Leer Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 363 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El rugido de Beru sacudió los cielos y la tierra. No era un grito cualquiera, era la extasiada expresión de un sirviente leal, reunido por fin con un señor que había anhelado a través de dimensiones, y la declaración de guerra más feroz imaginable contra lo que ahora enfrentaba. Suho sonrió.
Beru había recuperado toda su fuerza, se expandió de nuevo y se había elevado al cielo. Detrás de él se alzaba la figura de un vasto Monarca de las Sombras, como si la muerte misma hubiera descendido.
"Así me gusta", dijo Suho.
El ojo herido del Itarim ardía con furia desatada.
"¡Cómo te atreves!"
Aquí estaba un ser inferior, un ser creado, y se había atrevido a herir un ojo. Fue una humillación insoportable.
"¡Te aniquilaré!"
No era un simple ataque de emoción, sino la ira de dioses que habían creado y gobernado esta dimensión. La intención divina de asesinar de los dioses pronto tomó forma.
La sangre y el odio que brotaban del ojo desgarrado de Itarim comenzaron a acumularse en el aire, transformándose en criaturas horribles. Eran un ejército divino nacido con un solo propósito: la destrucción.
\[El Apóstol de la Aniquilación\]
Miles y miles de Apóstoles de la Aniquilación gritaron al nacer, descendiendo sobre Beru como una ola gigante. Sus ojos brillaban con nada más que destrucción y matanza. Una legión maldita actuando bajo la voluntad de los Itarim arrasó la dimensión, con el objetivo de borrar a Beru, y a toda la humanidad que le apoyaba. Era una visión aterradora, pero Beru no retrocedió ni un solo paso. Al contrario, los ojos del leal comandante brillaban de deleite.
"¡Esto no es la Tierra!" gritó Beru.
Esta no era una dimensión frágil que se rompería bajo todo su poder. Estaban en el corazón del territorio enemigo, la fortaleza del mayor enemigo de su amo. Con toda su fuerza restaurada, Beru ya no era un simple soldado de las sombras.
Los temibles Itarim, hirviendo ante él, eran precisamente aquellos contra los que el más grande y resplandeciente Monarca de las Sombras había luchado solo y aún luchaba hoy. No solo uno, sino muchos. Beru había sido el comandante más fuerte a su servicio, librando muchas batallas a muerte en las líneas del frente de esa misma guerra.
"¡Mira, mi rey! Tu sirviente, Beru, deberá..." Beru soltó un rugido, y una tormenta de maná negro estalló de su forma. "…¡Conquistar este lugar y presentártelo!"
El maná ilimitado que fluía de Sung Jinwoo, más allá de las dimensiones, recorrió el cuerpo de Beru. Garras afiladas como navajas, forjadas de puro maná, se desplegaron de sus manos, negras como un abismo, irradiando una energía ominosa que parecía capaz de cortar la dimensión misma.
"¡Les cortaré la cabeza, malditos dioses menores!"
Sin dudarlo, Beru se lanzó en medio de los Apóstoles de la Aniquilación como una estela de rayos negros. Dondequiera que pasaba Beru, los Apóstoles de la Aniquilación eran destrozados y estallados. Desató el instinto asesino que había mantenido enterrado durante mucho tiempo y se sumergió en un trance asesino. Este era el verdadero Beru.
Los últimos gritos de los Apóstoles resonaban en sus oídos como una melodía emocionante. Beru gritó de alegría, esquivando al enemigo con el ritmo de una danza. Sus alas negras se extendieron ampliamente, se lanzó en todas direcciones, siguiendo puro instinto. No había ningún patrón en sus movimientos. Cortaba, destrozaba, devoraba y consumía a todos los que se presentaban ante él, una tormenta negra reduciendo al ejército de los Dioses Exteriores a nada.
Su poder era abrumador. Hoy era un depredador, y había saltado solo a un campo de ovejas.
"¡Cómo te atreves!"
