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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 69 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 69: El juicio de las llamas infernales, la estocada del corazón y la luz de la libertad Punto de vista — Lucía, Miguel, Shiro Shimizu, Carlos Tanaka Sánchez, Sara, Karen Tanaka Sánchez y Gojo Akinori Es el momento exacto de moverme hacia ellos. No tengo la menor intención de permitir que carguen con todo el peso por sí solos. Aunque me carcomen ciertas dudas sobre este repentino accidente… al final solo nos quedará guardado como un recuerdo amargo, una prueba de fuego contra una entidad infinitamente más peligrosa. Algo muy dentro de mí me dice que esto presagia el inicio de lo más oscuro que jamás haya ocurrido en el mundo. Cada paso que daba hacía que la presión del aire se volviera abrumadora, como si la tierra misma intuyera la catástrofe inminente. En fin, debo apresurarme o, de lo contrario… —una sonrisa ligera pero peligrosamente afilada se dibujó en mis labios—. Tal vez, cuando todo este infierno concluya, finalmente sabré con precisión qué hacer con él. Lucía se lanzó a toda velocidad hacia el frente. Múltiples relámpagos brotaban de su piel, estallando violentamente contra el suelo y marcando su trayectoria. El ambiente vibraba con cada descarga electromagnética; sus ojos centelleaban con una belleza sobrehumana… pero infundiendo un terror brutal, como si resguardaran una determinación capaz de alterar el destino del universo. El aire temblaba. El silencio previo a la tormenta final se volvió insoportable. Karen había logrado alcanzar la posición de Lucifer. Una mirada penetrante y helada cubría su rostro, tan afilada que cortaba el viento. A su lado, Miguel mantenía una expresión feroz que amedrentaría a cualquier guerrero que osara interponerse en su camino. —Debo considerar demasiadas variables… pero esta es, sin duda, la última oportunidad que se nos concederá. Cuento contigo, Karen… Una ráfaga de luz envuelta en mi maná me proyectó hacia Lucifer con todas mis fuerzas. El impacto resonó por todo el valle. Alcé la pierna para asestarle una patada demoledora, pero él bloqueó el golpe con una facilidad pasmosa, como si fuera un simple acto reflejo. Karen blandió el Separador de Almas y descargó un alud de estocadas. Logró conectar un par de impactos certeros, pero al intentar acorralarlo aún más, Lucifer comenzó a repelerlos con extrema holgura… Sin embargo, lo que ese demonio jamás calculó… Shiro irrumpió en la escena de golpe, dispuesta a ejecutarlo sin vacilación. Gojo reapareció instantáneamente a espaldas de Lucifer, con su palma resplandeciendo mientras congelaba el espacio-tiempo por una fracción de segundo. Lucía ingresó justo tras ellos; el resplandor de sus relámpagos iluminó la totalidad de la zona destruida, transformando el terreno en un escenario de luz y sombras entrelazadas. Se encaró frente a la entidad con actitud desafiante. —Te lo advertí, Lucifer. No importa cuán retorcidos sean tus objetivos. Aunque hayas conseguido parte de tus planes… esto que ves aquí es una derrota aplastante para ti —declaró Lucía, con la voz vibrando de poder latente—. Al principio carecíamos de un método para salvarlo… pero ahora él mismo se ha encargado de dejarme las cosas completamente claras. Una sonrisa sombría y calculadora se abrió paso en su rostro. —Él continúa ofreciendo resistencia en el plano espiritual dentro de tu propio dominio. Prepárate, Lucifer… porque este será el desenlace definitivo entre él y tú. Lucifer alzó la mirada. Una expresión desconcertada y extraña cruzó sus facciones… pero un segundo después, estalló en carcajadas. Esa risa desgarradora que hacía temblar hasta las sombras del inframundo. Lucía sostuvo la mirada sin pestañear. Sus ojos emanaban una sed de sangre tan abrumadora que el aire alrededor se contrajo, como si el mundo hubiera detenido su aliento. Golpeé a Lucifer utilizando mi espada Rayo de Oscuridad. Una ráfaga masiva de viento estalló a nuestro alrededor, proyectando escombros gigantescos y resquebrajando la superficie. Shiro aprovechó esa brecha para arremeter en simultáneo, invocando una lluvia de espadas de hielo nocturno que descendieron como un aguacero mortal sobre el cuerpo de la marioneta. —Esto se termina exactamente aquí —declaré, cruzando una mirada rápida con Karen. Con ese solo contacto visual, ella comprendió a la perfección la estrategia. —Utiliza tu espada… apúntale directamente al corazón. No