arrow_back

Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 61 online gratis en español

1 Día Después La Montaña de los Discípulos Externos era la más pequeña de las siete, y aun así era inmensa, extendiéndose a lo largo de la ladera más baja de la Secta de la Fractura Celestial como un territorio apartado, deliberadamente relegado; desde la distancia parecía una simple formación secundaria, una elevación menor al pie de algo mucho más grande, pero al acercarse esa percepción se desmoronaba por completo No era una montaña, era un mundo: caminos de piedra se entrelazaban en múltiples niveles, tallados directamente sobre la roca, mientras terrazas escalonadas sostenían pabellones, patios de entrenamiento, dormitorios y comedores que se apilaban unos sobre otros en una estructura caótica, pero funcional, con cada tramo ocupado, cada espacio con un propósito Miles de figuras se movían, no en desorden, sino en flujo: más de cinco mil discípulos recorrían la montaña sin detenerse, algunos ascendiendo cargando cubos de agua desde los niveles inferiores, otros descendiendo con herramientas o materiales, mientras grupos enteros practicaban movimientos básicos incluso mientras caminaban, como si el entrenamiento nunca se detuviera realmente Pero había algo más, algo que no se veía, pero se sentía Vacío A diferencia del resto de la secta, la Montaña de los Discípulos Externos carecía de qi espiritual, no porque fuera escaso, simplemente no estaba: el aire era pesado, seco, sin esa vibración sutil que los cultivadores percibían incluso sin entrenar, cada respiración común, cada paso mundano, porque todo el qi espiritual de la región había sido concentrado en un único lugar, la montaña principal Desde cualquier punto de la montaña externa, al alzar la vista, podía verse: elevándose por encima de todo, atravesando las nubes, la montaña central dominaba el paisaje como una presencia absoluta, su tamaño haciendo que las demás parecieran fragmentos a su alrededor, como si hubieran sido separadas de ella en algún momento remoto, y de hecho así era Seis montañas se encontraban alrededor de la principal, colosales, imponentes, cada una representando un dominio distinto dentro de la secta, y todas unidas a la montaña central mediante cadenas gigantescas, gruesas como torres, que se extendían en tensión a través del vacío, mientras sobre ellas figuras avanzaban con pasos firmes, cruzando de una montaña a otra como si caminaran sobre puentes naturales Cultivadores, para quienes esas cadenas no eran obstáculos, eran caminos Desde abajo, los discípulos externos las observaban como algo inalcanzable, no solo por la altura, sino por lo que representaban, porque cada eslabón era una distancia que no podía recorrerse solo con esfuerzo físico, era una separación de mundos: abajo, donde no había Qi espiritual, arriba, donde todo se concentraba, y la diferencia no era sutil, era absoluta En los niveles más bajos de la montaña externa, el ruido era constante, golpes secos resonando en amplios patios donde cientos de discípulos repetían técnicas básicas bajo la supervisión de superiores apenas más experimentados, mientras las órdenes se mezclaban con jadeos, con pasos apresurados, con el sonido del esfuerzo acumulado Más arriba, el entorno cambiaba: los espacios se volvían más amplios, mejor organizados, pabellones más sólidos se alzaban sobre plataformas de piedra, conectados por escalinatas largas y puentes estrechos, y allí los discípulos ya no solo repetían, competían, intercambiaban golpes, medían su progreso contra otros Sin Qi espiritual, sin ventajas, solo cuerpo, técnica, y voluntad Y aun así no había silencio, nunca lo había: cinco mil discípulos no podían coexistir en calma, el murmullo colectivo, las órdenes, los impactos, las respiraciones agitadas, todo se fusionaba en un único sonido profundo, constante, como el latido de un organismo vivo Pero incluso dentro de ese caos había jerarquía: en los niveles más altos de la montaña externa, donde el número de discípulos disminuía, el ambiente cambiaba nuevamente, sin más movimiento innecesario, cada figura avanzando con un propósito claro, como si el simple hecho de haber llegado hasta allí ya los separara del resto Aun así, seguían siendo externos Desde abajo, la montaña parecía interminable, desde dentro, imposible de abarcar, pero desde arriba, desde la montaña principal, donde