Leer Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 314 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un enorme torrente blanco surgió del pasillo lateral e inundó casi la mitad del espacio. Era un aterrador enjambre de escarabajos que surgían con una fuerza abrumadora.
El enjambre se estrelló contra las paredes de roca, causando fuertes explosiones. Toda la cámara vibró, haciendo que cayeran desde arriba fragmentos de polvo grisáceo.
En lo alto del charco de sangre, un noble de alto rango de la Raza de Sangre temblaba de miedo en el ataúd superior. Apretaba los puños con fuerza, sus afiladas uñas se clavaban en su carne. Todo su cuerpo se tensó, pero por miedo al peligro exterior, se obligó a cerrar los ojos y reprimió sus funciones corporales al mínimo.
Cada estruendo del enjambre que se arrastraba afuera le hacía temblar los párpados. Ya no tenía la elegancia de un noble, sino que parecía un prisionero a la espera de su sentencia de muerte.
De repente, un sonido parecido a la lluvia empezó a golpear la superficie del ataúd. Era el ruido de las patas de un insecto arrastrándose por su superficie.
Toc, toc, toc, toca...
Los párpados del joven noble de la Raza de Sangre temblaron mientras rezaba. Se había despertado sobresaltado hacía apenas unos momentos, y un atisbo de su aura podría haberse filtrado tras abrir el ataúd sellado. Solo podía esperar que los escarabajos no fueran lo suficientemente sensibles como para detectarlo y se marcharan pronto.
¡¡¡Shunk!!!
De repente, un dolor insoportable le atravesó el abdomen, obligándolo a abrir los ojos. Una pata de insecto blanca como una roca, afilada como una espada larga, lo había atravesado a él y al ataúd.
"Es esto...?"
¡Crip!
La mitad del ataúd se desgarró violentamente cuando el noble de alto rango de la Raza de Sangre fue elevado por los aires. Contempló horrorizado el escarabajo de casi dos metros de largo. Su grueso y arrugado caparazón parecía el de una tortuga y estaba cubierto de extraños y densos patrones. Sus patas eran como las de una araña, con puntas afiladas y densamente cubiertas de cerdas de acero.
Sin embargo, lo más horroroso del espectáculo eran las mandíbulas agrandadas del escarabajo. ¡Eran aterradoras y repulsivas, indescriptiblemente!
"¡¡¡Nooooo!!!"
El noble rugió, intentando transformarse en su verdadera forma de Raza de Sangre, pero su grito fue interrumpido abruptamente cuando el escarabajo gigante le mordió la cabeza con un movimiento rápido, dejando un cadáver sin cabeza escupiendo sangre.
¡Mostrando!
La pata del insecto, afilada como una espada de guerra, descendió, partiendo el cuerpo en dos. El enjambre se abalanzó sobre él, disfrutando de la reacción entre el líquido corrosivo y la energía de la Raza de Sangre, que producía un vapor único.
Medio minuto después, el enjambre se alejó, dejando la zona en silencio. La única evidencia de su devastación era el suelo destrozado.
Pasaron diez minutos y uno de los ataúdes en el charco de sangre tembló levemente.
Después de media hora, la tapa del ataúd se abrió y una sombra emergió, lanzándose al aire como una bala de cañón. Se aferró a la pared de la caverna, con la apariencia de un enorme geco humanoide.
La figura giró la cabeza, revelando un rostro pálido como un cadáver. Vestía un opulento traje de noche y un ramo de flores marchitas prendido en el pecho. También pertenecía a una Raza de Sangre de alto rango.
El hombre inspeccionó la cámara cuidadosamente. Tras confirmar que no había peligro inmediato, descendió lentamente.
Encontró el ataúd destrozado junto al charco de sangre, con evidentes marcas de mordeduras de escarabajos. Su mirada se desvió al suelo y sus pupilas se contrajeron. Allí, esparcidas, estaban las tres partes del cuerpo, marchitas y corroídas, casi irreconocibles. Al examinarlas más de cerca, se hizo evidente que se trataba de dos mitades de un cuerpo y una cabeza cercenada.
"¡¿Muerto?!"
Esa fue su primera reacción.
"¡¡¡Un enjambre de escarabajos!!!"
Esa fue su segunda reacción.