sientas temor, él no va a morir. Te estamos abriendo la brecha para que seas tú quien aseste la estocada final. —Entendido, Shiro… haré todo lo que sea necesario. Karen apretó la empuñadura con todas sus fuerzas. —Hermano… sé que esto va a doler enormemente, pero puedo percibir tu alma. Tú también estás peleando con la vida allá adentro… Lucifer intentaba desesperadamente repeler los embates, pero era incapaz de frenar la combinación de esas dos guerreras. Su rostro reflejaba una frustración absoluta. —Malditas humanas… sus ofensivas son ridículamente molestas… —gruñó con rabia. Una nueva onda expansiva sacudió la atmósfera. Y entonces, sin que el demonio lograra registrar su movimiento, Miguel ya se encontraba situado exactamente a su espalda. En ese mismo instante, Gojo apareció a su costado. Ambos asestaron un golpe devastador en simultáneo, catapultando a Lucifer a kilómetros de distancia y generando una fisura colosal que dividió el mapa. En las profundidades de la mente de Carlos —Ríndete de una vez, Lucifer. Vas a caer derrotado aquí. La mirada de Carlos traslucía un desprecio absoluto. Sin embargo, debajo de esa coraza… un peso aplastante acongojaba su espíritu. «Esta pesadilla llegará pronto a su fin… pero ¿por qué motivo siento esta carga insoportable sobre mis hombros? Siento que todo el peso de esta guerra recae sobre mí. Tal vez yo sea la causa de todo esto… tal vez este sufrimiento fue desencadenado por mi existencia.» «Aun así, debo continuar cargando con esta cruz. Lo hago por cada uno de ellos. Quizás no logré alterar el destino… quizás solo me utilizaron para sus maquiavélicos planes… pero si este es el único aporte que puedo brindar… estoy dispuesto a abrazar el dolor.» De pronto, las brasas del infierno comenzaron a emerger alrededor de su silueta. El terreno espiritual se fracturó bajo sus pies, el espacio se distorsionó y su propia sombra se extendió como un monstruo dispuesto a engullir la realidad. Lucifer presenció la metamorfosis, completamente consternado por primera vez. —No… esto no puede ser posible… tiene que tratarse de una maldita broma… esas llamas… Sus ojos se dilataron invadidos por un terror primigenio. —Las Llamas del Infierno… las mismísimas llamas de las que Carlos no consiguió salir con vida en aquella ocasión… Aquellas brasas no lo consumían. Lo abrazaban. Lo reclamaban como su único soberano. Carlos, en medio del fuego infernal, no emitió un solo grito. Tampoco tembló. Se estaba transformando en la manifestación exacta de lo que siempre temió convertirse: el verdadero infierno. —¿Por qué me observas con ese pavor, Lucifer? ¿Acaso es la primera ocasión en que sientes terror verdadero hacia mí? No tienes razón para asombrarte… yo habité un infierno terrenal del cual no existía escapatoria. Quedé atrapado sin un solo refugio al cual huir. Pero ¿sabes algo…? —deje escapar un suspiro sereno—. Las penurias que me tocó atravesar son algo que ni tú ni ninguna entidad abismal podrán comprender jamás. Y si ustedes se atreven a volver a arremeter contra la academia… Una mirada helada y amenazante se dibujó en mis facciones. Esos ojos albergaban la soledad pura de quien lo ha perdido todo. —Aunque la historia vuelva a repetirse una y otra vez… continuaré caminando hacia el frente —sentencié, con la voz vibrando de poder inquebrantable—. Cargaré con esta cruz. Sus sonrisas… sus lágrimas… los recuerdos guardados. Jamás voy a olvidar todo lo que mis compañeros tuvieron que sufrir. Pero ha llegado la hora… La hora de dar el paso definitivo. De asumir lo que verdaderamente soy. En lo que todos alguna vez soñamos convertirnos: alguien trascendental en esta vida. En un plano abstracto y lejano, la figura espiritual de Sara sonrió. —Nada mal, muchacho… —susurró para sí misma—. Muéstrales a todos quién eres en realidad. No importa si intentan arrebatarte la existencia… tú eres el verdadero ser que mi versión del futuro jamás logró convertirse. Ella pereció en una guerra catastrófica que no pudo ganar… y no fue la única. Existen incontables mundos… arrasados por esas entidades. Sara cerró los ojos y su voz resonó como un eco a través del vacío dimensional: —Pero poseo la certeza de que tú, algún día… te enfrentarás cara a cara a esa amenaza suprema. Y cuando ese día se materialice… todo aquello que anhelas con el alma podría serte arrebatado. —No puedo dejar de rememorar lo que los demás tuvieron que padecer… ¿no lo crees así, Noelle? ¿Y tú qué opinas, Luis? Tal vez tengan la razón. Cuántas batallas