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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 49 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 49: El muro de fuego, sombras en el podio y un desafío impertinente Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez El ambiente dentro del inmenso salón de actos de la Academia Ryouou Clannad se volvió denso, casi sofocante. La expectativa de mil almas jóvenes aguardando el veredicto de sus esfuerzos flotaba en el aire como una tormenta a punto de estallar. Estaban a punto de mostrarnos los resultados de los exámenes de admisión. Miré de reojo a los demás estudiantes a mi alrededor: había cientos de rostros desconocidos, miradas llenas de nerviosismo, orgullo o simple curiosidad, pero no les di la menor importancia. Sin embargo, entre la marea de uniformes, algunas presencias en particular me llamaron la atención por la densidad de su maná. —Bueno, como es debido para dar inicio formal a la publicación de las calificaciones —anunció una voz resonante desde el estrado—, la profesora Lía Kahua les dará los resultados oficiales. Una mujer de porte imponente y túnica carmesí dio un paso al frente. La profesora Lía extendió su mano derecha con una elegancia marcial y ejecutó una rápida secuencia de magia de fuego sin necesidad de encantamiento vocal. Una ráfaga de llamas rugió en el aire, condensándose en un muro llameante y brillante que apareció flotando frente a todos. Con un restallido mágico, el fuego se amansó hasta convertirse en una gigantesca pantalla de luz ígnea que reveló, tallados en caracteres dorados, los nombres de los estudiantes con las mejores puntuaciones. Los murmullos sofocados y los jadeos de asombro llenaron el aire de inmediato. Al mirar con atención la magnitud del recinto y la extensión de la lista proyectada, me di cuenta de una cifra astronómica que no había sopesado del todo: éramos exactamente mil estudiantes los que habíamos logrado ser admitidos en este instituto. —Ya veo… así que era por eso que el ambiente se sentía tan abarrotado desde la mañana —murmuré para mí mismo, acomodándome el cuello del uniforme. Mio, que se encontraba parado a mi lado, se inclinó ligeramente hacia mí con los ojos brillando de curiosidad. —Oye, Carlos… ¿ya viste en qué lugar te ubicaste tú en la tabla general? —preguntó con un tono suave, bordeado de expectación. Dirigí la mirada hacia la parte superior de la inmensa pantalla de fuego y abrí los ojos con genuina sorpresa. Mi nombre relucía con letras de fuego dorado justo debajo del encabezado. Había quedado en el segundo lugar. Una punzada de escepticismo me recorrió la espina dorsal. Era algo extremadamente raro… casi antinatural para mí. En mi vida anterior jamás destaqué en los exámenes teóricos o en la precisión del control inicial; mi camino siempre fue el de la lucha bruta y la supervivencia. \> En mi mente: “¿Segundo lugar? ¿Cómo es posible que con mi control de maná haya superado a casi mil aspirantes? Y sobre todo… ¿quién demonios fue capaz de superar mi puntuación para quedarse con el primer puesto?” \> Examiné minuciosamente el Top 11 proyectado sobre el muro ardiente: \* Lucia Hayashi \* Carlos Tanaka Sánchez \* Gojo Akinori \* Hiko Noshi \* Shirou Shimizu \* Mei Ikenami \* Freya Kwog \* Shiro Shimizu \* Miguel Sasai \* Melissa Ogawa \* Karen Tanaka Unos escalones más abajo, Mio y Natsuki se posicionaban firmemente en los puestos 12 y 13 respectivamente. Un resultado nada mal para el nivel ridículamente exigente de esta academia. Sin embargo, el primer lugar en la cúspide de la lista era el que me tenía completamente intrigado. \> En mi mente: “Lucia Hayashi… No la conozco en lo absoluto. Es la primera vez en mis dos vidas que escucho o veo ese nombre redactado en un registro de combate o nobleza… pero…” \> Me quedé en completo silencio, reflexionando profundamente mientras apretaba la mandíbula. Tenía que descubrir de inmediato quién era exactamente esa persona y qué clase de poder escondía para haber superado a monstruos de la talla de Gojo o la mismísima Shiro. Una mirada involuntariamente hostil y analítica cruzó mi rostro. —¿Ocurre algo malo, Carlos? —preguntó Mio, notando