Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 46 online gratis en español
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CAPÍTULO 46: El choque de los elegidos, el dominio del espacio y un nuevo comienzo
Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez
Al momento de encajar los primeros impactos contra el filo de Shiro, me di cuenta de forma inmediata de que ella era completamente diferente a todo lo que había anticipado. No era en absoluto la misma persona fría e inalcanzable que llegué a conocer durante mi vida anterior.
Pero lo que estaba presenciando en este instante… ¿por qué razón ella aún continuaba inscrita dentro de los registros de la academia? ¿O acaso será que el flujo de este mundo ha comenzado a divergir del original?
Bueno, sea lo que sea que haya pasado en la línea temporal anterior, no tendría un sentido lógico para mí en este momento. Sin embargo, si Shiro se encontraba instalada dentro de mi propia habitación, eso solo podía significar una sola cosa irrefutable: ella era mi compañera de cuarto asignada.
—Demonios… —murmuré apretando los dientes—. De todas las personas en esta enorme institución, podría haberme tocado con cualquier otro compañero mejor… pero que me toque precisamente con Shiro… el destino debe estar bromeando conmigo.
—¿Acaso tú eres un Tanaka Sánchez? —preguntó ella rompiendo la guardia, analizándome con una mirada penetrante.
Veo que finalmente ya se dio cuenta de cuál es mi verdadero linaje.
—Por supuesto, es tal como acabas de decir —le respondí con una frialdad matemática en la voz.
Una sonrisa desafiante y peligrosa se dibujó gradualmente en sus labios.
—Entonces, si realmente llevas la sangre de los Sánchez en tus venas, demuéstrame ahora mismo qué tan fuerte eres en combate real.
—¿Qué? ¡Espera, espera un segundo! ¿Acaso pretendes que nos enfrasquemos en una pelea aquí mismo dentro del dormitorio?
—Claro que sí. ¿O es que acaso resulta que eres un débil y un cobarde incapaz de sostener su propio nombre?
—¡No soy ningún cobarde! —le devolví la mirada con una seriedad absoluta que hizo vibrar el aire.
—Oh… —su sonrisa se ensanchó aún más ante mi respuesta—. En ese caso, vámonos afuera al campo abierto, ¿qué te parece la propuesta?
—Me parece perfecto —respondí clavándole una mirada helada.
Ambos salimos al patio principal del edificio de dormitorios. La masa de estudiantes de nuevo ingreso que transitaba por los pasillos exteriores se detuvo de inmediato, rodeando el perímetro para presenciar el altercado.
—¿Quiénes son todos esos espectador de allá? —pregunté observando a la multitud.
—Supongo que son el resto de los alumnos de nuevo ingreso que acaban de llegar —respondió Shiro acomodándose la empuñadura.
Sin embargo, entre la masa de estudiantes, una figura en particular destacaba por encima de todos los demás de una forma casi abrumadora. Era un chico de deslumbrante cabello blanco como la nieve, profundos ojos azules resplandecientes y una sonrisa ridículamente confiada en el rostro. Emanaba un aire constantemente relajado, apuesto y sumamente peligroso al mismo tiempo. Si la memoria de mi vida anterior no me fallaba en lo absoluto, su nombre era Gojo Akinori, el formidable fundador y líder de su clan, pertenecientes a las Diez Grandes Familias.
Me sorprendió enormemente encontrarlo en este lugar. Ciertamente no pensé que terminaría topándome de frente con el individuo considerado el más fuerte de toda la academia tan temprano.
—¿A quién demonios te quedas mirando con tanta atención? —preguntó Shiro notando mi distracción.
—A nadie que te importe en lo más mínimo.
—Vaya, no sabía que tenías el valor de responderte de esa manera tan altanera… supongo que tendré que educarte a golpes sobre cómo dirigirle la palabra a tu superior.
—¡No me hagas reír! Tú fuiste la loca que me obligó a luchar delante de todo el mundo sin motivo alguno.
—Solo quiero saber con qué clase de persona me tocará compartir habitación. No pienso tolerar compañeros débiles ni patéticos a mi lado —sentenció ella con una firmeza aplastante.
Sus palabras resonaron con eco en mi pecho y me dolieron internamente. Era dolorosamente cierto que en mi estado actual aún no soy lo suficientemente fuerte en comparación a mi cumbre anterior… pero, ¿cómo fue que logré derrotar al dios antiguo en el pasado? Eso solo ocurrió cuando logré despertar mi poder nocturno por pura desesperación, aunque a día de hoy todavía no consigo dominar esa fuerza por completo.
Sin embargo, en ese instante recordé con nitidez las palabras de mi madre Hina: “Eres lo suficientemente fuerte, hijo. Nunca dejes que las palabras vacías de los demás afecten la percepción de tu propio valor.”
