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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 272 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
El espacio astral tembló de nuevo, envuelto en un silencio denso y pesado. Las palabras resonaron en el aire congelado como un eco ancestral, cargadas del peso de incontables tragedias y verdades que helaban la sangre. —¡""Así que fue Angélica...""! —murmuró la Natsuki del presente, con la voz temblando por el impacto de la revelación—. ¡""Así que no fue la reina de hielo, sino Angélica quien estuvo a punto de matarlo a los cuatro años... Sé lo fuerte e implacable que es ella, jamás dudaría de su poder. Pero Carlos... él lo cambió absolutamente todo en esta línea temporal. No solo se enfrentó a ese Minotauro colosal y lo pulverizó, sino que también mató a Drako... Aunque me resulta extraño que ahora se haga llamar Darko. Aunque al final sean el mismo bastardo, me da exactamente igual cómo se llame: ¡murió bajo sus manos!""! La presencia astral que la observaba entornó los ojos, dejando que la penumbra del Lago de los Recuerdos Muertos reflejara visiones aún más oscuras y retorcidas. —¡""Pero lo que de verdad me causa un escalofrío aterrador... es lo del Dios Demonio de la Destrucción""! —continuó Natsuki, apretando los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos—. ¡""Jamás imaginé que Carlos llegaría a enfrentarse a semejante entidad en este punto. Y pensar que ese monstruo al que sobrevivió... ¡era apenas un simple fragmento de su verdadero poder! Si ese era solo un pedazo diminuto... ¡¿te imaginas el infierno absoluto que desatarán los abismales si cada uno de ellos lleva consigo un fragmento del Dios Demonio?! ¡El mundo entero ardería en cuestión de segundos!""! La silueta del pasado dio un paso al frente. Su aura se volvió infinitamente pesada, cargada de un respeto casi religioso, pero impregnada de un horror trágico. —¡""Debes entender esto muy bien, Natsuki...""! —resonó la voz espectral, profunda y cortante como un filo de obsidiana—. ¡""Carlos es el guerrero más monstruoso y letal que he conocido en toda mi existencia. Él ha logrado hazañas que desafían la lógica de los mismísimos dioses. Créeme cuando te digo que todos los reinos, todos los continentes, absolutamente todos los clanes de este mundo le tenían un pánico visceral... Y no era por sus guardianes ni por el ejército que lo respaldaba: ¡era por él mismo! Por su seriedad, por esa mirada tan jodidamente fría, oscura y desprovista de humanidad con la que contemplaba a sus enemigos...""! Un fogonazo de recuerdos sangrientos iluminó la niebla del espacio mental. Se mostraron imágenes de un Carlos del pasado, vistiendo una armadura empapada en sangre, caminando en solitario sobre colinas formadas por miles de cadáveres. —¡""Él mató, aniquiló, torturó, masacró y borró de la faz de la tierra a cualquiera que se atreviera a interponerse en su camino...""! —prosiguió la voz con un drama desgarrador—. ¡""Por algo lo bautizaron con el título del Demonio Nocturno. Él no nació de la gloria; nació y se forjó a través de la pérdida constante. Cada persona que estuvo a su lado en el camino, cada compañero, cada amigo... lo perdió. La muerte lo persigue como una sombra inseparable. El Carlos de aquella época era un ser con el que yo jamás podría compararme: un verdadero Nocturno que fue utilizado por el destino como una simple herramienta para matar. Es una pena horrible y una tragedia trágica, ¿verdad?""! La Princesa de Hielo miró fijamente a la Natsuki del presente, clavando sus ojos vacíos en el alma de la joven pelirroja. La atmósfera entre ambas se volvió sofocante, reduciendo el aire a cero. —¡""Bueno... ahora que sabes la verdad de todo lo que pasó, ahora que entiendes la clase de monstruo que es el hombre que está a tu lado... te haré una sola pregunta""! —exclamó la sombra, extendiendo una mano envuelta en espinas de Hielo Glaciar hacia el pecho de Natsuki—. ¡""¿Estarías dispuesta a sacrificar absolutamente todo por él? ¿Tu vida, tu alma, tu futuro y tu propia humanidad... con tal de salvar al Demonio Nocturno de su propio infierno?""