Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 130 online gratis en español
¡¡CRRRRAAAAAASH!!
El techo de roca estalló
Los dos ciempiés lo atravesaron al mismo tiempo y, al separarse en direcciones opuestas, hicieron que enormes bloques de piedra se desprendieran. Grietas gigantes recorrieron la bóveda y una lluvia de rocas y arena cayó hacia las profundidades
Qiao Lian no tuvo tiempo de reaccionar
En el mismo instante en que los dos monstruos se alejaron, el suelo bajo sus pies se vino abajo
Su cuerpo fue engullido por el vacío, precipitándose a una velocidad aterradora mientras toneladas de roca y arena caían junto a ella. Extendió los brazos por puro instinto, intentando aferrarse a algo, pero solo encontró oscuridad y el rugido del viento golpeando sus oídos
No supo cuánto duró la caída. Pudieron ser unos pocos segundos... o una eternidad suspendida en el vértigo
¡POOOOM!
El impacto fue atronador. Su pequeño cuerpo se estrelló contra una superficie metálica con una violencia capaz de romper los huesos de un cultivador común. El golpe recorrió cada rincón de su cuerpo, haciéndola sentir como si todos sus órganos hubieran sido sacudidos al mismo tiempo
“Coggh..”
De no haber alcanzado hacía poco el Gran Círculo del Reino Mortal, aquella caída le habría dejado, como mínimo, varias heridas de consideración
Aun así, contra toda lógica... seguía viva
Se quedó tendida un momento, sin atreverse a moverse, escuchando el eco de su propia caída perderse en una distancia que no parecía tener fin
Cuando por fin abrió los ojos, su visión era ligeramente borrosa. Sin sus lentes, las formas se mezclaban unas con otras, obligándola a hacer circular un pequeño hilo de Qi espiritual hacia sus ojos para enfocar el entorno
La oscuridad ya no era completa: algo, muy lejos, muy arriba y muy abajo a la vez, desprendía un resplandor pálido y frío, como si la propia piedra hubiera decidido recordar que alguna vez fue fuego
Bajo aquella luz mortecina, Qiao Lian empezó a comprender dónde había caído
No era un pozo ni una gruta, sino un abismo tan inmenso que su techo desaparecía entre las tinieblas y sus paredes, si es que existían, quedaban fuera del alcance de su vista
Y el suelo...
El suelo era metal
No una losa, no un yacimiento: un océano. Espadas oxidadas hundidas hasta la empuñadura entre lanzas quebradas, escudos abollados amontonados unos sobre otros como escamas de un animal muerto hace siglos, martillos de guerra cuyas cabezas se habían fundido con el óxido y el tiempo hasta volverse irreconocibles. Millones de armas, quizás más, se extendían en todas direcciones, apiladas en dunas y colinas que un ejército entero no habría podido levantar en mil vidas, formando un paisaje de metal que se perdía en el horizonte
“.........”
Qiao Lian se puso de pie, muy despacio, sintiendo cómo las hojas rotas se quejaban bajo sus pies como huesos viejos. El aire olía a hierro y a polvo, a un silencio tan antiguo que parecía tener peso propio. En algún lugar de su mente, una voz pequeña le insistía que aquello era una tumba. No supo, todavía, cuán acertados estaban sus pensamientos
Caminó unos pasos, aturdida, calculando sin querer la escala imposible de lo que la rodeaba: si aquellas colinas de acero eran armas, y si las armas pertenecían a guerreros, entonces algo, o alguien, había necesitado un ejército de proporciones inconcebibles para llenar una caverna de kilómetros de diámetro hasta los bordes. La idea le heló la sangre más que el frío de la piedra
Fue entonces cuando lo vio
Al principio no fue más que eso: una de las colinas distantes, una elevación de metal oscuro contra el resplandor difuso, indistinguible de las demás. Pero las colinas no se mueven. Y aquella, muy despacio, lo hizo
Qiao Lian se quedó inmóvil, conteniendo el aliento, diciéndose que sus ojos la engañaban, que el cansancio de la caída le jugaba una mala pasada. Pero el movimiento no cesó. Al contrario: se repitió, un desplazamiento ondulante que recorrió la distancia como una ola bajo la piel de un lago, y con él llegó un sonido, un crujido bajo, continuo, como diez mil espadas arrastrándose a la vez sobre la piedr
