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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 76 online gratis en español

Li Wang avanzaba por los barrios bajos abandonados, sus pasos firmes y silenciosos sobre el camino de tierra húmeda, mientras la luz de la luna descendía desde lo alto y se filtraba entre estructuras derruidas, proyectando sombras largas e irregulares que parecían moverse apenas con el viento En un charco de agua estancada, oscuro y cubierto por una fina capa de suciedad, su reflejo apareció por un instante, distorsionado, fragmentado por pequeñas ondas que no parecían haber sido causadas por su paso, sino por algo más sutil, como si el propio entorno reaccionara a su presencia La máscara de oni lo miraba desde ese reflejo, inmóvil y antinatural Entonces, la luz cambió. Una nube avanzó lentamente por el cielo y cubrió la luna, no de forma abrupta, sino progresiva, como si el brillo estuviera siendo drenado poco a poco del mundo; las sombras se expandieron, el contraste se desvaneció, y en cuestión de segundos todo el entorno quedó sumido en una oscuridad total, densa, absoluta, donde los contornos dejaron de existir y el espacio mismo pareció perder profundidad Silencio, pero no el silencio habitual: uno más pesado, más profundo, como si algo hubiera contenido el mundo por un instante Y en esa oscuridad, Li Wang ya no estaba La nube continuó su avance. La luna reapareció lentamente, primero como un filo pálido entre las nubes, luego como un disco completo que volvió a derramar su luz sobre las ruinas; las sombras regresaron, las formas se reconstruyeron, y el camino de tierra quedó vacío, el charco inmóvil, como si nada hubiera pasado. Pero la escena ya no era la misma Más abajo, la luz de la luna se filtraba desde una abertura rota en el techo de una estructura abandonada, cayendo en un ángulo irregular sobre una escalera de piedra desgastada, donde el polvo y la humedad se acumulaban en capas antiguas Li Wang descendía. Sus pasos eran medidos, controlados, pero esta vez no eran completamente silenciosos; el leve roce de la suela contra la piedra, el eco mínimo que se deslizaba hacia abajo por la estructura vacía, generaban una sensación extraña, como si el lugar estuviera devolviendo cada sonido con un retraso imperceptible El edificio había sido, en algún momento, un restaurante; podía verse en los restos: mesas volcadas, sillas rotas, una barra colapsada en la planta superior y utensilios oxidados esparcidos en rincones donde nadie había vuelto a mirar en años. Pero ahora no era nada, solo una carcasa, un espacio olvidado, un lugar que había dejado de tener propósito, y aun así no estaba vacío Li Wang se detuvo por un instante en medio del descenso, no por duda, sino por confirmación. Su percepción se expandió apenas, tocando el entorno con una sutileza extrema, evitando perturbar el flujo del lugar más de lo necesario, y fue entonces cuando lo sintió con claridad: un rastro, débil pero inconfundible No era Qi espiritual disperso, no era residuo: era vida, leve, oculta, profunda, como una brasa enterrada bajo capas de ceniza "….." Sus ojos, ocultos tras la máscara de oni, se fijaron en la oscuridad que se extendía al fondo de la escalera, donde la luz de la luna ya no llegaba, donde las sombras no eran proyectadas, sino que parecían existir por sí mismas No había prisa en su movimiento, pero tampoco había duda: era aquí, y lo que fuera que estuviera abajo no había dejado de respirar Continuó descendiendo sin alterar el ritmo, su figura deslizándose por la escalera como si la gravedad misma no tuviera peso sobre él; el trayecto era mucho más profundo de lo que cualquier estructura abandonada en superficie sugeriría, y aun así siguió bajando, un nivel tras otro, mientras la luz de la luna desaparecía por completo y era reemplazada por una oscuridad densa que no solo cubría el espacio, sino que parecía