! Natsuki alzó el rostro. Las lágrimas de dolor y pánico que antes nublaban sus ojos avellana se evaporaron al instante, sustituidas por un brillo de fuego y hielo implacable. Se llevó la mano al pecho, apretando el collar de corazón partido que latía en sintonía con la vida de Carlos. —¡""No necesito pensarlo ni un solo segundo...""! —respondió Natsuki con una firmeza que hizo retumbar los cimientos del espacio astral—. ¡""¡Si él fue un monstruo en el pasado para protegernos a todos, yo me convertiré en un demonio en el presente para no dejarlo caer jamás! ¡Voy a sacrificar lo que sea necesario! ¡No me importa si el mundo entero se pone en su contra, no me importa si los dioses o los abismales vienen a reclamar su cabeza! ¡Yo seré el escudo que sostenga a Carlos Tanaka Sánchez hasta mi último aliento!""! La sonrisa que se dibujó en el rostro de la reina muerta ya no era de crueldad; era una mezcla de profundo orgullo y alivio trágico. ¡¡¡CRASH-BOOOOM!!! El espacio espiritual saltó en pedazos, expulsando a Natsuki de regreso al campo de batalla real, donde la luz púrpura de la distorsión dimensional estaba a punto de devorarlo todo. —¡""Natsuki! ¡¿Estás bien?!" " —pregunté con el corazón desbocado, sintiendo cómo el maná de mi cuerpo fluctuaba salvajemente por el agotamiento. —¡""Sí... perdón por preocuparte, Carlos... Es difícil creerte, en verdad no logro entenderlo todo, pero tienes algo por...""! —las palabras de Natsuki se cortaron en seco. Su mirada se congeló, fija en un punto justo detrás de mi hombro. Sin pensarlo dos veces, la sujeté con fuerza entre mis brazos, pegándola hacia mi pecho y girando mi cuerpo con una maniobra brusca sobre la tierra destrozada. ¡¡¡CLANG-BOOOOOOM!!! Un chisporroteo de chispas doradas y carmesí iluminó la penumbra. Una espada colosal fue detenida justo a centímetros de mi cuello, bloqueada por la daga del Fénix que crucé en el último microsegundo. El impacto de la hoja generó una onda de choque cinemática que agrietó el suelo en un radio de diez metros, levantando una cortina de polvo y rocas levitantes. —¡""Eres rápido, Tanaka Sánchez...""! —dijo Ascan con una voz pausada, observándome fijamente desde el otro lado de los filos cruzados. El chico tenía el cabello rojo, corto y de un tono claro brillante. Sus ojos eran de un verde claro penetrante y vestía un uniforme táctico de corte militar, imponente y ajeno a las armaduras tradicionales de este mundo, adornado con placas oscuras y botones dorados. En sus labios se dibujaba una sonrisa retorcida, sádica y cargada de una confianza enferma. —¡""Eres alguien realmente inteligente, Tanaka... Kronos me había hablado mucho de ti, pero no creí que fueras capaz de matar a Darko tú solo...""! —continuó Ascan, aplicando más presión sobre su espada, haciendo que el metal chispoteara contra la energía del Fénix—. ¡""¿O me equivoco...?""! Antes de que pudiera responder, el peligro mortal hizo que el vello de mi nuca se erizara. Una presencia asesina brotó desde la nada, justo a la espalda de Natsuki y la mía. —¡""Demasiado lento, Demonio Nocturno...""! —susurró Óscar, apareciendo como una sombra fantasmal detrás de mi posición, blandiendo una hoja negra impregnada de veneno abismal, a punto de atravesarnos a ambos a traición. El tiempo se ralentizó a un cuadro por segundo. Natsuki ahogó un grito, sintiendo la punta helada de la hoja a milímetros de su piel. ¡¡¡SHRRRRRRK-BZZZZT!!! En mi brazo izquierdo, la magia ancestral de las sombras reaccionó por puro instinto survival. La penumbra se desplegó en milisegundos, cubriéndome la extremidad por completo con un guantelete de negrura líquida y filos de sombra autonóma. La masa de sombras se estiró como un latigazo protector, detectando la amenaza a la velocidad de la luz y bloqueando la estocada de Óscar en un estruendo de metal y energía oscura. —¡""¡No toques a mi prometida, bastardo!""