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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 212 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 212: El Peso de las Raíces Imperialistas, el Secreto de la Sombra y el Refugio de los Pétalos Punto de vista: Alicia, Carlos Tanaka Sánchez, Fer, Zani, Yins Shadow, Kronos, Eime y Perspectiva General Escena 1: El Refugio entre Pétalos y el Eco del Imperio —¿Eh? ¿A dónde estoy? —murmuré, sacudiendo el polvo de mi ropa. Este lugar... parece que hubo un ataque por mi culpa. O quizás fue el destino cobrándose una deuda vieja. Apreté contra mi pecho el diario de mi madre. Era lo único que me quedaba, mi único consuelo desde la última vez que vi su rostro. A veces, cuando el dolor se vuelve insoportable, quisiera regresar el tiempo... evitar esa traición. Me pregunto si el mundo es siempre así de cruel: mis propios abuelos nos vendieron por unas monedas. ¿Todo porque mi madre decidió amar a un plebeyo? El orgullo de la sangre imperial es una enfermedad. En verdad dolió más de lo que esperaba... Duele tanto que, a veces, la sombra en mi corazón me susurra que debería encontrarlos y matarlos yo misma por lo que le hicieron a ella. De mi padre no sé mucho, solo fragmentos de una pesadilla. Dicen que se convirtió en un monstruo, una bestia que masacró a todos en el Reino Imperial hace mucho tiempo. Un linaje de destrucción corre por mis venas, y tal vez por eso me siento tan conectada a estas ruinas. Miré hacia la plaza central. Aquí, en el Reino Platinos, la historia se repite. Hace tan solo cuatro años, un enemigo entró y desató el caos. Recuerdo las historias de los caballeros: alguien tan poderoso que parecía invencible. Pero hubo uno... un hombre que dio su vida por sus camaradas. Ese caballero no tiene una estatua de mármol solo por agradecimiento, sino como un recordatorio. Un ejemplo de lo que significa ser un verdadero caballero. Alguien que no sirve a una corona podrida, sino a su gente, a su reino, a su honor. —Ese chico que vi... —susurré, pensando en Carlos—. ¿En verdad era la persona que mencioné? Si él es quien creo que es, entonces las piezas de este rompecabezas de sangre están empezando a encajar. Mientras el cielo se tiñe de rojo por el ataque de Sara y los pétalos de Carlos caen como nieve luminosa, me doy cuenta de que ya no soy solo una espectadora. —Woow... qué hermosos son —susurré para mí misma—. Hacen que mi dolor desaparezca por un momento. Un mundo lleno de pétalos, eh... Es la primera vez que veo algo así. Esta lluvia me dice que, a pesar del caos, todavía hay algo de bondad protegiéndonos. Pero la calma me trajo preguntas. ¿A dónde se fue Hiro? Lo perdí de vista en cuanto aparecieron esos monstruos. Y todo este desastre... empezó por mi error con la droga. Esos chicos... Shiro, Freya y Natsuki. Vienen de la famosa Academia Ryouou Clannad. Mi madre siempre me contaba historias de ese lugar cuando era niña; decía que hace veinte años, en el festival anual, las tradiciones unían a todas las razas. Decía que en su época había personas con un talento y un prodigio que hoy parecen leyendas. —Quisiera estudiar, como mis padres querían... pero ¿cómo? Miré mis manos curtidas por el viaje. Soy una aventurera de 17 años. Carlos tiene 16, ¿no? Al menos podría ser su "hermana mayor", jeje. Suspiré profundamente. Debería dejar de decir tantas pendejadas. A veces quisiera ver a mis padres juntos otra vez, pero sé que es imposible. Mi madre está muerta. Mi padre es un fantasma desaparecido. Y mis abuelos... esos traidores de mierda no merecen ni mi recuerdo. La única persona que me queda es Hiro, mi amigo desde hace cuatro años. Él es mi verdadera familia. Me senté en el suelo frío, exhausta. Mi madre decía que yo tenía una fuerza que superaba a cualquiera, una combinación del poder de mis padres. Pero, ¿qué significa eso realmente? Miré el diario que tenía en el regazo. El cuero estaba desgastado. Quisiera leerlo, pero me da miedo lo que pueda encontrar ahí adentro. ¿Y si la verdad es más oscura que la mentira que vivo? Me dejé caer hacia atrás, mirando el caos de la ciudad a lo lejos, pero protegida por esta cúpula de pétalos. —Me siento segura aquí... y feliz de ser quien soy gracias a ellos —pensé con los ojos húmedos—. Pero me inquieta... me inquieta demasiado lo que planea hacer