arrow_back

Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 151 online gratis en español

—Ciudad del Fénix Carmesí En la zona céntrica de la ciudad, el flujo de gente nunca dejaba de circular del todo, ni siquiera a esas horas de la madrugada. Restaurantes con las últimas mesas ocupadas, bares que recién comenzaban a vaciarse, tiendas con las persianas a medio bajar mientras sus dueños acomodaban la mercancía para el día siguiente. La Secta estaba haciendo un buen trabajo al eliminar las ramas del Loto Negro en secreto, purgando la ciudad mientras los civiles continuaban con sus vidas, ajenos en su mayoría a la guerra silenciosa que se libraba entre callejones y edificios abandonados Aun así, la ciudad no estaba tan abarrotada como de costumbre. Aquellos con buena información ya se estaban reubicando hacia otras ciudades bajo la jurisdicción de la Fractura Celestial Buena decisión El pensamiento cruzó la mente de Xu Mao sin ningún esfuerzo, frío y automático, casi administrativo. En tiempos de guerra, permanecer cerca de una Secta era simplemente una variable de riesgo mal calculada; los que se marchaban primero eran, sencillamente, los más eficientes Xu Mao caminaba con tranquilidad, dejándose perder entre sus propios pensamientos. El sol comenzaba a asomarse lentamente por el horizonte, mientras la luna menguante, ya pálida, se retiraba hacia el otro extremo del cielo Por alguna razón, las palabras de Qin Leng, aquella existencia insignificante, seguían rondando dentro de su cabeza "¿No temes herir a tus compañeros discípulos?" Irrelevante Intentó descartarlas de la misma manera en que había descartado todo lo demás ese día: la opinión de un genio caído no debería importarle en absoluto, no debería siquiera haber logrado abrirse paso hasta su mente Y sin embargo, ahí seguían, repitiéndose una y otra vez “........” Xu Mao desvió su camino, alejándose del área central. Con un borrón de velocidad, saltó sobre los tejados y comenzó a desplazarse de edificio en edificio mientras los primeros rayos del sol bañaban su cuerpo. No tenía un destino concreto; simplemente avanzaba, dejando que sus propios pasos eligieran el rumbo Bajo su túnica, el remolino celeste tallado sobre su abdomen palpitó débilmente. Durante los últimos días, había estado absorbiendo y refinando constantemente la energía Yin que lo rodeaba, y aquella reserva comenzaba finalmente a agotarse. La restauración ambiental que había mantenido estable su energía Yin ya no era suficiente para compensar el ritmo al que Xu Mao la consumía Él todavía no lo había comprendido del todo Solo sintió que algo dentro de su cuerpo comenzaba a perder aquella estabilidad que había dado por sentada, como un manantial que, después de haber fluido durante demasiado tiempo, empezaba lentamente a quedarse sin agua Y entonces, finalmente, comenzó a sentir que algo estaba apagado dentro de sí mismo ¿Por qué...? ¿Por qué herí a Situ Ming? De pronto, múltiples imágenes comenzaron a aparecer en su mar de conciencia, una detrás de otra, sin ningún orden aparente Sus manos manchadas de sangre mientras atravesaba los corazones de jóvenes del Loto Negro. Su mirada, imperturbable, mientras rebanaba sus cabezas ¿A cuánta gente asesiné en estas últimas 24 horas? Su mano derecha se deslizó, casi por instinto, hacia el bolsillo de su túnica Vacío El incienso de Mei Mei no estaba ahí Por un instante, ni siquiera comprendió por qué su cuerpo había buscado algo que su mente ya no recordaba haber dejado atrás esa misma mañana De pronto, la campana de un templo antiguo comenzó a resonar a la distancia, un sonido grave y prolongado que se extendió lentamente por toda la ciudad. Era el “toque del alba”, una práctica común en la Ciudad del Fénix Carmesí, marcando el fin de la noche y el comienzo de un nuevo día para quienes todavía dormían Tap Xu Mao cayó pesadamente en el interior del campanario, atravesando las envejecidas vigas de madera hasta quedar tendido entre los tablones. El impacto hizo crujir la madera bajo su cuerpo, mientras el viento de la mañana se colaba por los espacios abiertos y agitaba sus túnicas. Frente a él, la enorme campana de bronce permanecía suspendida entre las vigas, inmóvil y silenciosa. A su alrededor, cuatro pequeñas vasijas de piedra señalaban los puntos cardinales; en cada una, un incienso había ardido durante toda la noche y ahora solo quedaban pequeñas varillas ennegrecidas entre la ceniza acumulada Fijó la mirada en uno de ellos. El pequeño resto de incienso le hizo pensar