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Leer Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 107 online gratis en español

En lo profundo del laberinto subterráneo, donde los pasadizos antiguos se enroscaban bajo toneladas de roca olvidada, había una cámara secreta que olía a humedad, sangre reciente y humo rancio En el centro ardía una pequeña fogata, su luz temblando con debilidad, casi ridícula frente a la oscuridad que se apretaba en las esquinas, pero bastaba para revelar a la docena de figuras reunidas a su alrededor, miembros del Loto Negro, algunos con polvo gris adherido a los dedos, otros aún con él pegado en los labios, aspirándolo con los ojos entrecerrados, como si aquella sustancia fuera incienso sagrado y no una corrupción extraña que les raspaba la garganta A un lado de la cámara, cinco discípulos externos de la Secta de la Fractura Celestial estaban atados contra la pared de piedra, las túnicas rasgadas, los rostros sin color, los ojos abiertos de par en par por el terror, las cuerdas de hierro mordiéndoles muñecas y tobillos, mientras sobre sus túnicas todavía podían verse los rastros de la misión: polvo de montaña, barro seco y heridas superficiales provocadas por días de viaje Habían abandonado la secta siguiendo una orden rutinaria, investigar movimientos extraños en las cordilleras cercanas, nada más, y ninguno de ellos esperaba encontrarse con el Loto Negro La emboscada había llegado sin previo aviso, algunos murieron durante el ataque, ellos fueron los afortunados, y ahora, atados contra aquella pared de piedra y rodeados de fanáticos, empezaban a comprender que quizá la muerte rápida habría sido una opción más misericordiosa Frente a ellos se alzaba Du Shou, su figura parecía tallada en roca, un hombre enorme, musculoso, con el torso desnudo y cubierto de cicatrices viejas y nuevas que se cruzaban unas con otras como si su cuerpo hubiera sobrevivido a una guerra interminable, sin necesitar moverse para imponer presencia, la cámara pareciendo encogerse a su alrededor, cada respiración suya empujando el aire hacia atrás Su aura pertenecía a un cultivador del Reino Espiritual Nivel 4, bastaba sentirla para comprenderlo: entre todos los presentes, él era una montaña Sobre su pecho, entre músculos tensos y piel marcada por años de combate, se extendían runas misteriosas tatuadas en un patrón intrincado, y aquellas líneas comenzaron a encenderse una a una, hasta volverse de un rojo cada vez más vivo, como brasas despertando bajo la carne Du Shou sonrió, y alzó ambas manos Que lo vean bien, pensó, con el orgullo hinchándole el pecho como una vela llenándose de viento, que el último recuerdo de esta escoria de secta sea el nombre del hombre que los redujo a cenizas Luego soltó un rugido grave que rebotó en la caverna como el golpe de un tambor de guerra "¡Gloria eterna al ascenso del Loto Negro!" ¡¡¡FWOOOOOOOSSHHHHH!!! Las runas sobre su pecho ardieron con furia, y un instante después el rayo de fuego carmesí estalló desde su torso como si una bestia hubiera abierto la boca dentro de su carne, la descarga saliendo disparada en línea recta y dejando tras de sí un surco de calor tan intenso que el aire mismo pareció derretirse El impacto alcanzó al primero de los prisioneros antes de que pudiera siquiera reaccionar, su cuerpo quedando iluminado por un rojo brutal, la siguiente imagen un destello de fuego, hueso quebrándose y sangre evaporándose en el acto Fragmentos de hueso, sangre y trozos carbonizados de carne salieron despedidos en todas direcciones, y el cuerpo golpeó la pared de piedra con tal violencia que las grietas se extendieron varios metros alrededor del punto de impacto Una nube de polvo cayó desde el techo, la roca ennegreció, el aire se llenó de olor a carne quemada, y el calor barrió la sala de golpe, inclinando las llamas de la fogata hacia un lado, mientras incluso los miembros del Loto Negro entrecerraban los ojos Los cuatro discípulos restantes quedaron paralizados por