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Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 354 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un estruendo ensordecedor se escuchó cuando la enorme cabeza, de más de una docena de metros de largo, atravesó el suelo como un tren a toda velocidad que se estrellaba frenéticamente contra su entorno. La cabeza, con forma de pájaro, era grotesca, cubierta de escamas y exudaba un aura salvaje. Su enorme pico brillaba con un brillo metálico, ligeramente teñido de rojo. Comparado con el Pico del Buitre Sangriento de Feng Liusi, a Cassius claramente le faltaba algo de delicadeza. En aquella batalla entre Puño Sangriento y Demonio de la Espada, el Pico del Buitre Sangriento de Feng Liusi había sido tan carmesí que parecía a punto de derramar sangre; una intensidad realmente asombrosa. Cassius, en ese momento, simplemente no podía compararse. Sin embargo, el Pico del Buitre Sangriento siguió siendo el ataque más poderoso de Cassius, representando su máxima fuerza explosiva. El estilo de lucha de Cassius siempre había sido poco convencional, distinto al de los luchadores tradicionales. En realidad, Cassius no era un luchador explosivo. Con su físico extraordinariamente robusto y una multitud de técnicas a su disposición, su enfoque de combate siempre había implicado peleas cuerpo a cuerpo de alta frecuencia e intensidad, lo que le permitía mantener la presión durante largos periodos. Si bien no poseía las aterradoras explosiones de poder del Mundo Arcoíris Estilo Triple Espada de Demonio de la Espada, aún conservaba una ventaja significativa: su increíble físico permitía que cada golpe rivalizara con las Técnicas Secretas de los artistas del combate. Cada uno de sus golpes, aparentemente ordinarios, tenía una fuerza aterradora. Además, la velocidad del puño de Cassius y su tiempo de reacción eran increíblemente rápidos. En resumen, su estilo de combate era exclusivamente suyo. De hecho, Cassius podría haber debilitado la resistencia de su oponente, como en sus batallas anteriores. Podía percibir con precisión las debilidades de Amos en su forma de tercera etapa. Pero Casio no decidió hacerlo. En cambio, se enfrentó. ¡¡¡Brrum!!! A la izquierda de la calle, rugía una neblina roja, mientras que a la derecha, una luz plateada brillaba con fuerza. El mundo entero parecía dividirse ante sus ojos. Buzz... Una onda de choque de alta frecuencia reverberó, provocando un zumbido en los oídos de todos aquellos que se encontraban cerca. Los comisionados de la Agencia de Operaciones Negras, que se habían retirado a las afueras del bloque, sintieron que sus cabezas daban vueltas cuando la onda expansiva los golpeó y rápidamente se taparon los oídos con las manos. Crash, crash, crash... La onda expansiva visible recorrió los edificios como un maremoto, haciendo que las ventanas se hicieran añicos al instante. Los fragmentos de vidrio cayeron al suelo con un crujido. En el punto donde los dos cazas chocaron, una nube de polvo y escombros explotó como niebla, oscureciendo la vista de la batalla. Pasaron varios segundos antes de que ráfagas de viento dispersaran el polvo, revelando la escena en la calle. Todo había desaparecido, todo había desaparecido. ¡Los edificios habían sido arrasados! Al final de la avenida Benny, apareció un enorme agujero de casi cien metros de diámetro. A vista de pájaro, parecía la ruina irradiada de una explosión clásica. Edificios, muros, farolas y árboles se inclinaban y giraban hacia un punto central, destrozados y rotos. ¡Qué nivel de destrucción tan inimaginable! Incluso en tiempos de guerra, los bombardeos no habrían causado tanta devastación. Las nubes se arremolinaban, el viento aullaba y el polvo visible se arremolinaba en el aire, mezclándose con los escombros que caían del cielo. Llovieron piedras. Entre las ruinas, sobre un terreno aplanado, dos figuras permanecían de pie, esculturales e inmóviles. Se quedaron tal como estaban antes, uno frente al otro. Al acercarse, la figura rubia, enorme y corpulenta, sangraba