En ese momento, el hombre comprendió la gravedad de la situación. Tras examinar el cadáver con más detenimiento, concluyó que era aún más grave de lo que había pensado. No solo había surgido una plaga de escarabajos, ¡sino que había aparecido un escarabajo gigante! No se trataba de una típica revuelta de escarabajos.
¡Alguien había invadido las ruinas y enfurecido a los escarabajos!
La Raza de Sangre conocía un poco las Ruinas de Akaba. Las primeras cinco zonas de la capa superior eran peligrosas, llenas de trampas, venenos y criaturas extrañas. Los niveles más profundos eran aún más peligrosos.
Pero los escarabajos eran únicos entre estos peligros. No solo formaban parte de los peligros de las ruinas, sino que también cumplían otra función: la de limpiadores.
Parecía que la antigua civilización de las Ruinas de Akaba había diseñado estos escarabajos como una fuerza de limpieza. Periódicamente invadían las tres capas superiores, arrasando cada rincón y matando a las criaturas que se reproducían constantemente.
Podrían considerarse uno de los desastres más aterradores de las ruinas.
Sin embargo, los tres niveles inferiores eran diferentes. Los tres superiores consistían en estructuras subterráneas artificiales, mientras que los tres inferiores eran un laberinto extraño y misterioso. Este laberinto parecía estar vivo, con la capacidad de autorrepararse, alterar su estructura y generar nuevas criaturas.
Este grupo de nobles de alto rango de la Raza de Sangre confiaba en su inmortalidad para explorar las Ruinas de Akaba. Pero tras perder a una quinta parte de su grupo en el cuarto nivel, se retiraron a la Zona del Vórtice de Agua de la primera capa, ocupando un nodo clave y convirtiéndolo en un charco de sangre donde podían descansar y recuperarse.
El hombre entrecerró los ojos mientras se sumía en sus pensamientos. Sentía curiosidad por los intrusos en las Ruinas de Akaba, pero no iba a arriesgar su vida investigando. La curiosidad era una cosa, pero no deseaba convertirse en alimento para insectos.
Cada mirada a los restos destrozados le hacía temblar el párpado. Quería limpiar los huesos, pero dudó, temiendo que el olor a feromonas persistiera.
Al final, suspiró y regresó en silencio al charco de sangre. Apretó los labios y tomó una decisión difícil. Levantó los ataúdes que tenía debajo y colocó el suyo en el fondo.
Sus movimientos fueron rápidos, aprovechando la flotabilidad del agua con sangre para deslizarse dentro de su ataúd justo antes de que los otros ataúdes volvieran a su lugar.
Al hombre no le preocupaba que el enjambre de escarabajos matara a la Raza de Sangre que dormía en los ataúdes superiores. Simplemente prefería dormir abajo. Le gustaba la tranquilidad y la seguridad de estar sumergido.
Sí, eso fue... definitivamente.
El hombre volvió a cerrar los ojos y una sonrisa pacífica se extendió por su rostro como la de un niño en un sueño reparador.
* * *
En ese momento, en la primera capa de las Ruinas de Akaba, en la Zona de Separación del Viento...
Tres figuras negras pasaron velozmente por una esquina, dejando solo una mancha borrosa de sus túnicas negras. Un viento feroz rugía por el pasillo, y las ráfagas llenaban los huecos, creando una palpable sensación de presión atmosférica.
"Por fin lo logramos. ¡¿Qué demonios era ese lugar?!"
Las tres figuras se detuvieron en una bifurcación donde San Feinan no pudo evitar quejarse. Se tocó con cautela su trenza bien cuidada, con el rostro lleno de arrepentimiento. El cabello, antes negro, brillante y abundante, se había secado y partido.
A su lado, Feng Liusi lucía igual de sombrío. Su rostro estaba completamente negro. Había sido alcanzado directamente por las llamas que brotaban de una pared. De no ser por el efecto debilitador de su aura Qi, todo su cabello se habría quemado, convirtiéndolo en un huevo calvo y brillante.
Ambos hombres tenían la cara roja, sudaban profusamente y respiraban con dificultad. Solo Cassius parecía notablemente sereno.
Hacía una hora, habían enfurecido al enjambre de escarabajos y se habían adentrado en la Zona de la Chispa de Fuego. Allí, presenciaron los verdaderos peligros de las Ruinas de Akaba. Las trampas y criaturas anteriores no eran nada comparadas con lo que ahora enfrentaban.