el horror, uno temblando tan violentamente que las cadenas de hierro tintinearon contra la pared, otro abriendo la boca para gritar sin lograr emitir sonido alguno, y el quinto, el que aún seguía atado junto al cadáver recién pulverizado, solo pudo mirar la sombra humeante en la pared con los ojos desorbitados, incapaz de comprender si acababa de presenciar una ejecución o el nacimiento de una pesadilla Du Shou soltó una bocanada pesada de aire "Haa…" Su cuerpo se aflojó apenas un poco, como si aquel golpe le hubiera costado más de lo que quería admitir Entonces una mujer se acercó a él con paso ligero, su figura delgada, casi afilada, sin nada de exuberante, su belleza fría, seca, de esas que parecen más un filo que un adorno, y en la penumbra sus labios se curvaron al observar el pánico de los discípulos atados "¿Qué fue esa frase antes de disparar tu rayo, Shou?" Preguntó con una sonrisa divertida Du Shou soltó una risa grave y se rascó la nuca con una mano "Estoy pensando en crear una frase para decir antes de disparar mi rayo concentrado, ¿qué te parece?" Ella ladeó la cabeza, evaluándolo como si midiera el peso exacto de su estupidez "Demasiado larga" Negó despacio "No sirve, no intimida, si quieres que haga temblar a los pueblos mortales, necesitas algo corto… algo que se les quede incrustado en los huesos apenas lo escuchen" Algunos subordinados soltaron una risa baja Du Shou chasqueó la lengua, fingiendo molestia "Entonces, dime una" La mujer sonrió apenas más "¿Qué tal… Aniquilación Loto Negro?" Du Shou repitió el nombre en silencio un instante, y después alzó una ceja "No suena mal…" Las risas alrededor crecieron un poco más, incluso uno de los subordinados terminó apoyándose en la pared, divertido, porque Du Shou era fuerte, brutal, rápido, pero definitivamente terrible para elegir nombres El hombre giró entonces el torso y volvió a prestar atención a las runas de su pecho, sus dedos recorriendo las líneas tatuadas con precisión experta, refinando las marcas dentro de su propio cuerpo, trazando formaciones sobre carne y hueso en lugar de sobre papel, metal o piedra Un método prohibido en gran parte del continente, porque el Dao de las formaciones debía tallarse en estructuras, armas o materiales estables, y grabarlo directamente en el cuerpo humano era una locura: las formaciones podían deformarse, el Qi interno podía desbalancearse, la mente del portador podía verse arrastrada por una tensión insoportable, corrompida por algo que nunca debió vivir dentro de la carne Pero al Loto Negro le gustaban justamente esas cosas: lo prohibido, lo inestable, lo que podía romper a una persona y volverla más útil Du Shou acababa de bajar la mirada hacia el centro de su pecho cuando algo húmedo golpeó su cuello Plassh Parpadeó, instintivamente giró apenas la cabeza, y entonces lo vio Alrededor de la fogata habían aparecido varios destellos verdes y azules, que no eran luces, sino hebras de viento y relámpago, delgadas como cuchillas, girando en el aire con una velocidad tan violenta que la oscuridad misma parecía estremecerse, mientras la llama de la fogata se inclinaba de golpe hacia un costado, como si una fuerza invisible hubiera atravesado la cámara a una velocidad imposible Du Shou abrió los ojos, pero ya era tarde El mundo se partió en un solo instante Uno de los miembros del Loto Negro que estaba más cerca de la fogata cayó primero, silencioso como una vela que se apaga sin viento, sin alcanzar a gritar, su garganta abriéndose de lado a lado, y el cuerpo apenas dando un espasmo antes de desplomarse sobre la piedra, como una hoja que suelta la rama sin que nadie la haya visto caer Otro giró el rostro hacia la izquierda, como si por fin hubiera comprendido que algo se movía en la oscuridad, y un corte limpio le atravesó desde el hombro hasta el pecho, la sangre saltando en una línea fina, roja y brillante, antes de que sus piernas cedieran, doblándose su cuerpo como un títere al que le hubieran cortado los hilos de un