Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 186 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 186: La Sombra sobre los Recuerdos, el Legado de Kenzo y la Velocidad Absoluta
Punto de vista: Lucas, Laxuz, Carlos Tanaka Sánchez, Merlin, Milin, Shiro y Perspectiva General
Laxuz se detuvo en seco. No volteó de inmediato, pero el tono de su voz bajó hasta volverse una amenaza helada:
—De igual manera… no debes recordar eso.
Lucas frunció el ceño con confusión y recelo.
—¿Recordar qué?
Laxuz giró lentamente. Sus ojos brillaban con un fulgor de frialdad distinta.
—Recuerda que Lord Lucifer puede ver tus recuerdos —dijo con pesadez—. Si lo haces… si profundizas demasiado en ellos… no habrá forma de que te salves. Y mucho menos a tus amigos.
Escena 1: La Trampa de la Memoria y la Sentencia de Laxuz
El corazón sellado del Dios Demonio latió con fuerza en mitad de la caverna. Lucas sintió como si el suelo se derrumbara bajo sus pies.
—Eso… no lo sabía… —susurró. Su rostro perdió todo color.
No era una advertencia vacía. Con entidades como Lucifer, la mente no era un refugio seguro. Las imágenes invadieron la conciencia de Lucas sin permiso: el templo antiguo, las risas de Gojo, las discusiones con Arlette, el día exacto de su caída y la voz oscura que lo rescató en el abismo diciendo “Te devolveré la vida”.
Lucas dio un paso atrás.
—¿Desde cuándo…?
—Desde el momento en que aceptaste volver —respondió Laxuz sin compasión—. Tu resurrección no fue gratuita. Él puede ver lo que recuerdas con intensidad. Si tus pensamientos se centran demasiado en ellos… en protegerlos… él lo sabrá.
Lucas se sujetó la cabeza con amargura mientras su respiración se volvía errática.
—Entonces… todo este tiempo…
—Has estado caminando bajo su mirada.
El silencio volvió a ser absoluto entre las sombras. Los abismales avanzaban transportando el sello, ignorando la conversación.
—No… —murmuró Lucas—. No pueden tocarlos.
—Entonces controla tu mente —le ordenó Laxuz—. Porque si pierdes el control… te convertirás en un riesgo. Y yo no tolero riesgos innecesarios.
El pulso del corazón demoníaco vibró. Lucas cerró los ojos, intentando forzar el vacío en su mente: Oscuridad. Solo oscuridad. Pero en un plano más profundo, una presencia invisible ya había registrado el nombre que hacía temblar su espíritu: Gojo. Arlette. Su regreso amenazaba con convertirse en la sentencia de aquellos a quienes deseaba proteger.
Laxuz dio un paso más hacia él, cubriéndolo con su sombra.
—En fin… No olvides que aún eres alguien fuerte. No me decepciones. O de lo contrario te mataré… sin importar el riesgo. Te lo advierto: si vuelves a recordar una mínima pizca de tus recuerdos sobre ellos… nadie se hará responsable de sus muertes. La culpa será tuya.
Laxuz dejó escapar una risa torcida e inestable.
Lucas sintió una presión ardiendo en su pecho. No era pánico, sino una contención silenciosa. Comprendió las reglas del juego: Lucifer podía ver recuerdos intensos, pero no cálculos ni decisiones frías dictadas por la lógica. Lucas bajó la mirada y, al alzarla, su rostro reflejó una calma sobria y neutral.
—No te decepcionaré —respondió con voz vacía.
Laxuz lo observó buscando grietas y, al no hallar ninguna, se apartó.
—Eso espero. Muévanlo.
—Tenemos que irnos —añadió Laxuz mientras el sello abismal ocultaba el corazón—. Ya conseguimos lo que buscábamos. En unos días… lo reviviremos.
Lucas caminó detrás del grupo. Si su mente era vigilada, se convertiría en alguien sin nostalgia ni afectos visibles. Solo mantendría una obediencia superficial mientras preparaba una determinación fría en las sombras.
Escena 2: La Sombra de Lucifer y la Llegada de Shiro
En los terrenos de la Academia Ryouou, el sonido de la lanza cortando el aire no cesaba. Carlos continuaba su entrenamiento con las manos abiertas y sangrantes, sin detenerse.
Dos figuras se aproximaron al área de práctica.
—Milin… Merlin —reconoció Carlos, deteniendo la marcha.
—Eres igual a mi padre —expresó Milin con una mirada cargada de nostalgia.
—Kenzo entrenaba así —agregó Merlin con una leve sonrisa—. Como si nada pudiera afectarlo.
—Aunque, si soy sincera… tú te esfuerzas incluso más —admitió Milin.
—No intento imitarlo —respondió Carlos en voz baja.
—Lo sabemos —dijo Merlin—. Pero llevas su misma determinación.
Carlos desvió la mirada y observó la herida de la joven.
—Por cierto… ¿cómo está tu brazo? ¿Todo bien?
—Está sanando —contestó Milin.
Carlos apretó los dientes, sintiendo una punzada de amargura.
—Desde que mi hermano Dani te hizo eso… sentí una rabia que no podía contener. Pero entendí algo: él ya no era mi hermano. El Dios de la Guerra lo había tomado.
El ambiente se volvió frío.
—Y eso me llevó a una conclusión —continuó Carlos con la mirada endurecida—. Lucifer está detrás de esto. Y lo más probable… es que Gabriel también. Control mental, fragmentos antiguos, resurrecciones… guerra sembrada en distintos puntos.