! —rugí con los ojos galácticos destellando en pura furia, mientras la sombra de mi brazo se transformaba en garras afiladas listas para destrozar a Óscar desde adentro. —Vaya, vaya... Sí que eres alguien arrogante, para ser verdad, maldita escoria —soltó Ascan, aumentando la fuerza en su espada mientras su sonrisa sádica se ensanchaba—. Pero dime, para ser el famoso Demonio Nocturno... ¡eres más que una farsa, ¿verdad?! El choque entre mi daga y su hoja militar desprendió un estallido de chispas que iluminó la noche. Las sombras de mi brazo izquierdo crujieron, frenando el ataque a traición de Óscar, cuya silueta flotaba en la penumbra tras de mí como un espectro hambriento. —¿Cómo saben de mi antiguo apodo...? —exigí, apretando los dientes mientras la sangre caliente goteaba de mis nudillos por la presión. —¡Acaso lo olvidas! —interrumpió Óscar tras mi espalda, con una voz rasgada que vibraba con burla—. ¡Tú mismo lo dijiste en el Reino Platino del Amanecer cuando luchaste contra Shu y Ling! Ellos lo mencionaron. El eco de tu arrogancia cruzó las fronteras antes de que tú siquiera lo notaras. Ascan dio un paso atrás, ajustándose los guantes de su uniforme militar con una calma provocadora y chocando su arma con ligereza. —Espero que nuestro enfrentamiento sea limpio... —dijo Ascan con frialdad. —Será mejor que guardes la boca —dije con un tono tan sepulcral que detuvo el viento alrededor de la isla—. Tú no eres nadie... y jamás serás como Kratos. Él tiene mucho más valor y agallas que tú. ¿Quién eres tú al lado de Mael? El rostro de Ascan se transformó de golpe. La sonrisa se le borró de los labios, sustituida por una mueca de pura rabia contenida y un brillo de furia descontrolada en sus ojos verdes. —¡Infeliz...! —siseó Ascan, apretando la empuñadura de su espada hasta hacer crujir su guantelete. —¿Qué pasa? —lo provoqué, dejando que una risa fría escapara de mi garganta—. ¿Acaso le tienes miedo a Mael? ¿O es porque ni siquiera eres capaz de vencerlo? La tensión en el aire se volvió sofocante, pero en medio de aquella atmósfera de masacre inminente, sentí la mano temblorosa de Natsuki sujetando la manga de mi ropa. —¡Carlos, huye! —suplicó ella, con los ojos avellana empañados por las lágrimas y el terror de ver mi cuerpo al límite. —¿Eh? No... no quiero dejarte aquí con ellos —articuló ella con el corazón roto—. Ya estás demasiado cansado... Deberías huir conmigo, por favor... Giré ligeramente la cabeza, contemplando su rostro bajo la penumbra del cielo distorsionado. —No puedo... Lo siento, Natsuki —murmuré con una tristeza trágica—. Pero esto es algo de lo que debo encargarme personalmente... con los traidores que me dieron la espalda. En ese preciso instante, el brillo azul de la galaxia en mis ojos comenzó a colapsar sobre sí mismo. Las estrellas de mis pupilas se comprimieron y una metamorfosis violenta sacudió mi esencia. Mi maná dejó de ser una marea estelar para transformarse en una presión abrumadora, dracónica y milenaria. Los ojos en forma de galaxia desaparecieron, mostrando la evolución definitiva hacia los ojos de un Dragón, con pupilas rasgadas de oro incandescente que emanaban hilos de fuego divino. —Los mataré... sin importar lo que tenga que hacer —sentencié, poniéndome de pie cuan largo era, desafiando a la gravedad y al agotamiento. Extendí mi mano derecha. La empuñadura rúnica de la Espada Sangrienta de Asanbosam en mi cinturón reaccionó a la llamada de mi nueva sangre dracónica. Un pulso carmesí y negro estalló con la fuerza de un volcán en erupción, distorsionando el metal y la magia. —¡Espada Sangrienta, cambia de arma! —ordené con una voz de trueno que hizo temblar la isla entera. El metal líquido rojo fluyó a una velocidad cegadora, alargando su estructura, curvando su filo en una luna creciente y pesada, rodeada de cadenas de sangre y rayos azulados. La Espada Sangrienta se transformó en una colosal Guadaña de la Muerte, cuya hoja emitía un silbido asesino al cortar el mismísimo aire. Natsuki dio un paso atrás, impactada por la majestuosidad y la oscuridad que emanaba de mí. Ascan y Óscar borraron cualquier rastro de burla de sus rostros, adoptando una postura de combate desesperada mientras la sombra del gran Demonio Nocturno se erguía ante ellos. El chico, Óscar, de cabello claro y ojos