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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 190 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 190: El Verdugo del Trono, la Grieta en el Abismo y el Precio del Legado Punto de vista: Adán Soldar, Robert, El Caballero Oscuro (Emanuel), Carlos Tanaka Sánchez y Perspectiva General Escena 1: El Juicio en el Salón del Trono El salón del trono temblaba violentamente con cada detonación que retumbaba desde el patio central. Gritos agonizantes, el crujido metálico de armaduras destrozadas y el sonido de barreras mágicas fracturándose como cristal llenaban el aire. En lo alto del estrado, sentado con una arrogancia desmedida, el rey Adán Soldar escupía sus palabras con una sonrisa torcida. —Parece que al final te diste cuenta… —se burló Adán—. Pero fuiste tan estúpido, maldito plebeyo de mierda. La basura sigue siendo basura… igual que esa mujer. Su risa resonó por las altas bóvedas del recinto. A su derecha, recostado sobre una estructura de sombras latentes que parecía pulsar como un órgano vivo, se encontraba Robert, uno de los catorce abismales más poderosos del Abismo. Robert no aplaudía ni se alteraba; se limitaba a observar la escena con una calma calculadora. En el patio, el avance de Emanuel era implacable. Las espadas de los guardias rebotaban inútiles contra su presencia, los encantamientos se disolvían antes de tocarlo y hombres entrenados durante décadas caían abatidos. —Parece que has despertado a un ser no deseado, rey del imperio —comentó Robert, dibujando una leve sonrisa. —Yo no desperté nada —espetó Adán con desdén—. Solo aplasté a un insecto cuando correspondía. —No —lo corrigió Robert, inclinando la cabeza—. Lo que hiciste fue sembrar resentimiento… y regarlo con sangre. En la explanada inferior, un general imperial intentó activar un sello de contención supremo. Círculos rúnicos resplandecieron en el aire y la energía descendió como una guillotina sobre Emanuel. El Caballero Oscuro se limitó a alzar la vista: el sello se agrietó y colapsó hacia adentro, provocando que el propio general fuera empalado por la reacción en cadena de su propia magia. —Observa cómo avanza… —murmuró Robert, disfrutando del espectáculo—. No lucha por rabia, no grita, no pierde el control. Camina como un veredicto. La neblina oscura comenzó a filtrarse por las grietas de los portones del salón del trono. Las antorchas titilaron amenazando con apagarse y los pasos de Emanuel resonaron con una cadencia pesada e ininterrumpida. —Dime, Adán… cuando lo tengas frente a ti… ¿seguirás llamándolo basura? —preguntó Robert, apoyando el mentón sobre su mano. La gran puerta de roble y hierro estalló hacia el interior. Una marea de bruma densa invadió el recinto y, entre la humareda, emergió la silueta de Emanuel. El festín de la guardia imperial había terminado; el juicio estaba por comenzar. Escena 2: El Desafío del Abismal y el Salto al Dominio Aislado La neblina comenzó a cubrir los primeros escalones del trono imperial. En el patio exterior, los cuerpos habían dejado de moverse y un silencio sepulcral dominó el entorno. Adán, forzando una sonrisa amplia para ocultar un leve estremecimiento, miró a su acompañante. —¿Crees que ese tipo me causa temor? —rió Adán con desprecio—. Vamos, Robert… ¿por qué no vas tú y lo eliminas? Después de todo, eres uno de los abismales más poderosos. Robert soltó una risa baja y elegante. —Oh, vamos… su majestad. Todo tiene un precio —dijo, poniéndose de pie mientras las sombras a su alrededor se fundían bajo sus botas—. No olvide lo ocurrido en el Reino Planitos del Amanecer. Fue un fracaso militar, sí… pero un éxito absoluto al sustraer las reliquias. —No me des lecciones —repuso Adán, entrecerrando los ojos. —No lo haría… todavía me necesita —respondió Robert, ajustándose los guantes negros mientras avanzaba hacia el centro del salón—. Por ahora… iré a divertirme un momento contra este humano. La temperatura en el lugar descendió bruscamente. El mármol pulido bajo los pies de Robert comenzó a oscurecerse y agrietarse a medida que la manifestación del Abismo intentaba emerger. —Majestad… observe con atención —añadió Robert con una sonrisa helada—. Le mostraré la diferencia entre un monstruo engendrado por el odio y uno nacido en la oscuridad eterna. La neblina de Emanuel chocó contra la emanación abismal de Robert, haciendo vibrar la estructura del palacio. Por primera vez, Emanuel fijó su mirada en un oponente que no era un simple soldado. —Veamos, humano… ¿eres una consecuencia… o solo simple arrogancia? —provocó Robert, desplegando las sombras tras de sí como alas deformes. Robert recordó su enfrentamiento de meses atrás contra Carlos y sus