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Leer SoulShard (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
Entre miles de techos rotos había uno con un cráter. Cerca del borde, tirado boca arriba, había un hombre.
En un brazo le faltaban las placas de la armadura y en el otro estaban abiertas desde el codo. Las perneras estaban rajadas y la coraza tenía un solo corte, limpio. Era joven, tenía la cara sucia y los ojos cerrados.
Cuando los abrió, el dolor llegó clavado en la espalda, bajando por las piernas. Intentó moverse y el dolor le contestó. Respiró por la boca; el aire raspaba y olía a quemado y a algo más dulce.
Niebla.
La palabra le llegó sola, completa, pero no sabía quién era él.
Se apoyó en los codos y esperó a que el techo se quedara quieto. Desde el borde se veía la calle y, más allá, la piedra llena de cortes. Adentro de los cortes había algo, y apartó la vista.
Metió un dedo por el corte de la coraza y la piel de adentro estaba sana, pero tenía las manos negras de sangre seca.
—Eh.
Salió raspado y corto. Probó otra vez, buscando una frase, y le vino una lista pausada: piedra, sangre, frío, gris. Las palabras estaban todas. No tenía nada que decir con ellas.
Se levantó, y las piernas le temblaron y aguantaron. Buscó en el horizonte algo que no fuera piedra y vio luces, lejísimos.
Murallas.
Tenía que llegar hasta ahí.
Bajó por lo que quedaba de una escalera, agarrado a un barandal flojo, y el último tramo lo saltó. Cayó de rodillas y se raspó las palmas.
«Esto es un cuerpo.»
Dolía, sangraba y se cansaba rápido.
Cruzó la calle hacia las luces, tropezando, hasta que se cayó de boca. Estuvo un rato en el suelo, y cuando se levantó escupió sangre. Después encontró un carro volcado y quemado, y adentro, al revisar, solo había ceniza.
Más adelante pasaban los cortes que había visto desde el techo, y de cerca los bordes eran lisos.
Entre los cortes había placas de armadura retorcidas. Las paredes estaban salpicadas de negro, todas del mismo lado.
Se le erizó la piel. Miró la placa abierta de su brazo y luego el corte del suelo.
En los escombros había un pedazo de tela manchado de sangre, con un símbolo de líneas cruzadas.
Se agachó y giró la cabeza para leerlo. La sangre le tapaba la mitad.
No significaba nada, pero se le cerró la garganta.
Tocó la tela y el piso se le fue. Vio nieve, y en medio de la nieve una silueta parada, con las placas de la armadura cayéndole derretidas.
Volvió la niebla. Quitó la mano de la tela y se quedó quieto hasta que el pulso le bajó.
Pasó junto a cuerpos que no miró del todo. Uno lo hizo parar: una losa lo tenía aplastado y solo le asomaba una mano. Se agachó y le tocó los dedos. Estaban fríos y duros.
«Cuerpo. Muerto.»
Esperó que le doliera juntar esas dos palabras, pero no le dolió. Siguió caminando.
El hambre apareció primero y la sed llegó después, con la lengua pegada al paladar. Las luces no se acercaban nunca.
Empezó a contar los pasos. Perdió la cuenta cerca de doscientos, volvió a empezar de uno y la perdió antes de cien. Después ya no contó.
Se le empezó a nublar la vista, y en algún momento se cayó sin tropezarse.
Se levantó igual y siguió hacia las luces, un paso y otro.
Los últimos metros los hizo a rastras, hasta una fuente. Se asomó por el borde y adentro había un charco cubierto de ceniza. En el agua lo miraba una cara que no reconoció: pelo oscuro, una cicatriz en la ceja izquierda y unos ojos negros.
«Hay que beber.»
Tomó un poco, lo escupió y se lavó la cara. El frío del agua le alcanzó para levantarse y dar unos pasos más.
El suelo subió hacia él despacio. Las luces de la muralla se volvieron una sola raya blanca y la niebla la tapó. Levantó una mano para frenar el golpe y la mano no llegó.
Sintió la piedra contra la mejilla.
Después nada.
El blanco no terminaba en ninguna parte. No había suelo, y arriba era igual que abajo. Ahí no le dolía nada. Sintió algo mirándolo, pero cuando giró no vio a nadie, y al intentar moverse no encontró contra qué empujar.
Entonces llegó la luz, que venía de adentro del blanco y no alumbraba nada.
Detrás de la luz vinieron plumas, creciendo unas encima de otras, y donde se juntaban se volvían hueso húmedo. Faltaban pedazos, y de los bordes abiertos salía sangre que se quedaba quieta en el aire. Sobre la masa se formó un halo partido en dos, y por toda ella se fueron abriendo ojos.
—Vaya —dijo una voz, y todos los ojos lo enfocaron a la vez—. Estás peor de lo que imaginaba.
Oyó los sonidos y no significaron nada.
—¿Ni siquiera sabes quién eres, verdad?
Lo dijo más bajo, y la masa se plegó: los ojos se fueron hundiendo hasta que quedaron dos, mucho más grandes.
—Esto es obra mía —dijo—. Y ahora—
Los dos ojos se cerraron casi del todo y se volvieron a abrir.
—Ya habrá tiempo para eso.
El blanco se inclinó hacia esos dos ojos, y alrededor de ellos algo cambiaba de forma. Él no tenía fuerzas para retroceder. La luz se le cerró encima, y antes de que se apagara empezó a ver caras.

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SoulShard (Novela)
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Estás leyendo el capítulo 1 de SoulShard (Novela), un novela. Perdió la memoria por mi culpa. Despertó entre las ruinas de un mundo que ya no es de los humanos, y yo sigo aquí adentro, compartiendo con él un cuerpo y un alma que no pidió. Detrás de las murallas lo espera un… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2026. SoulShard (Novela) tiene 24 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.