Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 49 online gratis en español
40.000 personas rodeaban el área de combate formando un círculo perfecto
No era solo una multitud, era una civilización entera observando
Las plataformas elevadas estaban repletas, los estandartes ondeaban bajo la luz de las antorchas, y el murmullo colectivo vibraba como una marea contenida, guerreros, cultivadores, ancianos, sirvientes, todos estaban allí
Pero en el centro reinaba un silencio absoluto
Xu Mao permanecía de pie, sosteniendo la funda de su espada con una mano, su postura relajada, casi despreocupada, como si no estuviera rodeado por decenas de miles de miradas
Frente a él, Hok Nay desenvainó su espada con un movimiento firme, el acero brillando mientras una energía ígnea comenzaba a envolver la hoja, ondulando como una llama viva
Primero miró a Mao, luego sus ojos se elevaron hacia el trono, hacia Li Wang
La imagen de su padre deshaciéndose en aquel charco oscuro atravesó su mente
Su mandíbula se tensó
Odiaba a su padre hasta la médula, se suponía que él debía haber sido quien lo matara y tomara el trono, pero eso ya no importaba
Si sobrevivía hoy, si superaba este combate, entonces juró por los Cielos que entrenaría hasta el día en que lavaría esta humillación, y mataría a Li Wang con sus propias manos
Tap
Cerca del trono, la Oráculo del Ocaso Perdido avanzó con pasos suaves, su figura envuelta en telas ligeras que apenas contenían las curvas de su cuerpo, su piel brillando bajo la luz cálida de las antorchas, y cada movimiento suyo cargado de una sensualidad natural, casi hipnótica
Se inclinó junto a Li Wang, demasiado cerca, como si el espacio entre ambos no tuviera importancia real
En un movimiento lento, casi natural, dejó que su cuerpo se apoyara contra él en un abrazo suplicante que al mismo tiempo era una prueba, una búsqueda silenciosa de reacción, su pecho presionándose contra el brazo del joven con una calidez sutil, cediendo apenas con el contacto, como si estuviera midiendo algo invisible más que buscando simple cercanía
Su fragancia dulce y envolvente se expandió en el aire de inmediato, densa, persistente, deslizándose por los sentidos como una influencia que normalmente no necesitaba explicación para funcionar
"Esta pelea no tiene sentido…"
Susurró con una voz aterciopelada, suave, demasiado entrenada para parecer casual, como si cada palabra estuviera diseñada para encontrar una fisura en la atención de quien la escuchara
"Ese niño tiene dos niveles menos… es injusto"
Su aliento rozó la piel de Li Wang, buscando una mínima respuesta instintiva, una vacilación, cualquier cambio
"No entiendo qué pretende, joven maestro…"
Pero algo no encajaba: no era solo que no reaccionara, era que no había nada donde reaccionar, como si la influencia nunca hubiera encontrado un punto donde apoyarse, como si el cuerpo frente a ella no ofreciera superficie alguna para ser tocada por sus métodos
Por primera vez, la Oráculo sintió algo extraño: no rechazo, sino ausencia de lectura, un vacío en su propio juicio, como si una variable fundamental no estuviera presente en la ecuación
Y eso la obligó a recalibrar, aunque fuera solo un instante
Li Wang no apartó la mirada, no cambió su respiración, no mostró el más mínimo eco de lo que debería haber ocurrido
Simplemente levantó la mano, y la apartó, sin brusquedad, sin esfuerzo, como si apartara algo que nunca había tenido verdadera relevancia
Una mínima rigidez cruzó el rostro de la Oráculo, no visible para la mayoría, pero suficiente para ella: no era error de técnica, era algo peor, su técnica había funcionado, y aun así no había alcanzado nada
"Tienes razón"
Dijo Li Wang con calma absoluta, como si la conclusión no tuviera relación alguna con lo que acababa de ocurrir
"La pelea no es justa"
El murmullo entre los 40.000 espectadores creció como una ola
"Mao, tienes prohibido usar tu espada"
El murmullo estalló al instante
"¿Qué dijo?"
"¿Sin arma?"
"¿Está loco?"
