arrow_back

Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 79 online gratis en español

La luz del sol descendía sobre las Siete Montañas de la Secta de la Fractura Celestial. Frente a ellas, al borde del Bosque de la Raíz Corrupta, Li Wang esperaba inmóvil. Sus túnicas de sirviente permanecían limpias e intactas, como si exterminar a un pequeño grupo del Loto Negro no hubiese sido suficiente siquiera para ensuciarlas En su mano derecha sostenía una bolsa de tela. Un pequeño charco de sangre se había formado bajo ella "....." Se mantenía en silencio, observando el lugar donde Xu Mao había desaparecido durante la noche. El sol llevaba una hora sobre el horizonte, y su discípulo aún no regresaba Entonces, una sombra comenzó a emerger desde los árboles, cubierta de sangre seca, lodo y residuos de qi corrupto@ Xu Mao Dio unos pasos, vacilantes, pesados, hasta que sus piernas cedieron y su cuerpo comenzó a desplomarse hacia adelante Swssh Li Wang desapareció en un borrón de velocidad y apareció a su lado. Su mano sostuvo a Mao antes de que este tocara el suelo "Maestro..." Xu Mao alzó apenas la vista hacia él y sonrió. Desde sus túnicas sacó un pequeño trozo de Raíz Espiritual y lo alzó frente a su Maestro “Conseguí asesinar a diez espectros, tal como lo pidió” "....." Li Wang observó la raíz. Luego observó a Mao. En una sola mirada percibió más de lo que cualquier otro habría visto: meridianos tensados al borde del colapso, residuos de qi corrupto adheridos a las heridas, agotamiento extremo, y algo más, una voluntad templada por una noche que debió haberlo matado Sus ojos permanecieron serenos. Hubo una larga pausa, solo el viento entre los árboles, solo el sol naciente cayendo sobre ambos Li Wang volvió a mirar la raíz, luego las heridas de su discípulo, y finalmente asintió una vez, una sola, pero aquella aprobación pesaba como una montaña "Bien hecho" . . . . \-Residencia de Yun Joven Maestro Wang, esta vez le exigió demasiado al pequeño Mao... Qiao se encontraba curando lentamente sus heridas, una fina capa de agua espiritual recorriendo el cuerpo de Xu Mao mientras expulsaba residuos de qi corrupto y calmaba sus meridianos dañados "¡Ja!" Yun soltó una risa al oír eso. Se encontraba bebiendo agua de una calabaza, el torso desnudo, vistiendo solo sus pantalones negros; el sudor aún brillaba sobre su piel tras haber terminado un pequeño entrenamiento con su Mayor, Li Wang. Incluso mientras Xu Mao había estado luchando por su vida en el Bosque de la Raíz Corrupta, la cultivación dentro de la Secta no se detenía Yun se agachó frente a Mao "¿En serio mataste a diez espectros, hermanito?" Sonrió burlonamente, pero su sonrisa se tensó apenas, porque incluso para él, aquello era absurdo. Diez espectros era demasiado para un Reino Mortal Nivel 2. Era toda una hazaña “Sabía que te gustaba cortejar la muerte, pero no pensé que tanto” "Coffgh" Xu Mao solo respondió con una tos. Su rostro seguía pálido pese a la curación Li Wang había permanecido en silencio. Entonces dirigió una mirada a Qiao "Tranquila, esta prueba estaba dentro de las posibilidades de Mao" Hubo una calma absoluta en su voz, como si desde el principio hubiese sabido exactamente dónde estaba el límite de su discípulo; no era una prueba cruel sino una medida precisa, calculada, y entonces su mano entró en sus ropas de sirviente para sacar la Raíz Espiritual "Y ahora, viene su recompensa" Sus dedos se cerraron sobre la raíz y comenzaron a extraer el qi espiritual corrupto. Purificarlo, refinarlo, todo en apenas unos segundos "....." "....." "....." Qiao. Yun. Mao. Los tres guardaron silencio. Comparado con las horas que les tomaría a ellos purificar el qi corrupto de un espectro, Li Wang parecía hacerlo como si separara polvo del viento Sssss Movió sus manos y dirigió el qi espiritual puro hacia el abdomen