sangrientas… cuántas vidas inocentes han sido masacradas. Sinceramente… esto me infunde un terror mucho mayor del que me gustaría admitir. —Tienes toda la razón, Luis —comentó Noelle, con la voz temblando levemente—. Pero debemos estar conscientes de la gravedad del presente. Es un panorama aterrador para nosotros. ¿De qué sirvió que lográramos sobrevivir a semejante catástrofe…? Dejé escapar un suspiro acongojado. Cada uno de nosotros ha tenido que sacrificar partes irremplazables de su ser. —Sin embargo, tú, Sara… —prosiguió Noelle—. Conseguiste una hazaña que nosotros jamás alcanzamos. No solo te encargaste de exterminar a Astaroth… sino a toda esa estirpe. Cuando nuestros respectivos mundos fueron reducidos a cenizas… tú nos salvaste de ese trágico final. —Es verdad todo lo que mencionas —respondí—. Pero mi otra versión… no fue capaz de proteger su propia realidad. Todo se convirtió en un infierno absoluto. Lo que mis ojos presenciaron… esas llamas incansables, todo teñido de sangre humana. Es un pensamiento que me persigue. Y siempre me cuestiono… si llegamos a fracasar, ¿estamos todos destinados a perecer ante esa amenaza? Una voz desconocida intervino sutilmente en la conversación, aproximándose con calma. —Planteas un punto sumamente válido —dijo la recién llegada—. Sin embargo, no deben permitir que el miedo los paralice. Es necesario hacerle frente. Sé perfectamente el pavor que sienten tras haber visto caer a cada uno de nuestros aliados. Por fortuna… fuimos capaces de escapar de sus garras. Comprendo que esto representará un problema colosal. —Tienes toda la razón, Miranda Riley… siempre tan firme e intrépida. —¿Acaso lo dudas? Si no fuera por mi intervención, ninguno de ustedes estaría con vida tras encarar a ese pretendido “Dios”… —respondió Riley esbozando una sonrisa desafiante. —Eso es algo que jamás podría negarte, Miranda —admitió Sara—. Pero eres consciente de las devastadoras consecuencias, ¿cierto? —Así es… lo sé mejor que nadie en este plano. Por lo pronto solo nos queda ser espectadores… un momento más. Solo espero que consigas SOBREVIVIR, Carlos Sánchez… De vuelta al núcleo espiritual de Carlos —Y bien… dime, ¿qué piensas hacer ahora? —la voz de Lucifer resonó crujiente como metal oxidado—. Porque, para ser un plan ideal, todo este proceso te resultó ridículamente sencillo, ¿no te parece? En ese caso concluyamos esta farsa de una vez… supuesto rey más poderoso de la historia. —Vaya… no tenía idea de que guardaras un poco de respeto hacia mi persona —respondí con ironía. Una sonrisa macabra se dibujó en las facciones de la marioneta de Lucifer. —De acuerdo. Pongamos fin a esto, mocoso arrogante. El demonio desencadenó una de sus artes mágicas más devastadoras. Solo disponía de una oportunidad: esquivar cada ráfaga o perecer en el intento. Empuñé mi espada con una fuerza descomunal, sosteniéndola firmemente con ambas manos. La naturaleza de mi mirada mutó por completo al desplegar el Reino Temporal. Repentinamente, la totalidad de la penumbra que nos rodeaba se disipó de golpe. Lucifer abrió los ojos desencajado de la sorpresa al verme avanzar implacable. —¿Pero qué clase de monstruosidad es esta…? —murmuró. Me posicioné para asestar el impacto definitivo. Algo en la naturaleza de mi aura se había transformado drásticamente; lo percibí al instante por su reacción aterrorizada. Un brillo azul estelar envolvía mi figura… como si albergara galaxias enteras ardiendo en el fondo de mis pupilas. —Eres un jodido monstruo… —susurró Lucifer, dejando ver un pavor genuino por primera vez. Sin embargo, su sonrisa retorcida volvió a dibujarse. —Esto se termina aquí. Veamos cuán efectivo resulta tu ataque, humano miserable. Ambos nos desplazamos a una velocidad devastadora. Nuestras fuerzas colisionaron con brutalidad, entrelazando acero, magia pura y odio ancestral. Una explosión masiva envolvió el entorno y una luz cegadora iluminó el campo de batalla. Cuando el humo comenzó a disiparse lentamente… una silueta permanecía de pie. Era yo. Me sostenía con extrema dificultad, cubierto de heridas profundas y con la sangre brotando sin cesar. —Maldita sea… parece que activar el Reino Temporal cobra un precio demasiado alto… —murmuré, forzando una sonrisa exhausta. —¿De verdad consideras que lograste algo? —su voz retumbó desde el interior de la cortina de humo. Mi sonrisa se esfumó instantáneamente. El pavor se apoderó de mí. Lucifer emergió caminando tranquilamente de entre la niebla. —Por favor… tu técnica fue tan