cafés, vestía una chamarra bastante llamativa de corte urbano y táctico. Llevaba dos espadas cruzadas a la espalda y mantenía una mirada aterradoramente tranquila y serena, una calma calculada que presagiaba la tormenta. —Lo siento, Natsu... —murmuré sin mirarla, con la firmeza del destino en mi voz. Antes de que ella pudiera protestar o sujetarme, ejecuté mi magia de teletransportación a máxima intensidad. Un destello de luz rúnica envolvió la figura de Natsuki, sacándola instantáneamente de la isla y enviándola de regreso, sana y salva, directamente al recinto de la academia. —Ahora solo seremos ustedes y yo... Gripé el astil de mi guadaña sangrienta con una fuerza capaz de pulverizar el acero. Avancé con un paso pesado que se transformó de golpe en una carrera frenética hacia ellos. Nos lanzamos al choque simultáneamente. El choque de mi guadaña contra las espadas de Óscar y la hoja militar de Ascan convirtió el campo de batalla en una tormenta desenfrenada de cortes, chispas y ondas de choque. Desaparecíamos y reaparecíamos en el aire a la velocidad del rayo; los suelos de la isla se rompían, agrietaban y colapsaban a nuestro paso, dejando únicamente ruinas, polvo y el retumbar de un combate a muerte. El aire explotó en una tempestad de presión abrumadora. Las tres siluetas se evaporaron de la vista mortal, dejando tras de sí un rastro de destrucción catastrófica. La isla entera temblaba como si un monstruo marino intentara voltearla desde las profundidades del océano. ¡¡¡CLANG-CLANG-CRASH!!! Ascan descendió desde el cielo como un meteoro, blandiendo su espada militar envuelta en un aura dorada de maná comprimido. Reaccioné al instante, alzando el astil de mi guadaña sangrienta para bloquear la estocada. El impacto hizo que la tierra bajo mis botas colapsara en un cráter de veinte metros de profundidad. —¡""¿Eso es todo lo que tiene el gran Demonio Nocturno?!" "! —rugió Ascan, aplicando más peso con una sonrisa maníaca en su rostro—. ¡""¡Pensé que el hombre que masacró continentes enteros lucharía con algo más que desesperación!""! —¡""No te confundas, escoria...""! —dije con la voz grave, mis ojos de dragón centelleando con furia incandescente—. ¡""Aún no he comenzado a matar!""! Con un giro brusco de mi muñeca, desvié su espada y le propiné una patada imbuida en Voltstrike directo en el pecho. Ascan salió disparado contra una pared de roca, pero antes de que pudiera tocar el suelo, la figura de Óscar reapareció a mi espalda, silenciosa como un espectro. Sus ojos cafés brillaban con una serenidad sepulcral mientras desenfundaba sus dos espadas cruzadas a una velocidad sobrehumana. —¡""Arte Secreto: ¡Corte del Silencio Divino!""! —susurró Óscar, trazando dos X de luz carmesí en el aire destinadas a decapitarme. ¡¡¡SHRRRRK-BOOOOM!!! —¡""¡Magia de Sombras: Guardián de la Penumbra!""! Mi brazo izquierdo reaccionó por puro instinto, extendiendo un escudo de masa oscura que absorbió el impacto, sacrificando la armadura de sombra a cambio de salvar mi cuello. Aproveché la fracción de segundo para girar la guadaña en un arco de 360 grados, recortando el aire con un filo que dejó una grieta de fuego carmesí y rayos azulados. Óscar dio un salto mortal hacia atrás, rozando la muerte por milímetros. Su chamarra táctica se rasgó, soltando chispas donde el aura de mi arma rozó la tela. —¡""Qué reflejos tan repulsivos...""! —comentó Óscar, aterriizando con la misma calma helada, alineando sus dos espadas—. ¡""Realmente eres un monstruo, Carlos. Entiendo por qué el mismísimo Kronos quiere borrarte de esta era. Pero déjame decirte algo... un rey que lucha solo está destinado a ahogarse en su propia sangre""! —¡""¡Yo nunca he estado solo!""! —exclamé, dando un taconazo en el suelo que desató una tormenta de espinas dracónicas de fuego y sangre—. ¡""¡Ustedes vendieron sus almas por un poco de poder prestado, mientras que yo cargo con las esperanzas de todos los que prometí proteger! ¡¿Quién de los dos es el verdadero miserable aquí?!" "! Ascan emergió de las ruinas de la pared, limpiándose un hilo de sangre de la comisura de sus labios con el dorso de su guantelete militar. —¡""¡Cállate!""