el qi espiritual fluía como un océano contenido, la Montaña de los Discípulos Externos no era más que el primer escalón: el más bajo, el más crudo, el más humano Miles habían llegado, miles seguían allí, pero solo unos pocos, algún día, cruzarían las cadenas . . . . El sol apenas comenzaba a elevarse sobre el horizonte, y su luz tenue se deslizaba entre las construcciones de la montaña de discípulos externos, iluminando lentamente el complejo de habitaciones donde residían A diferencia de la mayoría de los discípulos, cuyos alojamientos eran estrechos, desgastados y compartidos, la habitación de Xu Mao se encontraba en una zona ligeramente apartada, no lujosa, ni mucho menos comparable con las residencias de los discípulos internos, pero con algo que la distinguía claramente del resto Espacio, silencio, privacidad Una mesa de madera en buen estado, una cama sencilla pero firme, un pequeño espejo de bronce pulido y un patio propio delimitado por una cerca baja, detalles mínimos, pero en la montaña externa eran privilegios, privilegios que no habían sido otorgados al azar Su nombre ya había comenzado a circular: desde el momento en que alcanzó la Puerta del Pecado número 100, una hazaña jamás registrada en la historia de la secta, su existencia dejó de ser ignorada, y aunque los ancianos no lo habían convocado aún, ni lo habían trasladado a la montaña de discípulos internos, porque su cultivo seguía siendo demasiado bajo, su presencia ya no era la de un simple desconocido Era observado, y eso cambiaba cosas Dentro de la habitación, Xu Mao se inclinó levemente sobre un cuenco de agua y se lavó el rostro, el frío del líquido terminando de despertarlo por completo, y se irguió, dejando que las gotas descendieran por su mandíbula antes de caer al suelo, vistiendo solamente un pantalón negro, dejando ver su físico bien trabajado Levantó la mirada hacia el espejo, y su reflejo le devolvió una imagen conocida: cabello negro, ligeramente desordenado por el descanso, ojos firmes, expresión tranquila Hizo una leve mueca al observar su cabello negro "Tch…" Sin decir nada más, tomó su ropa y comenzó a vestirse: primero la camisa blanca, limpia y sencilla, que se ajustó con naturalidad a su cuerpo aún marcado por el entrenamiento, luego las botas negras, firmes, ceñidas con precisión, preparadas para soportar más que simples caminatas, y finalmente las túnicas de la Secta de la Fractura Celestial Moradas, con detalles negros que recorrían los bordes como líneas de autoridad silenciosa Al colocárselas, algo en su postura cambió de forma casi imperceptible, no una transformación evidente, ni una exageración de su presencia, pero había una diferencia No era arrogancia, era reconocimiento: un lugar, un paso dado Cuando terminó de ajustarse las mangas, un leve movimiento detrás de él llamó su atención: sobre la cama, entre las sábanas aún desordenadas, una pequeña figura se removió con torpeza El cachorro de león, su pelaje morado, suave y brillante, contrastando con la sencillez de la habitación, sus pequeñas orejas agitándose apenas mientras abría los ojos con lentitud, aún adormecido, soltando un leve sonido que apenas rompía el silencio de la mañana Xu Mao lo observó en silencio, pensando en que habían tenido que ocultarlo todo este tiempo: desde que salieron de la Cordillera del Cielo Marchito, no se habían permitido mostrarlo ante nadie, porque el mundo exterior era demasiado impredecible, demasiado lleno de ojos codiciosos y manos dispuestas a arrebatar lo que no les pertenecía, y una bestia como esa no pasaría desapercibida Ni mucho menos Pero aquí era distinto: la secta imponía orden, reglas, jerarquía, y aunque no era un lugar libre de peligro, sí era uno donde las cosas no podían tomarse sin consecuencias Por ahora, era suficiente El cachorro parpadeó un par de veces, reconociéndolo, y se acomodó nuevamente sobre la cama, enrollándose con tranquilidad, como si no existiera amenaza alguna en ese entorno Xu Mao desvió la mirada, y sin decir nada salió al patio El aire de la mañana aún conservaba el frescor de la noche, y el sol, apenas visible entre la neblina lejana, comenzaba a teñir el cielo de tonos dorados, mientras se detuvo un instante, observó, y por primera vez desde que había llegado a la secta se permitió sentir algo simple Orgullo Ahora era un discípulo de la Secta de la Fractura Celestial El sonido de una puerta