Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 54 online gratis en español
El amanecer llegó a la Ciudad del Fénix Carmesí como una marea silenciosa que avanzaba sin prisa, pero sin posibilidad de ser detenida
Primero, la noche comenzó a deshilacharse en los bordes de los tejados
Luego, una luz rojiza se filtró entre las torres y las calles empedradas, extendiéndose poco a poco sobre la ciudad hasta volver doradas las ventanas, los aleros y los canales de piedra que cruzaban los barrios como venas antiguas. Los faroles se apagaban uno a uno, mientras la brisa de la mañana arrastraba el olor a humo, pan recién horneado y té caliente por entre las avenidas estrechas
La ciudad despertaba
Los comerciantes levantaban sus puestos con movimientos rápidos y acostumbrados; los pregones empezaban a mezclarse con el golpeteo de ruedas sobre las calles y el murmullo creciente de miles de voces que se entrelazaban en una sola corriente humana. A cada paso, la ciudad parecía sacudirse el sueño de encima, pero aquella mañana había algo distinto en el aire. La multitud no estaba simplemente activa: estaba tensa, expectante, casi contenida por una emoción que se extendía como una corriente invisible entre los cuerpos
Porque hoy no era un día cualquiera
Hoy, cultivadores de todos los rincones de la región caminaban por la ciudad con el mismo destino en mente
La Secta de la Fractura Celestial
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En la posada, el ambiente también había cambiado
El bullicio de la mañana llenaba el salón principal con el sonido de cucharas, platos, tazas y conversaciones apagadas, mientras el aroma del té humeante y de la comida recién servida flotaba entre las mesas de madera
La luz entraba oblicua por las ventanas, cayendo sobre los manteles, sobre el vapor que se elevaba de las teteras, sobre los rostros de los viajeros que comían con una urgencia extraña, como si cada bocado fuera una manera de aferrarse a los últimos minutos de calma antes de que comenzara algo más grande
Li Wang, Mao, Yun y Qiao se hallaban sentados juntos, compartiendo el desayuno con una tranquilidad que contrastaba con la densidad del día que se aproximaba
Xu Mao estaba inclinado apenas hacia delante, girando distraídamente un mechón de su cabello entre los dedos
Negro
Oscuro
Completamente distinto a su habitual color
Su ceño se mantenía fruncido con una molestia evidente, aunque no tan grande como para que él mismo se atreviera a quejarse con demasiada seriedad
“No es que tenga problemas con las habilidades de la hermana mayor Qiao para teñir… pero…”
Su voz se apagó antes de terminar la frase
No hacía falta seguir
No le gustaba
Antes, su cabello había sido rubio, brillante, fácil de reconocer incluso de lejos. Ahora no quedaba ni rastro de aquel color, ni una sola hebra que lo delatara. Incluso los dos lunares bajo sus ojos habían desaparecido bajo una capa precisa de maquillaje, borrando parte de los rasgos que lo habían hecho tan visible desde el principio
Todo había sido ordenado por su Maestro
Y ejecutado con una precisión silenciosa por Qiao
Xu Mao siguió observando el mechón negro entre sus dedos y, por un momento, tuvo la sensación extraña de estar mirando algo ajeno, como si aquella cabellera no le perteneciera del todo, como si alguien hubiera colocado sobre él una máscara demasiado perfecta
Poom
Una mano cayó suavemente sobre la nuca de Mao
No fue un golpe fuerte, pero sí lo bastante firme como para arrancarlo de sus pensamientos
"No seas un mocoso"
Li Wang bebió un sorbo de té verde con absoluta calma, como si acabara de corregir una simple tontería y no un malestar serio de su discípulo
“Ya te dije que tu linaje es peligroso. Lo mejor es ocultar ciertos rasgos”
Xu Mao hizo una mueca, aunque no respondió. No porque estuviera conforme, sino porque sabía que discutir con Li Wang en ese punto era inútil
"Coffg…"
Yun tosió suavemente al escuchar aquello, y luego desvió la mirada hacia Qiao por un instante
Su cabello también había cambiado
Oscuro como la noche
Sin rastro del tono castaño anterior
Nada de lo que había sido antes permanecía a simple vista
“Entonces… ¿por qué Qiao también me tiñó el cabello?”