Enfurecidos por la resistencia impotente de sus creaciones, los Itarim intervinieron finalmente directamente. Más allá de su mirada desgarrada, el cielo de la dimensión se abrió mientras una membrana venada de sangre se despegaba. Desde más allá, un torrente de energía feroz y destructiva se dirigió hacia Beru. Era una luz divina de aniquilación, una energía que retorcía las propias leyes del universo para borrar todo a su paso.
Ahora, junto a los Apóstoles que invadían el aire, los devastadores ataques de los Dioses Exteriores se unieron a la batalla. Beru soltó una risa salvaje. Disfrutaba cada momento. ¿Cómo no iba a hacerlo? ¡Cuanta más energía gastaba, más fluía hacia él desde su señor más allá de esta dimensión! Esta era realmente una fuente eterna.
"¡Le estoy muy agradecido, mi señor! Como su devoto servidor, ¡Me desataré sin control!"
Beru cargó directamente hacia la luz divina.
En ese momento, el espacio y el tiempo mismos gritaron. La colisión de la luz de los Dioses Exteriores y la oscuridad de Beru partió el suelo y destrozó los cielos. La tierra, resbaladiza de mucosidad, se deshizo como una hoja de papel, y ríos de desechos cambiaron de curso y se elevaron hacia el cielo. Toda la dimensión se retorcía, sacudida por la melodía destructiva de su choque. Beru solo sintió éxtasis en medio de la devastación y lanzó otro asalto.
Se sentía como una recompensa por todo el tiempo que había pasado atado, incapaz de ejercer su poder. No estaba usando solo el inmenso maná que le habían concedido, tenía otra arma, una Devorada de Yuri Orloff, el poder de las barreras.
Una gran cúpula se formó detrás de él mientras luchaba contra los Dioses Exteriores. Era un escudo vasto, un paraguas que protegía a Suho y a todos los humanos de la Tierra de la ira de los Dioses Exteriores que descendían desde arriba. Esta barrera dimensional, alimentada por el maná infinito que fluía desde Jinwoo a través del Proyecto Fuente Eterna, era más allá de toda medida.
Detuvo la furia de los dioses antes de que pudiera alcanzar la superficie, pero otro tipo de infierno ya había comenzado a desplegarse abajo.
\*\*\*
Mientras Beru, habiendo recuperado todas sus fuerzas, se enfrentaba con los Dioses Exteriores con todo lo que tenía, Suho levantó la vista al ver la escena y esbozó una sonrisa burlona.
"Gracias, Yuri. El plan que ideaste será muy útil para la raza humana"
Yuri era un traidor a la humanidad que había intentado vender la Tierra a invasores externos en busca de sus propias ambiciones. Sin embargo, con la profecía de Norma Selner, la información recopilada por la Asociación Mundial de Cazadores y el alcance completo del plan de Yuri que Suho había descubierto durante su asalto directo al Ártico, Suho había ideado un plan.
El ojo de los Itarim, un túnel dimensional lo suficientemente profundo para que los propios Itarim pudieran cruzar, el hogar de los Itarim que existía más allá, y todas las habilidades de Yuri... Habían formado un panorama más grande que solo ahora se estaba gestando.
"¡Joven Monarca! ¡Yo me encargaré de los Dioses Exteriores heridos aquí! Mientras tanto, ¡Por favor, ocúpate de los pequeños en la superficie!" Beru gritó, conteniendo con confianza a los Dioses Exteriores completamente solo.
"El buen y viejo Beru", respondió Suho, asintiendo.
Al mirar a su alrededor, se dio cuenta de que no era el único que se enfrentaba a la pesadilla en la que habían llegado. Cada humano fusionado con sus avatares de juego había viajado a esta extraña dimensión.
Esto era, sin duda, un infierno viviente. La lluvia negra caía del cielo, y el hedor que les asaltaba la nariz no era solo el fétido olor a descomposición. Era el hedor de cadáveres en descomposición, el sabor metálico de la sangre y algo más, algo ajeno a este mundo, un olor repugnante que retorcía el cerebro. El suelo estaba cubierto de un grotesco mucosidad. Debajo de él fluía un río de lodo violeta oscuro. El lodo en sí palpitaba y gorgoteaba como si estuviera vivo, y sobre sus cabezas, el cielo estaba cubierto por una capa que parecía piel magullada, con venas visibles justo debajo de su superficie. En el centro de todo estaba el ojo herido de los Dioses Exteriores, aún ardiendo como un sol rojo, llorando lágrimas sangrientas.
