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Leer SoulShard (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

Veinte minutos antes, Anya se había levantado y se fue derecho al baño, donde se paró frente al espejo, se acomodó las puntas verdes con los dedos y se miró con las manos en la cintura. —¡Hoy es un buen día para relucir! Se bañó, y después de secarse sacó del armario la ropa más llamativa que tenía y se vistió mientras escuchaba música. Ya lista, buscó algo por toda la habitación durante un tiempo y no lo encontró. Terminó bajando varios pisos en el ascensor hasta la recepción, se despidió al pasar y salió a la calle. En una tienda cercana compró un paquete de cigarrillos de un azul eléctrico y se metió en el callejón de al lado. —Dentro de poco no vamos a tener tiempo para nada —dijo mientras sacaba un cigarrillo—. Mejor lo aprovecho en esto. Al sacar el encendedor del bolsillo se le cayó, y se agachó a recogerlo. «Quizás deba darle más tiempo a mi familia.» Se enderezó, se llevó el cigarrillo a la boca y prendió el encendedor, y al levantar la vista vio a Sarov. Se quedó quieta. El cigarrillo se le cayó de la boca y siguió humeando en el suelo. Sarov la miró un momento y después se dio la vuelta para irse. «No puede ser, ¿de verdad es él?» Salió corriendo y lo agarró del brazo. Sarov se volteó, y de cerca ella le reconoció las cicatrices de la cara. Se le colgó del cuello. —¡Sarov! Olía a humo y a perfume dulce, y a Sarov lo único que le llegó fue la incomodidad de tenerla tan cerca. «Otra más», pensó Sarov. La apartó con suavidad, y al final ella se separó. —¿Quién eres? —¿De qué estás hablando? ¿Cómo puedes bromear en estos momentos? A Sarov se le cruzó por la cabeza una rubia disparando con dos pistolas en medio de la nieve. —¡Oh! Eres aquella chica rubia. —¡¿Huh?! Sarov, tú... La rubia le miró la ropa y el pelo desordenado. Ni la cara que ponía ni cómo estaba parado se parecían a Sarov, y menos lo que preguntaba. Pero el cuerpo era el de él, y las cicatrices también. —¿Qué te pasó? Sarov se quedó pensando, y al juntar las ideas le contestó: —¿Nada? —¿Nada? Han pasado días desde que no tenemos un reporte fijo de ti, has estado desaparecido, ¿y "nada" ha pasado? Él la miró, y después bajó la vista al piso y se llevó una mano a la nuca, con una risa corta. —Bueno, realmente hoy pude comer algo bastante bueno. —¿Eres Sarov de verdad? Sarov levantó la vista. «No sé si de verdad me llamo Sarov. Realmente, si Remiel me mintió, no tengo manera de saberlo.» —Creo que sí. A la rubia se le abrieron los ojos. —Ven conmigo. Agarró a Sarov de la mano y se lo llevó por calles cada vez más angostas y con menos gente, hasta que solo quedaron pasillos entre edificios sin ventanas. Se metieron en un callejón sin salida, y al fondo la pared se abrió. Al entrar vieron a dos guardias armados junto a una fila de arcos metálicos, y uno de ellos se fijó en la pareja. —Identificación. Ella le tendió una tarjeta pequeña. El guardia la recogió y se la pasó al de atrás, que comenzó a leerla en la tablilla. —Está conmigo. —Señaló a Sarov con el pulgar. El de la tablilla terminó y levantó la vista hacia su compañero, que le devolvió la mirada. —Anya Kovalenko, Pelotón 44. Revisó la tablilla otra vez. —El hombre no tiene identificación consigo. El que hacía las preguntas se volteó hacia Sarov. —¿Qué ocurrió con el chip? Ella se metió despacio entre los dos. —Eso es lo que vengo a averiguar yo. El guardia volvió a mirar a Sarov, que ahora estaba detrás de ella sin entender mucho, y sacó un aparato. Se lo apuntó, y unas luces le recorrieron la cara. —Sarov Iskrov, Líder de Pelotón 44. Noventa y siete por ciento de reconocimiento —leyó el de atrás. El de adelante resopló y se guardó el aparato en la parte de atrás del cinturón. Mientras lo acomodaba, dijo: —¿Qué hace un líder de pelotón sin identificación alguna? —Normalmente la lleva. Han ocurrido varias cosas y debo atenderlas. El de atrás apretó un botón, y una puerta grande se fue abriendo lentamente. Del otro lado había gente trabajando: unos soldaban, otros miraban pantallas llenas de números, y entre ellos varias Alondras volaban ayudando mientras otras descansaban apagadas. —Entra. Anya se adelantó, y Sarov la siguió. Cuando la alcanzó, le preguntó: —¿Qué es todo esto? Ella frenó. —Sarov, ¿tú te acuerdas de algo? —Me acuerdo de haber dormido afuera de la muralla. Ella se llevó la mano a la frente y soltó el aire. «Esto es peor de lo que creía», pensó. Mientras avanzaban, saludaba a una que otra persona, y Sarov se quedó mirando cómo la gente, cuando lo miraba a los ojos, desviaba la vista rápido y trataba de no verlo. Siguieron caminando hasta quedar frente a la puerta de un laboratorio, y ella tocó. Abrió una mujer pelirroja de ojos azules y pendientes largos, con una bata encima de ropa de calle y todo muy en orden. Los miró a los dos. —Vaya, pero si es el chico maravilla y la mimada del Pelotón 44. Anya volteó los ojos y le contestó: —Sarov parece no recordar nada. —Pérdida de memoria en un líder de pelotón —dijo la pelirroja, y miró hacia otro lado—. Qué caótico. Entren. Al pasar a su lado, Sarov le leyó la etiqueta del pecho: Katelin, y debajo, su cargo. El laboratorio era grande, lleno de tubos y aparatos. Había varios monitores con una silla giratoria delante y estantes con frascos. En una pantalla se veía un cuerpo humano sin piel, y en otra, el boceto de un traje con algo verde en la espalda y, junto a él, otro con líneas verdes que lo recorrían como venas. —Siéntate en la camilla —le dijo Anya. Sarov negó con la cabeza. Katelin se le acercó y le llevó las dos manos a las orejas, y al instante Sarov estaba inconsciente. Lo sostuvieron entre las dos y lo acostaron en la camilla. —Gracias, Katelin. —¿Qué le pasó? Para que haya perdido la memoria, el golpe tuvo que haber sido muy fuerte. —Estaba perdido hasta ahora que lo encontré. No tengo idea de lo que ha pasado. Katelin suspiró. —Lo mejor que pueden hacer ahora es reportarlo con Gamesha. —Entendido. —Anya se dio la vuelta—. Te lo dejo a cargo, entonces. Afuera, respiró profundo hasta tranquilizarse. Sacó el teléfono, buscó un contacto y escribió: "Tengo noticias de Sarov."
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SoulShard (Novela) Capítulo 11

Estás leyendo el capítulo 11 de SoulShard (Novela), un novela. Perdió la memoria por mi culpa. Despertó entre las ruinas de un mundo que ya no es de los humanos, y yo sigo aquí adentro, compartiendo con él un cuerpo y un alma que no pidió. Detrás de las murallas lo espera un… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026. SoulShard (Novela) tiene 24 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.