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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 35 online gratis en español

En lo profundo de la selva, donde la luz apenas lograba filtrarse entre las interminables capas de hojas y ramas, la Tribu de los Silentes permanecía en calma. O, al menos, en apariencia. El líder de la tribu se encontraba de pie sobre una plataforma de piedra oscura, elevada por encima del resto de la aldea. Su figura era imponente, envuelta en una pesada túnica que permanecía inmóvil pese al viento. El aire que lo rodeaba era distinto, más denso. Cada respiración dentro de varios metros se volvía ligeramente más pesada, como si una presión invisible se hubiera asentado sobre el lugar. Era un cultivador del Reino Espiritual Nivel 4 Frente a él, el espacio se distorsionó levemente. No fue un movimiento visible, sino una alteración en la percepción, como si el mundo hubiera parpadeado durante un instante. Cinco sombras emergieron sin emitir sonido alguno. No caminaron ni descendieron; simplemente aparecieron, como si hubieran sido deslizadas desde otro plano mediante un juego de pies imposible de seguir. Al unísono, las cinco se arrodillaron “No encontramos al forastero” La voz fue baja, pero incluso ese leve sonido parecía hundirse bajo la presión espiritual que emanaba del líder. Este permaneció en silencio durante unos segundos, con la mirada fija en la distancia, fría e inmóvil, como si aquella respuesta hubiera sido contemplada mucho antes de ser pronunciada “Sigan buscando. Ese mocoso mató a varios de nuestros hombres. No pudo haber desaparecido sin dejar rastro en la selva. Y si lo hizo... entonces es más peligroso de lo que pensábamos” Las sombras inclinaron aún más la cabeza. No respondieron; no era necesario. Sus figuras comenzaron a desvanecerse, no hacia atrás ni hacia los lados, sino hacia adentro, como si el propio espacio las estuviera absorbiendo. Un instante después, ya no quedaba rastro de ellas El líder giró lentamente la cabeza hacia el centro espiritual de la tribu. Allí se alzaba un antiguo altar cubierto de marcas talladas por incontables generaciones. Sobre él reposaba la verdadera razón por la que la Tribu de los Silentes había sobrevivido durante siglos Su bestia guardiana era una tortuga gigantesca No poseía la ferocidad de las criaturas que protegían a otras tribus. No rugía, no cazaba ni defendía el territorio con colmillos o garras. Permanecía inmóvil sobre el altar, como una montaña nacida de la roca. Su caparazón estaba cubierto por patrones irregulares que parecían cambiar lentamente cuando alguien los observaba durante demasiado tiempo, como si no pertenecieran del todo al presente. Sus ojos permanecían cerrados, pero no dormía Soñaba Y, mientras soñaba, contemplaba las líneas del tiempo. Veía fragmentos del pasado, ecos del presente y, en ocasiones, reflejos incompletos de un futuro que aún no había sucedido. Gracias a ese don, la Tribu de los Silentes había evitado incontables calamidades que habrían destruido a cualquier otra El líder nunca había confiado ciegamente en aquellas visiones. Las respetaba porque funcionaban. Las profecías podían evitar la muerte, pero jamás concedían dominio. Su mirada se endureció al contemplar el inmenso abismo. Tribus aisladas, bestias gobernando territorios, zonas prohibidas, desorden, debilidad... Si alguien lograba imponer un único orden, si conseguía unir todas aquellas fuerzas bajo una sola voluntad, entonces ya no habría necesidad de prever el futuro Lo dictaría Un leve temblor recorrió el altar y el aire cambió de inmediato. La tortuga abrió lentamente los ojos. Durante un breve instante, el mundo entero pareció ralentizarse Desde la base del altar avanzó la Oráculo. Su figura contrastaba con la austeridad del entorno. Su silueta era marcada, de curvas generosas que no pasaban desapercibidas incluso bajo las telas que vestía. Caminaba con una cadencia firme y serena que, sin proponérselo, resultaba hipnótica. Más de un miembro de la tribu bajó la mirada a su paso; otros, incapaces de contenerse, la siguieron con evidente deseo. Había en ella una presencia extraña, espiritual y profundamente terrenal al mismo tiempo Sin mostrar el menor temor, la Oráculo apoyó su cuerpo contra el enorme caparazón y lo abrazó. La tortuga respondió con un gruñido tan profundo que no llegó a escucharse; se sintió vibrar en los huesos de todos los presentes. El tiempo pareció detenerse. Cuando finalmente se apartó, varios segundos después, sus ojos ya no eran los mismos. Había algo nuevo en ellos, una profundidad que no le pertenecía por completo Descendió del altar y caminó hacia el líder de la tribu. A cada paso, los murmullos fueron apagándose hasta que toda la aldea quedó sumida en un silencio absoluto “Una sombra que devora la blancura... ha sido quebrada” Dijo finalmente. Su voz ya no era del todo humana “Y por manos que no pertenecen a este suelo” Hizo una breve pausa antes de continuar “Cuando la sangre del pasado deje de estallar... y el ciclo incompleto encuentre su forma... la tribu verá la luz de mejores días” El silencio se extendió por toda la aldea Durante unos instantes, nadie reaccionó, como si aquellas palabras hubieran tardado en encontrar un significado dentro de cada uno de los presentes. Entonces, la tribu estalló en celebración. Gritos, alabanzas y puños golpeando el suelo resonaron por todas partes, pero el líder permaneció completamente inmóvil. Sus ojos seguían fijos en la Oráculo Ahora lo entendía La Oráculo levantó lentamente su bastón y trazó una línea serpenteante sobre la piedra ".