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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 33 online gratis en español

En el corazón de la tribu, lejos del bullicio exterior, una pesada quietud dominaba el interior de la sala principal. Las paredes, construidas con madera oscura y reforzadas con huesos de bestias antiguas, parecían contener no solo el espacio, sino también el peso de una crisis inminente El jefe de la tribu permanecía de pie, aunque apenas. Su cuerpo alto, antaño imponente, ahora se sostenía con esfuerzo sobre una mesa de piedra desgastada por los años. Su respiración era irregular, y cada exhalación arrastraba consigo un sonido húmedo y profundo “Kh… kh..” Un ataque de tos lo sacudió violentamente Sangre negra brotó de sus labios, espesa, oscura, como si estuviera corrompida desde su origen. Las gotas impactaron contra la piedra con un sonido denso, dejando marcas que no parecían naturales Frente a él se encontraba la Oráculo Un vínculo entre la tribu… y su bestia guardiana. Era una mujer de unos 30 años, de largos cabellos rubios que descendían como seda dorada sobre sus hombros y espalda, de rostro hermoso y expresión serena, pero lo que más destacaba no era solo su belleza, sino la forma en que su cuerpo se imponía con naturalidad en el espacio. Sus ropas, ligeras y ajustadas en los puntos correctos, delineaban con claridad su figura madura, y su busto generoso se elevaba con cada respiración, marcado incluso bajo las telas, otorgándole una presencia tan cautivadora como dominante Sin embargo… lo más hipnótico eran sus ojos Un extraño color púrpura brillaba en sus pupilas, profundo y antinatural, como si contuvieran una energía imposible de comprender. Aquella tonalidad violácea no arruinaba su belleza; la volvía todavía más irreal, más peligrosa, casi divina. Bastaba una sola mirada para sentir que esos ojos podían atravesar la carne, leer pensamientos… e incluso observar algo mucho más profundo que el alma misma “El veneno se ha extendido” Dijo con calma, su voz firme y baja “Ya ha alcanzado tus meridianos centrales” “¡Coffgh!” El jefe escupió otro rastro de sangre antes de responder “Lo sé…” Su mirada se endureció ligeramente, forzando claridad en medio del desgaste “Hace dos meses… cuando nació el cachorro…” Sus dedos se tensaron sobre la piedra “La barrera se debilitó” “.....” La oráculo no respondió de inmediato, pero su mirada descendió levemente, como si recordara el momento con una precisión absoluta Fue entonces cuando ocurrió Una serpiente blanca, una bestia del Reino Espiritual en etapa intermedia, aprovechó esa grieta momentánea. No irrumpió con caos, ni con furia descontrolada Atacó con propósito El jefe había salido a enfrentarla Y había sido completamente superado “No era su rival…” Murmuró con amargura contenida “Ni siquiera pude forzarla a retirarse” El recuerdo aún ardía en su mente. La velocidad de la serpiente, la densidad de su veneno, la frialdad con la que lo observó antes de lanzarlo lejos… todo había dejado una marca más profunda que la herida física “Si hubiera querido destruir la tribu… lo habría hecho” El silencio que siguió fue pesado “El cachorro desapareció” Añadió la oráculo “Y la serpiente se retiró antes de que la barrera terminara de cerrarse” El jefe cerró los ojos por un instante No hacía falta decir más ”¡Coagghh!” Otro ataque de tos lo dobló hacia adelante. Más sangre negra cayó, manchando la piedra, extendiéndose lentamente como si tuviera voluntad propia Su tiempo… se estaba agotando “Si mueres….” Continuó el oráculo, sin suavizar sus palabras “La Tribu de los Erosionados no esperará” El jefe no respondió Pero su mandíbula se tensó No temía morir Temía dejar a su gente sin protección Entonces, un grito atravesó la calma como una cuchilla “¡Intrusos!” “¡Hay intrusos dentro de la tribu!” El ambiente se rompió de inmediato. El sonido de pasos, alarmas y voces tensas comenzó a extenderse por todo el asentamiento El jefe levantó la cabeza La oráculo giró apenas el rostro “Vamos” Dijo él Y ambos salieron . . . . En el exterior, el caos contrastaba de forma brutal con la calma de dos figuras que avanzaban sin prisa Li Wang caminaba con pasos tranquilos, su mirada recorriendo cada detalle del entorno como si nada de aquello representara una amenaza real. A su lado, Mao lo seguía de cerca, observando todo con atención A su alrededor, los miembros de la tribu se apartaban, algunos retrocediendo con miedo, otros corriendo sin siquiera mirar atrás “Maestro…” Li Wang no lo miró “¿El tiempo?” Xu Mao asintió “Sí… como si el tiempo ya no me afectara” Li Wang desvió la mirada hacia unos niños que observaban desde la distancia, ocultos detrás de estructuras de madera “Es normal” Respondió con calma “Si no fuera así, esta gente no podría sobrevivir aquí” Xu Mao frunció el ceño “¿Por qué?” “Porque están ligados a una bestia guardiana” Explicó Li Wang “Las bestias divinas, o sus descendientes, no son afectadas por las distorsiones del abismo” Su mirada recorrió la tribu “Los humanos han aprendido a vivir bajo su protección” Antes de que Mao pudiera responder, el sonido de pasos los rodeó Guerreros Decenas de ellos Se posicionaron en círculo, armas en mano, sus auras firmes, muchos en el Gran Círculo del Reino Mortal “....” Li Wang los observó sin alterar su expresión Calculó Si era necesario… podría incapacitar a unos cuantos “¡Alto!” La voz detuvo todo El jefe de la tribu apareció, avanzando con dificultad, pero imponiendo presencia. Su aura, aunque inestable, seguía