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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 28 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 28: El frío de la cuna y el destello de la salvación Punto de vista — Mío Amaya La verdad es que estaba sintiendo un terror inmenso por dentro. No supe exactamente qué decir ni cómo reaccionar en el momento en que Carlos me preguntó con tanta seriedad sobre los detalles de mi doloroso pasado. Mi historia era algo trágico que jamás debí compartir con nadie por mi propia seguridad, pero al mirarlo fijamente a esos ojos oscuros... algo dentro de él me transmitió una profunda e inexplicable confianza. Hay una cualidad misteriosa en su persona que me atrae y me cautiva, aunque ni yo misma sé definir exactamente qué es. Pero... ¿de verdad puedo permitirme confiar en alguien tras todo lo que me ha pasado? Muchas cosas terribles y dudas amargas comenzaron a remolinarse violentamente en mi mente: la triste realidad de que el pasado jamás se puede cambiar, no importa cuántas veces luches con todas tus fuerzas ni cuánto te sangren las manos. ¿Acaso todas las personas nobles de este mundo son inevitablemente malas, crueles y despiadadas? ¿Es que acaso ninguna de ellas posee sentimientos verdaderos en el pecho...? —¡Oye, miren eso nada más! —una voz chillona y despectiva cortó bruscamente el hilo de mis pensamientos—. ¿Acaso no es esa patética chica huérfana de ahí? ¿Qué demonios hace comiendo en un lugar tan distinguido como este? ¿No se supone que debería estar arrastrándose en el fango, justo donde pertenece? ¿Y por qué viene acompañada por ese chico de cabello oscuro y ojos azules que viste ropas tan llamativas? Claramente se ve que es de cuna noble… pero ¿de qué familia tan prestigiosa vendrá? Hay que admitir que es bastante apuesto, ¿pero qué clase de mal gusto tiene para estar al lado de una muerta de hambre como ella? Un grupo de chicas jóvenes ostentosamente vestidas apareció repentinamente detrás de nuestra mesa, mirándome con un desprecio y una repugnancia absolutos. —Oye, tú, insignificante mujer —me espetó con frialdad la chica que lideraba el grupo—, ¿se puede saber qué carajos haces en este establecimiento? —Yo… yo solo vine a almorzar tranquila con mis amigos… —respondí encogiéndome en mi asiento, con el rostro completamente sonrojado por la vergüenza. —¡Ja! ¡Como si las personas caídas e indeseables como tú tuvieran el menor derecho de poner un pie en un restaurante de esta categoría! La chica que hablaba con tanto veneno poseía unos ojos de un color plateado tan afilados que parecían auténticas cuchillas cortando la piel. Llevaba puesto un precioso y carísimo vestido de seda verde esmeralda, el cabello pulcramente recogido en un peinado aristocrático y unas zapatillas negras de diseñador. Era innegablemente hermosa… y su nombre resonó al instante con un eco aterrador en mi mente: Freya Kwog Mae. Una de las herederas directas de las Diez Grandes Familias del continente. Sus padres eran figuras temibles de un poder político y mágico descomunal; su linaje era respetado por todos. Ella era apodada como la Espada del Hielo, una prodigio popular y venerada. Alguien como yo, una noble despojada y sin apellido, jamás podría soñar con competir contra una figura de semejante magnitud. Pensar en esa abismal diferencia social me alteró el pulso terriblemente. “¿Y si mis padres aún estuvieran vivos en este momento…? —me pregunté en un susurro casi inaudible— ¿Tendría yo también el derecho de ser tratada como una verdadera noble?” Me mordí el labio inferior con tanta fuerza que casi me saco sangre. Sentí unos deseos sofocantes de caerme al suelo y romper a llorar desconsoladamente. Extraño a mis padres más de lo que las palabras pueden expresar. “Papá… mamá… ¿Por qué siempre tienen que pasarme a mí las peores desgracias? ¿Qué es lo que hice tan mal en esta vida para merecer tanto castigo?” Sentí un impulso incontrolable de ponerme de pie y huir corriendo del lugar para esconderme, pero el pánico congeló mis piernas por completo. —No tienes absolutamente nada por qué preocuparte, Mío —la voz firme y serena de Carlos sonó justo a mi lado, cortando la tensión como una hoja afilada y trayendo un remanso de paz a mi pecho. Él se puso de pie amansando su postura, clavando su intensa mirada sobre la noble. —No me parece que esté nada bien que una chica perteneciente a una de las tan aclamadas Diez Grandes Familias hable de una forma tan vulgar y despectiva —dijo Carlos con una firmeza impecable—. ¿Quién te crees que eres tú, y por qué demonios te diriges de esa manera tan vil hacia ella? Yo únicamente vine a almorzar tranquilamente con mi