Sé perfectamente lo que se siente perder a alguien valioso por falta de poder. Lo viví en carne propia en el pasado. Y si esta provocación es una prueba del destino, debo darlo absolutamente todo para superar mis límites… ¿no es así, Capitán Henry? No puedo permitirme el lujo de quedarme de brazos cruzados.
El enfrentamiento
El aire en el patio se volvió denso, pesado y casi imposible de respirar. Shiro y yo nos observábamos en absoluto silencio, analizando cada micro-movimiento del otro. Al unísono, desenvainamos nuestras espadas.
En la mente de Shiro: “Si realmente es verdad que este chico es el hijo directo de Hina… me va a resultar sumamente difícil contenerme sin usar todo mi arsenal.”
Una sonrisa de absoluta fascinación guerrera apareció en el rostro de la peli-azul.
—Empecemos de una vez.
Ambos desaparecimos de la vista de los espectadores exactamente al mismo tiempo. El violento impacto inicial de nuestras espadas desató una onda de choque que hizo cimbrar los cimientos de piedra del suelo. Shiro esquivaba mis estocadas con una agilidad felina y sobrehumana, mientras yo, manteniendo un rostro completamente neutro y desprovisto de emociones, ejecuté mi técnica ancestral:
—Espada Sangrienta: Sangre Trascendente.
Cortes increíblemente precisos, veloces y potencialmente letales surcaron el aire. Ella lograba esquivar la gran mayoría con acrobacias imposibles, pero uno de mis ráfagas invisibles alcanzó a rozar su guardia, dejando un fino y delicado rasguño sangriento sobre su mejilla.
—Ya veo… —dijo ella tocándose la mejilla y contemplando la gota de sangre con una sonrisa helada—. Ese ataque en verdad es ridículamente fuerte… pero resulta sumamente extraño que no sienta la menor fluctuación de emoción emanando de ti durante el combate. ¿Acaso será posible que…?
En la mente de Shiro: “¿Acaso este chico ya ha despertado la totalidad de su poder latente a una edad tan temprana? Si ese es realmente el caso… su sola existencia podría cambiar drásticamente el rumbo de la historia entera. O incluso el destino de la humanidad.”
Mientras nuestras miradas se cruzaban a centímetros de distancia entre el chisporroteo del acero, Shiro continuaba evaluándome internamente:
En la mente de Shiro: “Esa fuerza aplastante, esa determinación fría e inquebrantable… es exactamente como si estuviera viendo al mismísimo Dios Nocturno encarnado frente a mis ojos.”
Sin embargo, sacudió levemente la cabeza para despejar la idea.
En la mente de Shiro: “No, no puedo sacar conclusiones tan precipitadas todavía. Primero debo terminar de conocerlo a fondo… o matarlo yo misma en este duelo si resulta ser un peligro.”
Yo, por mi parte, la observaba con atención fija.
—Estás perdiendo la concentración en medio del intercambio, Shiro. Pero no importa, tengo que demostrarte aquí y ahora que soy más que digno de ser tu compañero.
Ella dio un salto acrobático hacia atrás para ganar distancia en el aire.
—¡Magia Oscura: Corte Dimensional!
El ataque rasgó el tejido del espacio y me alcanzó de lleno. La explosión de energía me dejó cubierto de múltiples cortes y heridas sangrientas por todo el cuerpo, pero apreté los dientes y me mantuve firme de pie sobre la tierra destrozada.
—¿Acaso debes estar bromeando conmigo, Carlos? —dijo ella abriendo los ojos con asombro—. ¿Cómo demonios puedes seguir en pie tras resistir un impacto directo de esa magnitud?
—¿Qué ocurre? ¿Acaso pensaste que terminaría huyendo o suplicando por mi vida? Tú fuiste la que me catalogó como un débil y un cobarde antes de empezar. ¡Te voy a demostrar que no soy alguien que huye jamás de una pelea!
En la mente de Shiro: “Este chico… definitivamente resulta ser alguien sumamente problemático y terco.”
De pronto, me desvanecí por completo de su campo de visión utilizando un paso de sombra instantáneo. Reaparecí justo a sus espaldas antes de que pudiera reaccionar y descargué un brutal golpe con mi puño imbuido en maná directamente contra su hombro, haciéndola estrellarse violentamente contra el suelo del patio.
—¿Cómo fue capaz de moverse a una velocidad tan aterradora? —murmuró ella escupiendo un poco de tierra mientras se reincorporaba.
—¡Técnica de la Espada: Luz Glaciar! —bramé canalizando mi energía en un estallido resplandeciente.
Shiro reaccionó en el último milisegundo posible con una ferocidad salvaje.
—¡Magia Oscura: Corte Dimensional Máximo!
