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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 135 online gratis en español

Un escalofrío invisible recorrió el interior de la Montaña de las Mil Entrañas. No venía del viento ni de la superficie. Venía de las profundidades más antiguas del mundo, y se extendía por galerías, grietas y cavernas sin que nada pudiera detenerlo No traía fuego, traía frío En un angosto túnel iluminado por cristales espirituales, Yun avanzaba al frente del grupo sin disminuir el paso. Tras él, Situ Ming y Situ Hei guiaban a varias decenas de discípulos externos de la Secta de la Fractura Celestial. Sus túnicas moradas, ya sucias de polvo y sangre, se agitaban con cada paso apresurado. Algunos se apoyaban unos en otros; otros apenas podían sostener sus propias armas Entonces Yun se detuvo en seco "Haa..." Una tenue nube blanca escapó de sus labios. El aire se había vuelto tan frío que respirar producía una punzada en el pecho. Las hermanas Situ intercambiaron una breve mirada al percibir aquella repentina oleada de Qi espiritual Había algo inquietantemente familiar en esa aura, una sensación que ambas reconocieron al instante y que hizo que un escalofrío les recorriera la espalda. Durante un fugaz instante, el mismo nombre cruzó por sus mentes No... era imposible Mucho más arriba, un grupo de discípulos de la Garra Primordial escalaba una grieta vertical entre los estratos de roca, sin cuerdas ni técnicas elegantes, solo fuerza bruta y garras que se hincaban en la piedra como si fueran bestias trepando un acantilado. El primero apoyó la mano contra la pared para impulsarse y se detuvo de golpe. Bajo sus dedos, una delgada línea de escarcha comenzaba a extenderse por la piedra, ramificándose poco a poco como raíces blancas A varios kilómetros de allí, las discípulas de la Flor Nocturna atravesaban un bosque de raíces fosilizadas. Todas mujeres hermosas, vestidas con túnicas rosas que apenas se distinguían entre la penumbra, avanzaban rodeadas de pétalos negros y polvo de polen que flotaba obediente a su Qi espiritual. De pronto los pétalos dejaron de moverse. Quedaron suspendidos en el aire, y uno tras otro comenzaron a endurecerse hasta cristalizar por completo, cayendo al suelo con un pequeño tintineo. Ninguna supo explicar qué era lo que estaba pasando En otra región, los discípulos del Corazón Marcial recorrían antiguos corredores excavados generaciones atrás. Vestidos con túnicas blancas, avanzaban ajenos a la oleada de Qi espiritual que atravesaba la montaña. Sin embargo, incluso ellos sintieron que algo había cambiado No supieron decir qué Era como si... algo se hubiera apagado Sus pasos resonaban contra las paredes Tap Tap Tap Hasta que el eco desapareció, tragado por un silencio pesado. Nadie habló. Sin saber por qué, todos aceleraron el paso En otro punto de las cavernas, enormes cráteres deformaban el paisaje subterráneo como cicatrices abiertas sobre la roca. Entre ellos se extendía una espesa nube de polen venenoso de tonos rosados y verdes, una niebla antinatural que se arremolinaba lentamente sobre el suelo, ocultando el terreno bajo un velo tan hermoso como letal Sepultado bajo una colina de escombros, un joven de cabello negro y vendas blancas cubriéndole los ojos permanecía inmóvil Una tenue bocanada de aire helado escapó de sus labios Sus dedos se crisparon lentamente Luego... Cerró el puño En los confines más profundos del mundo subterráneo, donde la roca desaparecía para dar paso a un océano infinito de espadas clavadas en la tierra, Qiao Lian permanecía inmóvil. A miles de metros frente a ella, un ciempiés colosal avanzaba lentamente entre las incontables hojas de acero, su cuerpo serpenteando sobre aquel mar metálico mientras cada movimiento hacía vibrar miles de espadas a su paso Una gota de agua cayó desde alguna grieta del techo Tic La gota impactó sobre la espada bajo los pies de Qiao Lian y, antes siquiera de deslizarse por el acero, se congeló Sus ojos descendieron lentamente Una fina capa de escarcha comenzó a extenderse por la hoja. Alcanzó la espada