absorberlo, como si la noción misma de distancia se distorsionara conforme avanzaba Doscientos, trescientos metros bajo tierra, y sus pasos seguían sin emitir sonido alguno, como si el mundo evitara registrar su presencia. Pero el silencio no era vacío: era vigilancia El lugar estaba tejido con trampas, no visibles pero presentes. Finas hebras de qi espiritual se extendían entre los escalones, casi imperceptibles, como hilos tensados en la oscuridad, vibrando con una frecuencia sutil que no respondía al peso físico sino a la interferencia energética; matrices de alarma diseñadas para reaccionar al más mínimo error en el flujo de qi, a una pisada mal calibrada, a una intención mal contenida Cualquier otro joven cultivador que descendiera sin precisión absoluta habría activado una trampa en segundos. Li Wang no. Sus pasos eran exactos, cada apoyo calculado antes de ocurrir. Su cuerpo descendía con ajustes mínimos, redistribuyendo su peso y suprimiendo su qi hasta un punto en el que no evitaba las trampas, simplemente no interactuaba con ellas, como si no existiera dentro del mismo sistema que las sostenía Y así continuó, sin perturbar nada, hasta que la escalera terminó Una puerta de madera apareció frente a él, antigua, hinchada por la humedad, cubierta de grietas que parecían más profundas de lo que deberían ser Li Wang se detuvo frente a ella durante un instante. Silencio, pero no un silencio limpio: había algo detrás. Un rastro débil, intermitente, vida y algo más mezclado en ella Su mano no se movió de forma visible, y aun así la puerta se abrió. No hubo resistencia, no hubo sonido Y lo que apareció ante él no fue una simple habitación: fue una caverna, amplia, profunda, de aproximadamente cien metros de diámetro, con paredes irregulares que no devolvían el eco de forma natural; los sonidos no rebotaban, se absorbían parcialmente, como si la caverna estuviera "tragando" el espacio acústico, creando una sensación extraña, opresiva, donde cada pequeño movimiento parecía quedar incompleto. La humedad impregnaba el aire, pesada, densa, con un olor mineral mezclado con algo más, algo que no debería estar allí En el centro, estructuras: tuberías gruesas, metálicas, clavadas directamente en la roca, emergiendo desde el suelo como lanzas invertidas y ascendiendo hasta perderse en el techo de la caverna, formando un sistema que no parecía improvisado, sino construido con un propósito claro. Un pozo, pero no uno natural Alrededor de esas tuberías había movimiento: tres figuras trabajando. Dos mujeres de pie, sus manos extendidas hacia el suelo, sus dedos tensos mientras el qi fluía desde sus cuerpos hacia la roca, provocando vibraciones constantes que no solo hacían temblar el terreno, sino que lo obligaban a abrirse, a ceder, a reorganizarse bajo una presión sostenida; el elemento tierra respondía, pero no de forma limpia, sino con una leve inestabilidad, como si estuviera siendo forzado más allá de su comportamiento natural, como una montaña a la que se le exige llorar Frente a ellas, un hombre de aproximadamente 30 años, sentado con las piernas cruzadas, inmóvil en apariencia. Sobre su cabeza, un disco de agua giraba lentamente, pero su superficie no era uniforme; ondulaba de forma irregular, como si algo dentro de ella estuviera siendo alterado, densificado, corrompido. De ese disco, gotas se desprendían una a una, descendiendo con precisión, y al impactar contra la roca no salpicaban: perforaban Demasiado peso, demasiada presión: no era agua normal Li Wang no se movió. Observó primero las tuberías, luego el flujo de trabajo, luego el agua. Un instante. Y entonces, el olor, sutil pero inconfundible: el mismo rastro grisáceo mezclado con un tinte carmesí que no se veía del todo, pero que estaba presente en el flujo de Qi que emanaba de sus cuerpos, filtrándose en cada movimiento que realizaban El Rocío Carmesí Devora Vida La conclusión no llegó como