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Leer The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

Por alguna razón, Luz parecía preocupada ayer. Bueno, tal vez sigue nerviosa por el torneo. En todo caso, tengo que prepararme. Hoy iremos al coliseo. Después de eso, finalmente me levanté y me dirigí al primer piso de la posada. El ambiente alegre de las personas era contagioso, tanto que parecía no pasar nada. Los adultos chocaban sus grandes jarras de madera llenas de cerveza, mientras algunos reían y hablaban. ¡Crack, crack! Resonaba el suelo de madera antigua. Al llegar a la mesa, me senté del lado derecho, donde se encontraban Grise y Luz, pero aún no veo al abuelo. —Lucas, llegaste —exclamó Luz. Sí, estaba haciendo algunas cosas; por esa razón no bajaba rápido. En fin, Grise, ¿cuándo empieza exactamente el torneo? —Dentro de poco empezará, aunque no sabemos quiénes serán nuestros rivales. Lo más probable es que nos toque mucho después por ser nuestra primera vez en esto. ¿Qué tal si nos olvidamos por un momento de ese tema y disfrutamos de la gran mañana? Podemos pedir a las meseras que nos traigan comida. ¿Qué dicen, niños? Tiene razón, mejor disfrutemos de la comida. —Vaya, parece un milagro que el mismísimo Lucas deje a un lado su obsesión para disfrutar de la comida —proclamó Luz. ¡Eh, Luz! ¿Tan mal me tienes visto que piensas que estoy obsesionado? ¡Qué mala eres! ¡Haaa! —Disculpe, señorita, ¿podrías servirnos tres platos de estofado de carne de iguana de jade y una sopa de tronco de mazmorra? —A la orden. Exclamó la señorita, con vestimenta de sirvienta muy elegante al estilo medieval, mientras sonreía amablemente. Luego tuvimos que esperar mientras ella traía los platos. Finalmente, trajo la comida junto con dos sirvientas del mismo estilo, de traje, pero con colores de cabello muy llamativos. Cualquiera podría confundirlas con nobles, aunque, claro, eran bendecidas por las bestias al igual que Grise. Aun así, pienso que llaman mucho la atención por sus apariencias. En fin. Al regresar mi vista hacia los platos de comida, pude observar los tres platos parecidos, que supongo que son los estofados de iguana de jade. A primera vista, parecen normales: el típico plato rojizo con arroz y trozos de carne. Sin embargo, el olor era muy parecido al de los jabalíes asados. Por otro lado, el caldo que había pedido Grise tenía un color amarillento, pero brilloso, con algunos troncos un poco raros, aunque no sabía qué eran. Luego agarré la cuchara de madera y comencé a comer. ¡Slurp!… ¡Munch, munch! Mmm, esto está muy bueno, pensé. Es la primera vez que pruebo algo rico que no sea de Elena. —¡Wooo! Esto está delicioso, Grise. ¿Por qué no dijiste que había un lugar donde hacían la comida demasiado buena? —dijo Luz. Ella tiene razón. Me pregunto por qué no dijeron que en este lugar la comida es tan buena… Rayos, me gustaría vivir aquí. Mi rostro se tornó gracioso, con un brillo en los ojos. —Vaya, Lucas, parece que te gusta la comida también —elogió Grise con tono orgulloso. Bueno, no puedo mentirte, Grise. La verdad es que está muy bueno. Así pasaron los minutos mientras saboreábamos cada parte de la comida. Cuando finalmente terminamos y pagamos la cuenta de la posada donde nos quedamos, por fin íbamos al lugar al que teníamos que ir. Así es: al coliseo. Aunque no he visto al abuelo. ¿Dónde se encontrará? Oye, Grise, el abuelo no se sentó a comer con nosotros. ¿Adónde se fue?, pregunté de manera dudosa. —Ah, jajaja. Él se adelantó. Parece que está muy emocionado. En serio, es todo un dolor de cabeza —gruñó de manera graciosa. En fin, es mejor ir. Luego de eso, finalmente nos pusimos en marcha hacia el coliseo. Las voces de las personas alrededor de los lugares resonaban. Muchas personas con aspecto de animales distintos caminaban por allí. Mientras avanzábamos, el bullicio se agrandó y se oyeron más gritos que provenían de la enorme estructura. Después de un