Xu Mao no dudó, se desajustó el cinturón, retiró la funda y la dejó caer al suelo, el sonido seco resonando con claridad en todo el campo
"Como ordene, Maestro"
Miles de ojos se abrieron con incredulidad
Algunos rieron nerviosos, otros simplemente no podían comprenderlo
En las plataformas, varios Segadores del Tiempo fruncieron el ceño
Esto era una humillación
Li Wang apoyó el mentón sobre su mano
"Comiencen"
¡¡swwsh!!
Hok Nay desapareció en un solo estallido de fuego, como si su cuerpo hubiera sido reemplazado por una línea de llamas en movimiento
El suelo explotó bajo su impulso, levantándose en una ola de polvo, piedra triturada y calor abrasador, mientras su figura atravesaba el espacio como una llamarada desatada, dejando un rastro ardiente en el aire mientras su espada descendía directamente hacia el cuello de Mao
El filo cayó
Xu Mao inclinó apenas la cabeza
El corte pasó tan cerca que el aire mismo pareció dividirse a su alrededor, varios mechones dorados desprendiéndose en silencio, flotando lentamente en el vacío antes de ser consumidos por la corriente de calor
La multitud contuvo la respiración
Hok Nay no se detuvo, su espada girando de inmediato, una, dos, cinco veces, cada ataque más rápido, más feroz, más desesperado que el anterior, mientras el aire se llenaba de arcos de fuego que dibujaban líneas inestables en el espacio, iluminando los rostros tensos de los espectadores como si el campo de batalla estuviera ardiendo desde dentro
Pero Xu Mao retrocedía, sin sonido, sin impacto, sus pasos sin dejar huella ni vibración, como si el suelo no lo reconociera, como si su cuerpo se deslizara entre los puntos donde la realidad terminaba de asentarse
Era movimiento sin presencia, como si existiera solo entre un instante y el siguiente
Un murmullo inquieto recorrió la multitud
"¿Qué es eso…?"
"No hace ruido…"
"No puedo seguirlo…"
Hok Nay frunció el ceño, la frustración comenzando a deformar su ritmo
Atacó otra vez, y otra, y otra, pero cada corte encontraba el mismo resultado: vacío exacto en el lugar donde Mao ya no estaba, como si el destino del ataque hubiera sido desplazado medio latido antes de existir
"¡Deja de huir!"
Rugió Hok Nay, y su espada ardió aún más fuerte, como si intentara quemar el propio espacio para obligarlo a quedarse quieto
Xu Mao no respondió
El siguiente corte de Hok Nay descendió con violencia suficiente como para partir el aire en dos, pero Mao ya no estaba donde el impacto lo buscaba: inclinó apenas el torso, lo justo para que el filo pasara rozando su ropa sin tocar carne, y en ese mismo instante su pie ya había girado medio paso, reposicionándolo en el único punto muerto del ataque
Otro corte vino desde el costado, luego otro desde arriba, luego una estocada directa al pecho, cada ataque naciendo más rápido, más feroz, pero también más abierto, más expuesto en el instante posterior, como si el cuerpo de Hok Nay pagara el precio de cada explosión de fuerza con una recuperación cada vez más lenta, dejando su centro ligeramente desalineado, su hombro más alto de lo necesario, su postura apenas quebrada por el propio impulso
Xu Mao no veía ataques, veía decisiones que llegaban tarde, no seguía la espada, seguía el instante en que el cuerpo de Hok Nay ya no podía corregir lo que acababa de hacer
Hok Nay era más fuerte, pero su fuerza se derramaba en exceso, sin condensarse, dejando grietas visibles en cada movimiento, como si el combate entero fuera una cadena de errores acumulándose uno sobre otro
Xu Mao giró la cabeza apenas para evitar un corte que pasó a un dedo de su mejilla, sintiendo el calor del fuego rozarle la piel sin alcanzarlo, mientras su cuerpo ya estaba donde Hok Nay todavía creía que él no podía estar
Otra apertura: un hombro demasiado extendido
Otra: un paso mal asentado tras el impacto
Otra: el centro de gravedad comprometido por su propio impulso
La multitud no veía eso, solo veían velocidad, pero Mao veía espacios vacíos dentro de la fuerza, huecos inevitables entre intención y ejecución
Y en medio de ese torrente de fuego y acero, su expresión no cambió en lo absoluto, tranquila, casi indiferente, como si el combate no fuera algo que estuviera ocurriendo, sino algo que ya había sido entendido hace varios intercambios
Entonces llegó el momento: Hok Nay lanzó un ataque distinto, más pesado, más comprometido, un corte que no dejaba retorno, y en ese único instante de exceso absoluto su cuerpo quedó completamente abierto
Xu Mao lo vio, no como un ataque, sino como un resultado inevitable, y decidió terminar el combate
Su puño derecho se tensó
Desde lo profundo de su abdomen, algo se encendió
¡FwShH!