en el Incienso Pulso Vital de Mei Mei, en aquella manera en que su tenue humo había señalado el paso del tiempo mientras su llama se consumía lentamente Por alguna razón, aquella imagen se negó a desaparecer de su mente Xu Mao permaneció inmóvil durante un largo momento, mientras el viento arrastraba las últimas hebras de humo sobre el campanario Y, por primera vez en mucho tiempo, dejó de avanzar y comenzó a reflexionar Qiao Yun Los nombres aparecieron sin que los llamara ¿Por qué había ignorado sus preocupaciones? Ambos lo habían acompañado desde el Bosque Báixuě, desde antes incluso de que viniera a la Secta de la Fractura Celestial, desde que era apenas un niño perdido entre montañas. Y aun así, les había dado la espalda a los dos sin la más mínima duda, como si fueran obstáculos menores en su camino hacia algo más importante Un aroma a sangre escapó lentamente desde su anillo espacial Xu Mao estiró el dedo, casi sin pensarlo, y manifestó el contenido frente a él El Coágulo de Qi apareció en su palma, pequeño, oscuro, denso No podía ni imaginar el sufrimiento al que había sido expuesta la bestia espiritual de la cual había sido cosechado aquel grumo. ¿Ya ni siquiera le preocupaba haber interactuado con el mercado negro? ¿Cuándo había dejado de importarle algo así? El remolino celeste en su abdomen volvió a palpitar Esta vez, con mucha más fuerza “Aghh…” Un dolor agudo inundó su cabeza de golpe, forzándolo a caer de rodillas sobre el suelo del campanario mientras se sujetaba la cabeza con ambas manos Sus recuerdos se hundieron aún más en el pasado, hasta regresar a la Montaña de las Mil Entrañas, al instante en que Fang Hu lanzó aquel ataque devastador contra él. Xu Mao recordó aquel enorme sol de fuego amarillo avanzando a una velocidad imposible de esquivar, llenando su campo de visión con una luz abrasadora mientras la presión espiritual hacía temblar cada parte de su cuerpo; no había tiempo para escapar, ni espacio suficiente para resistirlo de frente Y entonces... El mundo entero se inundó de llamas azules En medio de aquel resplandor frío y fantasmal, la cabeza de Fang Hu se separó de su cuerpo en un instante, mientras la mirada de Xu Mao permanecía completamente inmóvil, sin el menor rastro de vacilación ante la muerte que acababa de cosechar Xu Mao dejó escapar un grito ahogado y abrió los ojos de golpe, regresando al campanario mientras su respiración se volvía irregular. Durante unos segundos permaneció inmóvil, con las pupilas contraídas, como si acabara de salir de las profundidades de un lago demasiado oscuro Entonces lo comprendió ¡Era el Dominio del Corazón Inmutable! La revelación atravesó su mente con una claridad brutal, y por primera vez en mucho tiempo sintió como si finalmente pudiera volver a respirar después de haber permanecido sumergido durante demasiado tiempo Desde el comienzo. Desde que había superado aquella prueba en la Montaña del Pecado, algo dentro de él había comenzado a cambiar. No había sido repentino ni evidente; había ocurrido poco a poco, gesto tras gesto, decisión tras decisión, hasta convertir aquella frialdad en algo que ya no podía distinguir de sí mismo Era ese maldito arte mental El Dominio del Corazón Inmutable no se había limitado a apagar sus emociones y acelerar su capacidad de procesamiento mental. Lo había estado modificando en silencio, infiltrándose en su forma de pensar, distorsionando aquello que alguna vez había considerado importante mientras él seguía avanzando sin siquiera detenerse a cuestionarlo Y ahora, finalmente, podía verlo Xu Mao apretó los dientes ¡Tenía que sacárselo! No importaba cómo, tenía que extraerlo de su cuerpo, de su mente y de su alma antes de que lo consumiera por completo ssssss Una tenue energía fría comenzó a filtrarse desde el remolino tallado sobre su abdomen “Estás exagerando, Xu Mao…” Una voz se proyectó dentro de su mar de conciencia. Era similar a la suya, pero mucho más analítica, mucho más fría, como si perteneciera a algún erudito que jamás hubiera necesitado sentir nada para comprenderlo todo Xu Mao bajó la mirada hacia su propio abdomen Ahora que finalmente estaba despertando de aquel letargo, podía sentirla con claridad por primera vez: una tenue semilla descansando en su interior, justo debajo del remolino, el núcleo verdadero de su técnica “El Dominio del Corazón Inmutable no ha traído nada más que beneficios para tu vida” Continuó la voz, imperturbable “Tan solo piensa en cuántas veces te ha salvado la vida” Xu Mao clavó la mirada