una sorpresa: llegó como una confirmación. No estaban extrayendo agua, la estaban alterando, contaminando. Un pozo subterráneo, una fuente, un punto de propagación, silencioso, oculto, eficiente, y diseñado para expandirse sin ser detectado Entonces los tres se detuvieron, pero no reaccionaron de inmediato. Sus cuerpos quedaron en pausa, como si hubieran sentido algo que no podían ubicar con precisión, una anomalía en el entorno que no correspondía a sonido, ni a vibración, sino a ausencia. Algo faltaba, algo no encajaba Las dos mujeres fueron las primeras en tensarse, su qi vacilando levemente mientras sus manos permanecían apuntando al suelo, sin atreverse a romper del todo la técnica que estaban ejecutando; sus miradas recorrieron la caverna con rapidez, pero no encontraron nada concreto, ambas ancladas en el Gran Círculo del Reino Mortal El hombre abrió los ojos un instante después, más lento, más controlado, pero diferente. Su mirada no buscó de inmediato: sintió. El disco de agua sobre su cabeza tembló, no por pérdida de control, sino por reacción: el Qi a su alrededor se volvió más denso, más pesado, y durante un breve instante el agua dejó de girar de forma natural, como si hubiera detectado algo que no podía procesar correctamente Reino Espiritual Nivel 1 Su presencia no se expandió de golpe. Se asentó. Y con ella el ambiente cambió: el aire se volvió más espeso, la humedad más pesada, como si la caverna misma hubiera tomado conciencia de que algo más había entrado en su interior Las dos mujeres finalmente rompieron su técnica, el temblor del suelo deteniéndose de forma abrupta mientras retrocedían medio paso, sus ojos aún sin fijar un objetivo claro, porque no podían verlo. No realmente. Sabían que alguien estaba allí, pero no dónde, ni cómo, ni desde cuándo Un desfase, una sensación incómoda, como si la realidad hubiera sido alterada por una fracción de segundo Y en medio de esa disonancia, Li Wang dio un paso ¡TAP! Desactivó el Camino de la Muerte. El cambio no fue solo perceptible, fue intrusivo. El Qi espiritual de la caverna se desacomodó en un instante, como si algo ajeno hubiera sido insertado a la fuerza dentro de un sistema que no lo reconocía; las finas hebras invisibles de las matrices de alarma vibraron levemente sin llegar a activarse, tensándose como si intentaran reaccionar a una presencia que no podían registrar correctamente, mientras el disco de agua sobre la cabeza del hombre tembló por una fracción de segundo antes de estabilizarse, como si algo lo hubiera tocado, y luego desaparecido El eco llegó después, seco, profundo, recorriendo toda la caverna Dejó de ocultarse por completo. Las miradas de los tres se fijaron al mismo tiempo, y por primera vez lo vieron: ropas hechas girones, máscara de oni Reino Mortal… Nivel 6 La duda apareció, breve, instintiva. Una de las mujeres entrecerró los ojos, sintiendo una leve incomodidad que no logró ubicar, como si algo en esa figura no encajara con la información que percibía; el hombre en el centro sintió una ligera interferencia en su conexión con el agua, un roce mínimo, pero real Y aun así la descartaron: el alivio fue más fuerte, el intruso era demasiado débil, demasiado insignificante. Un error Las dos mujeres de elemento tierra avanzaron un paso, luego otro, abandonando la excavación mientras el temblor del suelo se disipaba lentamente bajo sus pies; no podían detenerse ahora, no después de semanas contaminando el pozo en silencio, no después de sostener una operación que debía permanecer invisible incluso para un hegemon como la Secta de la Fractura Celestial El instinto asesino emergió, frío, directo Li Wang no reaccionó: observó, pensó. Y en ese pensamiento todo encajó: los discípulos desaparecidos de la Secta, las misiones incompletas, el silencio en los barrios bajos La evaluación de la misión estaba equivocada; esto no era un nivel de peligro de Gran Círculo