por el torso y el pecho. Su sangre plomiza caía copiosamente al suelo con un ruido sordo y constante. Su cuerpo era tan grande como el de un oso, con la piel marcada por más de una docena de cicatrices, ninguna de ellas particularmente grave. El verdadero peligro residía en el enorme agujero que tenía en el lado izquierdo del pecho, tan grande que cabía un cuenco. Los bordes estaban desgarrados y ensangrentados, y a través de la abertura se podía ver el otro lado. El hombre parecía haber sido completamente traspasado. Se quedó inmóvil, aparentemente muerto. A diez metros de distancia, la frágil y temblorosa figura de un anciano se alzaba frente a él. La sangre manaba de los siete orificios del curtido rostro de Amos. Habían pasado quince años desde que Amos había desatado por completo su poder; la última vez fue durante una lucha a vida o muerte contra tres miembros clave de la organización de la Puerta. En el último momento, arriesgó su vida, usando los Hilos de Niebla para destrozar todo a su paso. Había sobrevivido a esa pelea. Dos de los miembros principales de la organización Gate murieron en el acto, mientras que el tercero huyó con heridas graves. El propio Amos había pasado dos años postrado en cama, apenas recuperándose. Nunca esperó volver a entrar en semejante estado en esta vida. Sin embargo, allí estaba, frente a otra potencia: feroz, autoritaria y aparentemente sin debilidades. ¡Un artista de combate con una fuerza aterradora, cerca de los límites de la destreza en el combate! Enardecido, Amos desató todo lo que tenía, usando su movimiento definitivo, Cascada de Viento de Niebla, de los Tres Límites de su Tormenta Violenta. Finalmente, en su enfrentamiento final, tomó la delantera y mató a su oponente. El físico de Cassius era tan formidable que ni siquiera la supuestamente imparable Cascada de Viento Brumoso pudo dispersarse por completo; debía concentrarse en un punto para penetrar sus defensas por completo. Vistas desde arriba, las secuelas de la destrucción de Cassius revelarían una ruina en forma de abanico. Cientos de hilos metálicos habían perforado innumerables muros y estructuras, brillando tenuemente bajo la luz de la luna como estrellas que salpican el cielo nocturno. 'Tos, tos... Al final, este viejo ha ganado.' La frágil figura de Amos se tambaleó, con una sonrisa de alivio en el rostro. Su apariencia de anciano se desvaneció momentáneamente, como si se transformara rápidamente de viejo a joven, y luego a niño. Por alguna razón, Amós sintió que algo no andaba bien. Tenía la clara impresión de que su oponente lo conocía muy bien, provocando siempre su espíritu de lucha y su ira. Parecía como si Casio hubiera querido deliberadamente una pelea a gran escala y sin cuartel con él. Quizás no hubo mala intención, sino la obsesión de un fanático de las Artes Marciales Encubiertas por batirse en duelo. Sin embargo, entre los Artistas Marciales Encubiertos, el sparring nunca terminaba a la ligera, sobre todo entre los artistas de combate. Una vez que un poder tan inmenso alcanzaba su máximo esplendor, no había vuelta atrás. Ambos bandos se verían obligados a luchar a muerte. Era común que uno de los bandos terminara muerto. “Lo siento, pero fuiste tú quien me provocó...” Amos tosió, tapándose la boca con la mano izquierda; la sangre le manaba entre los dedos. Dio dos pasos hacia adelante, solo para tropezar con una piedra y caer de bruces. De repente, una mano grande se extendió y agarró su mano derecha, estabilizándolo. “Gracias” murmuró Amos instintivamente, con la mente aún nublada por la reciente batalla. Sin embargo, al instante siguiente, presentía que algo andaba mal. -No hace falta que me lo agradezcas. La voz familiar sonó baja y ronca en su oído. '¡Tú!' Amós levantó la cabeza bruscamente, con su rostro juvenil contraído por la sorpresa. Miró fijamente a la persona frente a él, con total incredulidad. ¿No era éste el mismo Casio que acababa de matar? ¿Cómo había vuelto a la vida inexplicablemente? Amós miró la herida abierta en el pecho de Casio, que todavía goteaba sangre, luego la sonrisa exasperante en su rostro. Tomando una respiración profunda, murmuró: "Tú... ¡tú tienes tu corazón en el lado correcto!" Su voz sonaba apresurada, con un matiz de arrepentimiento y resignación. Toda su cuidadosa planificación a lo largo de su vida, y había caído en esta trampa. 