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Leer Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 97 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“Woooooooooooooo...”. El sonido largo y lúgubre resonó débilmente, mezclándose con el susurro de las hojas secas que se rozaban entre sí en el patio. El tiempo había pasado volando. Cuando Xu Xi y Krisha se reunieron, era principios de otoño y una brisa fresca se entretejía en el aire. Ahora, dos meses después, se encontraban en la tranquila desolación del final del otoño. El invierno llegaría pronto, duro e implacable, sustituyendo los restos del otoño. El paso del tiempo resultaba extraño, como el agua que se escapa entre los dedos. Todos podían sentir su desaparición, pero no se comprendía realmente hasta que el “agua” casi se había ido. En el dormitorio, Xu Xi se acercó a un armario alto. Su mirada se posó en el azucarero y la varita que había dentro mientras se sumía en sus pensamientos. Durante los últimos dos meses, había dedicado muchos esfuerzos a convencer a su hermana para que se mostrara en el mundo real, pero todo había sido en vano. A pesar de sus intentos, no había obtenido respuesta alguna por su parte. A través de sutiles señales, Xu Xi podía sentir que su hermana seguía allí, observándolo, pero permanecía oculta. Por mucho que lo intentara “llamarla por su nombre, reorganizar el azucarero con la ayuda de Krisha o inventar situaciones para atraerla”, ella no daba señales de aparecer. ¿Seguía enfadada por el pasado? ¿Guardaba rencor? “¿Qué puede ser?”, murmuró Xu Xi en voz baja. Incapaz de comunicarse directamente con ella o de discernir sus verdaderos sentimientos, Xu Xi no tuvo más remedio que adivinar los motivos de su negativa a aparecer. Pero todas sus suposiciones no le llevaron a ninguna parte. A medida que se acercaba su tercera simulación, la chica seguía sin mostrar ninguna intención de revelarse. Ni siquiera sabía si la estaba observando en ese momento o si estaba lejos, perdida en sus propios pensamientos. “Eh...”. El suave sonido del viento rozó sus oídos. Xu Xi abrió el armario, sacó el azucarero de porcelana y lo colocó junto a la Lágrima Eterna sobre una pequeña mesa de madera en el dormitorio. Estos dos objetos representaban la única conexión con su hermana después de la primera simulación: el azucarero, un regalo que él le había hecho, y la Lágrima Eterna, un recuerdo que ella le había dejado. “Por cierto, nunca he probado los caramelos que hay dentro”, murmuró Xu Xi, sentándose y contemplando el cuenco cilíndrico de color azul claro con expresión melancólica. En la primera simulación, casi todos los caramelos que compró se los dio a Mo Li. A Xu Xi nunca le habían parecido especialmente deliciosos, pero a Mo Li le encantaban. Siempre se le iluminaba la cara de alegría cuando le daba uno. “Probemos uno”, decidió. Xu Xi abrió la tapa y sacó un pequeño caramelo blanco y duro del montón. Se lo puso en la boca y notó un ligero aroma a malta con un ligero toque a harina de arroz glutinoso. El caramelo era duro, pensado para saborearlo lentamente. El dulzor iba acompañado de un sutil toque ácido. ¿Estaba delicioso? Xu Xi pensó que estaba bien, un aperitivo agradable, pero nada adictivo. “¿Acaso esa niña, Mo Li, fingía que le gustaban los dulces solo para hacerme feliz?”, se preguntó Xu Xi, haciendo una pausa y con expresión pensativa. Recordó cómo, durante la primera simulación, Mo Li siempre se había mostrado precoz, a veces mostrando una madurez superior a su edad. Nunca había mostrado abiertamente su afición por los dulces en Forest Sword Peak, pero siempre los aceptaba sin quejarse. Xu Xi nunca se había cuestionado esto. Supuso que le encantaban los dulces y siguió comprándoselos sin pensarlo dos veces. “Parece que realmente fui un hermano incompetente...”. Xu Xi se recostó en su silla, dejando que su peso descansara contra el marco de madera mientras miraba al techo. “La razón por la que los aceptaba cada vez era simplemente para no entristecerme”. “¿Fui... demasiado presuntuoso?”