Ambos ataques de nivel desastroso chocaron frontalmente en el centro del campo, creando una onda destructiva de proporciones masivas. La detonación resultante arrasó con las estructuras cercanas y amenazaba con incinerar a los estudiantes que observaban en el perímetro. Todo a nuestro alrededor ardía en un caos de maná fuera de control.
Y entonces… el tiempo se detuvo por completo.
La interrupción
El fuego, los escombros volando y las ráfagas de viento quedaron congelados en el aire como si fueran una pintura estática. Una figura flotaba pausadamente por encima de nosotros, descendiendo con los brazos cruzados y una sonrisa sumamente calmada en el rostro.
—Vaya, vaya… por un demonio, casi terminan matando a todos los estudiantes de nuevo ingreso en su primer día. ¿Acaso su objetivo secreto es destruir la academia entera antes de que comiencen las clases? —su voz resonó con un eco cristalino dentro del silencio congelado.
Shiro me miró con una mueca de absoluta perplejidad y confusión.
—¿Esa persona… acaba de detener el espacio-tiempo de todo el campus por sí sola?
—Sí —le respondí soltando un resoplido de cansancio—. Se trata de Gojo Akinori. El líder indiscutible de su clan y el más fuerte de todos nosotros en esta institución.
—¿En serio? No tenía la menor idea de que perteneciera a ese nivel —susurró ella observándolo con cautela.
Gojo soltó una carcajada fresca y despreocupada mientras flotaba sobre el aire congelado.
—Incluso Carlos lo sabe perfectamente: mi familia es, sin duda alguna, la más fuerte de todas. Aunque claro está, la tuya tampoco se queda para nada atrás en términos de poder destructivo, Carlos.
—Lo sé mejor que nadie en este mundo —respondí secándome la sangre del rostro—. Pero si tantas ganas tienes de pelear o de hacer un espectáculo, al menos deberías invitarme primero una taza de té, ¿no te parece?
Gojo se detuvo en seco en el aire y me miró con la cara descompuesta por la sorpresa.
—¿Qué carajos acabas de decir? ¿Una taza de té?
—Por supuesto. ¿O es que acaso al gran Gojo Akinori no le gusta disfrutar del té?
—Bien… te voy a dar tu dichosa taza de té, pero a puros golpes en el rostro, pedazo de idiota —respondió Gojo con una vena marcándosele en la frente humorísticamente.
Shiro no pudo contenerse y soltó una carcajada limpia y burlona.
—Jajaja, ya lo ves, Carlos, te van a dar la paliza de tu vida por listo.
—¡Pero si yo no lo he insultado en ningún momento! —protesté indignado.
—Rechazaste de forma indirecta su invitación a un duelo formal, genio —dijo ella en tono burlón, cruzándose de brazos.
Dios mío, ¿por qué siempre me terminan pasando estas cosas tan absurdas? pensé para mis adentros. Primero me ataca una peli-azul demente que resulta ser mi compañera de cuarto, y ahora el tipo más ridículamente fuerte de la academia quiere molerme a golpes…
Gojo descendió finalmente hasta tocar tierra firmemente, sonriendo con arrogancia y simpatía a la vez.
—En efecto, cara bonita. Y por si fuera poco para tu buena suerte, resulta que yo también soy tu compañero de cuarto asignado para este ciclo.
—¡¿QUÉ?! —grité desorbitado por el impacto—. ¡Todo se fue absolutamente a la mierda!
—Vaya, vaya —dijo Shiro dedicándome una sonrisa traviesa y maliciosa—. Esto se va a poner sumamente divertido. Imagínate la escena: Gojo y yo conviviendo en la misma habitación contigo. Vas a tener un verdadero dolor de cabeza diario.
—Dios mío, ¿por qué me abandonas de esta manera justo cuando lo único que quería era llegar a descansar plácidamente? —susurré sobándome las sienes.
—Porque casi terminas reduciendo a cenizas la mitad de los dormitorios masculinos —respondió Gojo soltando una risotada contagiosa—. Pero bueno, ya es más que suficiente de sus peleas de pareja por hoy.
—¡ÉL NO ES MI NOVIO! —gritó Shiro instantáneamente con el rostro completamente sonrojado como un tomate—. ¡Y si por algún milagro oscuro llegara a serlo, también lo golpearía sin piedad hasta que me pida perdón de rodillas!
—Qué carajos pasa con esta gente… —murmuré sumamente fastidiado por la situación.
Gojo volvió a reír con ganas antes de aplaudir.
—Bueno, dejemos este duelo en un empate técnico por hoy, ¿qué les parece a ambos?
—Por mí está perfecto terminar aquí —dije guardando mi espada en la vaina.
—¡Oye, oye! ¡Nosotros dos aún no hemos terminado nuestra pelea! —reclamó Shiro señalándome con molestia.
