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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

El niño agitó la mano con naturalidad ante el agradecimiento de Li Wang, como si lo que acababa de hacer no tuviera mayor importancia. No podía simplemente dejarlo tirado y moribundo en las afueras; su hermano mayor se enfadaría si se enteraba de algo así, y eso era, honestamente, lo último que quería “¿Puedes levantarte? Mamá ya preparó la comida” Li Wang bajó ligeramente la cabeza y comenzó a inhalar el aire alrededor de la cabaña en cuanto escuchó aquellas palabras. Era cierto: podía distinguir al menos nueve hierbas autóctonas flotando en el entorno, ninguna con rastro de toxicidad, y un lugar limpio era, curiosamente, un buen comienzo Se incorporó desde la piel de animal extendida en el suelo y dejó atrás el calor del fuego con calma, acercándose al niño rubio. Sin decir nada, le agitó el cabello con una indiferencia casi mecánica "Aggh..." El niño se molestó al ser desarreglado tan de repente. Podía recordar que su padre le hacía lo mismo todo el tiempo “¿Cómo te llamas?” Preguntó Li Wang, alejando la mano con una sonrisa. Podía sentir que no había ni una onza de Qi espiritual en el cuerpo del mocoso “Xu Mao” Respondió el niño, arreglándose el cabello dorado "¿Xu?" La mirada de Li Wang bajó hasta los lunares de Mao, y se preguntó si el apellido "Xia" de su discípula se había desvanecido de este mundo, o si aquello era solo una coincidencia; la sospecha se le quedó clavada bajo las costillas, negándose a diluirse tan fácil como sus otros pensamientos Guardó silencio, porque no era momento de perseguir fantasmas con un cuerpo tan débil como el que tenía ahora. Por ahora, solo debía ascender rápido en poder, y luego, y solo luego, vería cómo tratar con todos esos perros traicioneros . . . . "Wang" La madre de Xu Mao, una mujer alta de cabello negro, dejó un cuenco humeante frente al hambriento Li Wang, que ya había olvidado lo que era sentir hambre hacía mucho tiempo “Gracias, señorita Lung” Agradeció con sinceridad, pensando que si no fuera por estos dos mortales en las cercanías de su resurrección, estaría en serios problemas; solo podía culpar a su debilidad actual Lung le sonrió con amabilidad, y al instante siguiente dejó escapar un leve gruñido de dolor, frotándose el vientre por varios segundos "¡Mamá!" Xu Mao corrió a su costado y la ayudó a sentarse, pues los dolores de su madre no habían hecho más que aumentar en los últimos meses “Está bien, solo fue un momento” Lung tomó el hombro del pequeño y le indicó que volviera a sentarse; no quería preocuparlo más de lo necesario Li Wang comenzó a comer el arroz con verduras mientras observaba la escena en silencio, y con solo ver el rostro pálido de Lung, cualquiera podría notar que aquel no era un embarazo normal Su paladar separó los elementos de la comida a la velocidad del rayo: cuatro tipos de verduras, tres tipos de granos, y algo más “Señorita Lung” Bajó la cuchara “Este picante… ¿usaste semillas Jī y Ròu?” La mujer detuvo su propia cuchara a medio camino “¿Pudo diferenciarlos tan rápido? Es cierto, hemos comido semilla Jī los últimos diez años, pero solo recientemente el picante Ròu comenzó a crecer también en este clima helado, así que lo agregué a la dieta” “Ya veo” Li Wang no pudo evitar sacudir la cabeza levemente, pensando que esta familia, en verdad, tenía mala suerte No dijo nada más por un momento. Removió el arroz con la cuchara, dejando que el silencio se estirara antes de continuar, como quien decide cuánto de la verdad merece ser dicha de una sola vez “Debería sacar la semilla Ròu de su huerto” Dijo al fin “Y no volver a probarla jamás” "¿Qué?" Xu Mao parpadeó, confundido, preguntándose si un joven que a simple vista apenas superaba los dieciséis años estaba intentando cambiar la comida de quienes lo habían ayudado Lung levantó una mano, deteniendo de inmediato las palabras que estaban por salir de la boca de su hijo "¿Por qué dice eso, joven Wang?