en su propio abdomen. En lo profundo de sus ojos ardía una intención asesina tan fría como el filo de una espada. Aquella existencia había echado raíces dentro de su cuerpo, y Xu Mao no albergaba más que un único pensamiento: Destruirla Sin embargo, justo cuando su intención asesina alcanzó su límite, sus fuerzas comenzaron a desvanecerse. La voz de la semilla volvió a resonar en su mente, mientras el remolino giraba lentamente y se expandía, absorbiendo aquella intención asesina como si fuera alimento Cuanto más intenso era el deseo de Xu Mao por matarla, más poderosa se volvía la semilla que habitaba en su interior “En el Bosque de la Raíz Corrupta, cuando los espectros te rodearon y tu vida pendía de un hilo... ¿quién fue quien te permitió sobrevivir?” “Cuando tus meridianos quedaron al borde de la destrucción, ¿quién te permitió convertirte en Alquimista en apenas unas noches?” “Cuando te enfrentaste a aquel mocoso de Qin Leng y te encontrabas en una situación desfavorable, ¿quién te permitió encontrar la oportunidad para obtener la victoria?” “Cuando aquel discípulo interno de la Garra Primordial estaba a punto de arrebatarte la vida... ¿quién te concedió la fuerza necesaria para darle la vuelta a la situación y acabar con él?” La voz guardó silencio durante un instante antes de continuar, ahora con un tono más profundo y persuasivo “Dices que soy una existencia que debe ser destruida... pero dime, Xu Mao, ¿cuántas veces has estado al borde de la muerte y cuántas veces has vuelto con vida gracias a mí? ¿De verdad puedes afirmar que no te he ayudado?” El cuerpo de Xu Mao comenzó a temblar. Se sentía somnoliento, pesado, como si cada palabra fuera una piedra más sobre sus hombros Lo que decía la semilla era... cierto La lógica era irrefutable Su cuerpo se sintió como una bolsa vacía, desplomándose lentamente sobre las tejas del campanario, mientras el remolino celeste se expandía todavía más, atenuándose al mismo tiempo, como si el sello que Li Wang había grabado sobre él estuviera a punto de desvanecerse por completo “No tiene lógica que te deshagas de mí” La voz se volvió, si acaso era posible, todavía más calmada “Más bien, esta es la oportunidad perfecta para que nos unamos por completo. En mente, cuerpo y alma...” Xu Mao comenzó a cerrar los ojos Era cierto El Dominio del Corazón Inmutable no tenía fallas Era... Antes de que pudiera cerrar los ojos por completo, su mirada se quedó clavada, casi por accidente, en el incienso junto a la gran campana de bronce Y otra vez, la imagen de Mei Mei volvió a aparecer en su mar de conciencia El remolino celeste se detuvo de golpe “Aghh...” La voz dentro de su mente pareció retorcerse sobre sí misma, como si algo dentro de aquel discurso perfectamente calculado acabara de tropezar “¡Eso es!” Xu Mao volvió a abrir los ojos de golpe. Se incorporó rápidamente mientras sujetaba entre los dedos el incienso casi consumido y de pronto recordó todas y cada una de las veces en las que el Dominio del Corazón Inmutable había fallado, tropezado, vacilado, estando cerca de Mei Mei “Son las emociones fuertes” Murmuró Xu Mao, con la voz todavía temblorosa “El cariño, la pasión, el amor... no te gusta ninguna de esas cosas, ¿verdad?” El remolino celeste pareció temblar aún más mientras se contraía de vuelta hacia el centro de su abdomen, replegándose sobre sí mismo “Es verdad” Respondió la voz, esta vez con un dejo distinto, algo parecido a la irritación “No me gustan… las emociones. Son irracionales” De pronto, una nueva oleada de dolor se estrelló contra el cerebro de Xu Mao, obligándolo a caer nuevamente de rodillas “Pero no lo suficiente como para destruir nuestras raíces” “Eso... ya lo veremos” Xu Mao murmuró mientras volvía a levantarse, con el incienso todavía sujeto con fuerza entre los dedos Su mente volvió a inundarse de recuerdos. Esta vez no llegaron como imágenes aisladas, sino como una corriente interminable que arrastró consigo cada momento que había dado sentido a su camino Recordó el calor de su familia en el Bosque Báixuě, aquellas personas que habían permanecido a su lado cuando aún no era nadie. Recordó la paciencia de su Maestro y todas las veces que lo había guiado durante su cultivo, incluso cuando Xu Mao no comprendía el significado de sus enseñanzas. Había recibido demasiado de aquellos que lo rodeaban; deudas de gratitud tan profundas que quizá una vida entera no bastaría para pagarlas Recordó las prácticas de espada junto a Yun, entre risas, discusiones y golpes que dolían, pero