—Vamos, Shiro, acepta el empate por esta vez —intervino Gojo guiñándole un ojo—. Si lo haces de buena gana, me encargaré de comprarte una cantidad masiva de dulces finos en la ciudad. Sé perfectamente que no te puedes resistir a los postres.
Shiro se quedó completamente callada, dudando internamente mientras se le hacía la boca agua.
—Bueno… si se trata de una oferta de dulces de alta calidad, está bien. Acepto el empate solo por esta única vez.
Gojo se soltó a carcajadas nuevamente.
—Vaya, Carlos, resultaste ser todo un conquistador de chicas dementes. Realmente no dejas de sorprenderme.
—Mejor cállate la boca, Gojo. Te debo una grande por intervenir.
—Nada de eso. Algún día no muy lejano estoy seguro de que seremos muy buenos amigos —dijo dedicándome una sonrisa sincera y cálida—. Espero de corazón que logremos encontrar algo de verdadera alegría dentro de este mundo tan caótico.
Gojo chasqueó los dedos. La fractura del espacio-tiempo se disipó al instante y la realidad regresó a su flujo normal. El calor de las llamas congeladas se extinguió y ambos caímos sentados sobre la hierba por el cansancio acumulado.
—Un empate formal, entonces —dije respirando con dificultad.
—Tal y como lo tenía planeado desde el principio —respondió Gojo acomodándose el cabello.
Los hermanos
—¡Carlos! —se escuchó un grito furioso a la distancia. Era Abrán corriendo hacia nuestra posición.
Antes de que pudiera pronunciar una sola palabra para explicar la situación, Abrán me asestó un sonoro golpe en la nuca.
—¡Oye! ¡¿A qué vino eso?! —protesté sobándome la zona dolorida.
—¡Siempre terminas metiéndote en problemas colosales en el mismísimo segundo en que te pierdo de vista! —respondió él con el rostro lleno de genuina preocupación fraternal.
—Fue un completo malentendido. Resulta que ella es mi nueva compañera de cuarto y me atacó sin previo aviso apenas entré.
—¿Ah, sí? Hubieras empezado por explicarme eso antes de que me diera un susto de muerte.
—¡Iba a explicártelo detenidamente, pero me soltaste un golpe antes de que pudiera abrir la boca! —repliqué sobándome la cabeza.
Suspiré hondo tratando de recuperar la calma.
—En fin… ¿dónde están mi hermana Karen y la pequeña Yue en este momento?
—Están a salvo en el edificio de dormitorios femeninos. Me dijeron que en el camino conocieron a un chico sumamente amable… aunque con una actitud un poco extraña.
—¿Y se puede saber cómo se llama ese sujeto?
—Dijo que su nombre era Shirou.
—Ya veo… bueno, lo dejaré pasar por ahora. Tengo que regresar a mi dormitorio para curar estas heridas.
—Nos vemos mañana temprano para la ceremonia, hermano. Y por lo que más quieras, no te vuelvas a meter en más problemas durante la noche.
—Sí, sí, te lo prometo.
Nos despedimos con un gesto de mano y él tomó rumbo a su pabellón.
Los dulces
Apenas logré dar unos cuantos pasos de regreso hacia la entrada del edificio, escuché una voz chillona y familiar llamándome desde atrás.
—¿A dónde demonios crees que vas tan tranquilo, Carlos?
—No… no puede ser posible —susurré entre dientes, cerrando los ojos con pesadez—. Dios mío, ¿por qué me abandonas exactamente en los momentos donde lo único que pido es descansar?
Me giré lentamente para enfrentarla.
—¿Qué ocurre ahora, Shiro?
—¿Acaso se te olvidó por completo lo que acabamos de pactar hace un momento?
—¿Olvidar qué cosa exactamente?
—¡Mis dulces, pedazo de idiota!
—Ah, cierto… el trato de los dulces. Bien, bien, vamos a la zona comercial a comprarlos antes de que se haga más tarde.
—Uff, por un momento pensé seriamente que te habías olvidado y que pensabas escapar —dijo ella, y por primera vez en todo el día, su sonrisa helada se suavizó por completo, mostrando una faceta genuinamente infantil y linda.
Me quedé observándola en silencio mientras caminaba a mi lado. Me sorprendía enormemente verla actuar de esa manera tan humana y transparente… En mi vida anterior, Shiro siempre mantuvo una distancia distante, fría y calculadora conmigo en todo momento. Tal vez… tal vez las cosas en esta nueva oportunidad realmente estén comenzando a cambiar para bien.
Por ahora, pasar un rato comprando dulces con Shiro no me parecía una idea tan terrible después de todo.
Continuará…

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 47
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 46
Estás leyendo el capítulo 46 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.