Adam Soldar. El resentimiento hacia ese rey se retorcía en mi pecho como una serpiente de fuego. —Ese asqueroso rey de mierda... solo deseo que se pudra en lo más profundo del infierno —mascullé, sintiendo cómo el recuerdo de mi madre me escocía en los ojos. Sin embargo, mi atención fue rápidamente secuestrada por la figura de Carlos y el despliegue de poder que acababa de presenciar. Sentía un escalofrío recorriéndome la espina dorsal. «Quiero probar su fuerza», pensé, apretando los puños en un berrinche infantil que no podía ocultar mi verdadera frustración. «¿Cómo puede haber tanta diferencia?». Mientras caminaba, mis ojos se cruzaron con una figura que me dejó inquieta. —Esa mujer de ahí... esa chica pelirroja, ¿quién es? Sentí una conexión punzante, un hilo invisible que vibraba entre ambas. Siento que hay algo entre ella y yo... como si hubiera perdido algo que significó tanto para ella. Sabía lo que era perder padres, pero el vacío en los ojos de esa desconocida parecía una nota musical en la misma sintonía de mi propio dolor. Escena 2: En la Penumbra del Sello Divino Ignorando el combate a mis espaldas, me obsesioné con una meta: liberar a Carlos. Tras buscar información sobre magia de sellos, llegué frente a una estructura energética que devoraba la luz. —Aquí es... Coloqué mi mano y el escalofrío regresó. Sabía que, si la tocaba, quedaría atrapada. El miedo me paralizó por un segundo. «¿Y si no logro salir?». Tragué saliva, imaginando una eternidad en la nada. Pero la curiosidad y la imprudencia ganaron. —¡A la mierda todo! Entraré porque quiero conocerlo de cerca. Sin temor, me lancé al abismo del sello. Al entrar, la oscuridad era absoluta, una distorsión que mareaba los sentidos. Al fondo, divisé una escena que no esperaba. Carlos estaba sentado, con los ojos cerrados, pero no estaba solo. Shadow, Fer y Zani lo rodeaban en una calma sepulcral. —Carlos, dime cómo demonios vamos a salir de esta —dijo Shadow, mirando a los demás. —No te preocupes, Yins —respondió Carlos con una voz que parecía cargar mil años de cansancio—. Solo necesito dos meses. Necesito estar preparado para el festival del año, por eso dejé que me sellaran. Además... Gabriel será quien muera en mis manos. Yo soy su peor pesadilla. Fer asintió, mirando las paredes del vacío. —Este mundo es tan silencioso... no puedo creer que Shiro haya vivido así, atrapada en este sello. —Es verdad —suspiró Carlos—. Ella pasó más de un millón de años aquí dentro. Para el mundo fueron 32 años, pero para ella... fue una eternidad. Me pregunto qué tan sola se ha vuelto. Carlos esbozó una sonrisa triste, una que observé desde las sombras, atónita. —Quisiera volver a verla. No a la Shiro de la academia, sino a la original que conocí hace tiempo. Fer, tú sabes perfectamente... —Lo sé —respondió Fer con gravedad—. Tú y ella tenían un respeto único. Un amor que solo ustedes dos se tenían cuando Shirou murió en tus brazos. Sentí que el corazón se me detenía. «Shirou... ¿murió?», pensé, ocultándome más en la oscuridad. —No tenías por qué recordar eso, Fer —cortó Carlos, y su aura se volvió gélida—. Él murió por mi culpa, por no haber llegado a tiempo. Nunca supe quién lo mató, ni tampoco a Mío. Ellos significaban mucho para mí. Dejé de ver la luz del mundo y ahora todo está lleno de oscuridad... una que nadie más conoce. Carlos bajó la cabeza, su voz volviéndose un susurro. —Siento que soy insuficiente. A veces miro todo y es como si el mundo fuera a borrarse por completo. Quisiera estar en paz... donde nadie me moleste. Pero al tenerlos a ustedes, me dieron en el clavo. Fer, tú, Yuki y los demás son como mis hijos. Si algo les pasara, destruiría este mundo por ustedes. Hizo una pausa amarga. —Pero tarde o temprano, tendré que aislarme de todos para no verlos morir frente a mí... Zani y Fer bajaron la mirada. Carlos miró a Fer directamente. —Fer, tu orgullo es tan grande que en verdad te admiro. Eres el usuario de Sol más fuerte que conozco, pero necesito un favor... quiero que me ayudes a entrenar a Kimberly. Ella es inteligente y manipuladora, pero quiero que mejore su magia. Ella también fue elegida, tiene la misma magia que tú. Hazlo por mí... le debo un favor a esa mujer. Carlos suspiró, frotándose la sien mientras procesaba la política interna de su grupo. —Debemos tener en cuenta algo... Emilia