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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 70 online gratis en español

La noche seguía devorando el Bosque de la Raíz Corrupta A esas alturas, la cacería había dejado de ser una prueba Se había convertido en una sentencia La cantidad de espectros aumentaba sin control, oleadas cada vez más densas, más violentas, más… hambrientas. El aire se había vuelto pesado, espeso, como si una fuerza invisible tirara de sus cuerpos hacia abajo, drenando lentamente su energía. Cada respiración costaba más que la anterior Ya no era un nivel que simples discípulos externos, refugiados en bastiones de nivel 1 o 2, pudieran resistir. Incluso estructuras de nivel 3 comenzaban a mostrar grietas bajo la presión constante Y cuando una grieta aparecía, la caída era inevitable Un estruendo sacudió el bosque Un bastión de Nivel 3 explotó en pedazos Fragmentos de piedra y formaciones de Qi espiritual salieron despedidos en todas direcciones mientras una oleada de sombras se abalanzaba como una marea desatada. No solo se movían… se retorcían, se estiraban, como si intentaran alcanzar algo que aún no podían tocar Siete figuras emergieron de la explosión, elevándose a toda velocidad por el cielo nocturno, huyendo sin mirar atrás No era retirada Era supervivencia “¡Maldita sea!” El grito rasgó el aire Un discípulo interno en el Reino Espiritual nivel 4 lideraba la huida, su aura agitándose de forma inestable mientras forzaba su velocidad al límite. Sus sentidos se extendían desesperadamente… pero no había nada Nadie Se encontraban demasiado lejos Ni siquiera los Ancianos de la secta podían detectarlos a esa distancia “¡Nos están rodeando!” Otro gritó, girando la cabeza apenas lo suficiente para ver cómo las sombras comenzaban a cerrarse desde abajo, ascendiendo en espiral, deformándose en figuras imposibles que parecían nadar en el aire. Un murmullo bajo, casi inaudible, comenzó a filtrarse entre ellos… como si los espectros susurraran Cuatro más maldijeron entre dientes Sus rostros pálidos Sus respiraciones desordenadas La presión aumentaba La desesperación… también Entre ellos, una joven de largo cabello castaño temblaba levemente mientras volaba, sus ojos vidriosos incapaces de apartarse de las sombras que los perseguían. Una lágrima escapó, silenciosa, deslizándose por su mejilla A su lado avanzaba un joven de cabello negro, corto y ligeramente rizado, caminando con una serenidad que desentonaba por completo con el ambiente Era alto, de proporciones equilibradas y movimientos precisos. No poseía una presencia explosiva ni una apariencia particularmente intimidante. De hecho, a simple vista resultaba agradable. La túnica de discípulo interno caía impecable sobre su figura, balanceándose suavemente con cada paso, sin una sola muestra de prisa o tensión Mientras los demás observaban el entorno, él parecía estudiarlo Como un cazador recorriendo un bosque conocido Su rostro era atractivo, de rasgos definidos y expresión serena. La clase de rostro que inspiraría confianza en alguien que lo viera por primera vez Pero bastaba sostener su mirada unos segundos para que aquella impresión comenzara a resquebrajarse Sus ojos eran demasiado atentos No vagaban No se distraían Se detenían sobre cada persona con una concentración silenciosa, como si estuviera calculando algo que nadie más podía ver Y entonces estaba su sonrisa Pequeña Educada Perfectamente colocada No parecía el reflejo de una emoción, sino una decisión consciente Como una máscara que había usado tantas veces que ya formaba parte de su rostro Lo más inquietante no era que pareciera peligroso Era que parecía estar disfrutando No del paisaje No de la conversación Sino de algo que solo él conocía Como si observar a quienes lo rodeaban le produjera una satisfacción secreta Como si estuviera contemplando el mundo desde el otro lado de una barrera invisible Y el resto de las personas, sin saberlo, se encontraran dentro de ella “No tengas miedo, Ling” Su voz fue baja, cálida, como si no estuvieran huyendo de la muerte. Extendió la mano con naturalidad y limpió la lágrima de la joven con el pulgar, su gesto delicado, casi íntimo, completamente fuera de lugar en medio del caos Los demás lo escucharon, y algo dentro de ellos se estabilizó. El caos en sus respiraciones disminuyó, el pánico retrocedió, como si esas simples palabras hubieran sostenido sus mentes al borde del colapso. No era lógica. No era valentía. Era algo más primitivo, más profundo Era instinto. Mientras él hablara, no podían derrumbarse. Porque él estaba ahí El segundo discípulo interno más fuerte de toda la Secta de la Fractura Celestial Lu Zhan Reino Espiritual Nivel 9 