abriéndose detrás de él rompió la quietud, y Xu Mao no necesitó girarse para saber quién era, aunque aun así lo hizo Li Wang salió con paso despreocupado, vistiendo exactamente lo mismo de siempre: una túnica marrón desgastada, sin adornos, sin insignias, y sandalias de paja que contrastaban de forma casi ofensiva con el entorno de la secta, y en un lugar donde incluso los discípulos externos cuidaban su apariencia, él no encajaba en absoluto Y aun así, estaba allí, porque la secta permitía a cada discípulo traer consigo a un sirviente, y por supuesto, Xu Mao había traído a su Maestro Xu Mao lo observó de arriba abajo con calma, deteniéndose un poco más de lo necesario en la túnica desgastada, y, finalmente, en las sandalias de paja "……." Alzó una ceja, pensativo "Maestro…" Dijo con un tono tranquilo, casi curioso "¿Está seguro de que no se equivocó de montaña?" Hizo una pequeña pausa, como si realmente lo estuviera considerando, y luego se señaló a sí mismo con el pulgar, acomodándose ligeramente las túnicas moradas "Quiero decir… yo ya parezco el discípulo más poderoso de la secta" Volvió a mirarlo, esta vez con una leve sonrisa, más cercana que burlona "Y usted… parece que solo vino a observar" Bajó la mirada otra vez hacia las sandalias, pero esta vez sin exagerarlo tanto "Aunque…" Se encogió apenas de hombros "Tiene sentido" Levantó la vista "Alguien tiene que mantener los pies sobre la tierra" Hizo una pausa corta, como si la idea le hubiera gustado "Supongo que eso le toca a usted, Maestro" La sonrisa se mantuvo un instante más, ligera, respetuosa, pero claramente con intención "………." Li Wang lo miró, y desapareció No hubo advertencia, no hubo transición, un borrón, el aire se comprimió, y en el siguiente instante... ¡BOOM! El cuerpo de Xu Mao fue aplastado contra el suelo del patio con una fuerza brutal, el impacto levantando polvo y vibraciones en la madera, y antes de que pudiera reaccionar, una sandalia de paja se hundió directamente en su rostro "Eres un mocoso muy arrogante" La voz de Li Wang descendió con total tranquilidad, como si lo que acababa de hacer no tuviera nada de especial "¿Cómo fue que alguien tan creído como tú superó la Montaña del Pecado?" Hubo un breve silencio, y luego Xu Mao dejó escapar una risa baja, ahogada contra el suelo "Solo estaba bromeando, Maestro…" El pie se levantó, el peso desapareció, y Li Wang lo miró con indiferencia "Si tienes energía para bromear…" Se dio media vuelta "…entonces tienes energía para entrenar" Xu Mao permaneció unos segundos más en el suelo, mirando el cielo desde esa posición, y luego exhaló "Maldita sea…" Se incorporó lentamente, sacudiéndose el polvo de las túnicas, mientras en su interior ya comenzaba a prepararse, porque sabía perfectamente que ese "entrenamiento" no sería nada sencillo . . . . El sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rojizos, mientras el bullicio del comedor de la montaña de discípulos externos alcanzaba su punto más alto, filas de mesas de madera, gastadas por el uso, extendiéndose bajo estructuras simples, y cientos de discípulos llenando el aire con conversaciones cruzadas, risas y el constante choque de utensilios Sin embargo, entre ese ruido aparentemente caótico había direcciones, miradas, susurros, y algunos ojos se desviaban hacia una mesa en particular Xu Mao No todos lo reconocían con certeza, pero su nombre ya comenzaba a circular: el joven que había ascendido más alto que nadie en la Montaña del Pecado, y que, aun así, seguía siendo un simple discípulo externo en el Reino Mortal Curiosidad, duda, y en algunos casos, incomodidad En uno de los extremos del comedor, apartado del flujo principal, cuatro figuras compartían una mesa "Te ves como la mierda… ¿qué te pasó, hermano menor?" La voz de Yun sonó relajada, directa, mientras sostenía con los palillos una bola de arroz con carne, sus túnicas moradas ligeramente desordenadas, como si no le importara demasiado mantener una imagen perfecta, no porque no pudiera, sino porque no lo necesitaba Su talento ya había sido reconocido: varios ancianos lo habían señalado como un genio de doble elemento, viento y rayo, y si lograba romper hacia el Reino Espiritual, su lugar en la montaña principal estaba prácticamente asegurado Frente a él, Xu Mao se encogió apenas de hombros, los moretones evidentes en brazos, cuello, parte del rostro, algunos recientes, otros