\* Su tono fue sereno, pero sus ojos lo observaban con una atención distinta, porque ella no era como su hijo, limitado a este bosque desolado; en su juventud había viajado por ciudades cercanas, había conocido eruditos y alquimistas, figuras de saber profundo, y aun así, la sensación que le daba el joven frente a ella era distinta a todas esas, una certeza silenciosa, como si sus palabras no nacieran de la teoría, sino de algo que ya había sido visto con sus propios ojos “El picante Jī, por sí solo, no es venenoso” Explicó Li Wang, guiñándole el ojo a Mao para tranquilizarlo “Al contrario, brinda al cuerpo una pequeña vitalidad si la cosecha se realiza de forma correcta. Pero cuando la semilla Jī se combina con la semilla Ròu, es como si dos piezas de un rompecabezas encajaran a la perfección, multiplicando varias veces sus efectos. En grandes cantidades y con la proporción adecuada, hasta se puede destilar de ellas una Píldora del Infierno Yang de bajo grado, un veneno de calor puro” Lung y Mao se quedaron en silencio, preguntándose quién demonios era el joven frente a ellos . . . . Aquella noche, mientras la ventisca golpeaba las paredes con un ritmo casi hipnótico, Li Wang permaneció despierto frente al fuego mucho después de que madre e hijo se retiraran a descansar. No por cansancio, ya que hacía siglos que su cuerpo no necesitaba dormir para pensar con claridad, sino porque el crujir de las brasas le daba la excusa perfecta para no moverse, para dejar que los pensamientos se asentaran solos, como sedimento en agua quieta Al día siguiente, el sol apenas comenzaba a asomar por el horizonte cuando levantó un hacha de acero ¡Crash! El tronco frente a él se partió en dos, limpio como si fuera tofu "Maestro" Xu Mao se acercó con un paño limpio tan pronto como Li Wang se detuvo, observando la pila de madera cortada con ojos brillantes; sus modos eran muy distintos a los de ayer, y ahora, en cambio, estaban cargados de un respeto que no necesitaba palabras “Ya te dije que no me llamaras así, mocoso” Li Wang tomó el paño y se limpió la frente. Había cortado varios árboles de los alrededores y los había partido en tocones pequeños; debía hacer algo para devolver tanta amabilidad "Déjeme, por favor" Xu Mao observó las reservas de madera que ahora tenían y no pudo hacer más que alegrarse, pues ya no tendría que reservarse tanto con el fuego “Si no fuera por su ayuda, tal vez mamá hubiera perdido el embarazo, o peor…” Solo pensarlo lo hizo sacudir la cabeza "No es nada" Li Wang también se preocupaba por eso, aunque no lo dijera, porque podía sentir que la vida en el vientre de la mujer pendía de un hilo, tras haberse expuesto tanto tiempo a los elementos primarios de la Píldora del Infierno Yang; no muchos niños durarían lo suficiente como para conocer el mundo “Debería fabricarle una medicina Yin antes de despedirme” Murmuró, más para sí que para el niño “Pero primero...” Su mirada se desvió hacia Mao "Mocoso. ¿Quieres acompañarme al bosque?" "¿Huh?" Xu Mao ladeó la cabeza, sorprendido, mientras afuera el viento aullaba como si quisiera arrancar la cabaña entera de raíz "¿Se le perdió algo, Maestro?" Preguntó, con cierta cautela Li Wang no respondió de inmediato. Empujó la puerta, y una ráfaga helada irrumpió en el interior, arrastrando copos de nieve que se deshicieron al tocar el suelo cálido, mientras afuera el Bosque Báixuě rugía bajo la tormenta, los árboles se inclinaban bajo la presión del viento y la visibilidad se reducía a casi nada "Se podría decir que sí" Su voz era calma, indiferente, pero su mirada permanecía profunda y calculadora mientras repasaba en silencio aquella cueva, aquel río, y los restos de la estatua donde reposaba la Profusión del Útero Maldito, todo aún enterrado bajo nieve, tiempo y olvido, y todo eso le pertenecía. Sin