de Xu Mao "...." Xu Mao cerró los ojos. La energía recorrió sus meridianos dañados como una corriente cálida, pero esta vez sintió algo distinto. Dentro del qi purificado aún quedaba una huella de los espectros asesinados. No corrupción, sino esencia refinada Muerte convertida en cultivo Aquella energía se fundía con su dantian y fortalecía su base, como si las batallas de la noche estuvieran siendo absorbidas por su propio camino Tras unos segundos, Xu Mao abrió los ojos y enderezó la espalda lentamente. Dentro de sus meridianos, el flujo de qi ya no era el mismo; corría más amplio, más estable, como un río que hubiera roto un dique. Su dantian parecía haberse vuelto más pesado, más profundo Miró su mano derecha. El color había regresado. La fuerza también. Incluso la percepción del mundo parecía más nítida; podía oír el roce del agua espiritual sobre el suelo de piedra Se sentía más vivo, más estable, más completo Entonces lo comprendió: su cultivo había avanzado Reino Mortal Nivel 3 Una tenue conmoción cruzó su pecho. Ni siquiera había pasado una semana desde que ingresó a la Secta de la Fractura Celestial, y ya había ascendido dos niveles. Una velocidad absurda, incluso para un genio Yun dejó de sonreír. Qiao quedó inmóvil. Incluso el aire pareció callar un instante Pero Li Wang solo lo observó en silencio, como si aquello fuera apenas el comienzo . . . . Xu Mao y Li Wang caminaban por los pasillos de la secta. Xu Mao cojeaba de una pierna mientras avanzaba con lentitud; aunque la señorita Qiao había estabilizado sus heridas, todavía le tomaría uno o dos días volver a moverse con normalidad. Cada paso le enviaba punzadas por las costillas. Sangre seca aún endurecía partes de su túnica. Su cuerpo parecía sostenido más por voluntad que por fuerza Detrás de él, Li Wang caminaba con pasos tranquilos, rectos, sin prisa. Sus túnicas de sirviente seguían limpias, sin una mancha, como si exterminar cultivadores del Loto Negro hubiese sido apenas un desvío menor en su día La brecha entre ambos se sentía monstruosa. Uno había sobrevivido por poco una noche. El otro había matado enemigos mayores, y ni siquiera parecía fatigado. La bolsa de tela ensangrentada descansaba sobre una mano, balanceándose apenas "¿Su misión fue sin complicaciones, Maestro?" Xu Mao giró el cuello con dificultad. Li Wang asintió "Sí" Lo comentó como si fuese a decir algo trivial “Solo le corté la cabeza a un cultivador del Reino Espiritual... y a dos en el Gran Círculo del Reino Mortal. Nada a remarcar” "....." Xu Mao volvió a mirar al frente. Su expresión no cambió, pero por dentro solo pensaba una cosa: ¡menos mal que no había aceptado ir a esa misión! De pronto, los espectros de la noche ya no parecían tan aterradores... A su lado, discípulos iban y venían entre corredores elevados; algunos se detenían e inclinaban la cabeza ante Li Wang, mientras otros observaban a Xu Mao cubierto en vendas y sangre seca, como si intentaran comprender de qué infierno acababa de regresar A lo lejos podían verse estelas de banderas de la secta ondeando sobre pabellones de piedra, tablas de méritos y sellos de contribución; todo el orden rígido de la secta reaparecía, como otro mundo tras la brutalidad del bosque. Era el mundo civilizado después de la noche, y mientras avanzaban, el Pabellón de Misiones comenzaba a alzarse frente a ellos Entonces... “Ten” Li Wang extendió una mano “Toma esto” Le entregó la bolsa. Xu Mao la recibió. Pesaba más de lo esperado Abrió apenas la tela y vio el contenido: tres cabezas humanas, un hombre y dos mujeres, los cuellos terminaban en jirones de carne desgarrada y tendones oscuros aún colgaban junto a fragmentos de vértebras, mientras sangre ennegrecida coagulaba entre el cabello; sus rostros habían quedado congelados entre furia, dolor y terror Los ojos vidriosos permanecían