……" El líder contempló el dibujo en silencio La antigua serpiente blanca Una bestia que había existido incluso antes del nacimiento de su linaje. Una criatura que, generaciones atrás, había devorado a su bisabuelo sin dejar siquiera un rastro Su expresión se endureció ¿Era ese su destino? ¿Matarla? "La visión... aún no está completa" Susurró la Oráculo Avanzó despacio hasta quedar frente a él. Nadie más podía escucharla. Sus labios rozaron apenas el oído del líder mientras pronunciaba unas pocas palabras No fueron muchas Pero bastaron Los ojos del líder se abrieron con sorpresa. Por primera vez, no fue la duda lo que apareció en su mirada Fue la ambición . . . . Muy lejos de allí, en una región donde la luz parecía debilitada por el mundo mismo, tres figuras avanzaban lentamente a través de una selva sumergida en oscuridad perpetua \-Santuario de la Noche Eterna El cielo nocturno permanecía inmóvil sobre ellos, sin rastros de amanecer ni cambios visibles en el paso del tiempo. La noche simplemente existía, eterna y silenciosa, como si aquella región hubiera sido olvidada por el ciclo natural del mundo hacía incontables años Árboles negros de tamaños descomunales se alzaban por todas partes como pilares deformes, extendiendo ramas retorcidas que cubrían completamente el cielo. La escasa luz grisácea que descendía desde las alturas apenas lograba atravesar la vegetación, proyectando sombras distorsionadas sobre el suelo húmedo cubierto de raíces gruesas, charcos oscuros y hojas en descomposición. Una neblina fría recorría lentamente la selva, arrastrándose entre los troncos como un organismo vivo El aire era pesado y sofocante. Cada respiración producía la incómoda sensación de estar inhalando algo antiguo, húmedo y estancado durante incontables años. Y aun así, aquello no era lo más perturbador. Lo verdaderamente incómodo era el silencio absoluto que dominaba la región. No existían rugidos de bestias, ni insectos nocturnos, ni siquiera el sonido natural de criaturas moviéndose entre la vegetación. Era como si toda forma de vida hubiera aprendido instintivamente a permanecer en silencio dentro de aquella oscuridad interminable Li Wang caminaba al frente. Fluctuaciones oscuras de qi recorrían lentamente la superficie de su cuerpo como humo venenoso, extendiéndose apenas algunos centímetros antes de desaparecer nuevamente dentro de la neblina. A su alrededor, la propia selva reaccionaba. Las hojas dejaban de moverse cuando él pasaba cerca, las raíces húmedas parecían contraerse ligeramente, e incluso la neblina se apartaba lentamente de su trayectoria, como si evitara tocar aquella energía peligrosa Yun avanzaba algunos pasos detrás de él, sosteniendo firmemente un arco de batalla oscuro. Sus ojos recorrían constantemente la selva circundante mientras mantenía una respiración lenta y perfectamente controlada. Las flechas sobre su espalda estaban impregnadas con el qi venenoso de Li Wang; finos rastros oscuros se arrastraban lentamente sobre las puntas metálicas como pequeñas corrientes líquidas vivas, visibles apenas durante un instante antes de desaparecer nuevamente bajo la oscuridad Detrás de ambos avanzaba Xu Mao. Una enorme silueta descansaba sobre sus hombros, envuelta parcialmente por telas oscuras y gruesas cuerdas desgastadas que se tensaban suavemente con cada uno de sus pasos. Aun así, su caminar no mostraba la menor dificultad. Sus pisadas eran firmes y constantes, aplastando ramas húmedas y hojas podridas bajo sus botas mientras atravesaban aquella selva interminable sin pronunciar una sola palabra El viaje apenas había durado un día, pero mientras más se adentraban en aquella región, más distante parecía el mundo exterior. Como si hubieran cruzado inadvertidamente hacia un lugar abandonado por el tiempo mismo Entonces, Li Wang se detuvo abruptamente Yun levantó inmediatamente la mirada. Xu Mao hizo lo mismo Frente a ellos, la selva desaparecía de golpe La tierra se abría violentamente en una gigantesca grieta que atravesaba la oscuridad como una cicatriz imposible de cerrar, extendiéndose a través de kilómetros hasta perderse más allá de lo visible bajo aquella noche eterna Mao