rato, llegamos al lugar. Las personas que iban a participar se encontraban ahí, entrando de manera aglomerada, con diferentes vestimentas y armas. Magos, arqueros, espadachines y más, de diferentes razas. Al dirigirnos a la entrada principal para poder entrar, el ruido se hizo inmenso, casi asfixiante. Miles de personas empujaban en la penumbra de los pasillos y, de repente, fui arrastrado por la corriente humana hasta salir a las gradas, donde el anfiteatro se abrió ante mis ojos. El gigantesco óvalo de piedra se elevó repleto de una multitud que rugía como un monstruo unificado. Arriba, el inmenso toldo de lona crujía con el viento, proyectando las sombras de las estatuas. La tierra ya estaba teñida de un marrón oscuro por la sangre seca de algunos combatientes. La sorpresa fue casi instantánea. Perdí la noción del tiempo sin darme cuenta de que me había alejado de Grise y Luz. —¡Ah! Vaya, parece que me perdí. Rayos, no puede ser. ¿Y ahora dónde rayos estoy metido? Con tantas personas a mi alrededor, me es imposible saber dónde exactamente estoy ubicado. Rápidamente y sin perder un segundo más, intenté abrirme paso entre la multitud mientras gritaba el nombre de Grise para que me pudiera localizar, aunque la aglomeración y los gritos no dejaban oír nada. Segundos después… ¡Pum! Choqué con una señorita de estatura promedio, con una vestimenta de color negro que cubría hasta su cabeza y una máscara Kitsune. —Disculpe, no veía por dónde caminaba —exclamé de manera respetuosa mientras me mantenía apresurado. Sin verla más, seguí apresurado entre la multitud, buscando a Grise y Luz. ¡Uuuuoooohhh! ¡Ouch! Los gritos retumbaban en mis oídos, tanto que empezaron a doler. Luego de unos segundos, una voz mencionó mi nombre. —Luc… —Lucas. Giré rápidamente la cabeza de un lado a otro. Después, se acercó a mí una pequeña figura. Era Luz. —Finalmente te encontré. ¿Dónde te habías metido, Lucas? Luz, lo que pasa es que me arrastró la multitud. Por cierto, ¿dónde está Grise? ¿Por qué estás sola? Se supone que tú deberías estar con ella. —Bueno, la verdad es que yo también me separé de ella, jajajaja —exclamó ella con un tono de risa mientras se frotaba la cabeza. Creo que estamos en la misma situación. Bueno, entonces, ¿qué te parece si buscamos juntos a Luz? —Sí, me parece bien. Acto seguido, una persona en medio de la arena finalmente comenzó a hablar con una especie de magia que hacía resonar su voz en todos los rincones del coliseo. Era el maestro de ceremonia. Finalmente va a comenzar, dije. —Bienvenidos al Torneo de Aceptación. Para permitir entrar en los Huecos, «mazmorras», tendrán que pasar hasta la final derrotando a sus oponentes. Sin más nada que decir, ¡que comience el torneo! ¡Ooooohhhhh! La multitud gritó. Posteriormente, seguimos buscando entre la multitud sin encontrarla. Sin embargo, nos topamos con alguien más… Era el abuelo. Una coincidencia, no lo sé. Parecía muy raro, pero a la vez reconfortante; al menos era alguien conocido. Acto seguido, habló Luz. —Abuelo, aquí estabas. —Oh, niños. Parece que están perdidos, hohohoho. Oye, abuelo, ¿no has visto a Grise? Nos separamos en la multitud y no la hemos visto. —Tranquilos, ya aparecerá. ¿Qué les parece si se sientan aquí para observar el torneo? Además, tenemos suerte de estar en los primeros asientos. Mmm, qué extraño. No he notado preocupación en él. ¿Será que sabe dónde se encuentra? No es imposible, si no estuvo con nosotros. Ahhh, si me quedo pensando no sacaré nada, pero espero que Grise se encuentre bien. —Demos comienzo al primer combate de esta gran mañana, señores y señoras. Vaya, parece que van a empezar los combates, finalmente. —De la entrada izquierda, una señorita de aspecto joven, portadora de una espada larga y bendecida por las bestias. ¡Recibámosla con un aplauso a la señorita… Griiiise! ¡Plac… plac… plac! ¿Qué? ¿Grise? Mis ojos se abrieron de par en par al observar dentro de la arena, mientras una gota