! —gritó Ascan, su serenidad desmoronándose ante mi provocación—. ¡""¡Nosotros seremos los nuevos dueños de esta era! ¡Óscar, acabemos con esto de un solo golpe!""! —¡""Entendido...""! —asintió Óscar, entrelazando sus dos espadas mientras un círculo mágico gigante de color púrpura se desplegaba bajo sus pies, conectándolo con el poder de Ascan. Los dos traidores coordinaron su magia en un ataque combinado. Ascan cargó una masa de energía destructiva en la punta de su hoja militar, mientras Óscar imbuía sus espadas en ráfagas de viento cortante de nivel desastre. —¡""¡Estilo Combinado Abismal: ¡Corte del Juicio de las Sombras!""! —gritaron ambos al unísono, lanzando un torrente de energía destructiva capaz de partir la isla en dos mitades perfectas. La onda expansiva se abalanzó sobre mí como un maremoto de pura aniquilación. Apreté con fuerza el mango de la Guadaña Sangrienta. Las pupilas rasgadas de mis ojos de dragón enfocaron la masiva cantidad de energía que se aproximaba. Sentí la sangre de Asanbosam y el fuego del Fénix latiendo al unísono dentro de mi pecho. —¡""Si el mundo insiste en enviarme traidores...""! —susurré, bajando el centro de mi gravedad mientras la guadaña comenzaba a brillar con un fuego negro y azul de proporciones bíblicas—. ¡""¡LES ENSEÑARÉ POR QUÉ HASTA LOS DIOSES TIEMBLAN CUANDO ESCUCHAN EL NOMBRE DEL DEMONIO NOCTURNO!""! —¡""Técnica Prohibida del Dragón: ¡Maelstrom del Abismo Infinito!""! Avancé de frente contra la tormenta, haciendo girar la guadaña a la velocidad del sonido, cortando la magia de Ascan y Óscar directamente por la mitad y abriéndome paso a través de la explosión. El crujido del metal resonó en todo el campo de batalla mientras la Guadaña Sangrienta colapsaba y se moldeaba en una fracción de segundo. El asta de hierro y sangre se alargó, la gran hoja curva se comprimió hasta convertirse en una punta de filoso acero abismal envuelta en fuego y rayos. —¡""Cambio de forma: ¡Lanza Imperial!""! —sentencié con una voz que ya no sonaba como la mía. Antes de que Ascan o Óscar pudieran siquiera procesar la disipación de su ataque combinado, mi figura desapareció de la realidad. La velocidad fue tan brutal que rompió la barrera del sonido en un estruendo seco, dejando dos surcos de aire comprimido en la tierra. Reaparecí directamente entre los dos. En un solo movimiento giratorio e implacable, clave la lanza en el suelo y liberé una onda expansiva de fuerza bruta cinemática. ¡¡¡BANG-CRASH-BOOOOM!!! El impacto los alcanzó de lleno antes de que pudieran alzar sus espadas para bloquear. Los cuerpos de Ascan y Óscar salieron disparados por los aires como muñecos de trapo, impactando contra el suelo de piedra a cientos de metros, rebotando y agrietando la superficie en una estela de polvo y sangre. Un hilo caliente y viscoso manchó sus uniformes. La carne desgarrada y el impacto seco les arrebataron el aire, pero para mí, la vista de su sangre derrigiéndose sobre la tierra activó algo oscuro e incontrolable en lo más profundo de mi ser. Mi respiración se volvió pesada, rasgada, casi animal. El ardor en mi pecho ya no era el maná limpio del Fénix, sino la vibración atávica del Duque Vampiro y la locura acumulada del Demonio Nocturno. Sentí cómo la conciencia humana se me escapaba de las manos, hundiéndose en un mar hirviente de rojo absoluto. Perder el control no fue una caída; fue un descenso placentero a mi propio infierno personal. La realidad alrededor de la isla cambió de color. Un manto de niebla escarlata y densa energía cósmica comenzó a brotar de mis poros, sofocando la luz de la luna y tiñendo las rocas de un tono carmesí viscoso. Ascan se levantó con dificultad, escupiendo un coágulo de sangre, mientras Óscar intentaba ponerse en pie apoyándose en sus dos espadas. Pero al alzar la vista, la serenidad de Óscar se desmoronó por completo, sustituida por un terror primario. Allí, en medio de la tormenta de sangre y aura abismal, me erguía sin humanidad alguna. Las pupilas rasgadas de mis ojos de dragón resplandecían en un amarillo enfermizo sobre la penumbra. Una sonrisa grotesca, sádica y siniestra se dibujó lentamente en mi rostro, desencajada por la sed pura de masacre. —¡""¿A-Acaso... este infeliz perdió la cordura...?""