'Así es.' Casio hizo una breve pausa y luego lo admitió claramente. Por supuesto, no iba a mencionar que tenía dos corazones, uno a cada lado del pecho. Aunque uno fuera destruido, el otro seguiría funcionando. Con el tiempo suficiente, las vibraciones de la energía vital eventualmente restaurarían el corazón destrozado a su capacidad máxima. En otras palabras, Casio tenía esencialmente dos vidas en batalla. Además, eran inagotables, pues ambas podían restaurarse. En una lucha a vida o muerte, podía considerarse como si tuviera tres, cuatro o incluso cinco vidas. Su mayor ventaja era esta increíble capacidad de supervivencia, que le permitía resistir cualquier batalla como una cucaracha invencible. “Lo he perdido. Termínalo” dijo Amós. Bajo la luz de la luna, Amós bajó la cabeza, frustrado. Era un jovencito, con un temperamento infantil por naturaleza. Sin embargo, sus experiencias y conocimientos le otorgaban una madurez indescriptible. Esta extraña mezcla de inocencia y sabiduría creaba un aura única a su alrededor. De repente, una mano enorme se posó sobre la cabeza de Amos, presionándola ligeramente, como si quisiera aplastarle el cráneo violentamente y sangrientamente. Amos cerró los ojos, preparándose para la muerte. Sin embargo, la mano no hizo ningún otro movimiento. En cambio, al instante siguiente, le despeinó juguetonamente el cabello con ambas manos, dejándolo desordenado, como si acariciara a un perro. "¡Por fin te atrapé!" "Hace tiempo que quería destrozarte la cabeza". "Actuando de una manera profunda y misteriosa, como un niño pretencioso tratando de hacerse el adulto". A Amos le zumbaban los oídos por el toqueteo, y apenas podía oír al hombre frente a él murmurando para sí, diciendo cosas extrañas. Cassius pellizcó las mejillas ligeramente regordetas de Amos y de repente recordó que la persona frente a él era en realidad un anciano. Su mano se contrajo, y Amos aprovechó la oportunidad para escapar. Amós, con el cabello despeinado, se encontraba frente a Cassius, con la mirada algo borrosa. Era como si no estuviera mirando al hombre frente a él, sino a un pasado lejano. En aquella época, Cassius solo recordaba con certeza a tres personas: Feng Liusi, San Feinan y Amós. Aunque Amos apenas logró entrar en la lista, aún podía considerarse un amigo a medias. Su primer encuentro había comenzado con una pelea, el clásico "no hay amistad sin una buena pelea". Y ahora, mientras la realidad se fundía con el pasado, se reencontraban en combate. Amos era la única persona con la que Cassius se había topado en el mundo real después de cuatro viajes en el tiempo. Lo que más llamó la atención fue la apariencia de Amós. Debido a ciertas características físicas, su cuerpo se había mantenido en el mismo estado de hacía cincuenta años: el de un joven engreído. Verlo de nuevo despertó recuerdos en Cassius. Sentía como si sus días de viaje en el tiempo se superpusieran con la realidad presente, creando una mezcla surrealista de fantasía y realidad. Vamos, hablemos en serio. Como dicen, no hay amistad sin una buena pelea. A decir verdad, también soy enemigo de la organización de la Puerta. Seguro que ya lo has notado. El enemigo de mi enemigo es un amigo, ¿verdad? Cassius se cruzó de brazos y miró de reojo a la figura que tenía delante. "Creo que si vamos a hablar, deberíamos hacerlo en la sucursal de nuestra Agencia de Operaciones Encubiertas en Ciudad Beiliu. ¿Qué te parece?" Amos se arregló el cabello rápidamente, recuperando su apariencia refinada. Para entonces, ya había presentido que Cassius no tenía intención de matarlo. En cambio, había una clara oferta de cooperación en sus palabras. Ese dicho sobre forjar amistades mediante el combate tenía sentido. Solo después de luchar con todas sus