Como su nombre indicaba, la Zona Chispa de Fuego estaba llena de paredes cubiertas de fibras esponjosas parecidas al musgo. A veces, el aire de pasillos enteros se llenaba de esporas blancas flotantes que parecían semillas de diente de león.
Estas esporas eran extremadamente inflamables y poseían una capacidad increíble para adherirse a cualquier cosa que encendieran. Los tres sufrieron quemaduras leves cuando se activó un conjunto de lanzallamas ocultos, incendiando las esporas y provocando una reacción en cadena de explosiones.
El sonido de las explosiones resonó en sus oídos y el suelo se estremeció violentamente. Sintieron como si todo el área a su alrededor volara en pedazos. A pesar del caos, los tres lograron escapar con solo heridas leves. De hecho, el enjambre de escarabajos que los perseguía se había visto frenado por las explosiones, lo que les dio un respiro.
Fue un extraño golpe de suerte.
"¿Qué eran esos insectos? Sentí algo aún más peligroso bajo esa plaza...", dijo Feng Liusi con gravedad, secándose la cara sucia. Tenía el cultivo de Qi más alto de los tres y era muy perspicaz.
Podía sentir una presencia extremadamente peligrosa bajo la plaza. Un paso en falso, y aunque los tres eran hábiles guerreros, podrían perder la vida fácilmente. Las Ruinas de Akaba estaban demostrando ser mucho más peligrosas de lo que habían imaginado. Su anterior avance sin contratiempos no había sido más que una decepción.
¡Ahora sí que corrían peligro! Cuanto más se adentraran en las ruinas, más amenazas de alto nivel encontrarían.
No podían permitirse el lujo de bajar la guardia.
“Uf, da igual. Al menos nos los hemos quitado de encima por ahora. Pasemos al siguiente nivel. Una vez que las ruinas estén completamente exploradas, estos bichos probablemente también se retirarán” murmuró Santa Feinan, contando sus mechones de pelo con expresión de dolor mientras soltaba aire frío para refrescar al grupo.
A un lado, Cassius permaneció en silencio. La marea de escarabajos lo había sobresaltado aún más. La perturbación parecía el derrumbe de una montaña. Sospechaba que los miembros de alto rango de la Raza de Sangre, que dormitaban en algún lugar de ese misterioso charco de sangre, también se habían despertado por la conmoción. Estas criaturas pronto podrían estar cazando intrusos, y los tres tendrían que estar preparados para un enfrentamiento repentino con esas poderosas criaturas oscuras. Los miembros de alto rango de la Raza de Sangre no eran ninguna broma.
Había otro asunto que requería atención. Cassius había experimentado los efectos de sus pulmones de gólem por primera vez en la Zona de la Chispa de Fuego. Sus pulmones podían filtrar todo tipo de impurezas, e incluso la falta de oxígeno causada por las llamas explosivas no lo había afectado. Los robustos bronquios de sus pulmones absorbían fácilmente grandes cantidades de oxígeno, filtrando cualquier gas nocivo. Respirar en el ambiente ardiente no se sentía diferente a respirar aire normal. Tras escapar de la Zona de la Chispa de Fuego, incluso la respiración de Feng Liusi se había vuelto errática y su resistencia se había reducido drásticamente, pero Cassius apenas se había visto afectado.
Las habilidades de sus pulmones de Golem habían demostrado su valor.
Después de un breve descanso, los tres sacaron su mapa y comenzaron a estudiar la ruta que conducía al siguiente nivel, ubicado en la Zona de Separación del Viento.
"¿Hurricane Garden? ¿Qué nombre tan raro es ese?" Santa Feinan señaló la zona en el mapa.
El Libro del Diablo reveló que existía una zona desconocida en la esquina suroeste de la Zona de Separación del Viento llamada el Jardín del Huracán. No había indicios de trampas, venenos ni peligros exóticos. En cambio, solo había un recordatorio contundente: “Hay viento”.
¿Viento? ¿Qué significa eso? Cassius frunció el ceño. Como veterano artista de combate cuyo cuerpo había superado con creces las capacidades humanas normales, ni siquiera vientos huracanados serían un problema. Ni siquiera los vendavales capaces de arrastrar a la gente con el viento conmoverían a un artista de combate como él, a menos que fuera algo tan catastrófico como un tornado.