! —alcanzó a articular Ascan, dando un paso atrás mientras sus manos temblaban de manera incontrolable sobre la empuñadura de su espada militar. —¡""No es solo la cordura...""! —susurró Óscar, con el rostro pálido y la gota de sudor frío congelada en su mejilla—. ¡""Ha vuelto... El verdadero Demonio Nocturno de la era oscura ha despertado...""! Dí un paso al frente. El aire a mi alrededor era tan denso por la energía liberada que la gravedad comenzó a aplastar las rocas en polvo fino a cada milímetro que avanzaba hacia ellos. —¡""No... espera un segundo! ¡Algo cambió en él...!""! —gritó Ascan con la voz quebrada por un pánico repentino, intentando retroceder a tropiezos mientras el suelo temblaba. —¡""¿Acaso no lo sientes...?""! —siseó Óscar, cuya mirada serena se desplomó en el acto—. ¡""Espera un momento... esa energía no es solo maná... es...""! No tuvieron tiempo de terminar la frase. Sus rostros se distorsionaron de puro terror en menos de un microsegundo. Para cuando sus pupilas intentaron enfocarme, yo ya estaba parado exactamente en medio de los dos. ¡¡¡SHRRRRRK-SPLASH!!! La punta de mi lanza trazó un arco de luz sangrienta tan rápido que el aire emitió un chasquido sónico. La carne y el hueso se cedieron como papel. Con un solo movimiento quirúrgico e implacable, cercené los brazos de ambos. La sangre caliente salpicó violentamente en todas direcciones. Un chorro denso emergió de sus cortes mientras Ascan y Óscar ahogaban un grito de agonía pura, escupiendo grandes bocanadas de sangre que terminaron cubriendo la mitad de mi rostro. La calidez del fluido enemigo sobre mi piel solo alimentó la bestia que devoraba mi cordura. —¡""¿Qué pasa...?""! —murmuré con una voz gutural, siniestra y profundamente retorcida, inclinando la cabeza mientras el fuego de mis ojos de dragón vibraba con una sed de masacre insaciable—. ¡""¿Acaso no dijeron que me iban a matar? ¿Qué pasó con toda esa arrogancia?""! Me acerqué a ellos mientras caían de rodillas, bañados en su propio suelo rojo. La energía que emanaba de mi cuerpo era tan aplastante que los obligaba a besar el polvo, incapaces de sostenerse sin sus extremidades. —¡""Quiero borrarlos de la existencia...""! —susurré al oído de Ascan, sujetando la lanza con una garra de sombra—. ¡""¿Díganme... morirán aquí como perros, o prefieren vivir un par de minutos más solo para experimentar la tortura del infierno que les espera después?""! Mientras tanto, a cientos de kilómetros de distancia, en la gran sala de mando de la Academia... El aire de la habitación se volvió mortalmente denso de un segundo a otro. Las copas de cristal se agrietaron y las runas de protección del recinto comenzaron a parpadear en rojo vivo. Josué Tanaka, los líderes de las Grandes Familias y los altos mandos del ejército se congelaron en sus asientos, sofocados por un pulso magnético de poder atávico. —¡""Carlos... pero qué está...?""! —alcanzó a articular Josué, poniéndose de pie de golpe, con las venas del cuello marcadas por la impresión. —¡""Parece que las cosas se están saliendo de control mucho más de lo que planeamos...""! —dijo la proyección del clon que Carlos había dejado en la sala para mantener la comunicación. Pero antes de que el clon pudiera terminar de hablar, la masa de energía que provenía de la isla lejana fue tan descomunal que la proyección colapsó. El clon de Carlos simplemente estalló en una cortina de partículas de sombra, destruido por la propia resonancia del Poder Nocturno de su cuerpo original. —¡""Jajaja... Parece que él ya empezó...""! —exclamó Lucifer con una sonrisa burlona y confiada, dando un paso atrás hacia un portal de penumbra—. ¡""Me retiraré por hoy, caballeros... pero esto no se va a quedar así! Nos veremos pronto en el verdadero banquete.""! —¡""¡INCAPAZ! ¡INMUNES A TU BASURA!""