bella que ni siquiera conseguí experimentar un gramo de dolor. —Maldito sea, Lucifer… —Suficiente. Ha llegado el momento de ejecutarlo, niño. —¿De verdad estás tan seguro de eso…? —una sonrisa retorcida y desquiciada nació en mi rostro—. Solo existe un método definitivo… Clavar mi propia espada… directamente en mi pecho. En el plano físico. Los demás continuaban combatiendo a duras penas, destruidos por el agotamiento mágico, pero ninguno daba un solo paso atrás. Karen divisó una brecha perfecta. «Puedo verlo con claridad… este es el instante preciso.» Un haz de luz divina brotó de su cuerpo. El resplandor dorado era tan intenso que todos los presentes quedaron paralizados por un segundo. —Vaya, Carlos… resulta que posees una hermana con un poder verdaderamente abrumador —comentó Gojo, visiblemente impactado. Todos los aliados exclamaron al unísono, desbordando desesperación y esperanza: —¡¡ES AHORA O NUNCA, KAREN!! Karen y yo, sincronizados entre el plano físico y el mental, sabíamos con exactitud lo que debíamos ejecutar. Una sonrisa idéntica —retorcida, implacable y llena de dolor— se dibujó en nuestros rostros. —Te voy a salvar… —declaró Karen. —Y yo me voy a encargar de exterminarte, Lucifer… —susurré desde el interior. Ambos rugimos al unísono: —¡¡HASTA NUNCA, DEMONIO BASTARDO!! Lucifer se abalanzó hacia mí en un acto de desesperación pura. —¡¡NO PERMITIRÉ QUE COMETAN SEMEJANTE LOCURA!! Pero el tiempo se había agotado para él. Karen y yo atravesamos mi corazón simultáneamente con el filo de nuestras espadas. Un estallido cegador de luz sagrada lo envolvió todo. Lucifer emitió un alarido de furia desgarradora mientras su esencia era violentamente extirpada del interior de mi cuerpo… disipándose por completo en la nada. Caí pesado contra el suelo. Estaba exhausto… con las reservas mágicas completamente drenadas. Pero, al menos, parecía haber conseguido el objetivo de librarme de esa entidad. De pronto, una voz agónica, venenosa y distorsionada resonó en el ambiente, acompañada de una presencia malévola que se sentía en el aire: —Vaya… reconozco su victoria al haberme expulsado del contenedor de Carlos. Pero ¿saben algo? Esto no ha terminado ni de cerca. Muy pronto volveremos a vernos las caras, humanos miserables… El eco de la voz se disipó paulatinamente, dejando esa presencia siniestra grabada en la memoria de todos. Fui incapaz de articular un solo movimiento. —Maldita sea… ese infeliz… Suspiré ruidosamente, dejando caer la cabeza hacia un costado sobre la tierra. —Pero no tiene importancia ahora —murmuré para mis adentros—. Es momento de volver con ellos… Una leve sonrisa de alivio se dibujó en mis labios. —Gracias por prestarme tu fuerza, Henry… sin tu guía jamás habría sido capaz de lograr esto. Caminé a pasos lentos hacia la luz que me aguardaba. Abrí los ojos en la superficie. Todos se encontraban reunidos a mi alrededor, observándome con rostros desencajados por la preocupación. Karen se arrojó sobre mí instantáneamente, envolviéndome en un abrazo tan sofocante que casi me deja sin aliento. Las lágrimas brotaban de sus ojos sin control. Los demás también dejaban ver pequeñas gotas rodar por sus mejillas, aunque intentaran disimularlo torpemente. Gojo y Miguel me contemplaron con una mezcla de profundo alivio y cansancio extremo. Gojo, manteniendo su actitud habitual, esbozó esa sonrisa burlona. —Me alegra enormemente ver que estás a salvo, mi estimada princesa… —¿Ah? ¿Qué clase de estupidez acabas de decir? —respondí frunciendo el ceño de inmediato. —Oh, por favor, Carlos, solo mírate… estás completamente hecho pedazos —dijo Gojo dramáticamente, fingiendo indignación—. ¿Quién fue la desalmada que te dejó en semejante estado tan lamentable? Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro. —Te parece muy chistoso, ¿verdad, Gojo? Solo espero que algún día me pidas un favor para mandarte a volar. ¿Te queda completamente claro? —¿De verdad piensas que te voy a rogar algo…? —respondió entre risas. Sin embargo, Shiro se posicionó sigilosamente detrás de él. Sus ojos brillaban con esa característica y malévola sonrisa que presagiaba lo peor. —Vaya, Gojo… ¿acaso estás insinuando que quieres que rememoremos los viejos tiempos a golpes? Gojo se congeló en el acto. Y en ese instante, todos los presentes comprendieron que la verdadera batalla… apenas estaba por comenzar. Continuará…
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Estás leyendo el capítulo 69 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.