Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 98 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La niña siguió llorando, sus sollozos llenos de todo el dolor y la culpa que había acumulado en su corazón. A través de sus palabras entrecortadas e intermitentes, Xu Xi finalmente comprendió la verdadera razón por la que Mo Li se había negado a aparecer.
Era el arrepentimiento, el peso insoportable de haber presenciado la muerte de alguien a quien amaba y sentirse impotente para evitarlo. Era la carga de creer que era responsable y de no poder afrontar la cruel verdad.
“Lo siento... Lo siento mucho...”.
“Todo es culpa mía. Hice daño a mi hermano...”.
“Fui yo... Fue culpa mía que mi hermano perdiera la vida. Yo debería ser quien pidiera perdón...”.
Su voz se volvió cada vez más triste hasta disolverse en un llanto puro y desgarrador. Enterró la cabeza en el hombro de Xu Xi, empapando la tela con sus lágrimas mientras se aferraba a él con fuerza.
Aunque la niña que una vez había sido frágil y enfermiza se había convertido en un ser eterno y trascendente, seguía sin poder perdonarse a sí misma. No podía perdonarse su impotencia aquel fatídico día, incapaz de hacer nada más que llorar desesperadamente.
“Mo Li”, llamó Xu Xi en voz baja.
Su voz llegó a sus oídos, haciendo que su cuerpo temblara. ¿Iba a regañarla?
¿La rechazaría por lo que se había convertido? Pero lo que temía no sucedió.
En cambio, sus palabras fueron gentiles y cálidas, como la luz del sol primaveral acariciando suavemente su mejilla:
“Has tenido que soportar mucho sola, ¿verdad?”.
“Lo siento... He llegado demasiado tarde”.
No había ni rastro de culpa en su voz.
Al contrario, estaba llena de amor y comprensión, lo que alivió su inseguridad. Sin embargo, para Mo Li, esas amables palabras le atravesaron el corazón como una espada. Sus sollozos se hicieron más fuertes, más incontrolables, como si cada palabra le arrancara una capa de su dolor largamente enterrado.
Las estaciones estaban cambiando. El frío del otoño persistía y el intenso frío del invierno se acercaba. El paso del tiempo trajo consigo cambios, tanto externos como internos. En comparación con el final de la primera simulación, la apariencia de Mo Li había cambiado ligeramente: la madurez había sustituido a la inocencia de la juventud y la soledad se había grabado en su expresión. Xu Xi estaba orgulloso de su crecimiento, pero no podía ignorar el alto precio que había pagado por ello.
Le puso la mano en la cabeza con delicadeza, como solía hacer cuando era niña, y se la acarició suavemente para consolarla.
“Ya basta con que estés aquí ahora. Deja atrás la culpa y el dolor. El pasado ya ha quedado atrás.
La voz de Xu Xi seguía siendo suave y firme.
Mo Li no respondió, pero poco a poco dejó de llorar. Se aferró a él con más fuerza, con un abrazo firme y cercano, como si por fin hubiera encontrado la fuerza que había perdido. La niña indefensa, que antes se ahogaba en la desesperación, había vuelto a encontrar su ancla.
“Hermano, ¿volverás a abandonarme?”.
Su voz temblorosa transmitía todo su miedo y su inquietud.
“... Nunca más”, respondió Xu Xi con firmeza.
No era una promesa vacía, era la verdad.
Al oír su respuesta, Mo Li pareció relajarse, aunque siguió abrazándolo con fuerza, apoyando la cabeza en su hombro y negándose a soltarlo. La escena le resultó extrañamente familiar a Xu Xi.
¿Dónde había vivido eso antes?
“Lo recuerdo”, murmuró. “Es como aquellas mañanas en las que me despertaba sintiendo algo pesado que me oprimía”.
Se dio cuenta de que lo que había confundido con “presión fantasmal” era en realidad Mo Li entrando a escondidas en su habitación en mitad de la noche.
Xu Xi se rió, divertido por el descubrimiento y el comportamiento travieso de su hermana.
Al cabo de un rato, las lágrimas de Mo Li finalmente se secaron gracias al suave consuelo de Xu Xi. La guió para que se sentara frente a él en la mesa de madera.
Ahora, Xu Xi podía ver claramente su rostro.
¿Extraño? No. Seguía siendo la misma Mo Li que él recordaba: una chica que lloraba con facilidad y dependía de él.
¿Familiar? No del todo. El tiempo la había moldeado. A diferencia de Krisha, que seguía teniendo eternamente diecisiete años, Mo Li había crecido, y su cuerpo y su comportamiento reflejaban el paso de los años. Era más alta, tenía el pelo más largo y su actitud era más fría y serena que antes.
“Eres preciosa”, susurró Xu Xi mientras le secaba las lágrimas de las mejillas, devolviéndole el brillo natural a su rostro.
“Gracias, hermano...”.
Sus palabras eran familiares, pero su tono era diferente.
En su juventud, su voz era brillante y alegre, llena de la inocencia de una niña. Ahora, tenía un toque de vacilación, la incomodidad de reencontrarse después de tanto tiempo.
“Mo Li, toma un caramelo”, dijo Xu Xi, rompiendo la tensión.
Abrió el azucarero y le entregó un caramelo masticable marrón.
“Está bien”.
Mo Li tomó obedientemente el caramelo y se lo llevó a la boca. Su sabor no era extraordinario, pero su significado era profundo. Las emociones que transmitía eran eternas, y la persona que le había dado sentido, su hermano, estaba ahora sentado a su lado, mirándola con una sonrisa amable.
“Hermano, este caramelo está delicioso. Me gusta mucho”, dijo Mo Li, sonriendo suavemente.
Su sonrisa era familiar, una mezcla de la coquetería de su infancia y la pureza de su vulnerabilidad. Era como si el tiempo se hubiera rebobinado, devolviéndola a aquellos días despreocupados. Sin embargo, mientras sonreía, las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, mojándole el rostro.
“Si te gusta, hay muchas más. Podemos tomarnos nuestro tiempo para disfrutarlas”, dijo Xu Xi, secándole cuidadosamente las lágrimas.
Su infancia durante la primera simulación había sido muy feliz. Sin embargo, cuando terminó, Mo Li había llevado en su corazón un dolor inimaginable. Xu Xi esperaba poder curar esas cicatrices, pero la niña negó con la cabeza.
Ya no había necesidad de cubrir ni ocultar sus heridas. En el momento en que Xu Xi reapareció en su vida, el frío de su corazón comenzó a derretirse. El simple hecho de estar con él, de mirarlo, era suficiente para llenarla de calidez y satisfacción.
“Está bien, entonces”, dijo Xu Xi con una sonrisa.
Instintivamente, extendió la mano para acariciarle la cabeza, pero dudó. Mo Li había crecido, había soportado años de práctica y dificultades. Quizás ya no le gustaban esos gestos infantiles.
Antes de que pudiera retirar la mano, Mo Li le agarró la muñeca y le guió la palma para que la posara suavemente sobre su cabeza.
“Hermano, ¿te acuerdas?”.
“¿De qué?”.
“Cuando era pequeña, solía quejarme de que me acariciabas demasiado la cabeza y decía que por eso no podía crecer”.
“Si es así, ¿por qué me dejas hacerlo ahora?”.
“Porque Mo Li ha crecido. Ya no necesito crecer más”.
Su voz era suave, su mirada fija en Xu Xi, pero parecía mirar más allá de él, hacia un recuerdo lejano.

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Estás leyendo el capítulo 98 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 24 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.