de sudor recorría mi rostro, bajando hasta la mejilla. —Vaya, es Grise —proclamó Luz con su voz orgullosa. Oye, abuelo, ¿acaso ya sabías que Grise estaba allá? —Hohohoho, no sé de qué hablas, muchacho. Quedé estupefacto tras tal respuesta. Sin embargo, no era algo que engañara a alguien. De todas formas, no creo que responda a mi pregunta de manera sincera. Por otro lado, Luz parecía muy feliz de ver a Grise en la arena. Seguramente ella… No, no puede ser. Oye, Luz, parece que ya estás más calmada. Ayer estabas muy nerviosa por el torneo. —Bueno, la verdad es que aún estoy nerviosa, pero recordé todo el entrenamiento que hicimos durante estos años, así que decidí esforzarme al máximo, aunque pierda. Vaya, buena respuesta. Segundos después… —Del lado derecho, un hombre humano de las tierras lejanas de Sorien, en el continente de Aethelgard. ¡Geeeeoooo! ¡Plac… plac… plac! El siguiente participante finalmente apareció, así que Grise se enfrentará a alguien de mis tierras. Aunque no se lo ve muy fuerte, lo único que lo hace destacar es su aspecto robusto y una gran hacha como arma, además de su cabello marrón y ropa un poco desgastada de aventurero. ¡Haaaa! Sinceramente, creo que esto terminará rápido. Así será bastante aburrido presenciar los combates. —¿Qué sucede, Lucas? Pareces un poco decepcionado. Creo que te diste cuenta. Conociendo a Grise, ya sabemos cómo terminará esto. —Tienes razón. Creo que tengo un poco de lástima por ese señor. —Hohoho, observemos el combate y veremos qué tal se desenvuelve mi nieta. Vaya, abuelo, parece que estás disfrutando ver esto, aunque sepas cuál es el resultado. … No hubo una respuesta de su parte, solo una sonrisa que se asomó en su rostro. Era cálida, como si tuviera confianza plena en su nieta. Aunque sepa que va a ganar, él igual lo disfruta. —Que comiencen los participantes. La batalla finalmente comenzó. Aquel señor de aspecto robusto apuntó a Grise con su enorme hacha de manera arrogante para luego decir: —Espero que no me decepciones, señorita. Con su arrogante voz… Siendo sincero, me da rabia la gente que se comporta así. —Tch —chasqueó Luz. Me sorprendí al hacer una cara graciosa. Luego vi a Luz y dije: Oye, Luz, acabas de chistar. Tú, en serio, ¿tú acabas de chistar? —exclamé mientras aguantaba la risa por ver a Luz chistar. ¡Gghhh! —Oye, no te rías, Lucas. Estás viendo que ese tipo es muy arrogante. Solo espera a que Grise lo derrote. Aquel hombre se abalanzó hacia Grise de manera confiada, mientras ella permanecía tranquila y sacaba su espada de manera lenta, rebosando mucha confianza. Luego de acercarse el hombre lo suficiente, finalmente chocaron sus armas. ¡Clink! El choque seco desbordó pequeñas chispas de color naranja e hizo resonar parte de la arena. Luego sonrieron los dos de manera confiada mientras esquivaban y atacaban. Grise hizo un movimiento fluido, esquivando el ataque del hombre. Luego se abalanzó hacia él en dirección vertical y, con un golpe recto y fluido, cortó parte de su vestimenta, haciendo un pequeño corte en su pecho. ¡Shiuuu! Rápidamente, el hombre llamado Geo retrocedió a una distancia considerable mientras Grise sacudía su espada, haciendo esparcir la poca sangre que quedó en el filo sobre el suelo arenoso. Sin perder un segundo, Grise se abalanzó nuevamente a toda velocidad, perdiéndola de vista por unos segundos. Luego apareció detrás de él. —¿Qué? ¿Cómo hiciste eso? —exclamó Geo. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Grise y dijo: —Se acabó. ¡Fiuu! El corte fino que emitió la espada de Grise hizo que golpeara al hombre con una rapidez sobrehumana en el aire. El polvo se levantó y lo hizo caer, derrotándolo. —¿Cómo lo hiciste? —dijo el hombre con la voz entrecortada, para luego caer. ¡Pum! ¡Woooooooo! El grito de las personas nuevamente estalló en los asientos mientras levantaban las manos. Ahhh, vaya, duró poco, tal como pensé. Eso fue muy rápido. El abuelo soltó una pequeña carcajada mientras aplaudía felizmente por la victoria de Grise. Por otro lado, los ojos de Luz desprendían un brillo de emoción y felicidad. Diría que era orgullo puro al ver a su maestra ganar, a la vez que aplaudía. Luego de eso, observé nuevamente a Grise. Ella también parecía feliz. Observó al cielo mientras sostenía su espada en la mano y, segundos después, envainó su espada, soltando un suspiro. … Rato después, el abuelo, Luz y yo nos dirigimos hacia la entrada principal, observando a Grise llegar. Luz, sin contenerse aunque sea un poco, saltó a los brazos de Grise mientras felicitaba su victoria. Oye, Luz, al menos déjala descansar un poco. —No molestes, Lucas. ¿O acaso tienes celos de que abrace a Grise, algo que tú no puedes? Q-qué estás diciendo. ¿Cómo crees que tendré celos porque abraces a Grise? ¡Hasta dónde llega tu imaginación! Haaa, en fin, ¿qué haremos ahora, Grise? —Pues, si quieren, podemos ver los demás combates o dirigirnos a la posada. Aún es mediodía. Siendo sincero, si los combates serán igual de cortos y aburridos como el de Grise, me decepcionará un poco, porque esperaba más de esto. Aunque, claro, mi objetivo principal era ganar el torneo para obtener el permiso. Pero… Oye, Grise, ¿cuántos combates son al día? —Durante la mañana, uno, y en la tarde, otro. Hay tiempo de descansar. Son dos combates por día, aunque varía mucho por problemas del clima. A veces, cuando llueve, suele suspenderse. Pero bueno, si no quieren ver el siguiente combate, podemos regresar. —Mmm, yo sí quiero quedarme a observar el siguiente combate. Pero dices que es en la tarde, o sea, podemos salir un rato mientras esperamos la hora del siguiente combate. ¿Qué dices, Lucas? Rayos, ya está de preguntona Luz. Bueno, podría analizar este siguiente combate… Bien, aquí voy. —Sí, claro, está bien. Regresemos cuando sea la hora del siguiente combate. A lo mejor podemos disfrutar más de ese —aceptó la idea de Luz Grise. —Bien, ¿está decidido, verdad, abuelo? —Claro que sí. Rápidamente, salimos del coliseo y nos dirigimos a la calle principal, mientras observábamos el pueblo, que parecía más una ciudad por lo grande que era, a diferencia del otro. La ciudad se desplegó ante nosotros como un tablero de orden geométrico que desafiaba a la naturaleza salvaje. A diferencia de los asentamientos medievales de este mundo, esta urbe estaba trazada con líneas rectas y sectores bien definidos, protegida por una muralla de piedra que brillaba bajo el sol. Un majestuoso río la bordeaba por el flanco oriental, actuando como su principal arteria de vida, mientras que un largo puente de madera, una proeza de ingeniería para esta era, conectaba ambas orillas. En el corazón de la ciudad, un imponente complejo rectangular de techos rojizos se alzaba sobre las demás viviendas. Es bastante diferente del pueblo anterior, incluso más amplio. Finalmente, caminamos por la calle principal mientras pasaban carruajes decentes con unos elegantes caballos. Mientras más al centro de la ciudad caminábamos, el bullicio del coliseo se fue alejando para ser reemplazado por las conversaciones de las personas que caminaban a mi alrededor. Luz y Grise iban hablando; por otro lado, el abuelo iba tras nosotros. ¿Adónde vamos?, pregunté dudoso. —Pues, ¿qué les gustaría hacer? Tenemos mucho tiempo libre, así que no puedo decidir con tantas cosas divertidas que hay —exclamó Grise. ¿Qué te gustaría hacer a ti, Luz? —dije. Mientras preguntaba eso, Grise sugirió ir a una famosa calle de herreros y tiendas de magia para hacer tiempo. Luz y yo fuimos viendo escaparates llenos de espadas increíbles y cristales mágicos. De repente, sentí una mirada pesada en un callejón donde había un puesto de armas de aspecto antiguo. Luego me detuve y vi a la chica de la máscara Kitsune. Ella estaba comprando o reparando una daga, o simplemente observando un mapa; no lo sé. Pero la reconocí de inmediato por la máscara y la ropa negra. Luego Luz me preguntó: —¿Qué te pasa, Lucas? Te quedaste congelado. Le susurré que era la chica con la que choqué en el coliseo e hice una expresión confundida. Bueno, es normal: no estaba conmigo en ese momento. Mientras la observaba, un grupo de tres aventureros arrogantes intentó molestar a Luz, pensando que era una presa fácil por ser bajita. Luego Luz dio un paso adelante, pero antes de que pudiera hacer algo, se movió a una velocidad aterradora, casi imitando a Grise. Sin siquiera desenvainar un arma larga, usó una velocidad similar a la de Grise. En un parpadeo, apareció detrás del líder de los matones, con una pequeña daga rozándole el cuello. Los tipos se quedaron helados del miedo y huyeron. Rápidamente, pregunté: Oye, Luz, ¿estás segura de que perderás? Porque a mí me parece lo contrario. —Ellos empezaron, ¿eh? Tras ahuyentar a los matones, Luz giró lentamente la cabeza hacia la chica con máscara Kitsune. La apuntó directamente. Ella se dio cuenta de que Luz sabía que estaba observando a Lucas. Pero no dijo nada, solo hizo un pequeño gesto con la cabeza, como un saludo frío, y se desvaneció entre la multitud de un salto. Por otro lado, yo tragué saliva. Mi aburrimiento desapareció por completo. Me di cuenta de que, si ella está en el torneo, las cosas se van a poner increíblemente difíciles y peligrosas. Finalmente, después de ese momento de tensión, llegamos a nuestro destino para poder matar el tiempo y comprar algunas cosas. … El mediodía pasó volando y pronto el sol comenzó a descender, tiñendo el cielo de un tono anaranjado. Regresamos a nuestros asientos en el coliseo. El rugido de la multitud regresó, golpeando mis oídos con el mismo eco asfixiante, pero esta vez ya no me sentía abrumado; me sentía listo. De pronto, la voz mágica del maestro de ceremonias resonó con fuerza en todo el anfiteatro: —¡Bienvenidos de vuelta al Torneo de Aceptación! ¡Es hora de dar inicio a los combates de la tarde! —Del lado izquierdo de la arena, una presencia casi desconocida en estos lugares, pero que tiene su historia: un elfo llamado Ceeeeedeer. ¡Recibámoslo con un gran aplauso al participante Ceder! ¡Plac… plac… plac! —Por el lado derecho, una chica de tierras lejanas, de un aspecto peculiar y con tan solo diez años: ¡Luuuuz! ¡Recibámosla con un gran aplauso a esta valiente niña! ¡Plac… plac… plac! —Ahora es el turno de Luz. ¿No estás emocionado, Lucas? Verás a Luz combatir. Tienes razón. Hace rato, Luz demostró que tenía mucho talento. Puede hacerlo. Además, ese elfo es un arquero, mientras que Luz es una espadachina. —¡Comiencen! Luego de eso, el elfo empezó a disparar varias flechas a la vez, manipulándolas con magia, mientras Luz sacó su espada para defenderse de los ataques. Mientras tanto, las flechas, que eran dirigidas a voluntad, se acercaron desde todos los lados posibles hacia Luz. Ella, con movimientos rápidos, esquivó varias; sin embargo, una de las flechas que se acercaba a gran velocidad hacia Luz por la derecha pudo rozarle el brazo, haciéndole un pequeño corte. —¡Ouch! Eso no me lo esperaba. Dejé que una me lastimara —proclamó Luz. El elfo no se quedó atrás. Reforzó su cuerpo con magia de aire, cubriéndolo todo de Nexo. Luego se abalanzó hacia Luz con una velocidad increíble, haciendo silbar el aire. ¡Shiu! —¿Qué? Luego lanzó un golpe directo al estómago de Luz; sin embargo, ella reaccionó en el último segundo, cubriéndose con su espada para salir volando hacia atrás. Segundos después de caer, dio varias vueltas antes de por fin parar. Al principio, se quedó unos segundos en el suelo antes de levantarse. Después, se levantó tambaleándose mientras se sostenía de su espada. El elfo, que permanecía callado, la miró con una mirada que expresaba asco y odio. —Eres débil —dijo el elfo. Luz, quien aún se tambaleaba, simplemente quedó en silencio sin decir nada. Aquellas palabras me hicieron enfurecer. Aquel elfo me recordaba a mí en mi vida pasada: alguien arrogante que humillaba