debe estar enojada conmigo por darle la espalda. Sé que era la mejor candidata para gobernar, pero elegí a Yuki por su determinación. Zani y Fer se miraron antes de soltar la bomba. —Ahora que lo mencionas... ella es nuestra mamá. El rostro de Carlos pasó de la seriedad a un estallido de incredulidad total. —¡¿QUÉEEEE?! ¡¿Cómo que...?! —Es una larga historia —rió Zani ante el trauma de su señor—. Emilia es nuestra madre adoptiva. Ella nos dio el mismo amor que tú nos diste. Y como somos sus consentidas, ya sabes: si nos haces llorar, ella te dará la golpiza de tu vida. Carlos se quedó pálido, visualizando el desastre. —Esa loca... ¿acaso quiere destruir el multiverso? Escena 3: El Eco en la Academia y la Presencia Inesperada La risa se cortó en seco. Carlos se encogió, sujetándose el brazo con un gesto de agonía pura. Una marca oscura comenzó a palpitar bajo su piel. —Mierda... la magia del Héroe de las Sombras... ¿Acaso mi hermano Abrán...? En ese instante, una voz espectral y profunda, la del mismísimo Héroe de las Sombras, resonó en el vacío del sello, ignorando las leyes del espacio: —Niño... tu hermano Abrán está... en peligro. No hay tiempo. Carlos, ignorando el dolor, cerró los ojos para proyectar su conciencia fuera del sello. Su mente cruzó las dimensiones hasta contactar a su subordinada. —Eime... —¿Eh? ¿Quién habla? —respondió la voz de Eime, confundida desde los pasillos de la academia. —Yo, idiota. —¡Ahhhhh! ¡Mi amor! Digo... ¡Mi señor! ¿Qué pasó? —Dime qué pasa en la academia. Ve a ver a mi hermano Abrán. El Héroe de las Sombras dice que algo grave le sucede. Eime salió del aula a toda prisa, recorriendo los pasillos de la Academia Ryouou Clannad. Al doblar una esquina, el aire se volvió pesado y frío. Allí, cerca de los salones de práctica, encontró la escena. Kronos estaba de pie, con una expresión sombría. A sus pies, Abrán parecía estar luchando contra algo que nacía de su propia sombra, una energía que amenazaba con devorarlo desde adentro. Kronos levantó la vista, sintiendo la presencia de Carlos a través de Eime. —Carlos... creo que lo que te diré no te va a gustar para nada. Escena 4: El Revelar de la Sangre y el Secreto Imperecedero Sintiéndome acorralada en el centro de la distorsión, el frío acero me devolvió a la realidad. En un parpadeo, Zani y Yins acortaron la distancia; las puntas de sus espadas rozaban mi garganta. —¿Quién diablos eres y por qué estás aquí adentro? —siseó Yins, con una mirada letal. —Yo... yo... —tartamudeé. —Yins, ya basta —intervino la voz de Carlos. Se levantó con calma y caminó hacia mí—. Perdón por las molestias que hicieron estas dos tontas, pero dime... ¿quién eres y por qué estás aquí? Tragué saliva, tratando de mantener la compostura. —Mi nombre es... Alicia. No te puedo revelar mi apellido, pero sí mi nombre. Te vi cuando fuiste sellado y decidí entrar... quería conocerte en persona. En ese instante, el ambiente dentro del sello se fracturó. Sin que pudiera controlarlo, una inmensa cantidad de poder mágico estalló desde mi interior. Era una energía densa, antigua y vibrante que obligó a Zani y a Yins a retroceder varios metros. —¡¿Qué mierdas es eso?! —gritó Zani, incrédula—. ¡¿Cómo es que esa niña tiene tanto poder mágico?! Carlos no se movió, pero sus ojos se entrecerraron. Aquella esencia no se parecía a nada que hubiera felt antes. Inmediatamente, contactó al ente de su sombra. —Oye, Héroe... ¿conoces ese poder? —preguntó por telepatía. El Héroe de las Sombras guardó silencio un segundo, pero cuando finalmente respondió, su voz temblaba de una forma inusual: —¿Cómo...? Es... imposible. Esto no puede estar pasando... Creí que jamás volvería a sentir esa magia, esa esencia es del... Las palabras se perdieron en un murmullo ininteligible. Carlos entendió la gravedad: si esta chica poseía un poder capaz de inquietar al Héroe de las Sombras, debía tratarla como a un igual. Carlos relajó su postura y me miró directamente a los ojos. —Dime, Alicia... dices que querías conocerme, ¿verdad? ¿Qué es lo que esperabas encontrar en este vacío? —Bueno, en realidad... quería hablar contigo. Quería saber qué tan poderoso eras; al sentir tu presencia, supe que estás ocultando tu verdadera fuerza. Yo también puedo sentir tu magia, ¿sabes? El ambiente se volvió denso, casi peligroso. —Si lo sabes, parece