del Reino Mortal, había cruzado ese umbral. Esto ya era Reino Espiritual Su mano se alzó, sin tensión, sin prisa, apuntando directamente al hombre en el centro, no a él, sino al disco de agua que giraba sobre su cabeza "¡!" El hombre reaccionó, pero no lo suficientemente rápido; la conexión se cortó, no fue interferencia ni supresión, fue una negación absoluta. El agua dejó de reconocerlo y el disco tembló un instante. Y luego cambió: no cayó, no se disipó, se reconfiguró ¡swsh! ¡swwsh! Dos líneas finas emergieron desde su superficie, extendiéndose con una precisión antinatural antes de dispararse hacia los lados como lanzas comprimidas, sin turbulencia, sin resistencia, como si el espacio entre ellas y sus objetivos no existiera realmente Las dos mujeres no entendieron lo que ocurría: no hubo tiempo. Las lanzas atravesaron sus cabezas en el mismo instante, penetrando el cráneo como si no fuera más que una membrana blanda, desgarrando tejido, fragmentando hueso en astillas húmedas que se mezclaron con sangre y materia gris en una expulsión violenta hacia atrás; no hubo explosión descontrolada, sino una liberación brutal y contenida, como si la fuerza misma decidiera abrir paso sin permitir resistencia Un chorro oscuro brotó por la parte posterior de sus cabezas, salpicando la roca en líneas irregulares, mientras fragmentos diminutos quedaban adheridos a la superficie con un sonido viscoso apenas perceptible Los dos cuerpos quedaron en pie un segundo, sus ojos aún abiertos, vacíos. Luego cayeron, como dos árboles jóvenes talados en la misma tormenta. El sonido fue seco, irreversible "¿¡Qué!?" El corazón del hombre se detuvo, no por el ataque, sino por la comprensión: el agua sobre su cabeza ya no le pertenecía Para que algo así ocurriera, no bastaba con ser más fuerte; no era una simple diferencia de nivel o técnica. En el dominio elemental, arrebatar el control de algo que ya había sido reclamado por otro requería una brecha abrumadora, una superioridad de al menos diez veces en fuerza y control, suficiente para aplastar la voluntad ajena y reescribir el vínculo mismo entre el cultivador y su elemento Eso no era interferencia, no era supresión: era reemplazo. La diferencia no era de nivel, era de existencia Su mirada tembló, y entonces la sombra de Li Wang avanzó: un paso, otro. El hombre reaccionó tarde "¡¡AAAAAAAHHHH!!" El grito desgarró la caverna mientras liberaba su qi espiritual sin control, forzándolo más allá de sus límites; el agua a su alrededor estalló en una expansión violenta, pero no era pura, estaba teñida de carmesí, densa, viciosa, cargada con una energía corrupta que la hacía más pesada, más agresiva, como si cada gota quisiera devorar lo que tocaba El disco sobre su cabeza se deformó, expandiéndose en múltiples capas irregulares, venas rojas recorriendo su superficie líquida mientras el poder aumentaba de forma antinatural, alimentado por la droga, por su propia vida Intentó atacar. Su cuerpo se impulsó hacia adelante con una explosión de velocidad, lanzándose directamente hacia Li Wang con todo su peso y su qi carmesí concentrado, y por un instante creyó que lo alcanzaría, creyó que podría golpear algo que, hasta ese momento, no había podido ni percibir Parpadeó: la sombra desapareció, el mundo permaneció intacto Silencio, no un silencio vacío, uno incompleto, como si algo ya hubiera ocurrido pero aún no hubiera sido reconocido por el mundo Un latido: algo no encajaba Dos: una sensación leve, atrasada, como si su propio cuerpo le estuviera informando tarde que algo faltaba ¡¡SLAASSH!! El corte ocurrió después de la percepción. No lo vio, no lo sintió llegar: solo el resultado Una línea perfecta atravesó su cuerpo, dividiéndolo desde el torso con una precisión absoluta, como si el espacio mismo hubiera sido separado antes que la materia; la mitad superior se inclinó levemente hacia un lado, la inferior hacia otro, y durante