compañeros. Se relamió el labio inferior al sentir la presión en el aire: esta vez la amenaza era real. Ambos desaparecieron de la vista simultáneamente. El choque fue instantáneo. La energía abismal colisionó contra la masa de sombras de Emanuel. Un destello negro y un latigazo carmesí fracturaron las columnas e hicieron trizas los vitrales del salón. Emanuel ejecutaba evasiones con una precisión milimétrica, bloqueando y contraatacando a velocidades sobrehumanas. Cada impacto de su hoja infligía heridas graves a Robert, pero la energía oscura del abismal cerraba los cortes a medida que se producían. Intercambiaron estocadas sobre el techo del recinto, haciendo colapsar la bóveda principal antes de salir proyectados hacia la superficie exterior. El impacto resonance resonó como un trueno sobre la capital imperial. Desde la distancia, Adán observaba la confrontación. El espectáculo había dejado de ser un entretenimiento para convertirse en una escena aterradora. Robert retrocedió unos pasos, respirando con cierta prisa. Al observar fijamente a Emanuel, notó algo que le heló la sangre: la misma mirada fría, desprovista de duda, que había visto en el Primer Legendario Héroe y en el propio Carlos Tanaka Sánchez. Sin embargo, había un factor aún más inquietante: cada vez que Robert lograba herir a Emanuel, este no se debilitaba; su aura se intensificaba, volviéndose más densa y pesada. Las grietas negras se extendían por su piel como si un poder durmiente estuviera despertando desde su interior. —¿Te vuelves más fuerte con cada herida…? —sonrió Robert, recibiendo un corte transversal que le atravesó el torso de hombro a cintura—. Entonces esto se volverá sumamente interesante. Comprendiendo que la magnitud del combate destruiría la capital y atraería atención no deseada, Robert extendió la mano y rasgó el plano espacial. Una grieta distorsionada se abrió tras Emanuel y ambos fueron absorbidos por la anomalía. Aparecieron en un dominio aislado: un páramo desolado de cielo rojizo, con ruinas de piedra flotando en el vacío y una atmósfera completamente muerta, lejos del palacio imperial y lejos de las academias. Escena 3: La Resonancia en las Montañas y la Revelación de Robert A kilómetros de distancia, en la cima de una montaña bajo el sol de la tarde, Carlos Tanaka Sánchez detuvo su espada a medio movimiento. Su expresión se tornó rígida y severa al percibir la fluctuación distante. —…Así que al final decidiste aparecer… Caballero Oscuro —murmuró Carlos. Shiro bajó la guardia por un segundo, notando la alteración en el comportamiento de su compañero. —¿Qué sucede? Carlos apretó la empuñadura con fuerza. Reconocía la presión; era la misma sensación de vacío que había enfrentado tiempo atrás, pero con una intensidad exponencialmente mayor. —Se están enfrentando lejos de aquí… pero no lo suficiente —respondió Carlos, mientras el viento a su alrededor se volvía pesado. Su instinto le pedía intervenir de inmediato, pero cerró los ojos y contuvo el impulso. —No… todavía no —se dijo a sí mismo, dejando que su aura comenzara a expandirse lentamente—. Primero debo terminar esto. Se giró hacia Shiro con la mirada de quien sabe que el orden del mundo está a punto de fracturarse de nuevo. —Una vez más. Sin contenerte. Mientras tanto, en el dominio desolado, Emanuel examinaba el entorno rojizo con frialdad. —Este lugar no es natural… —pensó, fijando la vista en su adversario—. ¿Quién eres realmente…? ¿Un abismal? —Veo que finalmente conectaste los puntos —respondió Robert mientras las sombras a su espalda fluctuaban. —Has estado colaborando con ellos… —infirió Emanuel con voz más profunda—. ¿Por qué te uniste a ese bastardo? ¿Qué es lo que buscas? El ambiente en el dominio pareció inclinarse hacia la figura del abismal. Robert cerró los ojos un instante y los volvió a abrir, revelando un resplandor carmesí ancestral. —Hay cosas que nadie debería conocer… pero tratándose de ti, te lo diré —declaró Robert, concentrando energía abismal sobre su palma—. Solo tengo un objetivo: revivir a un viejo conocido mío. Así que no te molestes en seguir preguntando. La risa de Robert resonó por el dominio moribundo. —Eres increíblemente fuerte, Emanuel. Ese resentimiento, ese odio y esa culpa no te dejan vivir en paz. Emanuel no desmintió sus palabras, pero bajó la punta de su espada un centímetro con una determinación renovada. —Si tu objetivo amenaza este mundo… no me importa a quién pretendas revivir —sentenció Emanuel mientras la neblina volvía a brotar a su alrededor—. Te detendré. —Perfecto —sonrió Robert—. Entonces no luches como un hombre herido… lucha como aquello en lo que estás destinado a convertirte. Escena 4: La Estocada Ancestral y el Eco de Henry Ogawa