—Estás pensando como un estratega… no como alguien consumido por la rabia —señaló Milin.
—Si Lucifer mueve las piezas —afirmó Carlos—, entonces nosotros debemos movernos antes.
Merlin le advirtió con firmeza:
—Pero sin perderte en el proceso.
—No me perderé —aseguró Carlos.
En ese instante, una figura se acercó con paso decidido. Shiro apareció con los brazos cruzados y una sonrisa provocadora en los labios.
—Te veo muy animado, princeso.
—¿Princeso… otra vez? —suspiró Carlos.
—¿Cómo te va hoy en día? ¿Listo para nuestro entrenamiento? —preguntó ella guiñando un ojo.
—¿En serio planeas entrenarme?
—Es más que obvio, tontito —respondió Shiro, recuperando la seriedad—. Tengo que probar algo. Ya sabes… mi nuevo poder. Ese día, cuando luché contra el Dios Nocturno… no tuve tiempo para dominarlo y el tiempo se me estaba acabando. Tengo que hacerlo mejor ahora. Siento que todo esto nos está afectando tanto a ti como a mí.
—Vaya… qué intenso se puso esto —comentó Milin.
—Oigan, no nos ignoren —intervino Merlin—. Recuerden que aún estamos aquí.
—Tranquila, hechicera —sonrió Shiro.
Escena 3: La Transmutación del Metal y la Guadaña Carmin
Carlos observó la hoja ensangrentada que sostenía en la mano.
—Ahora que lo pienso… puedo usar cualquier arma. Después de esto… soy yo quien domina las armas.
El metal de su espada comenzó a deformarse. La empuñadura se extendió y el filo se curvó con fluidez hasta transformarse en una guadaña de tono carmesí profundo.
Milin abrió los ojos, sorprendida.
—¿Una guadaña…?
—Solo Melissa y yo usamos guadañas —comentó Carlos, haciendo girar el arma con soltura—. Valdrá la pena esto.
Shiro desenfundó la Espada de la Aurora Celeste, cuyo fulgor brillante contrastaba con la energía oscura de Carlos.
—No te contengas —advirtió ella adoptando posición de guardia.
—No lo haré —aseguró Carlos.
Merlin desplegó una barrera mágica alrededor del perímetro mientras Milin retrocedía.
—Ambos han crecido demasiado —murmuró Merlin.
Shiro inició el movimiento desapareciendo de la vista. El suelo estalló bajo su impulso y la hoja celestial descendió con fuerza. Carlos desvió el impacto usando el reverso de la guadaña en un choque de luz y energía carmesí.
—¡Bien! —exclamó Shiro, saltando hacia atrás para lanzar un corte vertical.
Carlos desvió la trayectoria deslizando la hoja a lo largo de la curvatura del mango y contraatacó con un barrido horizontal que obligó a Shiro a emplear su espada como escudo para contener la onda de choque.
Escena 4: Corte Dimensional y la Velocidad de Voltstrike
Carlos no dio margen de reacción.
—Voltstrike —pronunció.
Transformándose en una ráfaga eléctrica, reapareció detrás de Shiro. La guadaña descendió con rapidez, pero Shiro logró bloquear el filo a tiempo.
Carlos retrocedió un metro sin perder el impulso.
—Corte dimensional.
La hoja de la guadaña no cortó el aire, sino la estructura del espacio. Fisuras de tono azabache se abrieron en el aire, avanzando hacia Shiro. Ella ejecutó bloqueos precisos para desviar los impactos, pero la acumulación mágica detonó en una explosión que fracturó el terreno y agrietó la barrera de Merlin.
Del humo emergieron ambos combatientes cruzando golpes a alta velocidad. Carlos volvió a activar el Voltstrike, electrificando el suelo a su paso para chocar frontalmente contra la Espada de la Aurora Celeste.
La onda expansiva dispersó las nubes sobre el campo.
—Eso estuvo mejor —admitió Shiro al aterrizar.
—Aún no has mostrado todo —respondió Carlos.
—Ni tú.
Aumentando la intensidad de su aura luminosa, Shiro se preparó para liberar su nueva técnica mientras Merlin reforzaba la estructura de protección.
Carlos se movió a una velocidad que superaba los límites convencionales. Desapareció repetidamente en ráfagas eléctricas trazando múltiples ángulos alrededor de Shiro.
Shiro rastreó las variaciones de presión en el aire y atacó hacia su espalda, pero Carlos utilizó magia de teletransportación para aparecer a escasos centímetros de ella.
—Te encontré.
En lugar de cortar con el filo, Carlos asestó un golpe seco con el mango reforzado en energía carmesí. El impacto concentrado proyectó a Shiro hacia el cielo, elevándola a más de dos mil metros de altura.
Shiro giró en el aire buscando estabilidad mientras la gravedad aceleraba su descenso. Carlos permaneció abajo, midiendo la distancia con la guadaña en alto.
Shiro impactó contra el centro del terreno, generando un cráter colosal que sacudió los cimientos de los edificios colindantes. El polvo cubrió la escena hasta que una ráfaga de luz celestial disipó los escombros.
Shiro se puso en pie con la ropa rasgada y rastros de sangre en la comisura de los labios, sonriendo con renovada intensidad.
—Eso sí dolió… Ahora sí… me toca a mí.
Carlos ajustó la empuñadura de la guadaña mientras la energía de ambos comenzaba a concentrarse para el siguiente choque.

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Estás leyendo el capítulo 186 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.