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Leer Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

🏴 Grupo: Paradox✍️ Traducción: Paradox
4 En vidas pasadas ya había visitado China varias veces. Estaba cerca y, por culpa de cierto viejo obsesionado con el Wuxia, tuve que ir a la montaña Hua en más de una ocasión. Pekín, el destino de este viaje, estaba, por así decirlo, un poco fuera de mi zona de confort habitual. ¿Pero quién creen que soy? Para un regresor infinito, pocas cosas son imposibles. Tras cuatro vidas de meticulosa exploración de campo (de la regresión 82 a la 85), finalmente completé mi propia "Guía del autoestopista para viajar por Pekín". —Primero, conseguiremos un barco en Incheon y navegaremos hasta el puerto de Tianjin. —Esto, señor Sepulturero... es mi primera vez en un barco... siento que mi estómago... está algo... ¡ay!, peligro... ah— Primero, puse el sonido de las olas de Incheon como si fuera un ASMR de fondo (con algunas interferencias de vez en cuando) y cruzamos el Mar Amarillo. —Luego, no debemos movernos por la superficie. Hay demasiadas anomalías. Podríamos abrirnos paso, pero llamaríamos mucho la atención; es mejor ir por el metro. —Espere un momento. ¿Por el metro...? —Sí. Los Despertados chinos han montado su base en el metro de Pekín. ¿Qué hace ahí parada? Venga rápido. —Es que... en realidad tengo un poco de claustrofobia... señor Sepulturero, ah, uhm, ¡ay!, peligro— Los Despertados que aún no habían huido de una Pekín devastada por las anomalías habían formado la llamada "Brigada de Choque para la Liberación de Pekín". De todas las estaciones bajo su control, puse mi ojo en la estación de Ciqu. El jefe de la estación y comandante del 17.º escuadrón resultó ser un hombre culto con el que se podía razonar. Al ver a un extranjero que dominaba el dialecto de Pekín con tanta fluidez, sintió una simpatía inmediata hacia mí. En ese punto, su forma de dirigirse a mí pasó de ser un "este tipo" a un "usted". Cuando una anomalía que le había estado dando dolores de cabeza terminó cortada en pedazos como un rollo de huevo tras un solo tajo de mi espada, mi estatus subió a "Maestro". Finalmente, cuando le entregué un té Pu-erh de la más alta calidad que traía como regalo, el jefe de estación recordó que, aunque nuestras nacionalidades fueran distintas, éramos hermanos de fe que seguían el camino de Confucio y Mencio desde tiempos remotos. —¡Hermano Zhang! —¡Hermano menor! La identificación que me otorgó el comandante del 17.º escuadrón era prácticamente un pasaporte de libre acceso. Entramos en Pekín de inmediato. —... ¿Eso no fue simplemente un soborno? —murmuró la Santa. —Oiga. ¿Soborno? ¿Quién llamaría soborno a un presente entre hermanos? Yo solo regalé unas pequeñas hojas de té con buena fe, y él las aceptó con generosidad. Algunos se quejan de la cultura del Guanxi en China llamándola un "juego de influencias", pero eso es porque han olvidado las nobles tradiciones de Asia Oriental. Como veterano de la regresión, poseo múltiples virtudes más allá del camino del té. Primero, no podía faltar el Go (Baduk), el juego tradicional de Asia Oriental. El comandante del 10.