. “No solo rara vez tenía en cuenta sus sentimientos, sino que también le imponía mis propias decisiones en su vida, ocultaba su capacidad para formar raíces espirituales y inventaba mentiras para evitar responsabilidades”. La luz del sol entraba por la ventana, proyectando finos dibujos sobre la mesa de madera. Iluminaba el tarro de porcelana lleno de caramelos y el cálido resplandor rojo sangre de la Lágrima Eterna, haciendo brillar sus superficies. Xu Xi se sentó en silencio, perdido en sus pensamientos. Sentía que había descubierto la verdadera razón por la que su hermana se negaba a aparecer. Probablemente, el peso de sus acciones había sido demasiado para una niña. Especialmente su decisión de abandonar la Secta Tianjian antes de su muerte; aquellas últimas palabras que le había dicho a Mo Li debían de haber dejado una profunda herida en su corazón. “Lo siento, Mo Li...”, susurró Xu Xi. “Como hermano mayor, te fallé”. El caramelo en su boca desprendía un dulzor que contrastaba con la amargura de su corazón. Tras una larga pausa, Xu Xi habló en la habitación vacía, sin saber si su hermana le estaba escuchando, pero impulsado por la necesidad de expresar su arrepentimiento. “Lo siento... lo siento de verdad”, dijo en voz baja, con un tono de culpa en la voz. Con un movimiento suave, cerró la tapa del azucarero y lo volvió a colocar en su sitio. Justo cuando lo hacía, sintió una humedad repentina en el dorso de la mano. ¿Sudor? El aire frío del otoño lo hacía imposible. ¿Lluvia? El patio soleado también lo descartaba. ¿Qué era esa humedad inesperada? “Hermano, lo siento...”. “... Lo siento... es todo culpa mía... toda culpa mía...”. Un peso presionó los hombros de Xu Xi, acompañado de sollozos silenciosos. Sintió unos brazos, pálidos como lotos de jade, envolviéndole el cuello por detrás. El abrazo era cálido, pero tembloroso. Las lágrimas fluían libremente mientras las emociones reprimidas de Mo Li se liberaban y sus llantos llenaban la habitación. A diferencia de las lágrimas silenciosas de Krisha, el llanto de Mo Li era crudo y desenfrenado. Era una erupción de culpa, auto-reproches y el peso de años de separación. Xu Xi se quedó momentáneamente atónito antes de que su expresión se suavizara. Le tomó suavemente las manos y le dijo con voz cálida: “Bienvenida a casa, Mo Li”. Los sollozos de la joven se hicieron más fuertes, llenos de la pena reprimida durante años. El peso de su arrepentimiento y su dolor por la muerte de Xu Xi se había hecho añicos bajo el peso de su perdón. El marcado contraste entre su culpa y el perdón de él rompió sus defensas, dejándola vulnerable y frágil. Fuera de la puerta, Krisha permanecía en silencio, sosteniendo una bandeja con té y postres preparados para Xu Xi. Su cabello gris plateado brillaba a la luz del sol, pero su expresión indiferente permanecía inalterable. Normalmente, habría entrado en la habitación sin dudarlo. Pero los gritos de Mo Li la detuvieron en seco. Solo esta vez. Solo esta vez. La bruja se dio la vuelta y decidió dejarlos en paz. Por este momento tan especial, permitió que el tiempo les perteneciera. Pero a partir de ahora, la bruja que afirmaba no tener emociones ya no toleraría tales indulgencias.
Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela)

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Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) Capítulo 97

Estás leyendo el capítulo 97 de Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela), un novela. 【Primera Simulación: Eres transportado a un mundo de cultivo】. 【Te conviertes en un refugiado que huye de la hambruna. Durante tu viaje, salvas a una niña abandonada y te conviertes en su hermano mayor】 【Confían el uno… Este capítulo tiene publicado el 24 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Simulación de Vida: Hice que la Inmortal de la Espada se arrepintiera (Novela) tiene 482 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.