Solo por debajo de Qin Tian Y mientras él siguiera avanzando, en el fondo de sus corazones, todos compartían la misma certeza silenciosa: él los sacaría con vida de este lugar Con él presente… Tal vez Solo tal vez Podían sobrevivir Detrás de ellos, las sombras rugieron, cada vez más cerca, más rápidas, más hambrientas, cerrando la distancia con una presión que hacía vibrar el aire mismo Y entonces, la sonrisa de Lu Zhan cambió apenas, un ajuste mínimo, casi imperceptible, como si una idea silenciosa acabara de asentarse en lo profundo de su mente Sus ojos se deslizaron brevemente por el grupo, recorriéndolos uno a uno con calma, evaluando, midiendo… y luego regresaron al frente, sin dejar rastro de ese instante Su expresión volvió a ser serena, impecable, como si nada hubiera ocurrido… pero en algún lugar, muy en el fondo de su alma, algo ya había sido decidido Lu Zhan no se detuvo Su mano se elevó con suavidad y descendió sobre la cabeza de Ling, acariciando su cabello con la misma calma de siempre; sus dedos se deslizaron entre los mechones con una familiaridad construida a lo largo de años, un gesto íntimo, casi protector Ling temblaba, pero bajo ese contacto su cuerpo cedió apenas, sus hombros bajaron y su respiración, aunque inestable, encontró un ritmo; por un instante… confió, cerrando los ojos mientras la voz de Lu Zhan, baja, cálida, cercana, murmuraba: “Tranquila…” La voz de Lu Zhan cayó como una hoja sobre agua quieta Y entonces se movió Sin impulso visible, sin rabia, sin siquiera una sombra de duda, su palma avanzó en línea recta, demasiado rápida para ser seguida con la vista. Desde el centro de su mano brotó una rama de madera oscura, comprimida por Qi espiritual hasta adquirir la crudeza de una lanza antigua, viva y brutal, con el filo temblando apenas en el aire La punta buscó el centro exacto del cuerpo de Ling Como si conociera de memoria dónde debía romperla ¡¡PCCHH!! La madera la atravesó de lado a lado con una precisión despiadada Los ojos de la joven se abrieron de golpe. Su cuerpo se tensó en un arco imposible, como si todo su ser hubiese sido sacudido desde adentro por una fuerza invisible. El aire se le quedó atorado en la garganta. Su energía espiritual no solo fue herida: colapsó desde el núcleo, hundiéndose como una torre a la que le arrancan la base en un solo instante La sonrisa amable de Lu Zhan no cambió Ni un poco Ling quiso respirar. Quiso gritar. Quiso retroceder Pero apenas pudo temblar Sus labios se abrieron sin emitir sonido, pálidos, derrotados, mientras el dolor se extendía por todo su cuerpo como una grieta encendiéndose desde el centro “¿¡Qué…!?” La voz se quebró en el aire Detrás de él, uno de los discípulos se desestabilizó en pleno vuelo, su qi vacilando por un instante mientras su cuerpo perdía alineación. Sus ojos temblaban, incapaces de procesar la escena. Otro levantó la mano por puro instinto, como si pudiera detener lo inevitable. Un tercero frunció el ceño… no con rabia, sino con una confusión total que lo dejó inmóvil en el cielo No entendían No podían Y no tuvieron tiempo Lu Zhan ya se estaba moviendo Apenas su ataque anterior terminó, su cuerpo giró sobre sí mismo con una fluidez perfecta, sin pausa, sin transición. Fue un movimiento limpio, natural… como si todo hubiera sido parte de una misma acción desde el inicio Su túnica se tensó con el giro El aire se cortó Y su brazo ya venía en camino Entonces, sus dedos se abrieron Y la madera respondió Desde su piel, brotaron ramas oscuras, densas, comprimidas por Qi espiritual No crecieron Estallaron Secas Afiladas Como lanzas vivas El aire vibró Y antes de que cualquiera pudiera reaccionar, las ramas ya habían sido lanzadas Uno de los discípulos intentó reunir Qi espiritual en su palma para defenderse, pero la rama atravesó su abdomen antes de que su técnica siquiera tomara forma Otro abrió la boca para gritar, pero solo logró exhalar aire cuando la madera perforó su cuerpo y le robó la respiración Uno giró para huir, pero la rama lo alcanzó por la espalda y emergió por su pecho en un estallido seco de energía El cuarto seguía mirando a Ling, incapaz de procesar lo ocurrido, cuando fue atravesado sin siquiera oponer resistencia El último lo miró directamente a los ojos, buscando una respuesta, una explicación… pero no encontró nada Cinco cuerpos quedaron suspendidos, inmóviles, sostenidos en el aire como objetos sin peso Lu Zhan no los miró. No buscó sus rostros ni comprobó sus estados. No le interesaba. Su atención ya estaba en otra parte: en la distancia, en la trayectoria de escape, en el cálculo frío de lo que venía después Como si todo aquello fuera apenas un paso intermedio, un gesto más, algo tan trivial como