la drástica fluctuación de mi aura y dando un pequeño paso atrás, algo nerviosa. —Ah, perdón, Mio… me traspuse por un segundo —respondí exhalando lentamente para disipar la tensión de mis facciones—. Estaba pensando en la persona que quedó en el primer lugar. No me cuadra su existencia. Mio me miró con una mezcla de desconcierto y ternura, ladeando suavemente la cabeza. —¿De verdad es solo por eso? Por un momento pensé que ya te habías dado cuenta de la persona que figura en el décimo lugar de la lista. La miré confundido. Volví a erguir la vista hacia la pantalla de fuego, recorriendo línea por línea el Top 10 hasta que el nombre grabado en el décimo puesto golpeó mis pupilas como un impacto directo: Melissa Ogawa. Me quedé completamente sin palabras. La pequeña hija del Capitán Henry… la niña a la que le juré a su padre proteger en su lecho de muerte, estaba aquí, entre los diez mejores estudiantes de la academia. Un remolino de culpa y ansiedad me oprimió el pecho. —Melissa está aquí… —susurré con la voz áspera—. Parece que tendré que buscarla hoy mismo al terminar la ceremonia… y contarle de una vez por todas la verdad sobre lo que ocurrió con su padre en aquella misión. Pero una duda amarga y desgarradora me carcomía por dentro. ¿Y si al escuchar la verdad me culpa directamente por no haber tenido la fuerza suficiente para salvar la vida de Henry? Lo más probable era que sí… que me aborreciera con toda su alma. Sin embargo, si le explicaba detalladamente cómo se sacrificó como un verdadero héroe… Mio dio un paso al frente, interponiéndose suavemente en mi campo de visión. Me miró fijamente a los ojos con una serenidad profunda y hablándome con una voz dulce pero firme: —Es mejor que no lo hagas aún, Carlos. Créeme, no es para nada el momento adecuado para cargar sobre sus hombros lo que pasó aquel nefasto día. —¿Estás completamente segura de lo que estás diciendo, Mio? —pregunté con un tono seco, casi a la defensiva, intentando ocultar el dolor de mis recuerdos. —Sí, lo estoy absolutamente —asintió ella sin dudar—. Entiendo perfectamente la culpa que llevas dentro y tu desesperado deseo de confesarle la verdad para librarte de este peso, pero debes aprender a entender el corazón de las personas. Melissa acaba de llegar a este lugar, está sola y adaptándose a un mundo duro. La mejor opción que tienes ahora mismo es acercarte a ella, hablarle con naturalidad, convertirte en su amigo… y solo cuando el vínculo sea lo suficientemente fuerte y el tiempo haya sanado las heridas, podrás revelarle la verdad. Mio se acercó un paso más y añadió con una ternura que me desarmó por completo: —No lo hagas por cumplir una fría promesa con su padre, Carlos… no lo hagas por ti. Hazlo por él, por el recuerdo de Henry. Bajé la mirada hacia las losas de mármol del suelo. Los vívidos recuerdos de aquel fatídico día regresaron a mi mente como una sombra helada: la sangre en el suelo, el acero roto, la sonrisa de Henry despidiéndose antes de ser engullido por la oscuridad. No podía permitir que la culpa me consumiera otra vez. Haré lo científicamente e imposible para que una tragedia así no vuelva a repetirse frente a mis ojos. Todos cargamos con un pasado oscuro o doloroso, pero la única forma real de superarlo y proteger a quienes amamos es volviéndose infinitamente más fuerte. Mio notó la sombra en mis ojos y apretó los labios con preocupación sincera. —Lo lamento muchísimo, Carlos… de verdad no era mi intención hacerte recordar algo tan doloroso en un día como hoy. —No te preocupes en lo absoluto, Mio —le respondí alzando la vista y regalándole una pequeña sonrisa de agradecimiento—. Sé perfectamente que me afecta… porque la realidad es que fuimos impotentes. No pudimos hacer absolutamente nada para evitar que él se sacrificara por nosotros. Mio extendió ambas manos y, con delicadeza infinita, las colocó sobre mis mejillas, obligándome a sostenerle la mirada. Su rostro lucía una sonrisa cálida y llena de una fe inquebrantable. —Todo estará bien, Carlos… te lo prometo. Si nos entrenamos sin descanso y nos volvemos los más fuertes de esta era, nada de esto volverá a ocurrir. Y cuando llegue el momento definitivo… —Lo sé —asentí