º escuadrón, que amaba el Go más que sus tres comidas diarias, estrechó mi mano tras una partida exclamando: "¡Al fin reconozco que un Maestro Nacional ha venido del Este!". Luego, la caligrafía. El comandante del 1.er escuadrón, cuya filosofía dictaba que el carácter de una persona se revela en su escritura, hizo una reverencia formal al ver el estilo con el que escribí en papel de arroz: "¿No es acaso un placer que un amigo venga de lejos?". —¡Miren este trazo majestuoso y ordenado! ¡Es verdaderamente la reencarnación de Yan Zhenqing! Por supuesto, yo soy alguien que conoce sus modales. Tras recibir tal elogio, ¿cómo podría actuar con arrogancia? En cada uno de estos encuentros, compartíamos amablemente té Pu-erh (cosecha de primavera de Bingdao Laozhai) mientras intercambiábamos cumplidos. Exactamente 48 horas después de llegar a Pekín, tenía acceso libre a la red de información de la Brigada de Liberación. La Santa, que presenció todo el proceso, murmuró incrédula: —Señor Sepulturero... usted tiene el talento de hacerse amigo de cualquiera en menos de diez minutos, aunque sea la primera vez que se ven. —Me miraba con ojos de: "¿Así es la vida de un extrovertido?". —Oiga, no es la primera vez. Es la ruta de conquista más rápida que diseñé tras cuatro vidas de exploración. —Ya veo. Entonces, estrictamente hablando, este tampoco es mi primer viaje al extranjero. Debo haber viajado con usted en alguna vida anterior. —¿Eh? No, es la primera vez. —¿Cómo? —Usted sola llegó a cruzar la zona del Norte en alguna ocasión, pero esta es la primera vez que cruza el mar para viajar. ¿Por qué cree que invertí cuatro vidas en encontrar la ruta más corta? Lo hice para que su primer viaje fuera lo más cómodo posible. —... —Bueno, dado el estado del mundo, "lo más cómodo" es esto. En fin, Santa. ¿Qué me dice? ¿Ve a la anomalía que buscamos? —... Espere un momento. —La Santa tomó aire—. Por favor... aguarde un poco. Y cerró los ojos. Su papel aquí era uno solo: ser el radar. Por mucho que la Brigada estuviera oculta en el metro, tenían personal de vigilancia por toda la superficie. El comandante 17 era hermano del 1 y el 10; el 10 era cercano al 6, 8 y 9; el 1 era íntimo del 2, 4 y 5. Su "generosidad" y mi "buena fe" se unieron para que, en este instante, la misión de observación —que los soldados solían descuidar— se ejecutara con máxima prioridad. Y la habilidad de la Santa era la \[Clarividencia\]. Durante exactamente diez minutos, ella obtuvo una visión omnisciente de toda la ciudad de Pekín. —... Un minuto. —... Dos minutos. —... Tres minutos. —La encontré —dijo abriendo los ojos. No necesitó ni los diez minutos. Los siete restantes fueron el testamento de la eficiencia de nuestro combo. —¿Dónde está? —En el Templo del Cielo (Tiāntán). Tuvimos suerte. Estaba cerca. —Entendido. Santa, quédese aquí en el metro y siga enviándome mensajes. Yo terminaré esto rápido y regres... —Lléveme con usted. —La Santa me sujetó del brazo con fuerza—. Quiero ver al señor Sepulturero pelear con mis propios ojos, no a través de la clarividencia. —Uhm... será peligroso. —Dijo que era la ruta más segura y cómoda. Confiaré en usted. Además... —Soltó un leve suspiro; era su forma de sonreír—. Si después de mi primer viaje al extranjero lo único que he visto es agua de mar y túneles de metro, creo que no solo yo, sino mis versiones de futuras vidas, nos sentiríamos muy estafadas. ¿No cree? Era un argumento imposible de rechazar. 5 Al subir las escaleras de la estación de Tiantandongmen, nos recibió una tormenta eléctrica en la superficie. El estruendo golpeaba mis oídos. La tormenta no perdonaba a nadie; tornados soplaban por todo Pekín. —Una bienvenida un poco violenta. Santa, sujétese fuerte. \[Sí\]. Debido al ruido de la tormenta, ella respondió por telepatía. Corrí hacia el Templo del Cielo cargando a la Santa. Ella apretó sus brazos alrededor de mi cuello como si fuera un columpio. El mundo era una masa de nubes negras. La gran avenida central del parque, que alguna vez estuvo bien cuidada, estaba ahora invadida por cipreses, acacias y ginkgos de los bosques laterales, como si el óxido hubiera devorado una vieja espada de