Emanuel comprimió su aura alrededor de su cuerpo, convirtiéndola en un núcleo denso. Frente a él, Robert hizo emerger cuatro espadas del Abismo que flotaron a su alrededor como lunas negras. Ambos se lanzaron al ataque al mismo tiempo. Las cuatro espadas abismales descendieron desde ángulos imposibles. Emanuel rotó sobre su eje, bloqueando dos de las hojas, esquivando la tercera y permitiendo que la cuarta le rozara el costado. La nueva herida hizo que su energía oscura aumentara de nivel en respuesta al daño recibido. Emanuel reapareció tras el abismal y ejecutó una secuencia de diez cortes por segundo que obligaron a Robert a emplear sus cuatro armas en modo defensivo. Emanuel se detuvo un instante y apuntó su hoja hacia el vacío. El aire se comprimió violentamente y la oscuridad comenzó a girar en espiral sobre el metal. —Magia de Rango 7… —enunció Emanuel con una voz grave que hizo retumbar las ruinas flotantes—. Ataria… Estocada Ancestral. El espacio pareció congelarse. Emanuel dio un solo paso que cruzó distancias absolutas en una fracción de segundo. Un rayo de oscuridad pura atravesó el dominio de lado a lado. La detonación posterior fragmentó las cuatro espadas de Robert, abrió una fisura que dividió el horizonte y destruyó las estructuras rocosas circundantes. Robert fue proyectado a través de varias capas de piedra, quedando con una marca negra sobre su torso que no lograba regenerarse. Se mantuvo de pie con dificultad, sonriendo ante la magnitud del ataque. —Magia de Rango 7… por fin muestras tu verdadero rostro —dijo Robert. Emanuel, con el rostro cubierto de sangre y los ojos morados brillando con intensidad, sostuvo la empuñadura mientras en su mente emergía un recuerdo grabado a fuego en su ser: la última batalla de Henry Ogawa. \> "Te lo pido una vez más, Carlos…" había dicho Henry en medio del caos del Amanecer. "Dile a mi hija que la amo. Y a mi esposa… que su caballero murió no por ser débil… sino por ser el más fuerte." \> "Un caballero vive para proteger a los suyos. Ese es el camino que elegí." \> "Peleaste por tu familia y tus amigos. Te ganaste mi respeto. Jamás te olvidaré, Henry", había respondido el Caballero Oscuro en aquel entonces, sosteniendo al guerrero caído sobre las aguas doradas del lago. \> El recuerdo se disipó y el presente volvió con toda su fuerza. Emanuel apretó los dientes ante la memoria del sacrificio. —Espero que tu hija valga la pena, Henry… —pensó Emanuel—. Si logra superarte y volverse lo suficientemente fuerte, tu legado no habrá sido en vano. Una venganza debe pagarse con la misma moneda. Robert observó el cambio en la postura de su oponente. —¿Vas a convertir a la hija de Henry en un arma? —preguntó con calma inquietante. —No —respondió Emanuel con firmeza—. Ella decidirá su propio camino. Pero si el mundo vuelve a arrebatarle todo… yo estaré allí. Escena 5: La Elección del Monstruo y el Camino entre las Sombras El dominio continuó desmoronándose en fragmentos oscuros. Emanuel respiraba con dificultad por las heridas abiertas en su pecho, pero la rabia de sus ojos había sido reemplazada por una absoluta comprensión de su papel. Henry Ogawa había muerto cumpliendo su deber, protegiendo a su familia y manteniendo su nombre limpio; había alcanzado la paz en su sacrificio. Emanuel, en cambio, lo había perdido todo en el proceso. Cada promesa rota se había transformado en una cicatriz imborrable. Robert bloqueó la estocada de Emanuel utilizando una mano recubierta de mana abismal. —Ahora lo entiendo… —dijo Robert—. No luchas por justicia. Luchas porque no soportas haber fallado. —Sí —admitió Emanuel mientras las llamas negras volvían a envolver su figura—. Perdí todo. —¿Y no te convierte eso en un monstruo? —insistió Robert. Emanuel dio un paso al frente, pulverizando el suelo bajo sus botas. —Un monstruo destruye por simple voluntad. Yo destruyo porque no me resta otra opción. Henry protegió lo que amaba y murió en paz. Yo protegeré a los suyos aunque eso signifique cargar con el odio del mundo entero. Robert borró la burla de su rostro al reconocer la mirada de alguien que ha aceptado el costo total de sus acciones. Emanuel alzó su espada una vez más, liberando una onda de energía que destruyó los restos del cielo rojo. —Si convertirme en un monstruo es el costo para que otros puedan presenciar el amanecer… entonces cargaré con ese nombre sin arrepentirme. Ambos se lanzaron al choque final en medio del dominio moribundo, en una confrontación donde la oscuridad no buscaba la gloria, sino servir de escudo para que otros no tuvieran que perecer.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 190

Estás leyendo el capítulo 190 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.