito vital.
Las pequeñas botellas esmeralda que habían extraído también fueron recogidas por Ye Tianci sin sufrir un solo rasguño.
Tras liquidarlos, volvió la vista hacia atrás y comprobó que el aliento de la dama era sumamente débil; se tambaleaba de tal forma que ni siquiera lograba tenerse en pie por su cuenta.
Ye Tianci desconocía si esta poderosa figura del Reino Trascendencia Mortal era benigna o perversa y, en principio, prefería eludir enredos innecesarios. No obstante, al verla desplomarse, su cuerpo reaccionó por puro reflejo y se lanzó a sostenerla.
Echó un rápido vistazo a los alrededores. Temiendo que los secuaces del Palacio del Demonio Venenoso trajeran refuerzos, alzó a la mujer en brazos y emprendió la carrera hacia la zona sur de la localidad.
En el interior de un templo abandonado al sur, Ye Tianci la acomodó sobre un lecho de heno seco.
La luz plateada de la luna se filtraba a través del portal y bañaba el semblante de la dama, dejando al descubierto unos rasgos primorosos e inmaculados que despertaban un deseo irresistible de tocarlos.
Ye Tianci quedó paralizado un instante. Era una mujer sobrecogedoramente hermosa, cuyos encantos no desmerecían en nada frente a los de Su Qingyue o Gu Lingyin.
'Tratándose de alguien en el Reino Trascendencia Mortal, mejor es evitarse calamidades. Haberla rescatado de esos tipos ya es suficiente acto de benevolencia.'
Ye Tianci no dominaba los senderos de la medicina curativa contra venenos, ni pensaba poner su pellejo en riesgo saliendo a cazar un antídoto por una desconocida.
Tras infundirle un hilo de Qi espiritual para estabilizarla, se dispuso a darse la vuelta y marcharse.
Mas en ese preciso instante, un jadeo suave y ardiente resonó desde el suelo...
"Siento tanto calor... es insoportable..."
"Joven... no se marche..."
Ye Tianci se quedó de piedra. La dama se mordía los labios bermellones mientras le aferraba el brazo con desesperación; su tono de voz, impregnado de una dulzura embriagadora y lasciva, emanaba una atracción irresistible que lo dejó sin aliento, obligándolo a tragar saliva con dificultad.
"..."
"Hermana Yue, ¿qué clase de veneno consume su cuerpo?"
Yue Ji intervino: "A juzgar por los indicios, temo que se trata del Polvo Hehuan de los Siete Deseos."
"¿El Polvo Hehuan de los Siete Deseos?", preguntó Ye Tianci, atónito.
Yue Ji prosiguió: "Un veneno ideado pura y exclusivamente para encender la pasión carnal entre hombres y mujeres. Quien cae bajo sus efectos debe culminar el acto íntimo en menos de dos horas; de lo contrario, sus meridianos estallarán cobrándole la vida, y ni siquiera los cultivadores del Reino Trascendencia Mortal son inmunes a ese destino."
"¿Cómo dice...?"
Ye Tianci quedó boquiabierto una vez más, pasmado ante la perversidad de las sustancias del Palacio del Demonio Venenoso.
"¿Vas a salvarla o la dejarás morir?", preguntó Yue Ji con una risita pícara.
"Me gustaría salvarla, pero temo que cuando recupere la cordura decida liquidarme por mancillarla..."
"¡Que se atreva!"
"¡Si tiene la osadía de tocarte un solo cabello, esta hermana será la primera en despedazarla!", bufó Yue Ji con glacial firmeza.
"..."
Ye Tianci no pudo contener una sonrisa divertida. Mas mientras aún se maravillaba por el aplomo imponente de la Hermana Yue, la escultural dama se abalanzó de pronto sobre él. Enlazó sus brazos, tersos como ramas de loto, alrededor del cuello de Ye Tianci y apretó su anatomía suave y voluptuosa contra el pecho del muchacho, exhalando un hálito ardiente:
"Joven... rápido... tómeme..."
Ye Tianci quedó con las manos en el aire sin saber dónde ponerlas. Con los ojos abiertos como platos, su garganta subió y bajó con un trago seco de saliva.
'Esto... no parece muy sensato, ¿cierto? ¿Qué pasará si, una vez cuerda, se pasa la vida persiguiéndome para cobrar venganza?'
Al alzar la vista, descubrió entre las penumbras una estatua budista agrietada cuyos ojos entrecerrados, similares a pétalos de loto a medio abrir, parecían tamizar las pasiones mundanas en un manto de serenidad pura.
¡Al contemplar aquella efigie, Ye Tianci alcanzó una revelación súbita!
'¡Al diablo con todo! Salvar una vida genera más mérito que edificar una pagoda de siete niveles. ¡Si busca venganza, eso se verá después; primero salvaré su pellejo!'
Resuelto ante tal deducción, endureció el corazón y se lanzó por entero al desenfreno.
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 101
Estás leyendo el capítulo 101 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.