acero. Yo corrí justo por el centro del "filo". —¿G҉r҉r҉r҉... g҉r҉r҉? —¿K҉a҉r҉r҉k҉? Había tantas anomalías como árboles. Los rayos iluminaban las sombras del bosque. Ahora ellos eran los amos de la creación en la Tierra. Observaban desde las raíces y las ramas a esa raza antigua que se atrevía a entrar en su dominio. Pero esa mirada no duró mucho. —Se va a mover un poco. \[Sí\]. Un destello. Corté los árboles que estorbaban de un solo golpe. Mi aura oscura fluyó como un tsunami por la avenida. Las anomalías que parasitaban los árboles cayeron al suelo. Como seres que ocupaban una de las ciudades más grandes de la humanidad, no perdieron el equilibrio al aterrizar, pero eso no importaba. Un segundo golpe. Degollé al unísono a todas las anomalías que ahora estaban a mi altura. Dos tajos fueron suficientes para que la gran avenida volviera a ser un camino transitable. \[... Es increíble\]. —murmuró la Santa—. \[Realmente es muy distinto a verlo a través de la clarividencia. Es asombroso\]. —Me halaga. Y eso que me han regañado mucho diciendo que no tengo talento para las artes marciales. \[No puede ser. ¿Usted? Debe estar bromeando\]. Sonreí levemente. —Es la verdad. Realmente no tenía talento marcial. Y no era lo único que me faltaba. Yo no sabía distinguir entre el té Pu-erh y el té verde más allá del color, no conocía las aperturas del Go ni sabía manejar el pincel correctamente. Todavía me faltaban muchas cosas. No tenía el don de ver a través de los ojos de otros, ni lo tendría jamás. Por eso siempre necesitaba compañeros. Mi compañera me susurró: \[Ah, a la izquierda...\] \[A la derecha. Sí, un poco más a la derecha\]. \[Bien. Siga recto por aquí\]. Guiado por la Santa, cortando maleza y anomalías, llegué al Salón de Oración por la Buena Cosecha, la torre que se alzaba al norte del Templo. Los rayos ya habían derribado casi todo el edificio, pero las columnas se mantenían en pie, apuntando al cielo como manos en oración. En el centro exacto, un enorme torbellino se elevaba hacia las nubes. \[Es allí, señor Sepulturero. Todos los tornados que cubren la ciudad se originan en ese de ahí\]. —Sí, eso parece. El Templo del Cielo se traduce como "Temple of Heaven". Desde tiempos remotos, la humanidad demostraba su poder mediante quién realizaba los sacrificios al cielo. Siendo así, ese tornado que se elevaba hacia las alturas era básicamente el grito de victoria de las anomalías. Reforcé mi visión con aura y miré al ser que se percibía en el centro de la tormenta. No pude evitar soltar una pequeña carcajada. —Lo sabía. \[¿Por qué se ríe?\] —No es nada. Solo pensaba que las anomalías son... muy predecibles a su manera. En medio del tornado... había una pequeña "mariposa" de color zafiro agitando sus alas. Alas azules. Una mariposa Morpho. Ella era la identidad del torbellino. Una anomalía que pretendía usurpar el trono del Hijo del Cielo. Probablemente, en un día de tormenta como este, algunos de los tornados nacidos de esa "mariposa" cruzaban Pekín y llegaban hasta el otro lado del globo. "... Literalmente el efecto mariposa" —pensé. Sujeté mi espada bastón. Era mi arma favorita: por fuera parecía un simple bastón, pero al girar el mango se revelaba la hoja. Ya habrá tiempo de contar cómo obtuve un arma tan peculiar. Por ahora, solo diré lo que esa hoja estaba a punto de cortar. La mariposa percibió mi presencia y ladeó sus alas. —¿P҉u҉e҉d҉e҉... u҉n҉... a҉l҉e҉t҉e҉o҉... d҉e҉s҉t҉r҉u҉i҉r҉... e҉l҉... m҉u҉n҉d҉o҉? El viento rugió. Yo blandi mi espada. Mientras el trueno retumbaba a lo lejos, un tajo de color azabache cruzó el mundo en absoluto silencio. La hoja desgarró a la mariposa que se autoproclamaba nueva