El Libro del Diablo solo había dado una ligera advertencia. Pero cuanto más simple parecía, más sospechoso resultaba.
Diez minutos después, los tres llegaron al Jardín del Huracán.
¡Brrum!
Cassius apoyó la espalda contra la pared de la cueva, con la mirada fija en la rugiente abertura que se extendía frente a él. Su mente estaba algo aturdida. Sin duda, hacía honor a su nombre de “Huracán”, pues las ráfagas de aire que salían de la abertura eran mitad blancas, mitad transparentes. A primera vista, parecía una enorme cascada, con torrentes de agua que caían desde gran altura.
"¿El pasaje al siguiente nivel está ahí?" Santa Feinan se sintió un poco avergonzado.
Las ráfagas eran demasiado fuertes. Por suerte, era aire y no agua; de lo contrario, ni siquiera habrían podido entrar. Pero aun así, ¿cómo se generaron estos fuertes vientos? ¿Había algún mecanismo en las profundidades del Jardín de Huracanes?
"¿Entramos?" Santa Feinan miró a los demás.
"¡Tres, dos, uno!"
Al terminar la cuenta regresiva, los tres se lanzaron como lanzas veloces, lanzándose de cabeza contra las ráfagas. Cassius abrió el camino con su físico superior, mientras Feng Liusi y Santa Feinan se aferraban firmemente a él para reducir la resistencia del viento. Si esta zona no era demasiado larga, Cassius podría resistir al frente. Cuando ya no pudiera más, intercambiarían posiciones y juntos deberían poder llegar a la entrada.
Toc, toc, toc...
El sonido de sus pasos fue ahogado por el viento rugiente. El trío avanzó lentamente, con pasos pesados, al ritmo de una caminata normal. A su alrededor, volutas de aire blanco ejercían una fuerte fuerza hacia adelante. Si una persona normal fuera golpeada por estos vientos, probablemente se le despellejara.
Cassius mantenía los brazos en alto, impidiéndole ver la mitad de la escena. Distinguía vagamente el camino y sus alrededores. Ya había memorizado las indicaciones del Libro del Diablo.
Cruza el pasillo, gira a la izquierda y avanza. En la bifurcación, toma el tercer camino. Sigue recto, gira a la derecha, un largo pasillo recto, una cavidad circular...
Cassius plantó los pies firmemente en el suelo, avanzando paso a paso a través del feroz vendaval. Sus músculos y tendones eran como cables de acero tensados, contrayéndose y expandiéndose con cada movimiento, generando un poder inmenso.
Lentamente condujo al grupo hacia la esquina que giraba a la izquierda.
Justo cuando salían del salón, la visión periférica de Cassius vislumbró algo inusual. Un objeto volaba rápidamente hacia ellos, como una espada translúcida en forma de medialuna.
¡CLANG!
La espada se movió demasiado rápido, atravesando los brazos de Cassius, provocando que la sangre saliera a borbotones. Sus pasos flaquearon y el vendaval casi lo arrojó por los aires. Por suerte, extendió rápidamente las manos, presionándolas contra las paredes del pasaje a ambos lados, y retrocedió unos metros tambaleándose.
"¿Qué pasa?" preguntó Santa Feinan desde atrás.
"Hay un ataque... ¡Viene otra vez!"
Cassius entrecerró los ojos al ver una serie de aspas translúcidas girando y acelerando con el viento. Estas aspas eólicas en espiral se asemejaban a las feroces pirañas que acechan en el fondo de los ríos de la selva tropical.
La situación era peligrosa, pero justo cuando se concentraba en afrontarla, un pensamiento extraño cruzó por su cabeza.
"Si tan solo el Flujo de Viento Azul fuera tan poderoso..."

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Regreso a la Era Misteriosa (Novela) Capítulo 314
Estás leyendo el capítulo 314 de Regreso a la Era Misteriosa (Novela), un novela. Retorno a la Era Misteriosa presenta a un niño que puede viajar al pasado utilizando viejas reliquias. ¿El giro? Está atrapado en el cuerpo del propietario de la reliquia. Tras una experiencia cercana a la muerte,… Este capítulo tiene publicado el 16 de julio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Regreso a la Era Misteriosa (Novela) tiene 637 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.