que jamás habían llevado verdadera malicia. Recordó las noches junto a la Hermana Mayor Qiao, escuchándola hablar pacientemente sobre un mundo que todavía le resultaba desconocido. Recordó el calor de la camaradería dentro de la Facción del Puño, los rostros de quienes habían compartido con él momentos que, en aquel entonces, parecían insignificantes y que ahora se habían convertido en recuerdos preciosos “¡Espera! ¡Detente!” La voz de la semilla resonó con desesperación dentro de su mente, pero Xu Mao ya no podía detenerse Entonces apareció la imagen de su pequeño León Morado, metiéndose en problemas una y otra vez, obligándolo a regañarlo mientras, en el fondo, no podía evitar preocuparse por él. Recordó a las hermanas Situ, siempre dispuestas a ayudarlo con la alquimia, incluso cuando hacerlo significaba dedicar horas de su propio tiempo. Recordó su rivalidad con Qin Leng, la cual lo había terminado empujándolo hacia adelante durante meses enteros Recordó también la silenciosa amabilidad de Qin Tian, su manera de permanecer a su lado sin exigir nada a cambio y, sobre todo, el hecho de que jamás lo hubiera culpado por todo lo ocurrido Y finalmente, recordó a Mei Mei. La recordó dentro del Pabellón de Alquimistas, sentados frente a frente mientras se comunicaban lentamente mediante el lenguaje de señas. No necesitaban palabras para comprenderse; cada movimiento de sus manos, cada gesto y cada mirada transmitían aquello que sus voces no podían expresar. Era un recuerdo sencillo, pero cálido, uno de esos momentos que parecían insignificantes cuando ocurrían y que, con el paso del tiempo, terminaban adquiriendo un valor imposible de medir Xu Mao cerró los ojos Lo recordó todo Cada rostro Cada sonrisa Cada mano que alguna vez se había extendido hacia él Cada persona que había compartido una parte de su camino Y por primera vez, comprendió cuánto había recibido de este mundo... y cuánto tenía todavía por proteger “No... esto no puede…” Una luz dorada comenzó a retorcerse bajo el abdomen de Xu Mao, como si algo estuviera vivo dentro de su carne. De pronto, aquella luz comenzó a ser extraída lentamente de su cuerpo, desgarrándose desde lo más profundo de sus entrañas mientras una parte de ella parecía resistirse a abandonar a su huésped Finalmente, fue expulsada con violencia La masa dorada salió disparada del cuerpo de Xu Mao y quedó suspendida en el aire, palpitando débilmente como un corazón recién arrancado. Durante un instante pareció buscar dónde aferrarse nuevamente, como un parásito privado de su refugio, antes de girar bruscamente y huir a toda velocidad, alejándose del campanario, del templo... y de Xu Mao Había comprendido algo demasiado tarde... Xu Mao jamás había sido tierra fértil para sus raíces... había sido una voluntad de acero que ninguna presencia ajena podía quebrar ¡Fwoooosh! Antes de que la esfera pudiera alejarse demasiado, Xu Mao levantó lentamente una mano Una llamarada de fuego rojo brotó de su palma con una violencia devastadora y atravesó el aire como un dragón carmesí. La esfera dorada apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de ser engullida por las llamas ¡BOOOM! La luz parasitaria se retorció en medio del fuego, tratando desesperadamente de escapar, pero la llamarada la consumió desde el interior. Su resplandor dorado se quebró como un cristal bajo una presión insoportable, hasta que finalmente estalló en incontables motas de energía que se dispersaron por el cielo y se desvanecieron lentamente bajo los primeros rayos del amanecer “Por fin…” Xu Mao retrajo lentamente la mano. Un tenue humo escapaba de sus dedos mientras su brazo temblaba por el esfuerzo. Su respiración era pesada y su visión comenzó a nublarse. Una fina línea de sangre descendió lentamente desde una de sus fosas nasales, recorriendo su labio superior antes de caer al suelo Pero, en medio de aquella debilidad, había algo que no había sentido en mucho tiempo Silencio Por primera vez después de tantos meses, no había otra voluntad resonando dentro de su mente. No había una presencia observando sus pensamientos, ni una energía ajena recorriendo sus meridianos Su cuerpo volvía a pertenecerle únicamente a él
Sellando el Tiempo (Novela)

Continúa leyendo

Sellando el Tiempo (Novela)

Capítulo 152

Siguiente Capítulo ›

Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 151

Estás leyendo el capítulo 151 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 25 de agosto de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.