solo tajo Un tercero cayó de rodillas con un ruido hueco, el corazón atravesado por una línea azul que aún chisporroteaba en el aire Los cuerpos se derrumbaron uno tras otro, cada uno a su propio ritmo, como una hilera de velas apagándose en la misma corriente de aire, los sonidos distintos entre sí, uno con un golpe seco, otro con un estallido húmedo, el último desplomándose como si toda su fuerza hubiera sido vaciada de golpe, y el resultado el mismo en todos: sangre extendiéndose sobre la piedra, ojos vacíos, manos todavía aferradas al polvo gris que no habían terminado de aspirar La risa murió al instante, y el aire cambió Du Shou retrocedió medio paso, su expresión endureciéndose al extremo, mientras su aura del Reino Espiritual Nivel 4 explotaba hacia afuera en un oleaje carmesí que hizo vibrar la cámara entera "¿Quién…?" No terminó de hablar, y al levantar la vista, por fin lo vio En el centro de la cámara, rodeado por hebras agitadas de viento verde y chispas de rayo azul que aún se deslizaban por su espada negra, estaba un solo hombre Yun Su presencia no era ruidosa, no chocaba contra el entorno como un muro, se quedaba quieta, contenida, afilada, como una hoja esperando el momento de cortar Du Shou sintió el peso de aquella fuerza de inmediato, no era un Reino Espiritual Nivel 1 ordinario, de eso estaba seguro Aquel joven estaba inmóvil, con la espada morada en la mano, mientras sus túnicas se agitaban alrededor de su cuerpo por el viento que aún se desprendía de su movimiento anterior, sus ojos sin mostrar vacilación, sin temor, tampoco prisa, solo una calma peligrosa Du Shou apretó los dientes, y sin dudar ni un segundo más, activó su carta final Las runas sobre su torso comenzaron a encenderse, una tras otra, el carmesí volviéndose más intenso, más violento, hasta que la luz llenó toda la cámara secreta y arrancó sombras temblorosas de las paredes de piedra, el brillo inundando la cueva con una presión sofocante, como si algo dentro del pecho de Du Shou estuviera por romperse y arrastrar a todos consigo "..........." Yun no se movió, permaneciendo inmóvil frente a él, con la espada negra en la mano, mientras el viento nacido de la acumulación de energía hacía ondear sus túnicas moradas como si flotaran bajo una corriente invisible Du Shou sonrió con fiereza, y entonces alzó ambas manos "¡Aniquilación Loto Negro!" Su rugido retumbó como un trueno dentro del túnel, y el rayo de energía salió disparado a quemarropa Durante un instante, Du Shou sintió la certeza amarga de la victoria, porque ese ataque era su carta final: una descarga concentrada, salvaje, forjada para borrar a un enemigo antes de que pudiera siquiera respirar, y si alcanzaba de frente a un cultivador del Reino Espiritual temprano o intermedio, el cuerpo no tenía tiempo de reaccionar, primero venían la carne quemada, después los meridianos rotos, y al final el silencio Pero justo antes de que el rayo alcanzara a Yun, algo se movió Una sombra cruzó entre ambos, pequeña, rápida, y sin la menor vacilación se interpuso de frente al ataque El rayo carmesí la devoró al instante ¡¡BOOOOOOMM!! La figura quedó envuelta por un resplandor feroz, como si un sol comprimido hubiera estallado dentro de la cámara, y por una fracción de segundo su silueta se dibujó entre la luz: los brazos tensos, el cuerpo hundiéndose apenas bajo la presión monstruosa del impacto, las túnicas agitándose salvajemente alrededor de él Entonces el golpe terminó de caer, y la explosión se abrió en todas direcciones: piedra pulverizada, polvo y fragmentos incandescentes saliendo despedidos por la cámara, mientras la fogata se inclinaba violentamente, casi apagándose, y una oleada de calor azotaba las paredes húmedas, haciendo vibrar el aire, y el estruendo rebotaba en el túnel como si la cueva entera estuviera a punto de colapsar Y en medio de todo eso, el humo comenzó a expandirse, oscuro, denso, asfixiante, derramándose por la cámara en espirales pesadas, tragándose la luz y ocultando