amiga. ¿Quién te dio el atrevimiento de venir a molestar? —¡Ja! No me hagas reír, pedazo de insolente —respondió Freya mirando a Carlos con un profundo desprecio—. ¿Qué sabrás tú sobre una “mujer caída” y sin honor como ella? —Ella ya ha sufrido más que suficiente en esta vida —interrumpió Carlos elevando la voz con autoridad—. No pienso dejar pasar esto por alto. —¡Oye! ¡No te atrevas a ser así de arrogante conmigo! —contesté yo misma con una rabia contenida que brotó desde el fondo de mi corazón hacia Freya—. No tienes ningún derecho de venir a humillar a las personas solo porque tu familia sea famosa o influyente. ¡Tú no eres mejor que nadie en este mundo! En el fondo, yo solo quería desesperadamente que Carlos dejara de intervenir. Tenía un terror helado de lo que la influyente familia de Freya pudiera hacerle si él se metía en problemas por defender a una nadie como yo. Quise gritarle “¡Basta ya, Carlos, no lo hagas!”, pero me quedé completamente muda. Tenía demasiado miedo de arrastrarlo conmigo a mi propia ruina. Fue entonces cuando me percaté de un detalle mágico: cada vez que Carlos hablaba para protegerme, una luz dorada y cálida parecía emanar de su presencia. No sé exactamente cómo explicarlo con palabras humanas, pero estar a su lado me daba una sensación absoluta de calma y seguridad. Era como si él fuera mi ansiada salvación descendida del cielo. Las lágrimas de emoción brotaron de mis ojos sin previo aviso. —¡Carlos…! —pronuncié su nombre con el alma en un hilo. —De verdad que no tienes remedio alguno, Mío —dije secándome rápidamente las lágrimas con ambas manos y sonriéndole al chico que me salvó la vida—. Supongo que tienes toda la razón del mundo... ya no puedo seguir quedándome tirada lamentándome por el pasado. Tengo que obligarme a seguir hacia adelante. Tú me acabas de dar la fuerza que tanto necesitaba para ponerme de pie. Sinceramente, yo ya no tenía fuerzas para continuar... pero entonces apareciste tú. Me invitaste a comer sin pedir nada a cambio, me sacaste risas sinceras junto a Natsuki y me demostraste que eres alguien que siempre luchará por defender a los indefensos. Ver tu valentía me dio un alivio inmenso. Al presenciar la firmeza de Carlos y mi repentina reacción, Freya se quedó completamente sin palabras. Se mordió el labio con una mueca de evidente ofensa y orgullo herido. —No pienses ni por un segundo que voy a pasar por alto semejante humillación pública... —murmuró Freya con la voz temblando de rabia aristocrática. Carlos simplemente sonrió con esa calma exasperante suya que lo caracteriza. A su lado, Natsuki lo miró de reojo con un reproche cargado de una obvia diversión. —De verdad que no tienes ningún tipo de remedio, Carlos —dijo Natsuki suspirando con los brazos cruzados—. Pero sé perfectamente que no haces estas locuras solo por ego personal, sino para ayudar a proteger a una amiga que lo necesita. Eres capaz de hacer lo que fuera con tal de salvar a alguien. “¡Diablos…! —pensé para mis adentros al ver cómo Natsuki lo comprendía tan bien.” —Y supongo que eso es precisamente una de las cosas que más me gustan de ti —agregó Natsuki dedicándole una cálida mirada a Carlos—. Siempre estás dispuesto a ayudar a los demás. Es algo intrínseco de tu ser. Sin embargo, Natsuki se inclinó ligeramente hacia mí y me susurró en voz muy baja al oído, manteniendo la seriedad: —Ten mucho cuidado, Mío. La familia de Freya es infinitamente más poderosa y peligrosa que la nobleza común. Debo investigar más sobre ellos a fondo... Yo tampoco pienso quedarme de brazos cruzados si intentan hacerte algo. Mientras la tensión entre las familias y el grupo de Carlos escalaba a pasos agigantados en medio del restaurante, en una mesa apartada y cubierta por las sombras de una elegante cortina, una joven aristócrata de porte regio contemplaba toda la escena mientras bebía serenamente de una copa de cristal. —A mí sinceramente no me pueden venir a decir absolutamente nada sobre líos de nobles —dijo la joven con una voz distante, refinada e indolente—. Al fin y al cabo, yo soy la mismísima Princesa Imperial del Reino Platino del Amanecer. Así que únicamente me limitaré a observar tranquila… y disfrutar en primera fila de este maravilloso espectáculo. La princesa levantó delicadamente su mano enguantada y le hizo una seña al mesero del lugar con un aire completamente despreocupado: —Oye, buen hombre, haz el favor de traerme de inmediato otra bandeja de bocadillos y más pastel. Esta discusión se está poniendo verdaderamente emocionante. Continuará…
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 28

Estás leyendo el capítulo 28 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.