arrow_back
check

Leer Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 91 online gratis en español

🏴 Grupo: Skotádi✍️ Traducción: Skotádi
El joven del pozo de sangre estaba cubierto de sangre coagulada, con el cuerpo desnudo expuesto al aire, pero no pareció prestarle atención a nada de eso. Solo se quedó en silencio percibiendo la vitalidad juvenil que recorría aquel cuerpo, miró su abdomen, que había desaparecido, y luego agitó los brazos con fuerza. Aquel cuerpo era tan robusto, pero tan desconocido. Tras un momento de silencio, el joven preguntó con voz levemente temblorosa: —Estoy vivo, ¿de verdad he vuelto a vivir? Dios mío, ¿no me habías volado los sesos de un disparo? En su voz había un temblor, emoción, y sobre todo incredulidad. Tang Zhen no respondió. Simplemente le lanzó un espejo que cayó dentro del pozo de sangre. El joven lo recogió enseguida, limpió la sangre de su superficie y vio un rostro desconocido, con un orificio de bala de carne vuelta en el entrecejo. Aquel rostro le resultaba familiar, porque era el del tipo que le había disparado al abdomen. Bajó el espejo lentamente. Aquel joven, o más bien el renacido Ivanov, se levantó del pozo de sangre, y al mismo tiempo vio el cadáver en el otro pozo: era su propio cuerpo anterior. Pálido, hinchado, incluso algo repulsivo. Contemplar su propio cadáver ya rígido desde la perspectiva de otro cuerpo era una visión tan extraña que Ivanov no sabría cómo describirla. No era tristeza; era algo parecido a una sensación maravillosa de trascender la vida y la muerte. Caminó despacio hacia Tang Zhen, recogió la manta que este le tendía y se la envolvió alrededor del cuerpo. Al instante sintió una oleada de calor, y Ivanov emitió involuntariamente un sonido de placer; aquella sensación era sencillamente deliciosa. Mirando a Tang Zhen con su capa negra, y echando luego un vistazo al sótano completamente transformado, Ivanov tenía demasiadas preguntas en la cabeza que quería hacer. Pero cuando ya las tenía en la punta de la lengua, le faltó el valor para plantearlas, porque la presión que le transmitía aquel joven vestido de negro era demasiado intensa. Tang Zhen lo miraba con una sonrisa que no era del todo sonrisa. Bebió un sorbo de vino tinto antes de decir en voz baja: —Formula las preguntas que tengas. Quizás pueda darte una respuesta. —Gracias. Ivanov agradeció con una inclinación de cabeza, señaló su propio cuerpo y preguntó con cautela y respeto: —¿Qué ha pasado con mi cuerpo? ¿De verdad existe algo tan milagroso como regresar de entre los muertos? Tang Zhen soltó una carcajada despectiva y señaló a Ivanov: —Simplemente te he cambiado por un cuerpo más robusto. En cuanto a si existe eso de resucitar de entre los muertos, ¿no eres tú mismo el ejemplo viviente? Ivanov asintió, lo pensó un momento y volvió a preguntar: —Entonces, si me permite preguntarle, ¿quién es usted? Tang Zhen había estado esperando esa pregunta. Dejó escapar una leve sonrisa interior y respondió con un tono que destilaba solemnidad: —Soy una persona afortunada que tuvo la suerte de encontrarse con una verdadera divinidad. Tang Zhen hizo una pausa y observó de reojo la expresión de Ivanov; tal como esperaba, en su rostro apareció una mezcla de asombro y envidia. —La divinidad me designó como su emisario en el mundo mortal, encomendándome la tarea de captar fieles en su nombre, y me transmitió la técnica divina de resucitar de entre los muertos. Además de eso, la divinidad también me otorgó estas capacidades... Apenas terminó de hablar, Tang Zhen hizo un gesto con la mano e Ivanov comprobó horrorizado que el cadáver de su cuerpo anterior había desaparecido de la nada; acto seguido, Tang Zhen hizo otro gesto y el cadáver apareció en la entrada del sótano. Tang Zhen juntó las palmas y las fue separando lentamente; de entre ellas fue emergiendo poco a poco un fusil automático. Tras arrojarlo al suelo, extendió la mano hacia arriba y dos granadas de mano aparecieron en su palma. Ante Ivanov, que había quedado paralizado, Tang Zhen sonrió: —En realidad estas son solo una de las capacidades que la divinidad me ha concedido. También puedo hacer esto. Nada más decirlo, Ivanov comprobó horrorizado que el cuerpo de Tang Zhen se desvaneció en el aire sin dejar rastro. —Señor Emisario, ¿adónde ha ido? Ivanov empezó a entrar en pánico. Encontrarse con ese emisario y recibir su ayuda para renacer era una fortuna sin igual. Si el emisario desaparecía ahora, se quedaría sin respuestas a muchísimas preguntas, y sobre todo sin la oportunidad de ganarse también él el favor de la divinidad. —No hace falta que llames. Estoy a tu lado. La voz de Tang Zhen resonó junto al oído de Ivanov, y luego volvió a aparecer en el espacio vacío frente a él. —¿Ahora sí me crees? Tang Zhen consideró que la actuación era suficiente y lo preguntó con tono tranquilo. —Te creo. Lo creo absolutamente, y jamás he dudado de las palabras del Señor Emisario. Ivanov se inclinó enseguida, con un tono de convicción sincera e inquebrantable, y lo que decía era