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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 91 online gratis en español

La noche cayó sobre el Bosque de la Raíz Corrupta, y con ella la oscuridad se encendió en destellos violentos de qi espiritual: lenguas de fuego rasgaban el aire, corrientes de agua estallaban contra la tierra, arcos de rayo serpenteaban entre los árboles marchitos, ráfagas de viento cortaban como cuchillas invisibles, y en medio de todo, explosiones carmesí, nubes de veneno y ondas de sonido deformaban el entorno como si el bosque mismo estuviera siendo desgarrado desde dentro por los discípulos de la Secta de la Fractura Celestial Entre ese caos, un Bastión de Nivel 2 se alzaba firme, pero no intacto: sus muros robustos resistían, sus puestos de observación se mantenían en pie, y su campo de fuerza azul pulsaba con regularidad, aunque por momentos vibraba levemente, como si cada impacto lejano lo empujara un poco más cerca de su límite, y el patio central, amplio y despejado, no era solo un espacio de combate, era un punto de resistencia En el centro del bastión, encadenado con sellos de qi espiritual, un fragmento de raíz corrupta latía con una cadencia irregular, como un corazón oscuro que no pertenecía a ese lugar, y cada vez que un espectro caía, el qi corrompido era arrastrado hacia ella en finos hilos negruzcos, absorbidos sin resistencia, consumidos con una avidez silenciosa, como si aquella cosa estuviera respirando "¡Hah!" El último espectro apenas alcanzó a girar El aire explotó Yun ya no estaba donde había estado un instante antes, su figura desdibujándose en una estela de viento verde que giraba a su alrededor como un torbellino vivo, atravesado por relámpagos azules que crujían y se deslizaban sobre su piel, tensando el espacio a cada paso Al mismo tiempo, Mao avanzó de frente, envuelto en un fuego denso y contenido que no se dispersaba, sino que se adhería a su cuerpo como una capa viva, respirando con él, ardiendo sin descontrol, acumulando presión en cada movimiento No hubo señal, no hubo intercambio, pero el ritmo fue uno solo "¡Trueno Errante!" El aire a su alrededor colapsó Yun desapareció en una explosión de viento verde, pero no era un flujo estable, las corrientes desgarrándose y volviendo a formarse en torno a su cuerpo, vibrando de forma irregular mientras enormes cantidades de qi eran consumidas en cada instante, y sobre esa inestabilidad, los relámpagos azules no fluían, chisporroteaban, saltando sin control antes de ser forzados hacia su brazo El suelo bajo sus pies crujió un instante tarde: el sonido no lo siguió, quedó atrás, mientras él aparecía al costado del espectro en una distorsión abrupta, como si el espacio hubiera sido empujado a un lado para dejarlo pasar Su brazo descendió: primero fue el viento, una presión invisible abriendo el camino, rasgando el aire en un arco perfecto Luego, el rayo llegó No acompañó el corte, lo alcanzó: un latigazo azul explotó sobre la trayectoria ya trazada, atravesando el cuello en el mismo punto donde el viento había "marcado" la ruptura, como si la herida hubiera existido antes del impacto El cuello del espectro se llenó de chispas, el rayo crujiendo recién entonces, descargándose hacia el suelo en una línea violenta, mientras el viento terminaba de dispersarse en ráfagas irregulares No fue limpio, no fue elegante, fue forzado, y precisamente por eso era devastador Xu Mao llegó en el siguiente instante "¡Muerte Silenciosa!" Su espada permaneció envainada hasta ese preciso momento, y entonces explotó: el qi muerto abandonó la vaina en una fracción imposible de seguir, un destello brutal acompañado por el rugido interno de sus meridianos solares encendiéndose, ardiendo como conductos de fuego comprimido que recorrían su brazo antes de liberarse en un solo punto El golpe descendió envuelto en fuego concentrado, y en el instante del impacto el calor colapsó hacia adentro, para después estallar Ambos impactos ocurrieron al mismo tiempo, el mundo pareció detenerse un segundo, y el espectro quedó suspendido, dividido entre dos fuerzas opuestas Y entonces la ruptura llegó: su cuello y su torso se separaron al mismo tiempo, desgarrados