a los demás por ser mucho mejor. Apreté el puño fuertemente mientras aguantaba el odio hacia aquel. —Lo sé, sé que soy débil, que no podré superar a Lucas ni a Grise. Quizá no. —Entonces, ríndete… —Pero aún no he perdido. Prometí que iba a dar lo mejor, así que no puedo dejarme ganar. Entrené muy duro para estar aquí. Las palabras de Luz, llenas de determinación, resonaban en la arena mientras aquel elfo ponía un rostro de enojo. Sin embargo, la mirada de Luz desprendía determinación. Luego de eso, cerró los ojos y colocó su espada a la altura de su pecho mientras dejaba fluir la energía de Nexo por el cuerpo, cubriéndolo todo, tal como lo hizo el elfo. Luego pronunció unas palabras: —Esta vez pelearé con todo lo que tengo. Después de eso, Luz, con pasos rápidos, se acercó al elfo, haciendo chocar sus armas. Aunque el elfo no tenía un arma de corta distancia, se defendía con el arco como si fuera una espada, mientras contrarrestaba los espadazos de Luz. Sin embargo, empezaron a aumentar la velocidad de sus ataques mientras corrían por toda la arena, lanzando flechas y magia. Luz, quien aún no dominaba la magia a la perfección, hizo un movimiento fluido, como si fuera una danza. Luego se agachó lo suficiente mientras intentaba coger impulso de las piernas. Después, se lanzó con toda la velocidad que pudo, en zigzag, hacia él. Luego, el elfo, sorprendido, creó flechas de aire con su magia, lanzándolas a Luz, pero ella pudo esquivarlas. De repente, Luz lanzó su espadazo de manera fluida. En un solo choque, quedaron a unos centímetros el uno del otro, cada uno de espaldas al otro. Pasó un segundo, después dos y luego tres. ¡Crack! Crujió el arco del elfo para luego desplomarse en el suelo mientras decía: —Imposible. ¡Pum! ¡Woooooo! El público gritó nuevamente mientras Luz, con sus últimas fuerzas, sonreía. Después de eso, se desplomó por completo. «…» Al llegar al cuarto de reposo de los participantes, Luz estaba tendida sobre una cama, con las manos sobre su estómago, mientras Grise observaba su estado. Luego dijo: —Parece que solamente se desmayó por el cansancio. Todo está bien —dijo mientras sonreía amablemente. El abuelo parecía también estar satisfecho. Bueno, me quedo más tranquilo si solo fue por cansancio. Se ha estado esforzando mucho. Aunque estaba nerviosa, quiso dar lo mejor de ella. Oye, Grise, ¿por qué no la llevamos a comer a la posada? Creo que se lo merece después de esforzarse tanto. Yo creo que estaría bien. —Bueno, ya que el torneo terminó por hoy, obviamente nos dirigiremos hacia la posada, así que está bien. Démosle un banquete a Luz como premio por su esfuerzo. Pero qué considerado de tu parte, Lucas —exclamó Grise mientras hacía una cara pícara. Espera, no, no es lo que crees. Solamente creo que se lo merece, eso es todo. ¡Heeee! Un rato después de eso, Luz finalmente despertó. —¿D-dónde estoy? —comentó con la voz un poco ronca. Luego, Grise respondió: —Estás en el cuarto de reposo. Te desmayaste por cansancio. Dime, Luz, ¿te encuentras mejor? —¡Ah! Ya veo, así que me desmayé… Respondiendo a tu pregunta, sí, ya estoy mucho mejor. Solamente tengo hambre ahora mismo. Pues mira qué bien. Justamente acabamos de hablar sobre eso. ¿Qué te parece si regresamos a la posada? Grise prometió invitarnos a un banquete como regalo por tu primera victoria en una batalla real. Acto seguido, nos dirigimos a la salida del coliseo para finalmente regresar a la posada donde estábamos alojándonos. El atardecer se cambió por la noche. Una luna llena y un cielo estrellado se asomaron, iluminando el lugar, además de las luces de la zona. Había diferentes razas por doquier, celebrando y bailando al ritmo de la música. La alegría parecía ser contagiosa. Luz también había cambiado de semblante. Su rostro rebosaba orgullo y felicidad. Parecía satisfecha con el resultado de su enfrentamiento, mientras observaba al abuelo Alan y a Grise disfrutar de las vistas de los lugares como un