El Dantian ardió
Una corriente de fuego recorrió sus meridianos, avanzando desde su núcleo hacia su brazo derecho, y bajo su piel, líneas incandescentes se dibujaron, brillando como venas de lava
El aire se distorsionó, el calor volviéndose visible
"Arte del Meridiano Solar…"
El fuego alcanzó su mano
"Brazo Derecho"
Xu Mao dio un paso al frente, y golpeó
El aire no solo se comprimió, se quebró: un sonido sordo, profundo, como si el espacio hubiera sido golpeado desde dentro, retumbó en el área de combate, mientras la presión explotaba en todas direcciones, levantando polvo y haciendo temblar el suelo bajo los pies de los espectadores más cercanos
¡¡¡BAAAAAAAAAAAANG!!!
El puño de Mao se hundió en el abdomen de Hok Nay
No fue un impacto limpio, fue una penetración de fuerza; el calor no se detuvo en la superficie, entró, se filtró, se desató dentro de su cuerpo
Los meridianos de Hok Nay se iluminaron de golpe, como si hubieran sido encendidos a la fuerza, pero en lugar de fluir, el qi colapsó, la energía ardiente recorriendo sus canales de manera caótica, desbordándose, desgarrando el control que tenía sobre su propio poder
Sus órganos temblaron, su respiración se cortó en seco, sus ojos se abrieron de par en par
Por un instante, perdió la conexión con su propio cuerpo
La sangre no salió como un simple chorro, fue expulsada, violenta, incontenible, como si algo dentro de él hubiera sido sacudido desde la raíz
Su espada se deslizó de su mano
Un chorro de sangre brotó de su boca, su cuerpo se dobló hacia adelante, completamente fuera de control
Cayó
El polvo se elevó suavemente a su alrededor
Silencio
40.000 personas, sin voz
El resultado estaba decidido, Hok Nay había perdido la pelea, ahora solo le esperaba la muerte
Pero Xu Mao no se movió, se quedó allí, mirando hacia abajo
Su respiración era irregular, sus manos temblaban
Nunca antes había matado a alguien
Algo en su pecho se contrajo, como si una parte de él se resistiera
"Acaba con él"
Ordenó Li Wang desde el trono
"……"
Xu Mao no respondió, dudó
Y en ese instante, Hok Nay abrió los ojos
"No… puedo perder…"
Sus pies se enderezaron
"Yo… soy el futuro de esta tribu…"
Su fuego se encendió una vez más, débil pero feroz
El suelo explotó bajo él, desapareció, apareció frente a Xu Mao
"¡!"
Xu Mao reaccionó por instinto, bloqueó, giró, y golpeó
¡¡CRRRKKKK!!
El impacto fue brutal, un sonido seco, pesado, resonó en el aire
La cabeza de Hok Nay giró de forma antinatural, su cuerpo se detuvo
Por un instante, todo quedó en silencio
Luego cayó, inerte
Un guerrero dejó caer su arma, otro retrocedió, alguien cayó de rodillas
El murmullo regresó, pero no era ruido, era miedo
El cuerpo de Hok Nay no volvió a moverse, su cuello estaba completamente dislocado
"……"
Xu Mao permaneció de pie frente a él, inmóvil, mirando hacia abajo
¡thoom! ¡thoom! ¡thoom!
Sentía su corazón latir con fuerza
Pero no era solo eso, algo dentro de él había cambiado, y no podía volver atrás
"¡Hmph!"
En el trono, Li Wang lo observó en silencio por un momento
“Tardaste demasiado”
Nadie se atrevió a responder, porque todos entendieron lo mismo
La Tribu del Ocaso Perdido había perdido: su pasado, su presente, su futuro
Y en ese silencio absoluto, Xu Mao había tomado su primera vida en el mundo del cultivo

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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 49
Estás leyendo el capítulo 49 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.