en direcciones opuestas, como si el propio espacio hubiera decidido partirlo en dos Su forma se desintegró en fragmentos de qi corrupto que ni siquiera alcanzaron a caer, arrastrados en líneas oscuras hacia el centro del bastión, donde la raíz corrupta latió con mayor fuerza, absorbiendo cada residuo con una avidez más profunda, más viva Tanto Yun como Mao dejaron caer una rodilla contra el suelo de piedra casi al mismo tiempo, el impacto sonando seco dentro del patio del bastión, pesado, el aire escapando de sus pulmones en bocanadas irregulares mientras sus hombros subían y bajaban con esfuerzo, y por un instante ninguno de los dos intentó incorporarse El desgaste era real Las manos de Mao temblaban al apoyarse, sus dedos manchados de sangre, propia y ajena, dejando huellas oscuras sobre la piedra Sus meridianos ardían como brasas mal contenidas tras el uso continuo, cada latido arrastrando una fatiga profunda que no desaparecía con solo respirar A unos pasos, Yun escupió hacia un costado, un hilo de sangre marcando su barbilla antes de caer al suelo, uno de sus brazos descendiendo un poco más lento que el otro, como si incluso levantarlo requiriera ahora una decisión Cortes, moretones, ropa rasgada, respiraciones pesadas que no lograban estabilizarse del todo Llevaban dos horas y media luchando sin pausa, y ese había sido su espectro número 85 ¡85! Por un breve instante, el número no encajó en la mente de Xu Mao: hace una semana esa cifra habría sido absurda, algo digno de burla, de incredulidad absoluta, algo que ni siquiera habría considerado posible sin la presencia directa de su Maestro, Li Wang Y sin embargo, ahí estaba, cubierto de heridas, agotado, pero todavía en pie, luchando codo a codo junto a sus hermanos mayores El eco de ese pensamiento apenas se asentó cuando, en el centro del bastión, la raíz corrupta reaccionó: las cadenas de qi vibraron con un zumbido bajo, profundo, mientras los fragmentos del espectro destruido eran arrastrados hacia ella como si no tuvieran peso, como si el propio aire los empujara, y al contacto la superficie ennegrecida de la raíz latió una vez, más fuerte que antes, absorbiendo esa energía con una avidez silenciosa Un pulso, luego otro, más denso, más lleno, como si algo en su interior estuviera acumulándose "Ja…" Yun desvió la mirada apenas un segundo, notándolo, pero no dijo nada El alivio llegó en forma de agua: desde un costado, el Manantial del Loto Sereno descendió en una corriente limpia y constante, envolviendo sus cuerpos en una capa suave de qi que se filtró a través de heridas y músculos tensos, enfriando el ardor, cerrando parcialmente los cortes más superficiales y estabilizando la respiración No los restauró por completo, pero fue suficiente, siempre lo era Qiao Lian mantenía las manos elevadas con precisión, su control de qi firme incluso tras el desgaste, guiando el flujo sin desperdicio, sin temblores, mientras pequeñas gotas se deslizaban por su frente, pero su postura no colapsaba Esta vez estaban solos, sin Li Wang, su Maestro, sin ese respaldo absurdo que convertía el desgaste en algo temporal Ahora, cada recuperación dependía de ellos "Es increíble cuán lejos hemos llegado…" Murmuró Yun en voz baja, más para sí mismo que para los demás, antes de exhalar lentamente y empujar su cuerpo hacia arriba Se levantó, con peso, pero se levantó Sus ojos recorrieron el bastión: las murallas seguían firmes, los puestos de vigilancia intactos, y el campo de fuerza estable, pulsando con esa tenue luz azul sin señales de debilitamiento Ni una grieta, ni una oscilación "Debo felicitarte, hermano menor" Su tono volvió con esa burla ligera que no terminaba de ocultar del todo el reconocimiento "Superaste el nivel 100 de la Montaña del Pecado… te convertiste en alquimista de nivel 2 en cuestión de días…" Hizo una pausa, apoyando el pie contra el suelo de piedra con un leve golpe seco "Y ahora esto" Miró alrededor, más despacio "¿Un Bastión de nivel 2?" Una leve sonrisa se dibujó en su rostro "Los Ancianos te están consintiendo demasiado" El comentario cayó ligero, pero no vacío, porque ese tipo de concesión no pasaba desapercibida en la secta "Je…" Xu Mao dejó escapar una