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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 408 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Las Tierras Pálidas se extendían vastas y áridas, con colinas, ríos y una llanura interminable que dominaba el horizonte. Una persona normal con una vista clara apenas podía distinguir objetos a dos o tres kilómetros de distancia. Para Cassius y sus compañeros, como expertos artistas del combate, su visión alcanzaba más lejos y era más nítida. Sin embargo, a pesar de su percepción mejorada, la curvatura del planeta limitaba naturalmente su campo de visión. Sin embargo, en las Tierras Pálidas, incluso los límites naturales de la visión se volvieron insignificantes. La incesante lluvia de ceniza lo oscurecía todo, reduciendo drásticamente la visibilidad. Incluso Cassius y su grupo apenas podían ver más allá de cien o doscientos metros. Más allá de eso, solo podían confiar en el sonido; ruidos fuertes, para ser precisos, ya que incluso las cenizas al caer al suelo producían un leve crujido. Las tres figuras se encontraban a las afueras de Ciudad Ceniza, como solitarios tallos de bambú en el terreno llano. Los densos fragmentos de ceniza que caían del cielo parecían amentos de sauce flotantes o copos de nieve a la deriva. Una ligera ráfaga de viento arrastró las cenizas en ondas visibles, con movimientos hipnóticos. El suelo estaba cubierto por una fina capa blanca, y el sonido de la ceniza al asentarse creaba una inquietante sensación de desolación. Cassius contempló la lejanía, la extensión nevada que se extendía infinitamente hasta el horizonte. Piedras, árboles grotescos, pequeñas colinas y llanuras estaban cubiertas por un manto blanco plateado. Parecía el frío intenso del invierno, pero las Tierras Pálidas carecían de ese frío penetrante; en cambio, irradiaban un calor inexplicable. Era como una toxina ardiente: siniestra, omnipresente e implacable. Al extender la mano, Cassius atrapó un fragmento de ceniza que caía. En cuanto lo tocó, la ceniza se desintegró y dos corrientes de energía fluyeron hacia su palma. Una era la Toxina Pálida Ardiente, mientras que la otra contenía una concentración más densa de aura de calamidad. El verdadero peligro de las Tierras Pálidas no residía en sus criaturas oscuras ni en sus poderosos Espíritus Cataclísmicos, sino en el propio entorno, sumido en la calamidad. Aquí, la concentración de calamidades era tan alta que los portadores de espíritus solo podían resistir la mitad del tiempo que en otros lugares. En comparación, Ciudad de Ceniza, con sus niveles de calamidades relativamente bajos, parecía una zona para principiantes. Chisporrotear... Un chisporroteo rompió el silencio. El Hombre Fantasma y el Caballero de Hierro sostenían pequeñas piedras verde oscuro, del tamaño de un dedo, que brillaban tenuemente mientras protegían del aura de calamidad que emanaba de la ceniza. Cassius reconoció el objeto de inmediato. Hombre Fantasma ya se lo había mencionado. Las Piedras del Santuario proporcionadas por la Mansión Lluvia Negra eran objetos de misión diseñados para proteger a los marcados en entornos de alta catástrofe. Sin embargo, estas piedras sólo duraban diez horas y eran escasas y caras, una herramienta desechable sin comparación con los sistemas de defensa reutilizables de las Torres de Refugio. Cinco minutos antes, el Hombre Fantasma le había entregado a regañadientes una de esas piedras a Cassius. Era evidente que no le sobraban muchas, y el gesto ya parecía un sacrificio doloroso. Sin embargo, mientras la ceniza caía sobre ellos, Cassius guardó la Piedra del Santuario en su bolsillo sin usarla. Exhaló suavemente, su aliento con un toque de calor mientras sus Artes Marciales Encubiertas de Gólem se activaban automáticamente. El campo magnético vital del Gólem se extendió desde el centro de su cuerpo, impregnando sus músculos, huesos y piel como un líquido. Al llegar a la superficie, su piel se transformó, apareciendo cubierta de escamas negras. La ceniza que caía sobre estas escamas fue repelida; las toxinas ardientes y el aura de calamidad fueron bloqueados por completo. El entorno ahora no se sentía