frunció levemente el ceño al parecer frente a la grieta "El flujo del tiempo… ya no está distorsiónado, es como cuando estábamos en la tribu…" “………” Yun guardó silencio Li Wang no se sorprendió "Por supuesto" Respondió con calma Sus ojos permanecían fijos en la grieta "Estamos dentro del área de influencia de la serpiente blanca" El silencio se asentó por un instante Yun se acercó lentamente al borde de la grieta mientras el viento húmedo que ascendía desde las profundidades agitaba suavemente su ropa. El aire estaba cargado con un olor desagradable a tierra podrida, sangre seca y humedad estancada, una mezcla enfermiza que hacía difícil respirar con normalidad y provocaba una sensación incómoda en la garganta Cuando bajó la mirada, sus pupilas se contrajeron ligeramente El fondo de la grieta no estaba cubierto de roca ni de agua. Era un océano viviente formado por incontables serpientes blancas que se retorcían unas sobre otras en un movimiento constante y grotesco. Miles de cuerpos pálidos se deslizaban entre sí formando capas imposibles de distinguir individualmente, mientras el suelo entero parecía hervir lentamente bajo aquella masa interminable de carne reptante El sonido era todavía peor Un siseo bajo y continuo ascendía desde las profundidades como un murmullo colectivo imposible de comprender. No parecía provenir de criaturas normales, sino de algo antiguo y enfermo oculto bajo la oscuridad. Decenas de miles de pequeñas lenguas vibraban constantemente, produciendo un ruido agudo que se mezclaba con el roce húmedo de las escamas y hacía que la piel se erizara involuntariamente Entonces, de manera repentina, el movimiento comenzó a cambiar Las serpientes dejaron de agitarse caóticamente y empezaron a detenerse una tras otra. Primero unas pocas. Luego cientos. Luego miles. Decenas de cabezas blancas se elevaron lentamente desde aquella masa viviente hasta apuntar directamente hacia la parte superior de la grieta Hacia ellos Y fue en ese momento cuando la escena se volvió verdaderamente aterradora, porque el movimiento dejó de parecer el de incontables criaturas independientes. Ahora se sentía coordinado. Preciso. Como si una sola voluntad invisible estuviera observándolos silenciosamente a través de cientos de miles de ojos blancos ocultos bajo la oscuridad En medio de aquella masa monstruosa existía, sin embargo, una zona completamente vacía. Un círculo perfecto que ninguna serpiente se atrevía siquiera a tocar. Allí, sobre un antiguo altar de piedra negra cubierto de grietas y marcas desconocidas, descansaba una pequeña figura Un cachorro de león Su cuerpo temblaba ligeramente bajo el aire helado que ascendía desde las profundidades, pero no lloraba ni intentaba escapar. Permanecía inmóvil, con los ojos abiertos, observando silenciosamente la oscuridad que lo rodeaba como si estuviera esperando algo O a alguien Junto a él reposaba una fruta extraña Era un pequeño durian cubierto de espinas iridiscentes que reflejaban lentamente siete colores distintos bajo la escasa luz que descendía desde arriba. Los tonos cambiaban constantemente sobre su superficie, pulsando suavemente como si aquella fruta respirara junto con el mundo. Desde su interior emanaba una densa aura espiritual extremadamente pura y refinada, y cada pulsación de qi hacía ondular el aire alrededor del altar mientras suaves destellos multicolores se extendían lentamente por la grieta Aquello era un tesoro raro Una fruta espiritual de altísima calidad capaz de provocar masacres entre cultivadores Y aun así, permanecía allí, intacta, abandonada junto al cachorro tembloroso en medio de aquel océano de serpientes Como si ambas cosas hubieran sido colocadas deliberadamente en ese lugar El viento volvió a ascender desde las profundidades, pero esta vez el aire se sintió distinto Li Wang dio un paso al frente "Llegamos" Las serpientes comenzaron a trepar unas sobre otras, elevándose en columnas inestables, como si intentaran alcanzar la superficie "Yun, sígueme" Su voz fue firme Luego, sin girarse del todo: "Mao... actúa cuando te lo indique" No hubo respuesta. No era necesaria El estruendo aumentó. El mar blanco comenzó a agitarse y el aire entero tembló, como si una presencia colosal hubiera despertado bajo la tierra. Li Wang dio un paso más... Y se lanzó al vacío Yun lo siguió sin vacilar. Ambos descendieron hacia la oscuridad, atravesando el aire cargado de energía mientras las serpientes se alzaban hacia ellos, abriendo sus enormes fauces en un silencio antinatural La guarida de la Serpiente del Tiempo Corrupto había despertado. Y esta vez, no era el depredador quien estaba cazando Era el propio tiempo... cerrándose sobre sus presas
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 35

Estás leyendo el capítulo 35 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 20 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.