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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 50 online gratis en español

Xu Mao apareció en silencio detrás de Li Wang. Sus pasos no hicieron ruido, su respiración era leve, pero su mirada no estaba allí. Sus ojos permanecían abiertos, fijos en algún punto inexistente, como si aún estuviera atrapado en el instante del combate, en el impacto, en la sangre, en ese momento exacto en que la vida de otro había desaparecido por su mano. Su cuerpo estaba presente; su mente, no. Necesitaría tiempo para procesarlo Pero Li Wang no volteó. No dijo nada. No esperó Una presión invisible descendió sobre el área. No era un aura liberada, no era una técnica: era presencia. Algunos sintieron el aire volverse más pesado, otros un frío recorriendo la espalda. Un guerrero en la periferia apretó los dientes sin saber por qué; otro bajó la mirada instintivamente. Era como si una montaña se hubiera asentado sobre ellos, sin moverse Li Wang recorrió con la mirada toda la tribu, desde las plataformas elevadas hasta los restos del campo de batalla, pasando por los rostros pálidos de los 40.000 espectadores. Finalmente se detuvo en los Segadores del Tiempo “Bueno” Dijo con calma “He matado a su bestia guardiana, a su líder de tribu, y mi muchacho derrotó a su joven más prometedor" Una leve sonrisa apareció en sus labios “Diría que he sido bastante considerado” Su mano derecha se estiró y apuntó hacia una jarra de agua en la mesa del banquete cercana, sin siquiera mirarla. El agua se elevó por sí sola, fluyó, se estiró y comenzó a girar. Tomó forma lentamente, elegante, precisa: una serpiente de agua se formó entre sus dedos. Su cuerpo líquido era claro, pero en su interior la luz de las antorchas y el reflejo de la sangre cercana creaban tonos oscuros que la hacían parecer viva. Se deslizaba con suavidad, hipnótica, hermosa y peligrosa "Basado en las reglas de la tribu…" Continuó “Ahora soy su gobernante máximo" Hizo una breve pausa y su mirada se afiló apenas "¿Alguna objeción?" El silencio fue pesado Entonces Tap Un Segador del Tiempo dio un paso al frente. Su cultivo en el Reino Espiritual Nivel 2 se liberó parcialmente, como si intentara romper aquella presión invisible. Su pecho subía y bajaba con fuerza, sus ojos encendidos de rabia y miedo “¿Arrodillarnos…?” Escupió, su voz temblando apenas "¿Ante un forastero?" Apretó los dientes "¡Somos los Segadores del Tiempo! ¡La élite de la tribu!" Se giró hacia los suyos, alzando la voz "¡No teman! ¡Solo es el líder de una tribu menor! ¡Somos 1.000! ¡Si atacamos juntos, entonces…!" No terminó de hablar La serpiente de agua desapareció de los dedos de Li Wang. No voló, no atravesó el aire; simplemente estaba allí, frente a él, un instante después ¡¡PLASSH!! La cabeza del Segador explotó. No hubo resistencia, no hubo lucha, solo una nube de sangre que se expandió en silencio, suspendida un breve instante antes de caer. El cuerpo permaneció de pie, temblando, y luego colapsó El silencio que siguió fue más pesado que cualquier grito Li Wang movió ligeramente los dedos y estiró otra porción de agua desde la jarra, formando una nueva serpiente, como si nada hubiera pasado “Bueno, ese era uno” Dijo con indiferencia. Su mirada recorrió nuevamente a la multitud "¿Alguien más tiene objeciones?" Nadie habló El primero en arrodillarse fue un hombre común. Sus piernas cedieron sin resistencia. Luego otro, y otro, como una ola silenciosa. Los ciudadanos comenzaron a inclinarse uno tras otro, sin órdenes, sin discusión. Reconocían la fuerza, y el joven frente a ellos era absoluto. Nada más importaba Los esclavos observaron, miles de ellos, cuerpos marcados por cadenas invisibles, por años de sometimiento. Algunos temblaban, otros simplemente miraban. Luego, casi al mismo tiempo, se arrodillaron. Eran cerca de 4.000, y en sus ojos había algo distinto. No era solo miedo: era oportunidad Todas las miradas se dirigieron entonces hacia la Oráculo del Ocaso Perdido. Ella permaneció de pie por un instante, su respiración estable, su mente clara. Miró el cuerpo sin cabeza, miró a los Segadores, miró a Li Wang, y entendió: resistir era morir; inclinarse era sobrevivir. Pero no solo eso: era observar, esperar, aprender Sus rodillas tocaron el suelo. Ese gesto lo cambió todo Los Segadores del Tiempo se tensaron, casi 1.000, la élite, los que habían dominado este valle durante generaciones. Pero uno a uno, sus rodillas descendieron, porque en esta tierra prohibida solo había una ley: el débil obedecía, el fuerte gobernaba. Y frente a ellos ya no había un líder. Había algo más Detrás de Li Wang, Xu Mao bajó ligeramente la mirada. El sonido de miles de rodillas tocando el suelo llegó a sus oídos, pero se sintió lejano, como si no perteneciera a ese momento. Miró sus manos. No sintió orgullo, no sintió culpa; solo vacío. Algo en él había cambiado, y aún no sabía qué significaba En medio de ese mar de cuerpos inclinados, Li Wang permanecía