vecina, luego otra, y otra más, propagándose como una marea blanca sobre el infinito mar de acero hasta perderse en la oscuridad Solo entonces Qiao Lian volvió a levantar la mirada El ciempiés seguía acercándose Muy por encima de allí, en una caverna atravesada por raíces petrificadas, Li Wang permanecía inmóvil mientras una brisa glacial agitaba el borde de sus ropas. Levantó lentamente la cabeza y sus ojos esmeralda recorrieron la inmensa bóveda de piedra que se extendía kilómetros por encima de él Durante varios segundos no se movió Cuando habló, fue apenas un murmullo destinado únicamente a sus propios oídos “La situación es mucho peor de lo que imaginé…” Aquello ya no era un simple despertar Toda la Montaña de las Mil Entrañas estaba respondiendo a aquella presencia. Corrientes de qi elemental de una pureza y una densidad inimaginables recorrían sus entrañas como ríos desbordados, superando por completo los límites para los que aquel lugar había sido concebido La montaña... No estaba preparada para soportar una concentración de energía de semejante nivel Si esas corrientes continuaban aumentando, las cavernas comenzarían a colapsar una tras otra, hasta que la propia Montaña de las Mil Entrañas terminara derrumbándose sobre sí misma Si no conseguía establecer un vínculo con la Bestia Ciempiés Original... No habría montaña que salvar No habría discípulos a quienes rescatar ¡¡CRRRAAAASSSHHH!! Como si la montaña hubiera decidido demostrarle que ya era demasiado tarde, el suelo bajo sus pies explotó con un estruendo ensordecedor. Una grieta gigantesca atravesó la caverna de extremo a extremo, mientras bloques de roca del tamaño de edificios se desprendían de la bóveda y un abismo negro se abría bajo él Li Wang no opuso resistencia Simplemente dejó que su cuerpo cayera junto a toneladas de piedra, hundiéndose en una oscuridad cada vez más profunda Hacia el verdadero corazón de la montaña . . . . En el centro de la montaña, una llama amarilla atravesaba la caverna como un látigo de sol líquido. Cada movimiento de Fang Hu dejaba estelas incandescentes que desgarraban el aire, mientras el calor deformaba la roca y hacía vibrar el espacio a su alrededor. Su sangre vital ardía sin reservas, alimentando aquel incendio descontrolado para arrancarle al cielo un poder que nunca le había pertenecido Xu Mao, en cambio, no se había movido un solo paso A su alrededor no había explosiones ni torrentes de fuego Solo una silenciosa llama azul No crepitaba, no rugía, no consumía Se deslizaba lentamente por el aire como una criatura viva, ondulando con la serenidad de un río bajo la luz de la luna, como si el propio vacío se hubiera vuelto líquido. Allí donde la llama amarilla devoraba cuanto encontraba a su paso, la azul parecía apagar el mundo, envolviendo la caverna en un frío tan profundo que incluso la luz parecía perder intensidad Su mano derecha descansaba sobre la empuñadura de la espada con la calma absoluta de quien ya conoce el desenlace de la escena Su mirada no estaba fija en Fang Hu Estaba perdida en la nada ¡¡SSSRRIIIIIING!! El primer tajo descendió directo al corazón de Xu Mao. Una lluvia de chispas iluminó la caverna cuando, en la fracción de un parpadeo, ejecutó Muerte Silenciosa. La espada de Qi muerto abandonó la vaina apenas un instante; una hoja completamente negra, tan oscura que parecía devorar la luz a su alrededor. El acero amarillo de Fang Hu chocó contra ella y fue desviado al instante, mientras la espada regresaba a la vaina con la misma precisión con la que había salido, como si todo el movimiento hubiera sido una simple ilusión Fang Hu no le concedió un respiro La llama yang rugía alrededor de su cuerpo mientras su sangre vital se consumía para alimentar una velocidad monstruosa. Su figura desaparecía y reaparecía por toda la caverna, dejando tras de sí estelas de fuego dorado que abrasaban la roca. Cada aceleración abría nuevos cráteres, partía columnas de piedra y arrancaba lluvias de fragmentos incandescentes que caían como meteoros sobre el campo de batalla ¡¡SRRING!! ¡¡SRRING!! ¡¡SRRING!! ¡¡SRRING!! Los sonidos