No era solo el entorno lo antinatural. Las cosas que crecían en esta tierra contaminada tampoco eran del todo normales. Los árboles parecían losas retorcidas de carne que se alzaban hacia el cielo, y las puntas de sus ramas se abrían y cerraban con bocas llenas de dientes dentados. Parecían hostiles, listos para destrozar cualquier cosa que tocaran. Incluso las briznas de hierba que cubrían el suelo eran afiladas como cuchillos. Algunos se movían como tentáculos retorciéndose, deslizándose hacia los pies de los jugadores.
Esto era, sin duda, una guarida de demonios, una pesadilla hecha realidad, donde todo estaba vivo y cada uno un depredador.
Se escucharon chillidos. Se oyeron llantos.
Los habitantes que vagaban por este reino infernal eran aún más horribles. Algunos gateaban, con brazos y piernas extrañamente enredados. Otros no tenían más que una boca en la cara, gritando sin parar. Bestias monstruosas deambulaban cuyas corazones similares a armaduras se fusionaban con carne gelatinosa. La ira de los dioses de arriba era una cosa, pero el suelo de abajo estaba invadido por seguidores de los Dioses Exteriores, cada uno más retorcido y repugnante que el anterior. Se devoraban, atrapados en una guerra interminable por la supervivencia incluso ahora.
Un seguidor masivo destrozó a un demonio más pequeño y, en cuestión de momentos, un enjambre descendió para devorar sus entrañas. Era una escena de puro salvajismo, supervivencia del más apto. El mismo reino infernal vislumbrado a través de la grieta en el cielo quedaba ahora al descubierto ante la humanidad. Los gritos entusiastas de los humanos que habían llegado en sus avatares ya se habían apagado. El paisaje que les rodeaba nunca podría replicarse en un juego. Era un horror y una repugnancia abrumadores y desgarradores.
Entonces, alguien habló.
"Mira. Nueva presa"
Los nativos de este infierno finalmente los habían notado. Miles de millones de ojos horribles se giraron al unísono hacia los invitados no deseados de la Tierra.
"¿A qué sabrán...?"
La saliva goteaba de colmillos dentados. Sin dudarlo, se acercaron, lanzándose hacia los humanos.
El aura asesina que irradiaban llevaba el hedor a sangre. El aliento podrido que salió de sus bocas hizo que los humanos se atragantaran, y un miedo primitivo los invadió. Ante estos enemigos aterradores, todos los humanos que habían seguido a Suho retrocedieron involuntariamente.
Entonces, una voz calmada pero arrogante rompió el silencio.
"¿Por fin me toca a mí intervenir?"
Era Thomas André, restaurado a su forma original. El Monarca de la Dominación dio un paso adelante.
"Gigantificación"
Dio un solo paso.
\[El Monarca de la Dominación ha activado la habilidad: "Gigantificación"\]
En el momento en que su pie tocó el suelo, el cuerpo del viejo guerrero de cabello blanco comenzó a expandirse a un ritmo explosivo. El sonido de huesos crujiendo y su rugido llenaban el aire mientras su cuerpo crecía exponencialmente. Los músculos se hincharon como montañas. Sus huesos temblaban la tierra mientras crecían enormes. En segundos, se había convertido en un gigante de cientos de metros de altura. Al incorporarse por completo, la tierra tembló bajo sus pies. Era la encarnación de un cataclismo. Entonces, el pie de ese gigante proyectó una sombra enorme sobre las cabezas de las bestias que cargaban hacia la humanidad.
Un impacto profundo y atronador siguió mientras los aplastaba a todos sin piedad. En un solo pisotón, cientos, quizás miles, de demonios y Apóstoles estallaron sin dejar rastro, reducidos a nada más que lodo negro-púrpura. Fue una demostración asombrosa de fuerza y una señal clara de que la guerra había comenzado.