La "colina" se separó en segmentos
Uno tras otro, decenas, cientos de ellos, cada uno del tamaño de una montaña, se alzaron y volvieron a caer en una sucesión que no terminaba, un cuerpo cuya cabeza Qiao Lian aún no alcanzaba a distinguir y cuya cola se perdía en la misma oscuridad de la que ella acababa de caer. No caminaba: fluía, con la lentitud paciente de algo que no necesita apresurarse, que sabe que el tiempo y la distancia le pertenecen
Un ciempiés
Un ciempiés cuyo cuerpo se extendía a lo largo de decenas de kilómetros, abriéndose paso entre las montañas de armas como si fueran simples montículos, aplastando bajo cada uno de sus incontables segmentos siglos enteros de acero e historia
Y se dirigía hacia ella
Qiao Lian sintió que la respiración se le detenía. No era miedo... todavía no. Era la certeza de que estaba frente a una existencia infinitamente superior a ella, algo tan enorme que su mente apenas podía comprenderlo
Recordó una historia que su joven maestro Wang le había contado tiempo atrás. Durante su exploración en el Abismo del Tiempo Devorado, se había enfrentado a la Serpiente Blanca del Tiempo Corrupto, una antigua bestia de 190 años en el Reino Espiritual. Según él, aquella serpiente medía entre 100 y 200 metros de largo, un tamaño que ya desafiaba toda lógica
Pero esto...
Esto era completamente diferente
Sola en aquel interminable mar de espadas, Qiao Lian comprendió que la diferencia entre ella y aquella criatura era mayor que la que existía entre un insecto y una montaña.
Otro estremecimiento recorrió el suelo bajo sus pies, la vibración hizo que un mechón de su cabello cayera frente a sus ojos. Sin apartar la vista del colosal ciempiés, soltó un pequeño soplido y lo apartó con tranquilidad
“Supongo que... me encontré con la verdadera bestia en el Reino Tierra”
.
.
.
.
Más arriba, en las profundidades de la Montaña de las Mil Entrañas, Li Wang seguía abriéndose paso hacia abajo a fuerza de destrucción pura. Descendía con una violencia metódica, atravesando cientos de toneladas de piedra y roca maciza como si fueran cortinas de humo. Lo que a los discípulos de las 4 sectas les había costado horas de descenso cauteloso, él lo estaba resolviendo en cuestión de minutos
¡¡¡CRRRSSHHH!!!
Otra estructura de roca estalló en pedazos a su paso. Su figura, pequeña frente a la inmensidad que la rodeaba, cayó en una caverna apenas un poco más amplia que las anteriores
“.....”
Su mirada recorrió los alrededores. No había ni una sola fuente de luz, pero eso no representaba ningún problema para sus ojos de un verde esmeralda: veía con la misma claridad que si fuera pleno mediodía bajo un sol despejado
El lugar apestaba a muerte. Los restos de múltiples discípulos, pertenecientes a distintas sectas, yacían desperdigados entre los escombros de la caverna
Li Wang recorrió el escenario con una expresión sombría. Ya no importaba quién hubiera dado el primer golpe. Después de una matanza como aquella, los rencores entre las sectas habían llegado a un punto sin retorno. La Secta de la Fractura Celestial jamás dejaría pasar una ofensa de semejante magnitud. Tarde o temprano, las otras 3 grandes sectas tendrían que responder por la sangre derramada en este lugar
Crk...
Un leve roce de piedra resonó entre las grietas de la caverna
De pronto, Li Wang sintió un movimiento cercano. Una presencia se deslizó desde una de las grietas de la pared y se disparó directo hacia él
Swwshh
Su mano derecha se estiró a la velocidad del rayo y la atrapó sin el menor esfuerzo. Pudo sentir de inmediato que se trataba solo de una proyección espiritual, a lo sumo, con una fuerza equiparable a las primeras etapas del Reino Espiritual
¿Cuántas proyecciones como esta habría distribuido por toda la montaña la verdadera bestia en el Reino Tierra?