de verdad. En cuanto había comprendido que realmente había renacido, ya había sentido una profunda reverencia hacia Tang Zhen, y ver ahora cómo este le mostraba un «milagro» tras otro había terminado de convencerlo por completo. Tang Zhen asintió al verlo. Al parecer Ivanov creía sus palabras sin ninguna duda, así que era hora de hablar de negocios. Con voz solemne y grave, Tang Zhen le preguntó articulando cada sílaba: —Ivanov, tú que has obtenido una nueva vida gracias a la técnica divina, ¿estás dispuesto a trabajar en nombre de la gran divinidad para captar fieles en el mundo mortal? Al escucharlo, Ivanov se emocionó desbordantemente. Cayó de rodillas frente a Tang Zhen y respondió con voz tajante e irrevocable: —Yo, Ivanov, me entrego al servicio de la gran divinidad para captar fieles en el mundo mortal. Ni la espada ni la muerte me amedrentarán. Tang Zhen sonrió: —Tranquilo. Mientras seas un fiel devoto de la divinidad, no tienes que temer a la muerte, porque serás inmortal. Lo que Tang Zhen decía no era del todo verdad, pero tampoco era mentira del todo, porque mientras la fuerza espiritual de Ivanov no se agotara, las posibilidades de reencarnación eran prácticamente ilimitadas. Ese era el verdadero poder aterrador de la técnica secreta de inhabitar almas: con una fuerza espiritual suficientemente poderosa, la inmortalidad era genuinamente posible. Tang Zhen no podía evitar sentir cierta satisfacción interior al pensar que, por suerte, el texto en que estaba escrita la técnica secreta de inhabitar almas era tan peculiar que los gobernantes de Ciudad Roca Negra no habían reconocido su valor, y al final él se había llevado el beneficio. Y todo gracias al Descifrador de Escritura Mística descargado en la Tienda de Aplicaciones, que le había permitido descifrar aquel texto y hacer viable su ambicioso plan. Una vez que tuviera el Mundo Original bajo su control, dispondría de una reserva de miles de millones de personas; con eso, ¿qué dificultad habría en abrirse paso en el Mundo de las Ciudades Torre? Ivanov era solo el primer sujeto de prueba; vendrían muchos más. Tang Zhen planeaba llevar a cabo sus experimentos usando personas de la Alianza del Campo de Hielo, y una vez completados todos, procedería a ejecutar la técnica de inhabitar almas entre planos dimensionales: transferir las almas de personas del Mundo Original a cuerpos cultivados en el Mundo de las Ciudades Torre, completando así un renacimiento perfecto. El origen de todo ese plan descansaba ahora en Ivanov. Cuando Ivanov escuchó que ya no tendría que temer a la muerte, se emocionó desbordantemente; pero la siguiente frase de Tang Zhen lo hizo oscilar de nuevo entre la alegría y la inquietud. —El cuerpo que tienes ahora no te pertenece, así que la compatibilidad es baja. Se agotará en un plazo de tres a cinco años; cuando llegue ese momento, habrá que cambiarlo por uno nuevo. Ivanov se quedó un instante desconcertado. Para sí mismo pensó que conseguir un cuerpo nuevo no sería un problema para él, pero ¿tener que cambiarlo cada tres o cinco años no era un poco engorroso? De reojo miró a Tang Zhen y vio que este lo miraba con una sonrisa que no era del todo sonrisa, como si ya hubiera leído sus pensamientos. —Tranquilo; en realidad la solución a ese problema es sencilla. O bien esperas a que yo cultive el cuerpo perfecto para ti: en ese caso solo necesitarías hacer el cambio una vez y ya no tendrías que preocuparte nunca más por el agotamiento del cuerpo. Incluso si el cuerpo sufriera daños, habría cuerpos de repuesto disponibles. Eso sí, el tiempo que eso requiere es considerable; tendrás que ser paciente. O bien te clonas un cuerpo. El problema es que con la tecnología actual, incluso si ese cuerpo funcionara con éxito, solo podría mantenerse unos diez años antes de deteriorarse rápidamente también. Tang Zhen lo dijo, miró a Ivanov y esperó su respuesta. Ivanov reflexionó con la cabeza inclinada y luego levantó la vista hacia Tang Zhen: —Usted puede seguir cultivando ese cuerpo perfecto, y yo por mi parte buscaré la manera de reclutar a un grupo de científicos de primer nivel para que investiguen y mejoren la tecnología de clonación. ¿Qué le parece? ¿Qué más podía decir Tang Zhen? La iniciativa que demostraba Ivanov lo satisfacía sobremanera.
🎉

¡Has terminado todos los capítulos!

Vuelve pronto para nuevas actualizaciones de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela)

‹ Volver al Manga

Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) Capítulo 91

Estás leyendo el capítulo 91 de Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela), un novela. En un mundo apocalíptico donde la superficie terrestre es sinónimo de muerte segura debido a peligros invisibles, la humanidad ha tenido que refugiarse en ciudades monumentales con capacidades asombrosas: fortalezas que… Este capítulo tiene publicado el 12 de abril de 2026, Traducido por el grupo Skotádi. Tengo una Ciudad en un Mundo Alternativo (Novela) tiene 91 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.