siendo la de un cultivador del Reino Espiritual Nivel 5 “¿Quiénes son uste-?” No terminó Su cuerpo falló Una rodilla impactó contra el suelo “¡Jefe!” La preocupación estalló entre los suyos Pero Li Wang ya no lo miraba Su atención… estaba en otro lugar “Parece que tú no serás al que enfrente hoy” La tierra tembló Una enorme pata emergió desde el santuario central, aplastando el suelo con una fuerza abrumadora. Luego, el resto de la criatura se reveló Un león colosal Dos cabezas. Dos colas. Pelaje púrpura que parecía absorber la luz misma. Su cuerpo, de más de cinco metros, estaba compuesto de músculo puro, y su aura fluctuaba de manera inestable entre el Reino Mortal y el Reino Espiritual La bestia avanzó Se detuvo frente a Li Wang Lo observó Y rugió “¡¡ROAAAAAAAARGHH!!” El sonido sacudió el aire, obligando a varios guerreros a retroceder Pero Li Wang no se movió ni un centímetro ¡¡CRRRRRRRRSHH!! La pata de la bestia descendió El impacto levantó una nube de polvo La tierra se agrietó bajo la presión Durante un instante… no se vio nada El polvo terminó de asentarse La imagen que quedó… fue suficiente Li Wang permanecía de pie, inmóvil, con un solo brazo elevado, sosteniendo la pata de la bestia guardiana como si el peso de aquella criatura colosal no significara nada. Las grietas bajo sus pies se extendían lentamente, marcando la presión que estaba soportando… pero su cuerpo no mostraba el más mínimo signo de ceder Durante un instante, nadie respiró Los guerreros de la tribu, que momentos antes habían rodeado a los intrusos con determinación, comenzaron a tensar sus manos alrededor de sus armas. No por preparación… sino por inseguridad. Algunos intercambiaron miradas fugaces, como si buscaran confirmación en otros de que lo que estaban viendo era real. No la encontraron Uno de ellos, ubicado en el flanco izquierdo, dio un paso atrás sin darse cuenta Luego otro El sonido fue leve, casi imperceptible… pero en ese silencio absoluto, resultó ensordecedor “¿Ese niño… lo detuvo…?” La voz fue apenas un susurro, pero varios lo escucharon Nadie respondió Porque nadie tenía una respuesta En lo alto, las dos cabezas del león guardián se tensaron al mismo tiempo. Sus ojos, cargados de instinto y antigüedad, ya no observaban con simple agresión… sino con algo más profundo Reconocimiento Peligro La presión en el aire cambió No era la del león Era la de Li Wang A su alrededor, algunos guerreros comenzaron a bajar ligeramente sus armas, no por orden… sino por instinto. Sus cuerpos reaccionaban antes que sus mentes, reconociendo algo que no podían medir ni comprender Incluso aquellos en el Gran Círculo del Reino Mortal sentían cómo su confianza se desmoronaba en silencio Porque aquello… no era una diferencia de nivel Era otra cosa Li Wang entrecerró levemente los ojos Podía sentirlo con claridad El flujo interno de la bestia estaba alterado, inestable, como si su base hubiese sido dañada desde la raíz. El veneno circulaba por su cuerpo, interfiriendo con su cultivo, arrastrándola hacia un estado intermedio, atrapada entre el Reino Mortal y el Reino Espiritual Y aun así, su fuerza era abrumadora “Interesante…” Murmuró para sí mismo, con la mirada afilándose apenas “Incluso en este estado, eres diez veces más fuerte que el Oso Nocturno de los 12 Ojos” El león rugió, pero esta vez el sonido no llevaba la misma certeza El polvo terminó de disiparse por completo, y en medio de esa quietud, Li Wang empujó. Su brazo se tensó apenas: un movimiento simple, controlado. La pata del león se elevó, como si la fuerza que la sostenía desde arriba hubiera dejado de existir El impacto no fue explosivo. No hubo estruendo. Pero el efecto fue absoluto Las dos cabezas del león se tensaron y, por primera vez, no avanzó. El silencio que siguió ya no fue de tensión. Fue de miedo "..........." El jefe, aún arrodillado, sintió cómo un escalofrío recorría su espalda. El joven frente a él no parecía tener más de 16 años, pero la escena que acababa de presenciar no dejaba espacio para dudas A unos pasos detrás, la Oráculo permanecía inmóvil. Sus ojos no estaban en Li Wang; estaban en la bestia. Su respiración se volvió más lenta, más profunda, como si intentara escuchar algo que los demás no podían percibir Y entonces lo sintió: el vínculo, la conexión con la bestia guardiana, vibró en su interior. Y lo que encontró no fue furia. No fue orgullo. Fue miedo. Un miedo instintivo, primitivo, dirigido no hacia un enemigo invisible ni hacia una amenaza desconocida, sino hacia ese joven Sus pupilas se contrajeron levemente “Imposible…” Susurró, casi sin voz Su cultivo, en el Reino Espiritual Nivel 1, le permitía percibir aquello con claridad suficiente como para comprender una cosa: la bestia no dudaba. No estaba confundida. Había reconocido algo en Li Wang, y lo temía La Oráculo bajó lentamente la mirada. Por primera vez desde que había salido de la sala, su expresión perdió la calma. Y en ese instante comprendió algo que heló su sangre más que cualquier enemigo externo: si la bestia guardiana sentía miedo, entonces ellos no estaban frente a un intruso. Estaban frente a algo que no podían medir En ese momento, Li Wang alzó ambas manos con calma “Mi gente y yo no estamos aquí para buscar problemas” Dijo, con voz estable, incuestionable “Solo somos forasteros… buscando asilo"
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 33

Estás leyendo el capítulo 33 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 19 de marzo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.