“¿Huh?”
Pero ese pensamiento se cortó de golpe cuando bajó la mirada y observó con más atención lo que tenía atrapado entre los dedos. Un cuerpo alargado se retorcía contra su agarre; decenas de patas diminutas se agitaban sin control, buscando un punto de apoyo que no existía
Era un ciempiés
“Los cielos deben estar burlándose de mí…”
Li Wang abrió la mano de inmediato. La proyección, carente de toda voluntad propia más allá del instinto, se dio la vuelta y escapó de regreso por la grieta de la que había salido
Li Wang se quedó inmóvil en el mismo lugar. Su rostro, siempre impasible, dejó entrever por primera vez en mucho tiempo un rastro de emoción genuina
Los recuerdos de su última encarnación regresaron a él, nítidos, como si apenas hubiese pasado un día
.
.
.
.
> \-Reino Secreto del Enjambre Primordial
>
> “¿En serio piensa llevarse eso, Maestro?”
>
> Una joven de 18 años, de largo cabello celeste y un ajustado vestido negro, avanzó con tranquilidad entre los escombros. Una tenue sonrisa curvaba sus labios, mientras dos pequeños lunares bajo sus ojos, uno bajo el izquierdo y otro bajo el derecho, acentuaban la delicadeza de sus facciones
>
> Xia Yuen
>
> A pesar de su juventud, ya había alcanzado el Gran Círculo del Reino Espiritual, un talento capaz de eclipsar a la inmensa mayoría de los discípulos de su generación
>
> Su figura, esbelta y armoniosa, parecía esculpida con una delicadeza casi irreal. El vestido negro abrazaba con elegancia las curvas de su cuerpo, marcando una cintura fina y unas piernas largas de movimientos ligeros, mientras su cabello celeste descendía hasta la cintura como una cascada de seda que contrastaba con el paisaje de muerte a su alrededor. Incluso caminando entre sangre y ruinas, desprendía una belleza serena y casi antinatural, como una flor intacta en medio de un campo devastado
>
> Todo a su alrededor era un desastre: tierra arrasada, montañas colapsadas sobre sí mismas, decenas de bestias insectoides desparramadas sin vida entre los escombros. Y rodeando la cordillera entera, extendiéndose hasta perderse en el horizonte, yacía el cadáver de un ciempiés colosal
>
> “Sí”
>
> Li Wang se incorporó lentamente del suelo y contempló el huevo que sostenía entre las manos. Era la descendencia de la bestia ciempiés más poderosa del Reino Secreto del Enjambre Primordial, la misma que acababa de matar
>
> Crrshh
>
> Al inyectarle una pequeña cantidad de qi espiritual, una fina red de grietas comenzó a extenderse por la cáscara. Un instante después, esta terminó de abrirse y una diminuta cabecita asomó con cautela, como si intentara descubrir qué clase de mundo la esperaba
>
> Tras varios intentos torpes, el pequeño ciempiés, de apenas unos centímetros de largo, logró salir por completo. Sus innumerables patitas se movían de forma descoordinada mientras avanzaba con inseguridad sobre la palma de Li Wang. Finalmente, encontró uno de sus dedos y se enroscó alrededor de él con una fuerza sorprendentemente débil, aferrándose como si fuera el único lugar seguro que conocía. Sus pequeños ojos lo observaron fijamente, llenos de curiosidad... y de una inocente desconfianza propia de una criatura que acababa de nacer
>
> “Je…”
>
> Li Wang dejó escapar una sonrisa mientras caminaba hacia su discípula
>
> “¿Sabes, Yuen? Siempre quise tener una mascota”
.
.
.
.
Los recuerdos comenzaron a disiparse, como si nunca hubieran existido
Li Wang volvió a encontrarse solo en la silenciosa oscuridad de la caverna. Todo era exactamente igual que antes
Salvo él
Ahora lo sabía
Por fin comprendía el verdadero origen de la bestia en el Reino Tierra

Continúa leyendo
Sellando el Tiempo (Novela)
Capítulo 131
Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 130
Estás leyendo el capítulo 130 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 5 de julio de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.