sentado, tranquilo, intocable, como si siempre hubiera pertenecido allí Y ese día, en lo profundo del Abismo del Tiempo Devorado, el nombre de la Tribu del Ocaso Perdido desapareció . . . . Días pasaron. La Tribu Abisal se estabilizó bajo su nuevo orden, y el eco de aquella jornada comenzó a transformarse en relatos susurrados entre fogatas y pasillos de piedra. Nombres, muertes, sometimientos: todo se deformaba con el tiempo Pero Li Wang no se detuvo El grupo ascendía ahora por los límites del Abismo del Tiempo Devorado. Las paredes eran empinadas, irregulares, cubiertas de raíces antiguas y roca húmeda. Cada paso exigía precisión, cada apoyo una decisión. No había sendero, solo ascenso Xu Mao avanzaba en silencio, trepando con movimientos firmes, su cuerpo respondiendo con naturalidad a la dificultad del terreno. El cachorro de león descansaba sobre sus hombros, aferrado con tranquilidad, como si aquel ascenso no representara ningún peligro; su respiración calmada contrastaba con el esfuerzo físico del entorno Xu Mao no hablaba, no pensaba en voz alta, pero en su interior fragmentos de sangre, golpes y respiración entrecortada cruzaban su mente sin orden: el instante en que su puño atravesó la defensa de Hok Nay, el momento exacto en que su cuello se quebró. Cerró los ojos un instante mientras ascendía. Ese lugar lo había destruido, y también lo había construido Cuando volvió a abrirlos, el entorno comenzaba a cambiar. La vegetación se hacía más escasa, las raíces retorcidas daban paso a roca desnuda, y el sonido del abismo se debilitaba. Con él, también el Qi espiritual Xu Mao frunció levemente el ceño. Su respiración se volvió extraña, más pesada, más seca, como si algo le faltara. El flujo constante de energía que había sentido durante meses comenzaba a desaparecer; su cuerpo lo notaba, sus meridianos lo resentían. Era como si hubiera pasado de nadar en un océano a trepar en el vacío Yun también lo sintió. Por primera vez en mucho tiempo, su sonrisa se desvaneció ligeramente. Se impulsó sobre una roca y flexionó los dedos, intentó mover su energía: más lenta, más rígida “Hah…” Exhaló por la nariz “Esto sí que se siente mal" No era queja, pero tampoco indiferencia "……" Qiao ascendía en silencio, sus movimientos precisos y eficientes, sus ojos recorriendo el entorno con atención. Luego se detuvieron en Xu Mao. Lo observó un instante, no dijo nada, pero algo en su mirada cambió: ya no veía al niño que había partido Finalmente alcanzaron el borde, y con un último impulso emergieron La Cordillera del Cielo Marchito. El viento soplaba con fuerza, golpeando sus ropas y arrastrando polvo seco entre las rocas. El cielo se abría sobre ellos, amplio, inmenso, pero extrañamente vacío. No había árboles, no había vida abundante, y no había Qi Espiritual Xu Mao se detuvo, sus ojos se abrieron levemente. Era extraño: después de tanto tiempo en el abismo, donde el Qi era denso, salvaje, casi tangible, este vacío se sentía antiguo, familiar Se giró y miró hacia atrás. El Abismo del Tiempo Devorado se extendía a lo lejos, profundo, oscuro, imponente, un mundo donde el tiempo devoraba a los débiles y recompensaba a los que sobrevivían. Un lugar donde había dejado algo atrás “¿Está bien que nos vayamos así?” Preguntó Xu Mao finalmente, su voz baja "Los de la Facción del Puño y la tribu…" Yun lo miró de reojo. Esta vez no sonrió de inmediato “Son buenos guerreros” Dijo con calma “No son niños. Ese tipo de gente no necesita que los cuiden" Se encogió de hombros “Dentro de poco, seguro que dejan su marca en el abismo” Xu Mao bajó levemente la mirada Entonces, Li Wang habló “Todo estará bien” Dijo con voz firme, sin dudas, sin espacio para cuestionamientos “Dejé a cargo a las Oráculos de la Gran Tortuga Negra y del Gran León de Dos Cabezas" Sus ojos no se apartaron del horizonte “Incluso les dejé a una hermana menor" Xu Mao levantó la mirada "La Oráculo del Gran Pez Koi" El viento sopló entre ellos “Las tres, junto a Yan Ku, mantendrán el control de todo” Silencio “Hm" Xu Mao asintió. No preguntó más. Desvió su mirada hacia el frente. Sentía como si hubieran pasado años desde la última vez que estuvo allí. El viento golpeaba su rostro, seco, vacío, pero dentro de él algo seguía ardiendo Detrás de él, el Abismo del Tiempo Devorado quedaba en silencio. Delante, el mundo se abría “El mundo de afuera será más peligroso” Dijo Qiao en voz baja, sujetando el brazo de Yun con fuerza Li Wang observó el horizonte. Sus ojos eran profundos, lejanos; no estaba viendo la cordillera, estaba viendo más allá: sectas, territorios, poder. El verdadero mundo del cultivo no era el abismo. Era lo que venía después Una leve sonrisa cruzó sus labios "Aquí vamos…" El viento llevó su voz a lo largo de toda la cordillera, como si fuera un presagio. “Secta de la Fractura Celestial" > Fin del 2do Arco: Ascenso Bajo los Cielos Rotos
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 50

Estás leyendo el capítulo 50 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.