Li Wang guardó silencio durante unos segundos, como si la respuesta mereciera una breve evaluación
Luego, con una seriedad apenas falsa y un tono apenas burlón, respondió:
“Sería extraño si fueras el único del grupo que no tuviera cabello negro”
El salón cayó en un silencio breve
Nadie contestó
Qiao continuó comiendo con la misma tranquilidad de siempre, como si aquella conversación no tuviera la menor importancia, como si cambiar la apariencia de todos ellos fuera tan normal como cambiar de taza
Pasados unos minutos, terminaron el desayuno
Yun fue el primero en levantarse. Se acercó a la barra y pagó la cuenta a una camarera joven, quien evitaba mirarlo directamente durante demasiado tiempo, no por rudeza, sino porque había algo en ese grupo que la incomodaba sin que pudiera explicarlo. Algo difícil de nombrar. Algo que no pertenecía del todo a esta ciudad, como una sombra fuera de lugar en medio de la luz de la mañana
Después salieron de la posada
La puerta se cerró tras ellos con un leve golpe de madera
Y desaparecieron entre la multitud
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Unos minutos después, otro hombre se acercó a la barra
Tendría alrededor de cuarenta años. Su presencia era pesada, sólida, como una roca transportada por la corriente de una multitud que no lograba arrastrarlo. Vestía de forma común, pero incluso así había algo en su postura que lo hacía parecer distinto: el modo en que distribuía su peso, la calma demasiado medida de sus pasos, la firmeza contenida en sus hombros
Su cultivo se hallaba en el Reino Mortal Nivel 7
Se detuvo frente a la camarera y la observó en silencio durante un instante que resultó un poco más largo de lo normal
Ella se tensó
"Dime algo"
Su voz fue baja, controlada, casi cortés
"¿Es verdad… que ese grupo pagó su hospedaje y el desayuno… con núcleos de Qi muerto?"
"..."
La camarera dudó
Sus ojos se desviaron con cautela hacia el fondo de la posada, hacia el jefe, un hombre mayor y robusto que observaba la escena con el ceño apenas fruncido. Permaneció inmóvil unos segundos, pensativo, evaluando el peso de aquella pregunta, y finalmente asintió levemente
La camarera tragó saliva y repitió el gesto con una rigidez visible
El hombre no dijo nada más
Simplemente se dio la vuelta
Y se marchó
Plaff
La puerta se cerró tras él, y la posada volvió a llenarse del murmullo cotidiano, como si nada hubiera ocurrido
Nadie notó que nunca había pagado nada
“………”
El jefe de la posada lo observó alejarse desde el interior, y su expresión, antes neutra, se endureció de inmediato
"Maldito Loto Negro…"
Murmuró en voz baja, apretando la mandíbula
"Está corrompiendo esta ciudad demasiado rápido…"
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Las calles de la Ciudad del Fénix Carmesí estaban abarrotadas
La multitud se extendía como un río vivo entre los edificios de piedra roja, desbordando las avenidas principales, ocupando balcones, cruces y pasajes laterales. Había vendedores ambulantes ofreciendo bebidas espirituosas, ancianos apoyados en bastones observando el paso de los jóvenes, discípulos de distintas vestimentas caminando en grupos compactos, y ciudadanos comunes que apenas podían avanzar sin ser empujados por la marea de cultivadores que se dirigía hacia el mismo punto
La Secta de la Fractura Celestial
Por un instante, incluso el sonido de la multitud pareció llegar tarde, como si el murmullo de la ciudad se hubiera quedado unos latidos atrás, desfasado, suspendido en el aire antes de alcanzar los oídos. Después regresó con normalidad, mezclado con risas, discusiones, pasos y el crujido de las telas al rozarse entre sí
En un restaurante elevado, con vista a las calles principales, Qin Leng desayunaba sentado en un balcón