que te has dado cuenta... ¿Qué más escuchaste? —Todo. Lo oí todo. Eres un reencarnado y hay preguntas que quisiera hacerte... —bajé la mirada antes de continuar—. Dime, ¿sabes algo sobre mis padres en tu vida anterior? —¿Tus padres? —Sí... mis padres fueron caballeros en el Reino del Imperio. Carlos se puso en alerta de inmediato. «¿Ella es del Imperio?». Aquella era una historia verdaderamente oscura. —No te preocupes, adelante... pero dime, esas personas por las que preguntas, tal vez... ¿podría saber cómo se llamaba tu madre? —Jimena. —¡¿Jimena?! —Carlos se hundió en sus pensamientos al escuchar ese nombre—. Mira, si te lo dijera... antes quisiera que guardaras este secreto. Por favor, nadie más puede saber sobre mi reencarnación. Te lo pido porque no quiero que esto se vuelva una tragedia. —¿Una tragedia? —Algo que tú jamás entenderías —respondió él, recordando a los compañeros que vio morir en su vida pasada—. Sobre tu madre... su apellido es Darcy, ¿estoy en lo cierto? —Así es —mantuve la mirada baja—. Dime, ¿qué sabes sobre ella? —Todo. Ella fue una caballera con un talento inigualable; nadie podía superarla en la esgrima. Yo fui una de las personas que se enfrentó a ella... Pero en aquel tiempo, tu madre murió tras la llegada del Dios Demonio. Dio su vida para salvar a todos. Carlos hizo una pausa, midiendo sus palabras. —Pero ella nunca me habló de ti; tal vez lo hizo para proteger tu existencia. A tu padre nunca lo conocí, pero escuché historias similares sobre lo que pasó hace tiempo. Se dice que se convirtió en alguien que solo inspiraba terror... el miedo de la misma existencia eterna. Hace cinco años, me enfrenté a un ser misterioso, un caballero oscuro. Era alguien tan poderoso que ni siquiera yo fui capaz de vencerlo, aunque estuve a su altura... fallé en aquel entonces. Carlos me miró con una mezcla de respeto y tristeza. —Alicia, lamento lo de tu madre. Me enteré hace unos años, cuando me fui de la academia para buscar aliados. Investigué sobre el Imperio y lo que encontré fueron historias sobre ustedes; nadie hizo nada para ayudarlos en ese entonces. Pero hay algo que quiero comprobar... ¿Cómo se llama tu padre? Mis manos empezaron a temblar y mi cuerpo se tensó. —Mi padre se llama Emanuel Clifford. El silencio que siguió fue absoluto. Carlos procesó la información en silencio: «¿La persona con la que estuve todo este tiempo era su padre? Y ella aún no lo sabe... Emanuel me contó sobre su vida. ¿Así que Jimena y Emanuel tuvieron una hija?». Observó mis facciones con detenimiento, reconociendo los rasgos compartidos de ambos. Una pequeña sonrisa se le escapó. —Jajaja... qué hermosa es la vida, ¿verdad? —¿Eh? ¿Pasa algo, Carlos? —No, no es nada, Alicia. Solo que... —Carlos guardó silencio, decidiendo no revelar nada sobre el paradero de Emanuel aún. Me quedé paralizada ante la propuesta que siguió. —¿Espera... voy a entrenar contigo? —Pues claro. Además, quiero saber más sobre tu magia —respondió Carlos, mientras el aire alrededor vibraba con intensidad—. Esa fuerza que sentí antes... algo me dice que es capaz de desafiar a los dioses más poderosos cada cierto tiempo. Y da la casualidad de que yo tengo un asunto pendiente con ellos; han roto el trato. Por el momento me quedaré aquí, viendo cómo pasa el tiempo. Valdrá la pena. Carlos desvió la mirada hacia el horizonte, su tono volviéndose más frío. —A veces, este mundo parece estar tan lleno de maldad que siento la necesidad de cambiarlo por completo. Hay demasiada corrupción... Esto me recuerda a mi vida anterior, en aquel mundo paralelo. Países enteros sumidos en lo mismo; en ningún lado se puede estar en paz. Y tú, Alicia... lo que te pasa es una prueba de ello. Tus padres nunca debieron morir a esa edad. ¿Y sabes qué es lo que más me entristece? En ese instante, la verdadera esencia de su poder llenó el área. Sus ojos se tornaron fríos y profundos. —Yo... Alicia, mírame a los ojos —sentenció Carlos con gravedad—. Dime, ¿qué es lo que ves? —¡No lo hagas! —intervino de pronto Yins Shadow, cortando la tensión—. ¡No lo veas a los ojos! Conozco esa mirada... está llena de dolor, de rabia, de traición. Es un odio que nadie más podría entender.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 212

Estás leyendo el capítulo 212 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.