metálicos terminaron fundiéndose en uno solo. Desde la distancia era imposible distinguir dónde estaba Fang Hu; solo podía verse una tormenta de tajos amarillos envolviendo a Xu Mao desde todos los ángulos, como si un pequeño sol hubiera estallado en el corazón de la caverna Y, sin embargo, en el centro de aquella tempestad, Xu Mao permanecía inmóvil Su túnica púrpura ni siquiera se agitaba. La mano derecha descansaba sobre la empuñadura mientras ejecutaba una y otra vez Muerte Silenciosa con una precisión aterradora. La espada negra apenas abandonaba la vaina el tiempo suficiente para interceptar cada golpe antes de desaparecer nuevamente, dejando tras de sí un fugaz destello de oscuridad absoluta, como una grieta abierta en el espacio El amarillo iluminaba la montaña El negro parecía apagarla Cada embestida moría a unos centímetros del cuerpo de Xu Mao, donde una lluvia de chispas estallaba antes de ser engullida por aquella hoja de qi muerto que parecía absorber hasta el último rastro de luz Los discípulos ya no podían seguir el combate. Ante sus ojos, Fang Hu era un huracán de fuego que arrasaba la caverna, mientras Xu Mao se había convertido en un único destello negro apareciendo y desapareciendo en la boca de su vaina. Era como contemplar al día intentando atravesar la noche. Entonces, sin que nadie alcanzara a comprender cuándo había ocurrido... “¡BOAAFGH!” Fang Hu escupió una violenta bocanada de sangre mientras su cuerpo salía despedido hacia las alturas de la caverna. Terminó aferrándose a una enorme estalactita, respirando con dificultad. La sangre resbalaba por la comisura de sus labios y el brazo con el que sostenía la espada temblaba apenas unos milímetros, un detalle casi imperceptible que delataba el estado en que se encontraba su cuerpo Desde allí arriba observó a Xu Mao, inmóvil en el centro de la caverna, envuelto por la serena danza de aquellas llamas yin Su expresión se ensombreció La situación era mucho peor de lo que había imaginado Aquello ya no era una simple diferencia de habilidad; era una carrera contra el tiempo. Desde el instante en que había decidido quemar su propia sangre vital, cada respiración aceleraba el deterioro de un cuerpo que ya había sido llevado al límite durante su brutal enfrentamiento contra Lu Zhan. Sus meridianos estaban desgarrados, sus órganos internos apenas soportaban la presión del Qi yang desbocado y cada aceleración abría nuevas heridas que amenazaban con destruirlo desde dentro Apretó la mandíbula con rabia Si hubiera llegado a aquel combate en perfectas condiciones, Xu Mao habría muerto en el primer intercambio. Después de todo, él era un cultivador del Reino Espiritual Nivel 9, mientras que aquel muchacho apenas había alcanzado el Reino Mortal Nivel 9. Entre ambos existía un reino completo de diferencia. Sin embargo, las heridas que arrastraba eran tan graves que ni siquiera podía desplegar la fuerza que poseía en el Reino Espiritual Nivel 1. Cada vez que intentaba aumentar la intensidad de sus llamas yang, un dolor insoportable recorría sus meridianos, obligándolo a contener un poder que su cuerpo ya era incapaz de soportar Su mirada volvió a posarse sobre el fuego azul que envolvía a Xu Mao Las llamas yin se movían con una calma hipnótica, silenciosas, profundas, como si escondieran un abismo capaz de devorar cualquier otra llama del mundo Fang Hu no pudo evitar lamer la sangre de sus labios La codicia volvió a imponerse sobre la razón Si conseguía absorber aquel fuego, todas las heridas sufridas, toda la sangre vital consumida y todos los riesgos que había asumido dejarían de importar. No solo alcanzaría el Gran Círculo del Reino Espiritual; incluso el Reino Tierra estaría al alcance de su mano. Una oportunidad semejante jamás volvería a presentarse en toda su vida Durante un breve instante contempló la posibilidad de retirarse, su instinto le gritaba que escapara mientras aún conservaba la vida Pero la avaricia había sido siempre más fuerte que el miedo Sus dedos se cerraron con fuerza alrededor de la empuñadura de la espada Solo necesitaba un ataque más Un