La risa de Thomas retumbó en el aire.
\[¡El Monarca de la Dominación declara la guerra!\]
Una notificación parpadeó ante todos los jugadores, una alerta del sistema de Jinho, que seguía en la Tierra. Solo, parecía nada, solo un mensaje de juego que desentonaba absurdamente en medio del miedo y la tensión. Sin embargo, los efectos fueron asombrosos.
\[Se ha abierto un nuevo servidor.\]
\[En el Servidor: "Dimensión 1 del Universo Exterior", la ganancia de experiencia aumenta un 200%.\]
¡Fue un evento de doble experiencia con puntos de experiencia!
Por un breve momento, hizo que los humanos olvidaran lo real que era el horror que les rodeaba. Al fin y al cabo, eran avatares. Aunque murieran, podrían simplemente volver. Ahora, este campo de batalla infernal era visto como el mayor terreno de caza jamás creado. Uno de los muchos jugadores bendecidos con el nombre de Sung Jinwoo superó su miedo y agarró su espada.
"Bueno... No es como si pudiéramos morir de verdad, ¿verdad?"
Esa sola línea encendió la mecha.
"¡S-Sí! ¡Dice el doble de puntos de experiencia!"
"¡Vamos a matar a esos asquerosos fenómenos!"
"¡Si morimos, simplemente volveremos a conectarnos!"
Su miedo se transformó en una resolución frenética. Ya no eran civiles aterrorizados. Eran jugadores entrenados por la Torre de la Tribulación y las muchas muertes que habían experimentado en su interior.
\[Solo Leveling: Ragnarok\]
En el momento en que el logo del juego apareció ante sus ojos, el valor de la humanidad regresó.
El rugido que soltaron juntos sacudió la dimensión. Ya no eran presa de los Apóstoles. Eran cazadores, ¡Y habían entrado en este reino por elección! Todos los humanos allí alzaron su arma y contraatacaron a los monstruos que se acercaban. Ahora eran cazadores, no víctimas, y a su cabeza estaba Thomas, el más grande de todos.
Suho contempló la escena inspiradora y sonrió.
"Supongo que ahora nos toca a nosotros"
Sus ojos brillaban con una luz escalofriante.
Esil Radiru, como Thomas, había vuelto a su forma habitual. Inmediatamente levantó una mano y gritó: "¡Todos ustedes, escuchen mi voz! Soy Esil, la hija mayor de la familia Radiru. ¡La Reina de los Demonios y la Monarca de la Gula te lo ordenan!"
\[El Monarca de la Gula ha activado el poder: "Ejército del Infierno."\]
"¡Todos demonios! ¡Reunanse ante mí! ¡Tu reina está aquí!"
El Ejército del Infierno era un poder que le permitía invocar a todos los demonios bajo su mando, sin importar dónde estuvieran.
Docenas de círculos mágicos se formaron sobre su cabeza, deformando la brecha dimensional para convocar a sus legiones al lado de la Reina de los Demonios. Desde más allá de las muchas puertas en el cielo, la flota demoníaca, Álfheimr, hizo una gran aparición. Sus naves de guerra estaban llenas de demonios que gritaban gritos de batalla.
Cuando todas las fuerzas disponibles cruzaron la base enemiga, Suho finalmente levantó la cabeza. Fijó la mirada en los Dioses Exteriores contra los que Beru aún luchaba con fuerza inquebrantable, y desató todo su poder.
"Surge"
Las sombras se agitaron.

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Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela)
Capítulo 364
Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) Capítulo 363
Estás leyendo el capítulo 363 de Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela), un novela. La existencia de la Tierra está amenazada una vez más mientras los Itarim, los dioses de otros universos, buscan llenar el vacío dejado por el Ser Absoluto. Sung Jinwoo no tiene más remedio que enviar a Beru, el rey de… Este capítulo tiene publicado el 31 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Soy el Unico que Sube de Nivel: Ragnarok (Novela) tiene 376 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.