pequeña risa por la nariz, llevándose la mano al puente de la nariz por un instante, como si incluso ahora le resultara un poco irreal No lo negó, porque tampoco podía La Secta de la Fractura Celestial no era compleja en eso: no premiaba lealtad, no premiaba palabras, solo dos cosas importaban, logros y potencial, y él había demostrado ambos Sus dedos se cerraron lentamente, el calor en sus meridianos sin desaparecer, solo asentándose Un leve aroma comenzó a filtrarse en el aire, sutil al principio, casi inexistente, hasta que, en el siguiente aliento, ya estaba ahí, asentándose en el pecho con una suavidad imposible de ignorar, no invasivo, no pesado, preciso, como si cada hebra de ese olor encontrara exactamente dónde debía encajar dentro del cuerpo Xu Mao giró apenas la cabeza El incienso ardía frente a Qiao Lian, la brasa en su punta latiendo con una constancia serena, liberando ese flujo ordenado de qi que se expandía en ondas invisibles, estabilizando la respiración, alineando los latidos, empujando la fatiga hacia atrás sin eliminarla del todo, solo lo suficiente Había sido clave, más de lo que quería admitir Su mirada se detuvo un instante más de lo necesario Mei Mei El pensamiento surgió sin esfuerzo, suave, inesperado, y por un segundo su pecho se aflojó. El ritmo de su respiración se desfasó apenas, una fracción mínima, pero suficiente para que algo en su interior se desalineara Peligroso Xu Mao cerró los dedos, ajustó la respiración, una, dos, y el Arte Imperecedero descendió como una hoja firme sobre su mente, encajando cada pensamiento en su lugar, suprimiendo la fluctuación antes de que pudiera expandirse El Dominio del Corazón Inmutable se selló de nuevo, sin grietas, sin espacio, y el recuerdo desapareció Sus ojos volvieron al frente El campo de fuerza azul vibraba, ya no era estable: ondas irregulares recorrían la superficie del campo de fuerza, abultándolo y hundiéndolo en pulsos desordenados, como si algo del otro lado intentara romperlo desde todos los ángulos a la vez, mientras los espectros se arremolinaban contra la barrera como enjambres de insectos atraídos por una luz imposible de resistir, chocando, arrastrándose, superponiéndose unos sobre otros, sus formas distorsionadas aplastándose contra el brillo azul con una insistencia enfermiza Sus siluetas se estiraban al contacto, como cera derretida, y de esos puntos de presión comenzaban a filtrarse finos hilos de qi corrupto, oscuros y viscosos, que se colaban hacia el interior como humo vivo, retorciéndose en el aire antes de dispersarse El aire ya no era limpio, se estaba pudriendo, la presión aumentaba, era cuestión de tiempo "……." Xu Mao se incorporó ¡Fwoosh! La espada de qi muerto volvió a encenderse en su mano, pero esta vez no estalló, se reunió: la energía oscura se comprimió sobre el filo, densa, contenida, mientras el calor recorría sus meridianos solares con una obediencia distinta a la de antes Más firme, más exacta, más suya, pero sus ojos no estaban en los espectros, no del todo, porque en el fondo de su visión otra imagen se impuso, no como un recuerdo, sino como una presencia Una espalda recta, cabello corto, un porte inmóvil, imposible de doblar, y sobre la túnica, la silueta de una tortuga Genbu grabada en verde, como un peso que no podía ignorarse Qin Leng No importaba cuántos espectros enfrentara ni cuánto avanzara, todo convergía en un solo destino, su objetivo final El campo de fuerza tembló, un pulso, luego se quebró en un punto 15 espectros atravesaron la barrera al mismo tiempo, deformándose al entrar, desplegándose en un círculo inmediato alrededor del grupo, el qi corrupto estallando hacia afuera en una ola densa que hizo vibrar el suelo bajo sus pies El aire se volvió pesado, hostil, listo para devorar, pero Xu Mao no retrocedió ni un paso Su espada se elevó lentamente, y el fuego oscuro ascendió con ella Por un instante, todo se detuvo: respiración, sonido, movimiento Y en ese vacío, su decisión ya estaba tomada "Vengan"
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 91

Estás leyendo el capítulo 91 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 6 de mayo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.