un instante ninguna de las dos partes cayó, como si el mundo aún no hubiera decidido aceptar lo ocurrido, como si la realidad estuviera un paso detrás de lo que ya había pasado Luego colapsaron Li Wang apareció detrás de él, su palma extendida. Una lámina de agua giraba alrededor de ella, comprimida hasta un punto donde ya no parecía líquido, sino filo en movimiento constante, una sierra silenciosa cuya superficie vibraba con una frecuencia imposible, emitiendo una luz tenue, celestina, completamente ajena al carmesí corrupto del entorno El silencio regresó, pesado, denso "¿Oh?" El eco de su voz no se comportó de forma natural: se fragmentó, como si la caverna dudara en devolverla completa Se giró, y su mirada descendió hacia el "cadáver" "Aún no estás muerto, incluso después de cortarte a la mitad…" "¡!" Los ojos del hombre se abrieron de golpe. Durante un segundo creyó que lo había engañado: su técnica seguía activa, la lámina de agua cubría ambas mitades de su cuerpo, manteniéndolas cohesionadas, evitando el colapso completo; su respiración temblaba, pero existía, y en ese instante una chispa de esperanza emergió en su mente Había sobrevivido, otra vez, como siempre; su arte de refinación corporal, su secreto, lo salvaría Tap Li Wang dio un paso hacia él, tranquilo, observando el corte de cerca, analizando, sin prisa. Entonces se llevó la mano al rostro, y la máscara de oni descendió lentamente Y lo que quedó expuesto no fue solo un rostro: fueron sus ojos, verdes, brillantes, como esmeraldas vivas bajo la oscuridad. El aire cambió, no en intensidad, en naturaleza. El miedo del hombre no fue racional, fue instintivo, profundo, como si algo dentro de él reconociera un peligro que su mente no podía procesar "Hace unos 600 años… había un cultivador que tenía un arte de refinación corporal similar al tuyo…" La voz fue plana, sin emoción "Murió cuando lo corté a la mitad" La esperanza se quebró "Así que…. ¿supongo que solo debo cortarte la cabeza?" El hombre intentó hablar. Su garganta tembló, el aire salió en fragmentos "E-espera… Gran Sabio…" Su voz se quebró antes de formarse por completo "No… no tienes que hacer esto…" Sus ojos se abrieron más, desesperados, aferrándose a cualquier posibilidad "Puedo… puedo darte información… del Loto Negro… hay más… hay muchos más… Gran Sabio, se lo suplico…" Tragó saliva con dificultad "P-por favor… no me mates… puedo servirte… puedo ser útil… puedo ser tu discípulo… o tu sirviente… lo que quieras, yo…" Las palabras se rompieron. El miedo ya no le permitió sostenerlas Li Wang lo observó un instante "Lo siento" Su palma descendió "Ya tengo un discípulo" No hubo velocidad visible, no hubo esfuerzo. El filo pasó, la cabeza se separó, y esta vez no hubo técnica que sostuviera nada. El cuerpo colapsó por completo, la lámina de agua perdiendo coherencia en el mismo instante en que la conciencia desapareció, disipándose en gotas inertes que golpearon la roca sin dejar rastro de energía Silencio total Li Wang sostuvo la mirada un segundo más y luego se giró, hacia las tuberías, hacia el pozo, hacia el núcleo de la contaminación. El agua aún fluía, el qi aún estaba corrompido, pero el proceso había sido interrumpido por ahora Contempló las tuberías clavadas en la roca como costillas de una bestia enterrada, y pensó que este pozo era apenas una vena entre miles, que el Loto Negro debía de tener cien más como este repartidos bajo cien ciudades distintas, y que cortar una vena nunca detiene a la sanguijuela Y con esto, había completado su primera misión de la Secta de la Fractura Celestial. Aunque, para él, no había sido más que el primer trazo de un mapa mucho más grande, y más oscuro, de lo que la Secta jamás imaginaría
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Estás leyendo el capítulo 76 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 21 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.