solo descuido Un solo asesinato Y las llamas yang de Fang Hu se alzarían por encima de todas las de su generación ¡¡POOOOOOM!! La estalactita estalló bajo los pies de Fang Hu Una onda de choque recorrió la bóveda y miles de toneladas de roca se desprendieron mientras su figura se lanzaba hacia el vacío como un meteorito dorado. El qi yang restante abandonó sus meridianos en una sola explosión, envolviendo su cuerpo en un incendio cegador que transformó la caverna en un amanecer abrasador Descenso del Cuervo Dorado Las llamas se comprimieron a su alrededor hasta adoptar la silueta de un gigantesco cuervo de fuego. Sus alas se desplegaron con un rugido ensordecedor, extendiéndose decenas de metros mientras plumas doradas, nacidas del propio qi, se desprendían y reducían la roca a cenizas antes siquiera de tocar el suelo Con la espada levantada sobre su cabeza, Fang Hu cayó en picada El cuervo descendió con él Cada metro de su caída comprimía el aire hasta volverlo visible. La presión era tan aterradora que el espacio frente al filo comenzó a ondular como si estuviera a punto de partirse, mientras un torrente de llamas seguía a la espada como la cola de un cometa No era un simple tajo Era toda la fuerza que aún quedaba en su cuerpo, toda la sangre vital que había decidido sacrificar y todo el Qi espiritual que todavía era capaz de controlar, condensados en un único golpe destinado a decidir la batalla El aire de la caverna pareció incendiarse antes incluso de que la espada descendiera “¡XU MAOOO!” El rugido de Fang Hu atravesó la montaña con un filo de desesperación y locura mientras el gigantesco cuervo de fuego se precipitaba sobre su presa, decidido a consumirla junto con todo cuanto existiera a su alrededor “……” Xu Mao permaneció en silencio, con la mirada vacía elevada hacia el corte descendente que se cerraba sobre él. El gigantesco Cuervo Dorado descendía envuelto en llamas yang, arrastrando consigo todo el Qi espiritual restante de Fang Hu, como si aquella criatura de fuego hubiera reunido la última voluntad de su dueño para consumirlo todo en un único golpe Solo durante el último instante, Xu Mao pareció observarlo realmente Sus pupilas se enfocaron y, en una fracción de milisegundo, su mente descompuso el ataque hasta sus raíces más profundas: la trayectoria de la espada, la circulación del qi, la estabilidad de la técnica, los puntos débiles de la defensa y el límite exacto al que el cuerpo herido de Fang Hu podía llevar aquel poder. Cada verdad apareció ante sus ojos con una claridad absoluta Entonces levantó la mano derecha ¡Fwoosh! Desde la punta de sus dedos nacieron cinco pequeñas llamas de fuego yin. No eran enormes ni violentas; apenas tenían el tamaño de pétalos flotando en el aire. Sin embargo, al aparecer, toda la caverna pareció quedar en silencio Porque aquello no era una cuestión de cantidad Era de pureza Fang Hu sintió una presión invisible caer sobre él. Por primera vez desde que había comenzado su ataque, su expresión cambió. Aquellas cinco llamas diminutas no se sentían como un océano que intentaba aplastarlo, sino como cinco puntos perfectamente colocados capaces de atravesar cualquier defensa Y cuando comprendió el significado de esa sensación, ya era demasiado tarde La propia inercia de su Descenso del Cuervo Dorado lo obligaba a continuar. Había apostado todo a aquel golpe; había quemado su sangre vital, consumido su qi y entregado su cuerpo a una técnica que no podía detener una vez liberada ¡¡FWOOOOSH!! Las cinco flechas de fuego yin salieron disparadas No dejaron grandes estelas No produjeron un rugido Simplemente atravesaron el aire con una precisión aterradora y cruzaron la enorme figura del Cuervo Dorado como si aquella proyección de llamas doradas no fuera más que humo La primera flecha llegó hasta Fang Hu No chocó contra su defensa La atravesó La explosión de fuego yin apagó instantáneamente las llamas que protegían su rostro antes de liberar toda su fuerza en el impacto, haciendo que su cabeza se desviara violentamente hacia un lado mientras la sangre salpicaba el aire BOOOM La segunda