Desde allí arriba, la ciudad se extendía ante él como un océano de cabezas, techos y movimientos constantes. El sol recién nacido comenzaba a encender los bordes de las estructuras, y el resplandor rojizo de la mañana caía sobre los cuerpos que avanzaban abajo como si el mundo entero hubiera sido forjado para esta jornada
A su lado, varios jóvenes de su Clan Familiar comían con entusiasmo, hablando entre sí sobre lo que vendría, recordando anécdotas del viaje, comentando la magnitud del evento. Eran los mismos que lo habían acompañado meses atrás hacia la Cordillera del Cielo Marchito, los mismos rostros, las mismas voces, aunque ahora él los escuchaba apenas de fondo, como si estuvieran en otra habitación
Porque Qin Leng no estaba completamente presente en aquella mesa
Su cultivo había avanzado
Reino Mortal Nivel 8
Hoy era el día
Hoy superaría a su hermano mayor Qin Tian
Tendría mejores resultados en el examen de ingreso
Tomó un sorbo de café, dejando que el amargor se extendiera por su lengua, y luego llevó a la boca otro bocadillo de queso sin apartar la vista de la calle. Una leve sonrisa apareció por un segundo en su rostro, no de alegría, sino de satisfacción contenida, de esa confianza que sólo tienen quienes sienten que se encuentran al borde de dar un paso importante
Pero aquella sonrisa desapareció casi de inmediato
Sus ojos se fijaron en la multitud
Y entonces los vio
Aquel joven del arco
Li Wang
El mismo que lo había salvado de los buitres de Qi muerto en la Cordillera del Cielo Marchito
A su lado iba Yun
Y detrás de ellos, dos figuras más
Qin Leng sintió cómo su atención se agudizaba al instante
Reconocía esos rostros
La pareja había cambiado
Se veían más fuertes
Más firmes
Más sólidos
Li Wang… Reino Mortal Nivel 6
Yun… Reino Mortal Nivel 5
Pero entonces, mientras continuaba observándolos, frunció levemente el ceño
Faltaba alguien
El niño rubio ya no estaba
¿Había muerto?
La idea apenas alcanzó a formarse en su mente cuando algo en la calle, unos metros más atrás del grupo, captó su atención
Un hombre caminaba detrás de ellos
Normal
Demasiado normal
Su ropa no destacaba, su rostro era corriente, su presencia era tan común que resultaba casi ofensiva en medio de aquella multitud. Chocó con otro transeúnte en un movimiento que parecía torpe, casual, insignificante. Sin embargo, al girarse apenas, el borde de su camisa se movió lo suficiente como para revelar una marca tatuada sobre la piel
Un loto negro
“………”
Los ojos de Qin Leng se endurecieron al instante
Loto Negro
Había escuchado ese nombre desde que llegó a la ciudad
Problemas
Corrupción
Oscuridad creciendo en las sombras, propagándose sin hacer ruido, infiltrándose en los rincones de la ciudad como humedad entre las grietas de una muralla antigua
Su sonrisa había desaparecido por completo
¿Ese hombre estaba siguiendo al joven del arco?
¿A su benefactor?
Qin Leng se puso de pie de inmediato, apartando la silla con un movimiento seco.
“Nos vamos”
"¿Hah?"
Uno de los jóvenes levantó la vista, molesto
"Pero fecién empezamos a comer"
Qin Leng ajustó la funda de su espada, y en sus ojos ya no había distracción, ni apetito, ni interés por la conversación de la mesa. Todo su enfoque se encontraba abajo, entre la masa de cuerpos que avanzaba hacia la secta
"Tengo una deuda que pagar"
Sin esperar respuesta, se marchó
Y entre la multitud…
El hombre del Loto Negro…
Ya no estaba

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Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 55
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 54
Estás leyendo el capítulo 54 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 31 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.