ese núcleo no había camino, no había cultivo, no había futuro Dio un paso al exterior. La nieve crujió bajo sus pies desnudos; el frío intentó clavarse en su carne, y no obtuvo respuesta "Vamos" No miró atrás. Simplemente avanzó hacia la ventisca, como si aquel infierno blanco no fuera nada para él . . . . Avanzaron por el bosque con gruesos abrigos sobre los hombros, dejando tras de sí una larga estela de pasos hundidos en la nieve “Maestro... ¿por qué estaba desnudo en este bosque tan frío? ¿Acaso lo asaltaron?” Las preguntas de Mao no se detenían, repitiéndose una y otra vez mientras el viento blanco golpeaba los troncos inclinados a su alrededor “No me asaltaron. Solo desperté aquí” Respondió Li Wang con sequedad, sin detener su marcha, pensando que en el fondo ya empezaba a arrepentirse de haberlo traído, porque en esta etapa de su vida no estaba para cuidar niños Y sin embargo, la curiosidad insistente de Mao no le resultaba del todo molesta; le recordaba, de forma inquietante, a Xia Yuen cuando era pequeña, y eso solo volvía sus pensamientos más incómodos de lo necesario Giró la mirada apenas un instante hacia Xu Mao, observando de reojo los pequeños lunares bajo sus ojos antes de apartar la vista, pensando que malditos lunares, realmente eran un problema Xu Mao aceleró el paso hasta ponerse a la derecha de Li Wang. Para ese punto del viaje, tanto su nariz como sus orejas ya estaban enrojecidas por el frío \*¿Le queda bien la ropa de mi hermano mayor?" " Sí, es cómoda" Li Wang alzó la mano y la deslizó bajo la capucha de Xu Mao, revolviéndole el cabello con un gesto despreocupado, casi automático Ya conocía su historia: el padre y el hermano mayor del niño solían marcharse con frecuencia, dos o tres semanas como mucho, hacia asentamientos cercanos, en busca de provisiones y herramientas, cualquier cosa que les permitiera sobrevivir un invierno más en aquel infierno blanco. Siempre volvían, siempre, pero esta vez no Dos meses habían pasado sin rastro, sin señales, sin una sola noticia, y en un lugar como este, el silencio no significaba ausencia, significaba respuesta Xu Mao no lo decía en voz alta, pero Li Wang podía verlo: en la forma en que apretaba el mango del hacha, en cómo evitaba mirar hacia el bosque cuando el viento soplaba con más fuerza, había una preocupación, una ansiedad, algo más profundo que un niño no sabía todavía cómo nombrar Li Wang entrecerró los ojos. A decir verdad, eso no era buena señal Sus pasos se detuvieron "Por cierto, hemos llegado" Frente a él se alzaba la cueva oscura, junto al río congelado. Por fin podría romper hacia el primer Reino de Cultivo de este mundo, el Reino Mortal, Nivel 1; para un humano común, entrar al Reino Mortal era como saltar del barro al cielo Pero antes de que pudiera acercarse más, una sensación de peligro mortal invadió las partes más profundas de su alma, y se detuvo en seco: el aire dentro de la cueva era pesado, demasiado pesado Entonces lo vio En el corazón de la cueva, algo respiraba Una masa colosal ocupaba la oscuridad, como si una montaña hubiera decidido acostarse en su interior: cinco metros de músculo comprimido, cubierto por un pelaje negro tan denso que parecía tragarse la escasa luz del lugar, cada exhalación profunda y pesada, haciendo vibrar el aire a su alrededor No era una bestia común, sino una presencia antigua, dominante, silenciosa. Y en su rostro, alineados como una corona maldita… descansaban 9 ojos cerrados “¡Oso Nocturno de los 9 Ojos!” El corazón de Li Wang se hundió al reconocer el nombre Lo que dormía en el comienzo de su nuevo camino de cultivo no era una simple bestia, sino una amenaza con un poder equivalente al Reino Mortal Nivel 9
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 3

Estás leyendo el capítulo 3 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 15 de junio de 2025. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.