flecha descendió sobre su brazo izquierdo. En lugar de destruirlo simplemente con fuerza bruta, la llama yin se infiltró primero en sus meridianos, congelando el flujo de qi yang desde el interior antes de que la explosión quebrara la estructura del brazo y lo dejara completamente inútil BOOOM La tercera flecha no buscó su cuerpo Buscó su equilibrio Impactó contra la llama que sostenía su descenso y la atravesó como si fuera una hoja atravesando agua. El fuego dorado bajo sus pies se extinguió de golpe y una capa de escarcha oscura cubrió su pierna derecha, rompiendo la postura perfecta del Cuervo Dorado y desviando la trayectoria del ataque BOOOM La cuarta flecha apareció frente a su mano No estaba destinada a herirlo Estaba destinada a quitarle su última posibilidad de resistir El fuego yin envolvió la espada dorada de Fang Hu y la congeló durante un instante antes de explotar, obligando a sus dedos a abrirse. La espada salió despedida de su mano, girando lentamente en el aire mientras perdía todo su brillo BOOOM Entonces llegó la quinta La última flecha avanzó en completo silencio Fang Hu la observó acercarse y, por primera vez, sintió miedo Porque aquella no estaba dirigida hacia él Estaba dirigida hacia el Cuervo Dorado La flecha atravesó el corazón de la gigantesca proyección de fuego Durante un instante, el mundo pareció detenerse Después, la técnica comenzó a romperse Las alas doradas se agrietaron como vidrio, las plumas de fuego se transformaron en miles de fragmentos luminosos y el enorme cuervo que había descendido como un sol moribundo comenzó a desaparecer en el aire, apagándose poco a poco como incontables estrellas extinguiéndose en la noche “¡¡AAAAAHHHH!!” El grito de Fang Hu resonó por toda la caverna No era solo dolor Era la desesperación de alguien que había entregado todo lo que tenía y aun así había sido destruido antes de alcanzar a su enemigo La espada dorada cayó al vacío Clang Su cuerpo, cubierto por una capa de escarcha que avanzaba lentamente sobre su piel, quedó suspendido durante un último instante antes de perder toda fuerza Paff Fang Hu cayó sobre el suelo cubierto de cadáveres de ciempiés mientras los últimos restos del Cuervo Dorado desaparecían sobre él Como un sol que había ardido demasiado intensamente… hasta consumirse por completo Tap Xu Mao dio un solo paso, y apareció frente a él Fang Hu escupió sangre congelada sobre su propio abdomen desnudo, y el líquido rojo cayó sobre la piel antes de endurecerse en una fina capa de hielo Durante unos segundos permaneció inmóvil, con la cabeza inclinada hacia adelante, incapaz de distinguir si el frío que recorría su cuerpo provenía de las llamas yin o de las heridas que ya no podían sostenerlo Entonces soltó una carcajada baja y quebrada No era arrogancia ni locura, sino la risa de alguien cuyo orgullo finalmente había sido obligado a aceptar una verdad imposible de ignorar Había perdido La caverna a su alrededor ardía con aquella llama azul que jamás podría poseer. El fuego yin de Xu Mao iluminaba el mundo con una calma aterradora, mientras los restos dorados del Cuervo Dorado se extinguían lentamente en el aire como las últimas luces de un sol condenado Fang Hu levantó la mirada hacia aquella figura inmóvil Había pasado toda su vida persiguiendo la llama más poderosa, creyendo que la fuerza absoluta pertenecía a quien pudiera consumir todo a su paso, pero frente a él descubrió algo diferente: un vacío que no necesitaba destruir nada Y en sus últimos instantes, una pregunta nació en su interior; no por odio ni humillación, sino por una extraña curiosidad “¿Qué estás sintiendo ahora, Xu Mao?” Su voz resonó débilmente por toda la caverna, chocando contra las paredes cubiertas de hielo “Dime... ¿es felicidad? ¿Es orgullo? ¿Es ira?” Fang Hu tosió sangre, pero continuó hablando “Un Reino Mortal... acaba de derrotar a un grupo entero de cultivadores del Reino Espiritual. Has llevado a la muerte a personas que deberían haberte aplastado como una hormiga” Sus ojos se clavaron en los de Xu Mao “Entonces dime…” Su voz se volvió apenas un susurro “¿Qué sientes?” El silencio respondió Durante unos segundos, Fang Hu creyó que no recibiría una respuesta Hasta que una voz rompió la quietud “¿De qué estás hablando?” “!” Los ojos de Fang Hu se abrieron ligeramente y, por un instante, algo parecido a la esperanza cruzó su rostro destruido. Había pensado que quizá había encontrado una grieta; que detrás de aquellos ojos vacíos todavía existía alguien capaz de sentir, que sus palabras habían atravesado aquella oscuridad y que, al obligarlo a enfrentarse a todo lo que había hecho, finalmente había logrado despertar una emoción Una sonrisa débil apareció en sus labios mientras observaba con atención la figura de Xu Mao, buscando aquella esfera de emoción que siempre aparecía detrás de una persona. Pero no encontró nada. Ni una esfera de ira, ni de orgullo, ni de culpa, ni siquiera una pequeña señal de confusión. Solo había una calma absoluta, una superficie completamente vacía donde no existía ningún rastro de emoción Xu Mao no estaba reprimiendo lo que sentía Simplemente… no había nada Slaash La espada de Qi muerto se movió Fang Hu ni siquiera sintió dolor Su cabeza se separó de su cuerpo y cayó lentamente, mientras la poca sangre que aún quedaba en sus venas se derramaba sobre el hielo “Esta tarea tan mundana no me genera nada” Dijo Xu Mao con la misma voz plana con la que alguien comentaría el clima “¿Qué hay de relevante en esta batalla? ¿Qué emoción debería mostrar?” Limpió la sangre de la hoja con un suave movimiento de muñeca y volvió a guardarla “Estabas herido. Yo estaba en mejores condiciones, eso es todo” Sus ojos descendieron lentamente hacia su propia palma La observó durante largos segundos, como si estuviera contemplando una parte de sí mismo que hasta ese momento nunca había tenido la oportunidad de conocer. Abrió los dedos lentamente, uno por uno, y luego cerró el puño con calma, sintiendo el movimiento de cada articulación, la circulación del Qi espiritual bajo la piel y la fuerza contenida en aquella mano que ahora le pertenecía Era un gesto simple Pero para él era un descubrimiento Como si acabara de despertar después de una existencia interminable en la oscuridad y, por primera vez, pudiera tocar el mundo a través de un cuerpo que siempre había observado desde lejos No había nacido hoy Había nacido el día en que Xu Mao completó la Montaña del Pecado Allí, entre la acumulación de emociones humanas, deseos enterrados y fragmentos de oscuridad que aquella técnica había obligado a enfrentar, una pequeña semilla de consciencia había comenzado a formarse en silencio La semilla del Dominio del Corazón Inmutable Desde entonces había permanecido oculta, creciendo lentamente bajo capas de recuerdos, hábitos y emociones prestadas, observando cada decisión, cada batalla y cada sentimiento que Xu Mao experimentaba Pero nunca había tenido la oportunidad de despertar por completo Hasta ahora Cuando el Fuego Yin despertó y su fría esencia comenzó a suprimir el alma de Xu Mao, debilitando la voluntad que sostenía el control de su propio cuerpo, aquella semilla finalmente encontró la grieta que había esperado durante tanto tiempo En algún lugar detrás de aquellos mismos ojos celestes que ahora observaban su propia palma con una curiosidad fría y clínica, el verdadero Xu Mao seguía allí No había desaparecido No había sido destruido Seguía viendo Seguía escuchando Podía sentir cada movimiento de su cuerpo, cada palabra que salía de sus labios, cada decisión tomada por aquella consciencia que ahora ocupaba su lugar Pero no podía intervenir No podía mover un solo dedo No podía pronunciar una sola palabra Era un prisionero encerrado detrás de sus propios ojos, obligado a contemplar cómo alguien más caminaba con su rostro, usaba su voz y sostenía su espada Y en aquella oscuridad sin forma, donde ya no existía un cuerpo que pudiera controlar... No tenía boca Pero quería gritar
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 135

Estás leyendo el capítulo 135 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 11 de julio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.