cortar coles Desde su nacimiento, sus ojos siempre habían estado vacíos Las ramas se tensaron, se curvaron… y con un solo movimiento los lanzó hacia la marea de espectros Los gritos estallaron, desgarrados, desesperados, llenos de incredulidad y odio “¡¡NOOOOO!!” “¡¡LU ZHAN, MALDITO—!!” “¡¡TE VAS A ARREPENTIR!!” Pero no se desvanecieron lentamente Se cortaron de golpe La horda cayó sobre ellos como una ola negra, una masa de sombras superpuestas, formas distorsionadas y mandíbulas imposibles que devoraban todo a su paso; en un solo instante, los cuerpos desaparecieron sin dejar rastro, como si nunca hubieran existido, y el aire mismo pareció tragarse el eco de sus voces Tal como Lu Zhan había previsto, la marea se concentró en ese punto, hambrienta, absorbida por la carnada El cielo frente a él quedó libre Abierto Sin presión Sin obstáculos Lu Zhan continuó volando No aceleró No miró atrás La sangre aún cubría sus dedos, pero su expresión no cambió mientras sacaba un pañuelo blanco y comenzaba a limpiarse con cuidado, como si realizara una rutina cotidiana, un hábito sin importancia “¿Arrepentirme…?” Murmuró Su voz suave, casi pensativa “Yo… no creo haberme arrepentido de algo en toda mi vida” El horizonte comenzaba a teñirse de luz El amanecer comenzaba a desplegarse sobre el Bosque de la Raíz Corrupta. Los primeros rayos de sol atravesaban la espesura como lanzas doradas, filtrándose entre las ramas retorcidas, iluminando fragmentos del terreno con una luz cálida que contrastaba de forma casi absurda con la oscuridad reciente. La niebla baja se deslizaba entre los troncos, y el viento, ahora suave, movía las hojas con un susurro tranquilo, como si el bosque mismo hubiera olvidado la masacre ocurrida instantes atrás Lu Zhan cruzaba ese paisaje sin detenerse, su figura deslizándose entre las alturas con una elegancia impecable, las sombras retirándose a su paso mientras la luz del amanecer comenzaba a delinear su silueta. Desde lo alto, el bosque parecía infinito, un mar oscuro que lentamente cedía ante la claridad del día Y entonces, en la distancia, la Secta de la Fractura Celestial apareció Siete montañas Elevándose como pilares que sostenían el cielo Imponentes Antiguas Cada una envuelta en su propia aura, conectadas entre sí por puentes colgantes y senderos tallados en la roca, como si formaran parte de un único organismo vivo. La luz del amanecer caía sobre ellas, bañando sus cumbres en tonos dorados y rojizos, mientras las nubes se arremolinaban a su alrededor como un velo celestial Era un dominio de poder De orden De cultivo Y Lu Zhan se dirigía directamente hacia él Su descenso fue lento, controlado, como si no hubiera prisa alguna en su movimiento, y en lugar de dirigirse a la montaña de discípulos internos, cambió levemente su trayectoria, bajando hacia una de las montañas más bajas: la de los discípulos externos Porque había alguien a quien debía ver Su “hermana menor” Ambos compartían el mismo Maestro Aterrizó con suavidad, sus pasos silenciosos sobre la piedra aún tibia por la primera luz del día, y avanzó entre los senderos sin llamar la atención, hasta detenerse frente a una residencia sencilla. No dudó. Tocó la puerta con dos golpes suaves La puerta se abrió Mei Mei La joven muda Sus ojos se posaron en él, silenciosos, inmóviles Lu Zhan levantó las manos y comenzó a moverse, utilizando lenguaje de señas con fluidez natural; su expresión cambió ligeramente, volviéndose más pesada, más contenida, como si cargara con algo que no terminaba de decir Le explicó que su grupo había sido aniquilado por los espectros, que habían sido rodeados y superados, que habían caído uno a uno… que él había intentado salvarlos, pero no lo logró Solo él sobrevivió El silencio se extendió Mei no respondió No se movió No desvió la mirada Sus ojos recorrieron el rostro de Lu Zhan, luego descendieron hacia sus manos, limpias, demasiado limpias, y se detuvieron en el pañuelo, apenas manchado. No había desorden en él, ni rastro de lucha real, ni caos en su presencia; todo era demasiado preciso, demasiado perfecto para alguien que afirmaba haber luchado desesperadamente por salvar a otros Sus pupilas no cambiaron, pero algo en su mirada se asentó. No necesitaba palabras ni pruebas: lo conocía demasiado bien. Sabía cómo pensaba, cómo decidía, cómo descartaba. Y entendió, sin que él lo dijera, sin que él lo mostrara Lu Zhan sostuvo su mirada, sonriendo suavemente, como siempre, como si nada hubiera pasado En los ojos de Mei ya no había duda
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 70

Estás leyendo el capítulo 70 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 12 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.