regalo. … Al fin llegamos —dije con la voz satisfecha. Oye, Grise, parece muy animado allí dentro. Seguramente los demás residentes están celebrando el torneo de hoy. Al entrar, el lugar iluminó mi rostro casi al instante. Había decenas de personas sentadas en las mesas y sillas mientras chocaban copas. Las meseras elegantes sonreían alegremente, como de costumbre, mientras servían los platos y las cervezas de miel a los aventureros. —Bienvenidos, señorita Grise, señor Alan y niños —expresó una de las meseras. —Sírvenos los mejores platos de la posada, que vamos a celebrar la victoria de Luz. Luego de esas palabras, miré de reojo a Luz. Su rostro parecía haberse sonrojado levemente mientras miraba al suelo, a la vez que jugueteaba con sus dedos. Vaya, vaya, Luz, pareces avergonzada. ¿Qué sucede con la arrogante y carismática Luz? —Cállate, Lucas. Tú también te sonrojas, ¿eh? Después de esa pequeña y graciosa discusión, nos dirigimos a una de las mesas principales. El abuelo y Grise se sentaron frente a nosotros mientras esperábamos los platos. —Aquí tienen sus pedidos. ¡Plap, plap! Después de recibir los platos, finalmente empezamos a comer. El abuelo agarró una porción pequeña, mientras Grise y yo agarramos una un poco más grande que la de él. Luz también estaba comiendo bastante. Era un ambiente de felicidad, con arpas y flautas tocando mientras reíamos y cantábamos anécdotas pasadas… Luego de terminar, todos nos dirigimos a bañarnos. Por suerte, esta posada trae aguas termales; eso ayudará mucho al cansancio. … Cuando finalmente todo terminó, cada uno subió a su dormitorio, cansado. Por supuesto, yo también estoy agotado. Sin embargo, también estoy muy emocionado. Creo que podré participar mañana o quizás pasado, no lo sé, pero quiero dar lo mejor de mí. Mientras pensaba en eso, mis ojos se empezaron a cerrar lentamente, haciendo que todo se volviera oscuro por completo. —Veo que estás pasándola muy bien, niño. ¡Ah! ¿Dónde estoy? —pregunté lejanamente. —¿Pero acaso te olvidaste de mí, niño? Al girar a mi derecha, observé aquella figura felina de hace tiempo. —Ha pasado tiempo, niño. No me digas que ya te olvidaste de mí. Creí que extrañabas hablar conmigo. ¿De qué hablas? ¿Cómo crees que voy a extrañar a una criatura que habló conmigo una vez? Ahh, en serio, ¿qué quieres esta vez? —En serio, qué aburrido eres para ser tan pequeño. Bueno, en todo caso, vengo a recordarte que faltan tres años. ¿Tres años para qué…? Después de eso, el mundo espejo se fue desvaneciendo para otra vez dejarme en completa oscuridad. ¡Heeee! Abrí rápidamente los ojos. Aún era de noche. Estaba jadeando como si estuviera corriendo un maratón. Sin embargo, ya había conocido a eso antes, pero no tenía mucho recuerdo sobre los años que quiso decir. Mi mente se inundó de preguntas mientras mis párpados resistían el fuerte sueño que me atacaba. Luego me senté en el borde de la cama, apoyando los codos en mis rodillas mientras intentaba regular mi respiración. La habitación estaba sumida en un silencio sepulcral, roto únicamente por el suave silbido del viento místico colándose por la rendija de la ventana. Pasé una mano por mi cuello, el cual goteaba sudor frío. Tres años. La advertencia de esa maldita silueta felina se repetía en mi cabeza como un eco distorsionado. No era un simple delirio de mi mente; el ambiente del espejo se había sentido demasiado real, demasiado físico. Algo que no había sentido desde hace mucho tiempo. Extendí la palma de mi mano en la penumbra. Al concentrarme, forcé un hilo de energía de Nexo o maná a recorrer mis venas. Un tenue destello amarillento iluminó mis dedos, pero vibraba de forma errática, afectado por la agitación de mi pulso. Rayos… Si seguía perdiendo el control de mi energía de esta manera, mañana en la arena del coliseo sería víctima para cualquiera. Quienquiera que fuese esa criatura, me estaba empujando contra el reloj. Me puse de pie en silencio, cuidando de