fuerzas se podía comprender realmente las habilidades del otro, e incluso su carácter. Cassius había derrotado a Amos, demostrando su fuerza. Al dejarlo ir, demostró su buena voluntad y su intención de colaborar. Así, no daría la impresión de ser menospreciado. Por supuesto, el impulso de Casio de luchar había sido más bien una decisión espontánea. Simplemente quería darle una lección a Amós y ver cuánto había mejorado su fuerza en los últimos cincuenta años. "No realmente", Cassius negó con la cabeza fríamente y, con un movimiento rápido, agarró a Amos. Amos intentó esquivarlo, pero estaba gravemente herido y no pudo escapar. Cassius lo agarró por la nuca y lo levantó fácilmente. Con un movimiento de muñeca y un agarre fuerte, Amos fue colgado del brazo de Cassius como una pieza de ropa, completamente incapaz de resistirse . "¡Bájame, bastardo! "¿Estás tratando de humillarme? ¡No dejes que te atrape! "Solo espera hasta que”" Tump. Cassius le cortó la nuca a Amos con la mano, acallando las quejas interminables mientras lo dejaba inconsciente. Observó el rostro dormido y juvenil de Amos, dándose cuenta de que la técnica que practicaba debía de tener problemas. Parecía que cuanto más se practicaba, más clara se hacía la división entre las diferentes fases. Amós tuvo tres fases: infancia, adultez y vejez. Cada fase tenía una personalidad y mentalidad diferentes, pero compartían los mismos recuerdos. Cuanto más fuerte se volvía Amós, más completa e independiente se sentía cada fase. A pesar de haber vivido setenta u ochenta años, la fase infantil de Amós aún conservaba el temperamento de un muchacho: arrogante, malhablado, impulsivo y siempre pretendiendo ser maduro. Aunque claramente tenía setenta u ochenta años, su forma de hablar aún sonaba como la de un niño que intentaba hacerse el adulto. Cuando se alteraba, se dirigía a sí mismo como "este viejo", como si intentara constantemente enfatizar su antigüedad. De pie entre las ruinas, Cassius cargó a Amos con una mano mientras colocaba la otra sobre su pecho, canalizando la energía vital. Corrientes cálidas de energía repararon rápidamente sus órganos y músculos dañados. Tras respirar profundamente, Cassius desapareció del lugar. A las 9 de la noche, el tercer piso del Salón Shuiyun estaba brillantemente iluminado. "¿El Puño del Halcón Rojo del Condado de Wenxia? ¿La Secta del Hielo Santo del Condado de Laurent?" Amos repitió los nombres que Cassius acababa de mencionar mientras estaba sentado en un sofá, intentando recordar algo antiguo. Frente a él, el hombre rubio se había puesto ropa cómoda y limpia y estaba recostado en un sofá mullido, sosteniendo una taza de té. La taza contenía té rojo humeante con leche, recién hecho. "El Puño del Halcón Rojo ha decaído hace mucho", comenzó Amos, recomponiendo sus recuerdos. "Hace cincuenta años, era bastante famoso. La secta incluso produjo un gran artista de combate llamado Puño Sangriento, quien era casi imbatible en los seis condados del este. Desafortunadamente, no logró superar el último obstáculo y falleció en las montañas. Como resultado, el ya poco poderoso Puño del Halcón Rojo fue decayendo gradualmente. Hace diez años, fue absorbido por completo por las Nueve Sectas del Este. El último heredero del Puño del Halcón Rojo desapareció sin dejar rastro. "¿Las Nueve Sectas del Este? ¿Cuál de las Nueve Sectas del Este fue la responsable? Dime", preguntó Cassius bruscamente, con la mirada cada vez más oscura e intensa. "El principal involucrado debería ser el Puño del Mal de Ojo del Condado de Wenxia", respondió Amos. Cassius levantó su copa y guardó silencio un momento. Sus ojos azul negruzco parecían estar envueltos en una capa de sangre. “Entonces destruiré la secta del Puño del Mal de Ojo”.
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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 354

Estás leyendo el capítulo 354 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 24 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 633 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.