diferente al de Ciudad de Ceniza. El Hombre Fantasma y el Caballero de Hierro intercambiaron miradas de asombro antes de volverse hacia Cassius. Su cuerpo, cubierto de grandes escamas negras, parecía un tótem de antiguos rituales. "No es suficiente. Necesito una resistencia aún mayor a la calamidad", murmuró Cassius. Tras un proceso tripartito que involucraba la regulación de la respiración, el ritmo cardíaco y la frecuencia de la circulación sanguínea, desató por completo las Artes Marciales Encubiertas del Gólem. Inmediatamente, el Qi del Golem recorrió su cuerpo, brotando como agua hirviendo bajo su piel y formando un vapor negro a su alrededor. El vapor ascendió en espiral, formando una enorme columna negra que atravesó los cielos. Sobresaltados, el Hombre Fantasma y el Caballero de Hierro retrocedieron instintivamente varios metros. Podían sentir el aura opresiva que emanaba de él, una presencia siniestra y abrumadora. ¡Zas!... El vapor negro se retorció formando un vórtice, del cual emergió una enorme figura. Finalmente tomó forma, erguida entre la lluvia de cenizas. Los rasgos grotescos de la criatura incluían una cola huesuda y puntiaguda, púas ganchudas, escamas como espadas, enormes pies que recordaban a las pezuñas de un camello y músculos aterradores repletos de venas. De pie, entre la lluvia de cenizas, se alzaba un gólem de cuatro metros de altura; aunque no era esbelto, sino como un tanque majestuoso y alto. Sus rodillas y hombros prominentes recordaban a una antigua armadura de caballero. Su espalda formaba un amenazante triángulo, revestido de espinas entrelazadas que parecían los dientes de un depredador. Sus articulaciones brillaban afiladas y rígidas, mientras que sus músculos, semejantes a una armadura, irradiaban una amenaza imponente. Era claramente una máquina de guerra, nacida para la matanza. El Hombre Fantasma aferró su guadaña con fuerza instintivamente, tensando el cuerpo para reprimir el miedo. El Caballero de Hierro levantó el brazo izquierdo a la defensiva, con su enorme espada aferrada al codo, preparándose para la batalla. Pssshhh... Dos corrientes de gas salieron de las fosas nasales del gólem, serpenteando como serpientes. "Tranquilos los dos. Esto es simplemente otra forma de mi técnica de puño, la fuerza de voluntad. En el Mundo de la Calamidad, nuestros cuerpos están compuestos de Qi. Al alinear la fuerza de voluntad de mi técnica de puño con el Qi, uno puede cambiar de forma", dijo el gólem, con su voz resonando como una gran campana. Al oír esto, la cautela de Hombre Fantasma se desvaneció gradualmente. En una ocasión, había conocido brevemente a un artista de combate del mundo de las Artes Marciales Encubiertas y había presenciado sus técnicas en acción. Su Qi se expandió y rugió, y con un solo golpe, se manifestó naturalmente como una proyección de la fuerza de voluntad de su técnica de puño. El caso de Cassius fue similar, excepto que la fuerza de voluntad de su técnica de puño era mucho más siniestra, exudando un aura abrumadora y malévola. ¡Thud! ¡Thud! ¡Thud! El enorme gólem avanzó, y cada paso hacía temblar levemente el suelo. Su rostro inhumano mostraba una expresión contemplativa. Cassius había descubierto que las Artes Marciales Encubiertas del Gólem eran especialmente adecuadas para el Mundo Calamidad. Al canalizar su Qi hacia la forma del gólem, podía mantener esta transformación con un gasto mínimo de energía, apenas una fracción de lo que requeriría en el mundo real. En este estado, su resistencia al aura de calamidad de alta concentración aumentó exponencialmente, alcanzando veinte veces su capacidad original. Esto le permitió moverse libremente en zonas de baja calamidad como Ciudad de Ceniza durante doscientas horas y en las Tierras Pálidas durante cien horas, aproximadamente cuatro días. Con su movilidad, cuatro días serían más que suficientes para llegar a una nueva Zona Especial. "Parece que las Artes Marciales Encubiertas del Gólem, si bien imitan los rasgos de las criaturas oscuras, también heredan algunas de sus características, como la resistencia a las calamidades y una fuerte disuasión contra criaturas oscuras de bajo nivel", reflexionó