abiertos como si aún contemplaran su propia muerte, y las lenguas muertas colgaban parcialmente fuera de sus bocas, cada una marcada con el tatuaje de un loto negro inciso directamente en la carne como un sello ritual. La tinta parecía mezclada con sangre seca, y aquellas sonrisas rígidas hacían que el símbolo pareciera menos un emblema y más una maldición "....." Xu Mao observó en silencio y no sintió casi nada; eso le resultó extraño, porque tal vez una semana atrás aquella visión le habría provocado rechazo, o al menos algo. Pero ahora, el Dominio del Corazón Inmutable parecía estar drenándole las emociones poco a poco, no borrándolas, sino volviéndolas lejanas, apagadas. Como si contemplara todo desde detrás de un vidrio, separado incluso de sus propias reacciones Cerró la bolsa, sin cambiar el rostro Li Wang habló sin mirarlo “Preséntalas en el pabellón. Que registren la erradicación de esa pequeña rama” Como si hablara de entregar hierbas medicinales, no de cabezas humanas Xu Mao bajó otra vez la vista hacia la bolsa, y pensó que su maestro llevaba aquello con la misma naturalidad con la que otros cargaban provisiones. Realmente era aterrador Delante de ellos, las puertas del Pabellón de Misiones aparecieron: altas, antiguas, cubiertas en inscripciones, como si custodiaran no solo tareas, sino destinos Xu Mao cruzó la puerta junto a su maestro y se acercó al anciano que custodiaba el pabellón. Era un hombre alto y fornido, con una barba espesa que caía como raíces grises sobre el pecho; sus túnicas púrpuras tenían grabados antiguos bordados en hilos oscuros, y el aura que emanaba de su cuerpo pertenecía al Reino Tierra, pesada y profunda como una montaña dormida Xu Mao se aproximó cojeando y le entregó la bolsa de tela junto con su tarjeta de jade “Mayor” Se inclinó levemente El Anciano tomó ambas cosas. Abrió la bolsa. No cambió de expresión al ver las cabezas. Solo tomó la tarjeta y leyó la misión registrada, y entonces sus cejas se fruncieron apenas; ¿el Loto Negro contaminando un pozo? Sus acciones se volvían cada vez más temerarias Devolvió la tarjeta “Un Anciano irá a investigar el lugar más tarde. Luego de la confirmación, se te asignarán los puntos de mérito. Puedes irte” Xu Mao asintió y se dio vuelta, una satisfacción extraña naciendo en su pecho; había llevado su cuerpo al límite, había irrumpido en Reino Mortal Nivel 3 y además había ganado puntos de mérito, todo en una sola noche. Su mente empezó a divagar: técnicas, píldoras, manuales del pabellón, y quizá algo digno para impresionar a cierta vecina muda Fue esa distracción la que lo condenó. Giró demasiado rápido, sin percibir una presencia detrás de él ¡Tok! Un golpe seco. Sus cuerpos chocaron. No fue violento, fue apenas un roce, pero Mao sintió la suavidad de una manga rozar su brazo herido, una leve fragancia limpia, casi como lluvia sobre piedra fría, y por un instante su respiración se desacompasó "Ugh..." Sus ojos se cerraron un momento "Lo siento" Y cuando volvió a abrirlos, se quedó inmóvil Mei Mei La joven muda. Su vecina estaba frente a él Su largo cabello negro caía por la espalda como una cascada de tinta hasta la cintura; sus rasgos eran finos, casi demasiado delicados, con una belleza contenida que parecía hecha de silencio, y aunque había frialdad en ella, no era una frialdad cruel, sino una pureza distante. Como nieve intacta. Sus ojos oscuros permanecían quietos, profundos, difíciles de leer Y entonces ocurrió algo extraño Por un instante, el Dominio del Corazón Inmutable falló. Solo un instante. Como una piedra cayendo en un lago inmóvil, una pequeña onda, un temblor. Y Xu Mao sintió algo atravesar aquella calma artificial que su técnica mental imponía "....." Su mirada descendió. Mei llevaba una bolsa de tela colgada detrás de la espalda, y la base estaba empapada en rojo