soberana de la Tierra. —¡E҉S҉T҉O҉... E҉S҉... T҉R҉A҉M҉P҉A҉... R҉E҉G҉R҉E҉S҉O҉R҉... M҉A҉L҉D҉I҉T҉O҉! Un grito resonó. Traducido al lenguaje humano, supongo que significaba algo como: "¡Eso es trampa, maldito regresor!". Pero si pretendía usurpar el trono, probar el amargo sabor de la revolución era parte del orden natural de la historia. Yo solo quería darle la bienvenida a la Tierra. La tormenta, los rayos y el torbellino rugieron por un instante y luego, como por arte de magia, el ruido del mundo se apagó. \[... Ah\]. Las nubes se dispersaron y cayó un último aguacero repentino. La luz del sol se filtraba entre las gotas como sombras transparentes. \[... Es hermoso\]. Mi sentido del aura todavía detectaba a innumerables anomalías en los alrededores. Seguramente, al darse cuenta de que su líder había muerto, vendrían hacia aquí en horda. Pero no eran más rápidos que la luz del sol. En ese breve descanso que se nos concedió, la Santa bajó de mis brazos y miró a su alrededor. —Me alegra haber venido a este viaje. El sonido del agua chapoteando bajo sus zapatos recordaba al de un pez pequeño saliendo de su pecera para agitar las aletas en un arroyo. La Santa se dio la vuelta y movió los labios. Y en silencio —con una voz que solo yo podía oír— dijo: \[La Santa de la Salvación Nacional elogia su gran hazaña\]. Me quedé atónito por un momento y luego solté una gran carcajada. Increíblemente, después de 86 regresiones, esa era la primera broma que escuchaba de la Santa. 5 Hay un epílogo. Basándome en mis convicciones filosóficas como determinista, el Efecto Mariposa era una anomalía inaceptable. Sin embargo, yo también soy humano. A veces me cansaba de una vida que se repetía siempre igual. En esos momentos, una anomalía que retorcía la causalidad y creaba variables al azar no estaba del todo mal. Al final, hasta las anomalías se pueden aprovechar. En cada vida, intentaba subyugar a la anomalía de Pekín antes de los seis meses, antes de que empezara a estirar sus alas, pero a veces la dejaba estar a propósito. ... Fue en mi regresión número 173 cuando mi actitud negligente provocó un "efecto mariposa" irreversible. \[Señor Sepulturero\]. —Dígame. \[Quizás he estado actuando con prejuicios sobre las Constelaciones hasta ahora. ¿No cree que deberíamos renovar la imagen de las Constelaciones para que sean más cercanas y amables?\] —Ah, sí. Haga lo que quiera. \[Anoche se me ocurrió una idea excelente\]. —Seguro que lo es. Era la primera vez que escuchaba una propuesta así, pero como confiaba plenamente en ella, acepté sin pensarlo mucho. Al día siguiente: \[¡Hola, hola! ¡Hola a todos los Despertados de la península! ¡Qué alegría verte, miau!\] \[¡Desde ahora seré la Constelación que los vigilará siemp-pre, la Santa de la Salvación Nacional, miau!\] \[¡Miaaaaaau! ¡Cuento con ustedes, miau!\] —......... Oh, Dios mío. Se me cayó la taza de café au lait de la mano. ... Definitivamente, las anomalías y la humanidad no pueden vivir bajo el mismo cielo. \- El Determinista.
Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela)

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Estás leyendo el capítulo 8 de Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela), un novela. \[Género de regresión infinita\] Existe un género así. En cualquier novela, ¡la regresión es una clave tramposa! ¿Y si se trata de la habilidad de \[Regresión infinita\]? No hay que preocuparse por los finales malos, al… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2025, Traducido por el grupo Paradox. Soy un regresor infinito, pero tengo historias que contar. (Novela) tiene 486 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.