Cassius. "Sin embargo, en última instancia, se trata de un Arte Marcial Encubierta, no de una criatura oscura real. Aun así, no puede sobrevivir directamente en el Mundo de la Calamidad como ellos..." Después de adaptarse brevemente y familiarizarse con la forma, se volvió hacia Hombre Fantasma y Caballero de Hierro y les dijo: "Vamos a movernos. Yo tomaré la iniciativa". ¡Thud! El Gólem dio un paso adelante, dejando una profunda huella. Con solo unas zancadas, cubrió decenas de metros, avanzando con paso firme entre la ceniza que caía. Detrás de él, el Hombre Fantasma y el Caballero de Hierro intercambiaron miradas y sacudieron la cabeza con sonrisas irónicas. La apariencia demoníaca de Cassius era realmente inquietante. Sin embargo, ambos tenían la experiencia y la serenidad suficientes para no perder la calma. Tras un breve cambio, siguieron su ejemplo y se adentraron en las Tierras Pálidas. La ceniza se arremolinaba en el cielo, cayendo como una capa de polvo blanco. El Mundo de la Calamidad, a pesar de ser distinto del mundo real, seguía la misma cruel ley de la supervivencia del más apto. Las criaturas oscuras, descerebradas y de bajo nivel, se comportaban igual que las bestias salvajes. El suelo estaba cubierto por un extenso bosque de árboles gigantescos y marchitos. Sus troncos no eran formas sólidas y aisladas, sino enredaderas enmarañadas que parecían brazos humanos retorcidos de un negro verdoso. La superficie estaba erizada de densas espinas negras. Las copas de los árboles eran particularmente extrañas: no eran ramas ni hojas, sino apéndices con forma de raíces que se mecían como zarcillos. En sus puntas, diminutas estructuras con forma de manos, parecidas a las de bebés humanos, brillaban tenuemente al mecerse en el aire. Una bandada de criaturas oscuras parecidas a murciélagos sobrevolaba. Estas criaturas tenían cuerpos parecidos a bebés humanos, cabezas deformes y alas formadas por capas de membranas de carne. Un líquido negro goteaba de las puntas de sus alas, cayendo al suelo y prendiéndose en llamas. Volaban en formación sobre el bosque, en dirección al río en llamas. De vez en cuando, uno o dos volaban demasiado bajo, provocando la reacción del bosque de árboles muertos. Zarcillos negros se alzaban como serpientes, retorciéndose salvajemente por el aire como algas arrastradas por la corriente. El movimiento repentino de un árbol desencadenó una reacción en cadena, poniendo en movimiento todo el bosque. Desde la distancia, parecía un océano negro y ondulante, repleto de innumerables garras que forcejeaban y se agitaban desesperadas. Varias criaturas oscuras con aspecto de murciélago fueron atrapadas y arrastradas al instante al bosque retorcido. En cuestión de segundos, no quedaron ni huesos. Los murciélagos supervivientes batieron las alas desesperadamente, desapareciendo entre la lluvia de ceniza. No muy lejos, la bandada descendió y aterrizó cerca de un río. Sin embargo, no era un río de agua, sino un río de llamas. Era un fuego blanco, casi fundido, que quemaba silenciosamente el aire circundante. Estas criaturas oscuras, parecidas a murciélagos, reponían las llamas negras de sus alas sumergiéndose en el fuego líquido y blanco. Muchas criaturas oscuras de las Tierras Pálidas dependían de este fuego, ya sea bañándose en él, bebiéndolo o acechando cerca de su fuente. Mientras unos cincuenta murciélagos se sumergían en el fuego, un lagarto de unos dos metros de largo se agazapaba cerca, entre la hierba de espino de fuego. El lagarto era grotesco, con cabeza tanto en la parte delantera como en la trasera. Su lomo estaba cubierto de protuberancias tumorales con forma de rostros humanos congelados en gritos. De los agujeros hechos en estas protuberancias salía humo verde que se fundía con el aire. ¡Zas! El lagarto saltó repentinamente al río en llamas, disparando dardos venenosos verdes desde las protuberancias de su lomo, atravesando a varios murciélagos al instante. Ambas cabezas se lanzaron hacia adelante, desgarrando los cuerpos infantiles de los murciélagos. Sus mandíbulas dentadas destrozaban a su presa con salvaje deleite, listas para un festín. Pero el lagarto había calculado mal. Veía a los murciélagos como presas, pero eran solo cebo. De las profundidades de las llamas líquidas, emergió una figura gigantesca de tres metros de altura. De un solo mordisco, partió al lagarto por la mitad. De pie sobre dos patas, la criatura reveló un caparazón repleto de innumerables ojos que emitían un brillo inquietante. Sus manos, como garras, sujetaban las dos mitades del lagarto, listas para devorarlas. ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! Un sonido atronador, como el de tanques rodando, se acercaba rápidamente desde la distancia. La criatura oscura, parecida a un ciempiés y con caparazón, se congeló y giró la cabeza confundida. ¡Bang! Fue como si un tren lo hubiera embestido. La parte superior del cuerpo salió volando, dejando solo la mitad inferior destrozada en el río en llamas. La mitad superior rodó por el suelo, todavía retorciéndose. Una enorme pata parecida a la de un camello lo pisoteó con fuerza, aplastándolo hasta convertirlo en pulpa e incrustándolo en el suelo. En medio de la lluvia blanca de ceniza, una figura imponente y revestida de hierro se erguía como una montaña inamovible. Su mera presencia irradiaba un aura dominante y peligrosa que se extendió rápidamente por la orilla. Criaturas oscuras ocultas entre la hierba y el río, sobresaltadas, emitieron gruñidos sordos antes de huir en todas direcciones. El Golem Cassius se transformó, bajó ligeramente la cabeza y absorbió la energía de vibración vital del ciempiés aplastado. Estaba despejando el camino para el Hombre Fantasma y el Caballero de Hierro. Su aura persistente disuadía a cualquier criatura de nivel Bestia Salvaje o Salvaje, evitándoles problemas innecesarios. Al mismo tiempo, ponía a prueba la intimidante presencia de la forma Gólem. Tras varios encuentros, Cassius lo comprendió mejor. El aura del Gólem era ligeramente más potente que la de los Espíritus Cataclísmicos más poderosos, pero aún estaba lejos de igualar la Forma Oscura Definitiva. Solo podía intimidar a las Bestias Salvajes y a las Bestias Salvajes. Aun así, esto le parecía increíblemente práctico. No había necesidad de desperdiciar tiempo ni Qi en criaturas insignificantes, pues reservaba su energía para las batallas reales. Cassius relajó su agarre después de terminar de drenar la energía de vibración vital del ciempiés. El Golem avanzó a grandes pasos y entró en el bosque de zarcillos. Al pasar, el bosque permaneció en calma, los árboles inmóviles. Cuando Cassius salió, los zarcillos seguían sin reaccionar. Sin embargo, dos minutos después, Hombre Fantasma y Caballero de Hierro entraron en el bosque. Al instante, los zarcillos se desplegaron con furia, agitando las llamas como si el mismísimo infierno hubiera cobrado vida. El repentino ataque los dejó maltrechos. La túnica y la máscara del Hombre Fantasma estaban dañadas, y la armadura del Caballero de Hierro mostraba marcas negras de quemaduras. Finalmente, lograron escapar del bosque y alcanzar a Cassius. "Ustedes dos..." Cassius miró al desaliñado Hombre Fantasma y se quedó sin palabras. Comprendió que sería mejor guiarlos como una niñera. “Quédate cerca de mí. Siento que el Cementerio de los No Muertos está cerca” dijo. El Golem avanzó a un ritmo constante, ni demasiado rápido ni demasiado lento. Hombre Fantasma y Caballero de Hierro intercambiaron sonrisas avergonzadas antes de apresurarse a seguirlo. El tiempo transcurría. Habían pasado cinco o seis horas desde que dejaron Ciudad Ceniza. Se habían adentrado en las Tierras Pálidas. Se encontraban en lo alto de una colina en el borde sureste de las Tierras Pálidas. El trío miró a lo lejos, donde una luz negra se entrelazaba con una niebla sangrienta, retorciéndose hacia arriba como dos serpientes. Incluso desde lejos, el aura decadente y peligrosa era palpable. "Hemos llegado al Cementerio de los No Muertos", dijo Cassius.
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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 408

Estás leyendo el capítulo 408 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 4 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 625 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.