! —rugió Rafael Akinori, incapaz de contener la furia rabiosa que le abrasaba el pecho. Sin pensarlo un solo segundo, Rafael desenfundó su hoja celestial y se lanzó hacia adelante a una velocidad cegadora. El metal divino cortó el aire y atravesó la barrera de sombras de Lucifer, dejando un profundo y sangriento corte en el torso del señor demoníaco. —¡""¡Con que le hayas hecho algo a mi hijo, te mataré aquí mismo, infeliz!""! —bramó Rafael, con la espada goteando la sangre oscura de Lucifer mientras el portal del demonio se cerraba bruscamente. Sin embargo, la ira de la sala se evaporó en el acto. Tanto Josué Tanaka como Rafael Akinori se quedaron completamente paralizados, con los ojos abiertos de par en par, incapaces de pronunciar una sola palabra. A través de los grandes ventanales de la sala de mando, observaron el horizonte lejanísimo del océano. El cielo nocturno se había partido en dos por la manifestación de dos fuerzas de nivel catastrófico: una columna colosal de luz púrpura que distorsionaba el espacio-tiempo, y justo a su lado, una marea gigantesca de energía de color azul oscuro y negro que devoraba la atmósfera con la ferocidad de un dragón primigenio. El choque de ambos poderes estaba a punto de reescribir la historia del mundo. El aire de la gran sala se cortó como con un filo invisible. Las miradas de todos los presentes se desviaron instintivamente hacia él, sintiendo el verdadero e inmenso peso de su presencia. —¡""¿Carlos...?""! —articuló Josué con la voz completamente seca, sintiendo cómo un sudor frío le cubría la nuca. —¡""¡Gojo...!" "! —exclamó Rafael Akinori, dando un paso al frente mientras la empuñadura de su espada vibraba salvajemente por la resonancia del aire. —¡""Acaso ustedes...?""! En el centro de la habitación, Gojo Akinori Velkan se puso en pie con una parsimonia aterradora. Apenas unos instantes atrás, la noticia había sacudido los cuarteles: Gojo había ejecutado a un Dios en el frente de batalla sin pestañear. La sangre divina que aún impregnaba las mangas de su ropaje no hacía más que acrecentar la sombra de muerte que lo envolvía. Su mirada, fría, penetrante y desprovista de cualquier rasgo de debilidad, se paseó lentamente sobre el resto de los líderes de las Grandes Familias. La atmósfera del recinto cayó instantáneamente bajo cero. La presión atmosférica provocada por las dos fuerzas que se alzaban en el horizonte lejano —la distorsión púrpura de la anomalía y la marea de maná azul oscuro de Carlos— estaba haciendo que los cristales del recinto colapsaran en mil pedazos. Pero la energía que emanaba del propio Gojo era algo de otra escala por completo. —¡""¡¿Cómo carajos vamos a matar a ese monstruo?!" "! —gritó uno de los generales de la alianza, llevándose las manos a la cabeza mientras la desesperación lo devoraba—. ¡""¡Miren la marea de Carlos en la isla! ¡Está desatado! ¡¿Cómo vamos a detener semejante calamidad?!" "! Gojo ni siquiera parpadeó ante el arrebato del general. Ajustó el cuello de su túnica con una calma sepulcral, dejando al descubierto el fulgor supremo de su linaje. —¡""No preguntes...""! —sentenció Gojo con una voz rasgada, profunda y tajante que calló al instante todos los murmullos de pánico en la sala—. ¡""Solo tenemos que matarlo, o de lo contrario él nos matará a todos nosotros. Esa energía que Carlos está desatando... no cabe la menor duda. Si sigue elevándose a este ritmo, obligará a despertar lo que llevo en las venas... la fuerza del Fundador.""! El silencio fue absoluto. Rafael Akinori y Josué Tanaka se congelaron al recordar la verdadera identidad y la jerarquía ancestral que Gojo representaba. Él no era simplemente un líder más entre los ejércitos; era la encarnación viva del origen, el mismísimo Fundador que caminaba entre los mortales. —¡""El Fundador...""! —susurró Josué Tanaka, apretando los puños hasta que la piel de sus nudillos comenzó a sangrar—. ¡""Gojo... si tú intervienes con tu verdadero poder de Fundador contra la locura nocturna de Carlos, la colisión destruirá el continente entero!""! —¡""¡Mira el horizonte, Josué!""