por completo la figura que había recibido el rayo de lleno, quedando solo una sombra borrosa dentro de la nube ardiente, inmóvil por un instante, como si la propia oscuridad hubiera decidido engullirla Du Shou abrió los ojos "¿¡Qué!?" No podía creerlo, lo que había visto no tenía sentido, y ninguna leyenda que hubiera escuchado en su vida, ni en las tabernas de la Ciudad del Fénix Carmesí ni en los pergaminos prohibidos del Loto Negro, hablaba de algo capaz de tragarse su golpe más grande y seguir de pie como si hubiera detenido apenas una brisa El humo siguió saliendo en espirales oscuras durante unos segundos más, hasta que la figura en el centro comenzó a revelarse otra vez Allí seguía de pie un chico incluso más joven que Yun, su cabello negro cayendo por toda la espalda como una cascada oscura, vistiendo túnicas sencillas de sirviente, sin adornos, sin prestigio, sin nada que llamara la atención a simple vista, salvo por su piel pálida y juvenil, y sobre todo por sus ojos Verdes, brillantes, esmeralda pura No mostraban miedo, solo una calma extraña, casi molesta Era Li Wang Y aunque no había prestado demasiada atención a ese detalle durante los últimos dos meses, su cultivo sí había avanzado un poco desde que ingresó en la Secta de la Fractura Celestial Ahora se encontraba en el Reino Espiritual Nivel 1 Chhssssss En su hombro derecho apareció una quemadura pequeña, negra en el centro y rojiza en los bordes, mientras un hilo delgado de humo se elevaba desde la carne chamuscada "……" Li Wang bajó la mirada, observando la herida durante un instante, como si estuviera comprobando el estado de una prenda dañada y no el resultado de un ataque capaz de matar a la mayoría de cultivadores de su nivel Después volvió a alzar la vista, y sus ojos verdes se encontraron con los de Du Shou No había ira, no había tensión, ni siquiera desprecio, solo una calma absoluta "Esto no puede…" La voz de Du Shou se quebró a medio camino, como la de un hombre que acaba de descubrir que el techo del mundo era más bajo de lo que siempre había creído, y que él llevaba toda su vida golpeándose la cabeza contra él sin saberlo, dando un paso atrás por el temor y parpadeando una sola vez Con ese parpadeo, Li Wang ya no estaba frente a él El sonido de sus pasos resonó con calma en la cámara, y antes de que nadie pudiera reaccionar, Li Wang ya avanzaba hacia los discípulos externos atados a la pared, como si lo que acababa de ocurrir no mereciera ni una segunda mirada Alzó una mano y apoyó dos dedos sobre la frente de cada uno, un débil resplandor verdoso atravesando sus pupilas, mientras los muchachos se estremecían y sus recuerdos del último día comenzaban a difuminarse poco a poco, arrancados con la misma delicadeza con que se retira una sola página de un libro grueso, sin que el lector, al cerrarlo, llegara jamás a notar que faltaba algo No podía permitir que regresaran a la Secta de la Fractura Celestial hablando sobre lo ocurrido aquí, porque que un simple sirviente de Xu Mao hubiera sido capaz de enfrentarse a cultivadores del Reino Espiritual era una clase de información que atraía demasiada atención, y demasiadas preguntas Yun guardó su espada y se acercó "No hacía falta que interviniera, Mayor" Plasshhh El cuerpo de Du Shou perdió toda tensión, como si algo dentro de él hubiera cedido de golpe, mientras la herida causada por la palma de Li Wang terminaba por manifestarse en ese mismo momento y una línea roja se abría sobre su torso Su expresión se apagó, la energía de su cuerpo colapsó por completo, y finalmente Du Shou cayó sobre el suelo de piedra, como una montaña que por fin admite que también puede erosionarse La sangre se extendió rápidamente bajo la luz temblorosa de la fogata, mientras el eco del impacto quedaba suspendido en el silencio de la cámara "Hmph" Li Wang soltó un resoplido divertido y ladeó apenas la cabeza "Miren al viejo líder de la Facción del Puño… ya se cree lo bastante genial como para superar tres niveles de cultivo, si