sintiendo cómo el calor de sus manos disipaba mi amargura—. Acabaremos de una vez por todas con el Caballero Oscuro y erradicaremos su existencia. Sin embargo, una duda analítica volvió a encenderse en mi cerebro. Ahora que lo pensaba con cabeza fría… el Caballero Oscuro no había vuelto a dar la menor señal de vida desde aquella sangrienta batalla. Algo en toda esa ecuación no cuadraba en lo absoluto. Tendría que investigar minuciosamente los archivos clasificados del reino o rastrear pistas en las sombras… Pero por ahora, mi prioridad absoluta debía ser concentrarme en fortalecer mi cuerpo, dominar la teoría mágica y aprender a controlar mi poder nocturno sin destruir mi propio recipiente. De pronto, la voz amplificada de la profesora Lía interrumpió mis pensamientos, resonando por encima de la multitud: —¡Silencio todos! A continuación, invitamos a la estudiante Lucia Hayashi, poseedora de la puntuación más alta de este año, a pasar al frente del estrado para dirigir el discurso de ingreso en representación de la nueva generación. Un murmullo de expectación recorrió las filas. Busqué con la mirada a mi alrededor, entre la multitud de mil estudiantes, pero no logré divisar a nadie que destacara o que estuviera caminando hacia el pasillo central. Y justo cuando dirigí la mirada por instinto hacia la plataforma elevada donde se encontraban los maestros y el director… Ahí estaba ella. Un silencio sepulcral, denso y cargado de shock, cayó instantáneamente sobre la totalidad del auditorio. Nadie, absolutamente nadie —ni siquiera los profesores de alto rango situados a escasos metros de ella— se dio cuenta en qué milisegundo exacto había aparecido sobre el escenario. Había borrado y ocultado su presencia de una manera tan perfecta e inhumana que parecía un fantasma. \> En mi mente: “¿Cómo demonios lo hizo? No percibí ni un solo flujo de maná, ni un desplazamiento de aire, ni una fluctuación de sombras… Simplemente apareció allí. Por algo se quedó con el primer puesto absoluto de la lista.” \> Las miradas de asombro y desconfianza se cruzaban velozmente entre los estudiantes de élite. Y al observarla con detenimiento… debía admitirlo con total honestidad: era una mujer de una belleza cautivadora e irreal. Poseía una larga y sedosa cabellera de color plateado que caía en cascada hasta su cintura, pero lo más impactante eran sus ojos: heterocromía pura, con el ojo derecho de un azul helado y profundo, y el izquierdo de un rojo carmesí brillante como el rubí. Su rostro mantenía una expresión distante, inexpresiva y serena, idéntica a la de una auténtica reina de hielo. —Es un absoluto honor conocerlos a todos ustedes —comenzó a hablar Lucia. Su voz no era estridente, pero poseía una firmeza, claridad y autoridad natural que congelaba el ambiente—. Vengo desde un territorio sumamente lejano a las fronteras de este reino. Llegar hasta las puertas de la Academia Ryouou Clannad fue un trayecto duro, peligroso y lleno de dificultades adversas, pero gracias a la bendición de Dios logré llegar a tiempo para presentar el examen de ingreso. Entre las filas traseras, varios nobles y estudiantes talentosos comenzaban a cuchichear, exigiendo saber cómo una desconocida proveniente de tierras lejanas había sido capaz de superar a las grandes familias del reino. Lucia pareció leerles la mente y continuó sin inmutarse: —Si alguno de ustedes se pregunta cuál es el secreto para haber alcanzado la cima en estas pruebas, la respuesta es simple: todo fue gracias al esfuerzo constante, la disciplina de hierro y el estudio diario. Esa es la única clave existente para corregir y mejorar las falencias en las que la mayoría de los practicantes actuales suelen fallar por arrogancia. Si de verdad aspiran a convertirse en los mejores caballeros y magos dentro de esta honorable institución… ¡les sugiero que dejen las excusas de lado y se esfuercen al máximo de sus capacidades! —Es ridículamente buena dando discursos… —murmuré cruzándome de brazos—. Tiene una madurez impresionante, una educación impecable… ¿será de alguna estirpe de la familia real de otro continente? Tenía mis serias dudas sobre su verdadero origen. Pero había algo más… algo en la forma en