arrow_back

Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 45 online gratis en español

Tres meses pasaron de ese modo En el Abismo del Tiempo Devorado, el paso del tiempo no se medía en días, sino en cambios irreversibles. Durante ese período, la tribu de Yan Ku abandonó por completo su antiguo asentamiento y trasladó su base al territorio de los Silentes Bajo la protección conjunta de la Gran Tortuga Negra y el Gran León de Dos Cabezas, establecieron su nuevo dominio en el Santuario del Día Eterno, una región donde la luz persistía en un ciclo estable, como un raro oasis de orden dentro del caos del abismo Dos tribus se convirtieron en una sola \-La Tribu Abisal- Las estructuras de barro de Yan Ku ahora se mezclaban con las construcciones más antiguas de los Silentes. Tótems de ambas culturas se alzaban lado a lado, algunos tallados con símbolos de bestias guardianas, otros con marcas que parecían alterar levemente la percepción del tiempo al mirarlos demasiado. Guerreros de distintos orígenes entrenaban juntos en los patios abiertos, intercambiando técnicas, adaptando estilos, puliendo sus cuerpos bajo una disciplina común Tres mil mortales formaban su base Cuatrocientos cultivadores del Reino Mortal defendían sus fronteras, entre ellos estaban los sesenta guerreros de la Facción del Puño que habían roto hacia el Reino Mortal Nivel 1 en los últimos meses. Algunos de ellos ya estaban en el Nivel 2, frutos de sus por recursos y entrenamiento constante Más arriba, una docena de cultivadores del Reino Espiritual comenzaban a consolidarse como pilares de poder Y en la cima de todo, Yan Ku Reino Espiritual Nivel 5. Firme, estable, más fuerte que nunca Y, aun así… La verdadera autoridad no necesitaba ser proclamada . . . . Cuatro niños de apenas nueve años atravesaron la barrera de protección sin ser vistos por los adultos La energía de las bestias guardianas vibró levemente cuando cruzaron el límite de la barrera, pero no reaccionó. Eran parte de la tribu. Para la barrera… eran seguros Para el abismo… no "No deberíamos estar haciendo esto…" Susurró uno, mirando hacia atrás con inquietud "Las Oráculos siempre dicen que no salgamos…" "No seas cobarde" Respondió otro, con una sonrisa forzada "Siempre estamos encerrados, solo vamos a mirar un poco" Los otros dos asintieron, contagiados por la emoción Avanzaron entre la vegetación, apartando hojas gigantes que les bloqueaban el paso. El suelo estaba húmedo, blando, y el aire cargado con un olor denso a vida… y muerte Entonces, el bosque cambió Los sonidos desaparecieron No fue gradual Fue abrupto Los insectos dejaron de zumbar. El viento dejó de moverse. Incluso el crujido de sus propios pasos pareció apagarse, como si algo hubiera decidido que el ruido ya no era necesario “¿Escucharon eso…?” No hubo respuesta, porque en realidad no había nada claro que responder, solo un silencio extraño y espeso que no parecía vacío sino consciente, como si la selva entera estuviera escuchando de vuelta sin moverse Las ramas crujieron lentamente una vez, luego otra, demasiado cerca, y entre los troncos la sensación cambió: no era que algo se acercara… era que algo ya estaba allí, esperando a ser notado Y entonces… ¡¡ssshhht!! Una telaraña salió disparada como una lanza viva, precisa, sin prisa, clavándose directamente en el pecho del niño más valiente como si lo hubiera elegido desde el principio “¿Eh…?” No tuvo tiempo de entenderlo. Su cuerpo fue arrancado del suelo de inmediato y elevado hacia la oscuridad entre los árboles, no como un tirón violento sin dirección, sino como una extracción deliberada, como si el bosque lo estuviera reclamando con absoluta certeza “¡Ey!” Los otros corrieron instintivamente hacia adelante… error La escena frente a ellos no era caos, era orden Una red gigantesca colgaba entre los árboles, no suspendida… sino sostenida como si fuera parte del bosque mismo, gruesa, húmeda, pulsando levemente, y en su interior el niño no era devorado de inmediato: estaba siendo envuelto con capas exactas, ordenadas, como si algo estuviera construyendo un envoltorio perfecto alrededor de un objeto que aún no había terminado de dejar de moverse Arriba, una araña de dos metros descendía sin prisa No había hambre en su movimiento Había seguridad Certeza Como si ya hubiera visto este momento muchas veces antes Como si el resultado no fuera una posibilidad, sino un hecho en proceso Un sonido apareció detrás de ellos No un ruido Una presencia “…” Se giraron Tres arañas más estaban allí No saliendo de la oscuridad… sino revelándose desde ella, como si siempre hubieran estado exactamente en esos puntos y el bosque solo hubiera decidido permitir que las vieran ahora Los gritos rompieron el silencio demasiado tarde Dos fueron interceptados antes de poder dar el segundo paso, no perseguidos, sino cortados del movimiento, envueltos en seda en un instante que no tuvo lucha, solo final, sus cuerpos desapareciendo dentro de capullos que aún se contraían lentamente, como si algo dentro siguiera siendo acomodado El último… el que desde el principio había querido dar media vuelta antes de entrar en