ya asentándose bajo la piel "No es nada, hermano mayor Yun" Respondió con naturalidad "Solo estuve entrenando un poco con el Maestro…" "….." Yun lo observó un instante más, y luego desvió la mirada hacia Li Wang El hombre permanecía de pie, ligeramente detrás de Mao, con su túnica marrón desgastada y sus sandalias de paja, su postura relajada, casi descuidada, pero su sola presencia generaba una presión difícil de ignorar Yun entrecerró los ojos apenas "Ya…" Murmuró, sin necesitar más explicación, mientras un recuerdo cruzó su mente: el bosque Báixuě, el frío, el dolor, y ese mismo hombre enseñando de la única manera que conocía Yun chasqueó la lengua con fastidio antes de seguir comiendo, mientras a su lado Qiao Lian acomodaba con cuidado sus lentes, y, a diferencia de los demás, su apariencia no buscaba destacar: túnicas simples de sirviente, cabello negro recogido en una cola prolija En una de las mesas cercanas, un grupo de discípulos observaba de reojo, sin molestarse en disimular demasiado "¿Ese es Xu Mao?" Murmuró uno, frunciendo levemente el ceño Otro soltó una risa baja, apoyando el codo sobre la mesa "¿El de la Montaña del Pecado?" Negó con la cabeza "No lo sé… yo solo veo a un larguirucho en el Reino Mortal nivel 1" "Los rumores siempre crecen más de lo que deberían" Añadió un tercero, sin apartar la mirada "Seguro tuvo suerte… o algún truco. Da igual" Concluyó el primero, tomando otro bocado "En esta montaña… eso no significa nada" Sus miradas se apartaron con la misma facilidad con la que habían llegado, como si ya hubieran decidido que no valía la pena seguir observando, pero el eco de sus palabras no desapareció del todo en el aire Qiao Lian ignoró estos murmullos insignificantes y se preparó para hablar, sus movimientos precisos, medidos, pero su mirada no era la de alguien que pasaba desapercibida “Estuve reuniendo información” Dijo con calma "Sirvientes, discípulos externos… incluso algunos encargados de logística" Mao levantó apenas la vista, Yun dejó de comer "El Qi espiritual en esta montaña es casi inexistente" La frase cayó sin adornos "La secta no permite que alguien progrese sin esfuerzo real" Continuó Qiao Lian "Aquí no se cultiva… esperando" Sus dedos se apoyaron suavemente sobre la mesa "Si un discípulo externo quiere avanzar… tiene que salir al bosque frente a la secta" Yun frunció el ceño "¿Ese bosque?" Qiao Lian asintió "El Bosque de la Raíz Corrupta" El nombre no pasó desapercibido "Cada noche, el lugar se llena de bestias corruptas. No es algo ocasional, es constante" Xu Mao apoyó los codos sobre la mesa, atento "Los discípulos van allí" Continuó ella "Cazan, luchan y arriesgan la vida" Su tono no cambió "Es la única forma de cultivar en este lugar" Yun dejó escapar una leve risa, sin humor "Una prueba, entonces" Qiao Lian negó suavemente "No solo eso" Lo miró directo a los ojos "También es una oportunidad" Hubo un silencio breve "Algunos no regresan" Añadió, con la misma calma "Y los que lo hacen… no siempre vuelven completos" El aire en la mesa cambió apenas, más pesado, más real "¿Corrupción, eh…?" La palabra surgió en la mente de Li Wang, y por un instante algo se alteró, sutil, casi imperceptible, pero el aire a su alrededor pareció volverse más denso, como si una presencia invisible se hubiera asentado por un breve segundo Sus ojos, normalmente relajados, se entrecerraron apenas, mientras un nombre cruzó su mente Wu Zhin No dijo nada, no hizo ningún gesto evidente, pero algo quedó marcado "Bien" La palabra salió con suavidad, sin énfasis, sin esfuerzo, mientras su mirada se desplazaba hacia el exterior del comedor El sol estaba a punto de desaparecer, las sombras se alargaban, el mundo cambiaba Li Wang giró apenas el rostro "Veamos…" Sus ojos reflejaron el último destello del atardecer "…qué clase de lugar es el Bosque de la Raíz Corrupta" Nadie respondió, pero ninguno dudó, porque en ese instante todos entendieron El último rayo de sol desapareció en el horizonte, y con él la calma Afuera, más allá de los límites de la secta, la oscuridad comenzaba a moverse
Sellando el Tiempo (Novela)

Continúa leyendo

Sellando el Tiempo (Novela)

Capítulo 62

Siguiente Capítulo ›

Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 61

Estás leyendo el capítulo 61 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 3 de abril de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.