que movió levemente la cabeza mientras hablaba. Por un brevísimo instante, sentí la firme corazonada de que esa chica me tenía directamente en la mira. —En fin —concluyó Lucia inclinando levemente la cabeza con una elegancia impecable—, les agradezco a todos por su respetuosa atención. Aquí acaba mi intervención. El auditorio entero estalló en una ola de aplausos atronadores. Lucia había dado un cierre magnífico, impecable y magistral a su discurso. Sin embargo, justo cuando los aplausos alcanzaban su punto más alto, la chica plateada giró la cara hacia la multitud y su mirada heterocromática se cruzó directamente con la mía por un par de segundos que se sintieron eternos. Y en el mismísimo instante en que nuestros ojos se encontraron… su figura se distorsionó y desapareció mágicamente del estrado sin dejar el menor rastro de maná. \> En mi mente: “¿Pero qué diablos acaba de ocurrir? ¿Se teletransportó sin formulación de círculo mágico?” \> Una expresión extremadamente seria y calculadora se formó en mi rostro. Nunca en mis dos vidas pensé que una estudiante de nuevo ingreso fuera a resultar tan monstruosamente talentosa en las artes del ocultamiento. \> En mi mente: “¿Será que con esa última mirada helada me acaba de declarar la guerra abiertamente? No lo creo tan probable… pero definitivamente había una intención clara detrás de esos ojos.” \> A pocos metros de distancia, Gojo y Shiro me observaban con atención, habiendo presenciado toda la escena desde su lugar en la fila. —Vaya, vaya… esa mujer sí que resulta ser alguien sumamente interesante, ¿no te parece lo mismo, Shiro? —comentó Gojo con su habitual sonrisa descarada y los brazos cruzados tras la nuca. —Sí, lo sé perfectamente —respondió Shiro con una seriedad que rara vez mostraba en público—. Posee un talento descomunal… y un potencial oculto que ni siquiera ninguno de ustedes dos podría igualar en este momento. Me giré bruscamente hacia ella, sorprendido. Era literalmente la primera vez en mi vida que oía a Shiro —con todo su orgullo de antigua diosa— admitir la superioridad o el talento de alguien de nuestra edad. —Tal vez tengas algo de razón, enana —respondió Gojo rascándose la barbilla, aunque su sonrisa se volvió competitiva—. Pero todavía no sabemos con claridad de qué está hecha en un combate real cuerpo a cuerpo. Quizá… con el entrenamiento adecuado, nosotros seamos más que dignos de enfrentarla y medir fuerzas contra ella. Decidí mirar a mi hermana, que se mantenía a nuestro lado en silencio. —¿Tú qué opinas de todo esto, Karen? —pregunté mostrándole una pequeña sonrisa para tantear su criterio. —Veamos… la verdad es que las cosas son exactamente como dice Shiro, su presencia era aplastante, aunque… —comenzó a responder Karen analizando la situación con cautela. —¡Vamos, no se hagan los difíciles ni se pongan tan solemnes tan temprano! —interrumpió bruscamente una voz masculina, sumamente serena y refinada, que resonó justo detrás de nosotros. Al girarme, me encontré con un joven de porte elegante, cabello oscuro y una mirada afilada que guardaba un parecido inconfundible con la chica de cabello azul que tenía a mi lado. Era Shirou Shimizu, el hermano mayor de Shiro y el quinto lugar general de los exámenes. —Es la primera vez que tenemos la oportunidad de vernos cara a cara de forma oficial, ¿verdad? —le dije manteniendo la calma y observando la densidad de su maná. —Así es —respondió Shirou esbozando una sonrisa educada pero cargada de una superioridad sutil—. Tú debes ser Carlos Tanaka, ¿me equivoco? El afamado hermano mayor de Karen. La verdad es un verdadero gusto conocerte en persona. Espero de todo corazón que nos llevemos bastante bien durante nuestra estancia en esta academia. —Lo mismo digo, Shirou —respondí, dejando que una sonrisa maliciosa y cargada de intenciones ocultas se dibujara en mi rostro mientras me acercaba un paso hacia él—. Aunque debo decirte que ya era bastante hora de que nos conociéramos… tenemos algunas cuentas pendientes que saldar sobre cómo tratas a tu hermana, Shirou… Continuará…
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Estás leyendo el capítulo 49 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.