no hacer crujir la madera para no despertar a nadie, y me acerqué a la ventana. A lo lejos, la silueta colosal del anfiteatro recortaba el cielo estrellado. Mañana comenzaba mi verdadera prueba de progresión. Tenía que ganar. Finalmente, decidí no pensar en ello por ahora. Creo que lo mejor será irme a dormir y aprovechar las horas de sueño suficientes para descansar. Será lo mejor. Me dirigí hacia la cama y me recosté nuevamente de manera lenta, relajando lo suficiente mi cuerpo. … A la mañana siguiente, desperté. Mi cuerpo estaba descansado, aunque aquel sueño rondaba en mi mente. Sinceramente, es extraño que siga pasando, pero creo que lo mantendré en secreto por un tiempo más. No puedo arriesgarme a contárselo a Luz y Grise aún. No, primero tengo que investigar bien esa bola de cristal colorida. Un momento después, me dirigí hacia la primera planta, donde estaban todos esperándome. Parece que se me adelantaron; ya están comiendo. En serio, ¿qué pasa con ustedes? —dije. —Pues, se te pegaron las sábanas y nosotros ya teníamos hambre. Oye, Luz, ¿qué manera de recibir a tu gran amigo es esa? —¿Ahora te consideras mi amigo? Qué bueno que me lo recuerdes, ¿eh? Luego giró la cabeza con un puchero en su rostro mientras observaba en otra dirección. Grise empezó a reír a carcajadas, observando el momento gracioso de nosotros. El abuelo también lo hizo. Segundos después, finalmente me senté para comer. La conversación se alargó bastante mientras comíamos una especie de sopa con unos troncos que me recordaban mucho al estofado espeso de Sasha. Espero que esto no sea una zanahoria morada como la de aquella vez. Jajaja, solté una carcajada. Después de terminar la comida, como era de costumbre, nos dirigimos hacia el coliseo. Era hora de ver al siguiente participante. O eso creía, pero luego de llegar, Grise se detuvo en seco, me miró de frente y dijo: —Lucas, es tu turno. El siguiente combate es tuyo. Puedes hacerlo, ¿verdad? Aquellas palabras me emocionaron al instante. Finalmente era mi turno. No sabía con quién me enfrentaría, pero finalmente podría demostrar todo el progreso que he tenido hasta ahora. Después de ese momento de pensamientos, respondí: Sí, Grise, me esforzaré para ganar este combate. Solamente quiero un favor: si gano, me contarás más sobre los Huecos, «mazmorras». —Bien, es un trato, pero a cambio tienes que ganar. Ahora sí, andando, Lucas —exclamó Grise. Luego Luz dijo: —Da lo mejor de ti, Lucas. Puedes hacerlo —dijo mientras sonreía. Después de eso, me dirigí hacia la salida a la arena mientras quien presentaba a los combatientes empezó a hablar. —Del lado izquierdo de la arena, un pequeño niño que se animó a participar, quien ha estado esperando este momento. ¡Recibamos con un aplauso a Luuuuucas! ¡Plac… plac… plac! Al salir, el sol golpeó mi rostro mientras la multitud de personas aplaudía fuertemente. Me paré a unos pasos de la entrada mientras sostenía mi espada, esperando que entrara mi oponente. —Del lado derecho, una misteriosa chica que no se conoce del todo y de la que hay muy poca información. ¡Reciban con un aplauso a Liiiive! Luego entró la figura femenina. Se asomó en la entrada derecha de la arena. Era aquella chica con traje negro y capucha que portaba una máscara Kitsune, empuñando una espada muy peculiar y caminando con una pose que desbordaba confianza. Luego de eso, el presentador dijo: —¡Comiencen!
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The First Breath After the Last (Novela) Capítulo 20

Estás leyendo el capítulo 20 de The First Breath After the Last (Novela), un novela. En los rincones más ocultos del planeta protegido por barreras indomables de escarcha. Jaxx gobernaba un reino completamente undido en el hielo. Era el monarca absoluto del frio, un genio que trataba la magia de hielo… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026. The First Breath After the Last (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.