carmesí. Sangre fresca, no manchas viejas, era sangre reciente Xu Mao parpadeó. Primero no comprendió. Luego lo hizo: ella también venía de una misión. Ella también había matado. Y de pronto la bolsa ensangrentada de Mei se volvió más inquietante que hermosa. ¿Qué clase de misión había completado? ¿Qué tan fuerte era realmente esta muchacha silenciosa? No se dejó perder demasiado tiempo en esos pensamientos. Casi por reflejo recordó las lecciones de su maestro sobre lenguaje de señas, enderezó apenas la espalda y movió las manos en dos gestos algo torpes, pero precisos, formando una intención simple "Lo siento por eso" Mei lo observó por un momento, deteniéndose en su rostro un segundo más de lo necesario. No fue un vistazo casual. Fue una pausa real, pequeña, pero extrañamente pesada. Xu Mao incluso sintió esa mirada quedarse con él un instante después de que terminó, como si hubiera algo en esos ojos fríos que no alcanzaba a comprender Luego Mei siguió caminando hacia el Anciano, entregó la bolsa y la tarjeta de jade con movimientos fluidos, casi elegantes, y durante unos momentos solo hubo el murmullo lejano del pabellón mientras el anciano revisaba su misión Finalmente asintió. Le devolvió la tarjeta Mei se dio vuelta y movió sus manos hacia Xu Mao. Sus señas eran rápidas, fluidas, casi demasiado veloces. Xu Mao tardó un instante en seguirlas, pero entendió "¿Es verdad que desafiaste a Qin Leng?" Sus ojos se abrieron apenas. Movió las manos con menos soltura. “Sí, es una meta personal... quiero derrotarlo” Mei lo observó sin parpadear, y respondió. Sus dedos parecían deslizarse en el aire “Respeto eso, yo... tengo mis propios problemas con el Clan Familiar Qin” “...…” Eso hizo que Xu Mao pestañeara. No esperaba eso, no de ella. Pero más que sorpresa, sintió otra cosa: un reconocimiento súbito. ¿Ella también tenía enemistad con el Clan Qin? ¿También caminaba con una deuda clavada en el pecho? Por un instante, Xu Mao sintió que esas palabras habían reducido una distancia invisible entre ambos La mirada de Mei descendió entonces por su cuerpo, deteniéndose en las vendas, la sangre seca, la pierna que aún cojeaba. Podía ver lo agotado que estaba. Volvió a mover las manos “Si necesitas ayuda con la recuperación de tus heridas, puedes gastar algunos puntos de mérito y venir al Pabellón de los Alquimista” Sus dedos hicieron un último gesto "Te haré un descuento" Y después de eso, simplemente siguió caminando. Pasó junto a él como una brisa fría, y desapareció por la puerta Xu Mao se quedó inmóvil. Congelado. Mirando donde había desaparecido, como si su alma hubiese salido caminando detrás de ella. Su boca incluso había quedado ligeramente abierta Entonces... Thwap Li Wang se movió y le cerró la boca con una mano "......" Realmente, esto era peor que ver a un perrito jugar con un muñeco de madera. Qué molesto Xu Mao giró lentamente, todavía aturdido "Maestro... ¿me acaban de invitar a una cita?" Li Wang respondió sin emoción “No. Solo es una marioneta asesina con el fin de causarle problemas al discípulo principal de esta secta” Una pausa "El hermano mayor de Qin Leng, Qin Tian" Miró a Xu Mao de reojo, y añadió con una crueldad tranquila: “Si sonríes más así, quizá mueras antes por tu estupidez que por tu cultivación" "......" Xu Mao no lo escuchó. O no quiso. Miraba todavía la puerta, con expresión perdida “Me acaban de invitar a una cita…” Murmuró otra vez, esta vez convencido Y en ese instante, ya sabía en qué pensaba malgastar cada uno de sus puntos de mérito
Sellando el Tiempo (Novela)

Continúa leyendo

Sellando el Tiempo (Novela)

Capítulo 80

Siguiente Capítulo ›

Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 79

Estás leyendo el capítulo 79 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 24 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.