la selva, el que sintió desde el primer paso que aquel lugar no era para ellos… Lo entendió un segundo antes que los demás Y no miró atrás Porque mirar atrás ya no significaba sobrevivir Significaba aceptar que ya había sido elegido Y corrió Sus piernas temblaban violentamente mientras corría entre raíces expuestas y troncos torcidos, su respiración rota chocando contra su pecho como si cada inhalación fuera a romperlo por dentro; detrás de él, el bosque ya no era silencio, sino el constante golpeteo seco de patas enormes aplastando hojas, quebrando ramas y sacudiendo la tierra húmeda cada vez más cerca, cada vez más imposible de ignorar Las enredaderas le golpeaban el rostro al pasar, las hojas lo cortaban como pequeñas cuchillas, y el suelo irregular lo obligaba a saltar sin equilibrio entre charcos oscuros y raíces que parecían moverse bajo sus pies Entonces resbaló El barro lo traicionó de golpe Su cuerpo cayó entre hojas podridas y tierra húmeda, deslizándose unos metros mientras el mundo giraba a su alrededor en un caos de verdes y sombras Se giró con desesperación Y la vio La araña venía Directa A una velocidad brutal, embistiendo entre los árboles como un proyectil vivo que partía ramas a su paso y aplastaba la vegetación sin siquiera intentar esquivarla, con su cuerpo apuntado directamente hacia él como si el bosque entero hubiera decidido colapsar en un solo punto El impacto era inevitable “¡Ah!” El niño cerró los ojos por puro instinto El mundo… se detuvo ¡Slash! No escuchó una espada. No vio un movimiento. Fue como si el aire hubiera dado un pequeño tirón, como si alguien hubiera arrancado un fragmento del instante y el tiempo hubiera tropezado consigo mismo Entonces sintió calor Una gota espesa le rozó la mejilla Abrió los ojos con cautela No hubo un antes ni un después. Su mente buscó el momento en que la espada había caído… pero ese momento no existía La araña no estaba siendo cortada Ya estaba partida Su cuerpo permanecía suspendido un segundo en el aire, perfectamente dividido, como si el resultado hubiera existido antes del ataque y el mundo solo estuviera alcanzándolo tarde. La línea incandescente que la atravesaba no era una herida: era un límite impuesto al espacio, una separación que aún no terminaba de cerrarse, haciendo que el entorno vibrara con una extraña sensación de “error” en la realidad El silencio posterior no era normal Era un silencio que llegaba con retraso Frente a él… una figura Un joven de unos 16 años, cabello rubio largo cayendo como una cascada inmóvil por su espalda, con un cuerpo entrenado no para fuerza bruta sino para una eficiencia que parecía ignorar el desgaste del combate, y ropas negras que no se movían con el viento, como si el entorno dudara en afectarlo En su mano, una espada oscura La hoja no reflejaba la luz… la absorbía, como si el brillo del mundo se extinguiera al tocarla, y las llamas que la envolvían se apagaban lentamente, no como fuego extinguido, sino como si nunca hubieran tenido permiso para existir del todo El niño sintió algo extraño No era presión Era desfase Como si aquel hombre no hubiera llegado después del ataque… sino en el único punto donde el ataque ya había sido corregido antes de existir, y todo lo demás fuera una consecuencia retrasada Incluso el aire a su alrededor parecía quieto, como si el mundo dudara en moverse en su presencia “¿Estás herido?” Su voz fue tranquila, casi casual, desentonando por completo con la escena, como si acabara de llegar a un lugar donde nada había ocurrido todavía El niño no respondió de inmediato El aura que emanaba de aquel joven era imposible de encajar con lo que acababa de presenciar Reino Mortal Nivel 1 “…” El niño dudó, pero tomó su mano "E-estoy bien… pero mis amigos…" "No te preocupes" No hubo duda en su respuesta Detrás de él, la voz de su Maestro se escuchó "Bien hecho, Mao" Li Wang observó el cadáver partido en 2 de la araña y no le dio mayor importancia, sabía que para su actual discipulo, estas humildes bestias en las etapas tempranas del Reino Mortal no eran nada Se encontraba cargando a un niño inconsciente sobre su espalda. El cachorro de león descansaba sobre su hombro, observando la escena con calma Detrás de él, Yun avanzaba con otros dos niños, uno en cada hombro Xu Mao soltó la mano del pequeño y asintió levemente "....." La mirada de Li Wang pasó por la escena… y luego regresó a Mao Evaluando Confirmando Había crecido Se giró ligeramente, observando la selva por un instante más, como si midiera algo invisible Luego… Suspiró Su mirada se desplazó hacia Yun "......" Una leve mueca apareció en su rostro Miró de nuevo Mao Yun Ambos eran altos Ambos claramente más altos que él Li Wang cerró los ojos un segundo "Maldita sea..." Maldijo en su corazón, un poco molesto Ahora, él era el más bajo del grupo...
Sellando el Tiempo (Novela)

Continúa leyendo

Sellando el Tiempo (Novela)

Capítulo 46

Siguiente Capítulo ›

Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 45

Estás leyendo el capítulo 45 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 24 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.