! —interrumpió Rafael, señalando hacia el ventanal destrozado donde la luz de Carlos amenazaba con devorar las estrellas—. ¡""Carlos ha perdido el control tras masacrar a Ascan y Óscar, y la anomalía púrpura está colapsando el espacio. ¡Si Gojo, como Fundador, no pone un alto a esta carnicería ahora mismo, no quedará academia, no quedará isla y no quedará reino alguno para cuando la noche termine!""! Gojo dio dos pasos hacia la cornisa, dejando que el viento helado del desastre despeinara su cabello. Desenfundó su arma con un chasquido metálico que cortó el aire como un rayo ancestral. —¡""Las familias reales, los clanes antiguos, los dioses abismales... todos han jugado sus cartas""! —declaró Gojo Akinori Velkan, el Fundador, con una mirada implacable y dominante—. ¡""Si el Demonio Nocturno se ha dejado tragar por la sed de sangre para destruir a los traidores, entonces yo, como el origen de todo, seré quien juzgue su destino en ese campo de batalla. ¡Prepárense! ¡Nos dirigimos al epicentro de la tormenta ahora mismo!""! Avancé con un paso pesado, dejando que cada pisada marcara el ritmo de la aniquilación. La realidad a mi alrededor comenzó a deformarse de manera grotesca: el poder absoluto del Infinity se desplegó desde mi ser, curvando la luz, distorsionando el espacio-tiempo y creando una barrera gravitacional infranqueable. La materia misma no podía rozarme; cualquier cosa que intentara tocar mi aura se comprimía y colapsaba antes de llegar a mi piel. Me lancé a una carrera desenfrenada hacia ellos. El impacto inicial de mi avance rompió la barrera del sonido en un chasquido sónico devastador, destruyendo el suelo por completo en un radio de cientos de metros. La isla se resquebrajó como cristal maltrecho, lanzando fragmentos de piedra al aire que quedaron flotando suspendidos por la gravedad nula de mi campo. En una fracción de segundo, reaparecí justo frente a uno de ellos. Con una garra de sombras imbuida en Infinity, lo agarré con fuerza brutal, ignorando sus sofocados intentos de liberación. Concentré una marea masiva de energía en mi puño derecho, envolviéndolo en un maná denso, incandescente y destructivo. —¡Conoce el verdadero infierno! —rugí con la voz distorsionada por la furia dracónica. Solté el golpe de lleno contra su cuerpo. El impacto kinetic-mágico generó un estruendo colosal que pulverizó su armadura y provocó una onda de choque tan violenta que dividió las nubes y resquebrajó aún más la tierra bajo nuestros pies. En ese preciso instante, mientras me concentraba y la marea de poder circulaba a través de mis canales espirituales, algo sagrado y aterrador ocurrió en mi interior. Mi núcleo de maná comenzó a temblar y a transformarse violentamente. Las capas de mi energía colapsaron y se reestructuraron a una velocidad abrumadora, escalando niveles de poder que desafiaban la lógica mortal, hasta alcanzar la aterradora etapa del Núcleo de Dios Doliente de la Espada. Un destello de luz inmaculada comenzó a brotar desde el centro de mi pecho. Haces incandescentes, en forma de saetas y flechas divinas, descendieron del firmamento y convergieron directo hacia mi núcleo, atravesando mi cuerpo para sellar la consagración de mi nueva fuerza deidad. En lo alto del firmamento y en las dimensiones superiores, los dioses antiguos que contemplaban el combate se quedaron completamente paralizados. La majestuosidad y el horror de presenciar el nacimiento de un Núcleo de Dios Doliente de la Espada en un mortal congeló el aire en sus gargantas. Sin embargo, el orgullo divino no tardó en reaccionar. Rompiendo el estupefacto silencio, varios de los dioses descendieron en la periferia del campo de batalla y comenzaron a desplegar sus auras divinas a máxima capacidad. Océanos de energía sagrada, presión gravitacional cósmica y truenos celestiales cayeron sobre la isla, intentando sofocar mi presencia e intimidarme antes de que terminara de asimilar el nuevo poder. Incliné la cabeza suavemente. Continúa
The strongest warrior of humanity (Novela)

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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 272

Estás leyendo el capítulo 272 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 6 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.