te llegaba a golpear con ese rayo, ni siquiera tus huesos quedarían en este mundo" Su mirada se desvió hacia los restos "Para entonces, ¿cómo se lo explicaría a esa mocosa, Qiao?" Yun apretó un poco los labios "Entonces solo tenía que evitar que me tocara…" No sonaba conforme, ni siquiera cerca Aun con la diferencia de cultivo, estaba seguro de que podía haber derrotado a Du Shou en una batalla prolongada, necesitando solo tiempo, espacio y una oportunidad correcta, porque no le gustaba depender de otros para cerrar una pelea que creía poder resolver por sí mismo Mientras Li Wang terminaba de borrar la memoria de los cuatro discípulos uno por uno, dejándolos inconscientes, Yun observó la escena en silencio Durante el viaje por la Cordillera del Cielo Marchito, había visto a su mayor derrotar a cientos de gusanos de tierra cuando su cultivo apenas se encontraba en el Reino Mortal Nivel 1. Aquello no había sido una simple victoria, sino un salto de poder imposible, una fuerza que desafiaba por completo el sentido común del mundo Ahora habían pasado muchos meses El Mayor ya se encontraba en el Reino Espiritual Nivel 1 Yun comenzó a hacer cuentas mentalmente Si Li Wang seguía siendo capaz de luchar un reino entero por encima de su cultivo... Sus ojos se abrieron de golpe ¿Eso no significaba que... la verdadera fuerza del Mayor Li Wang ya había alcanzado el Reino Tierra Nivel 1? No hizo la pregunta en voz alta, no hacía falta Li Wang terminó de borrar la memoria de los últimos dos discípulos, los dejó inconscientes y se echó a dos sobre los hombros con naturalidad, cargando luego a los otros dos como si fueran simples sacos de arroz "Carga a los otros dos, nos vamos" "Sí" Yun asintió y levantó a los restantes sin decir una palabra más Habían venido solo por la pista de una misión de secta, y quién hubiera pensado que terminarían adentrándose tan profundo en los túneles El aire pesaba mientras corrían de regreso hacia la superficie, y a ambos lados del pasillo se veían los cadáveres de múltiples integrantes del Loto Negro, algunos aún humeando, otros desmembrados por cortes invisibles, todos compartiendo la misma quietud sucia de la muerte reciente Fue entonces cuando Li Wang habló otra vez, sin siquiera disminuir el paso "Por cierto" Yun giró un poco la cabeza hacia él "Mañana, Qiao y yo los acompañaremos en una misión fuera de los límites de la Secta, y según parece, la petición iba dirigida específicamente a ti y Mao" "¿Huh?" Yun frunció el ceño, porque no había escuchado nada de eso, y Qiao era quien se encargaba de recibir los mensajes de los Ancianos, así que cualquier cosa importante normalmente pasaba primero por ella "¿Una misión fuera de los límites de la secta?" Su tono se llenó de curiosidad, aunque no demasiada, porque si incluso discípulos como su hermano menor, Mao, habían sido solicitados, entonces la misión seguramente rondaba el Reino Mortal, tal vez algo del Nivel 1, tal vez un problema menor Li Wang siguió corriendo por los túneles y respondió con absoluta sequedad "Es una misión de Nivel 4" "¿¡...!?" Yun casi perdió el equilibrio en pleno paso Li Wang siguió avanzando con total naturalidad, como si acabara de mencionar un asunto sin importancia "Incluso cultivadores del Reino Tierra podrían dejar allí la vida" Yun no respondió, y por un instante el único sonido en el túnel fue el de sus propios pasos, ahora más lentos, más pesados La idea de aquella misión se le clavó en el pecho como una losa
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Sellando el Tiempo (Novela) Capítulo 107

Estás leyendo el capítulo 107 de Sellando el Tiempo (Novela), un novela. Li Wang inicia su quinta vida en el Bosque Báixuě, en un mundo donde incluso los cultivadores más poderosos están condenados a un límite de vida de apenas 200 años. Sin embargo, él carga con más de 800 años de… Este capítulo tiene publicado el 30 de mayo de 2026. Sellando el Tiempo (Novela) tiene 168 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.