Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 38 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Tal vez...?", Daphne se mostró un tanto desconcertada.
Esperaba obtener una afirmación rotunda o, como mínimo, una negativa categórica.
"Darte una respuesta definitiva ahora solo condicionaría tus elecciones futuras", sentenció Ye Tu.
Su propósito era guiarlos para que fueran ellos mismos quienes trazaran un camino propio y exclusivo.
De lo contrario, ¿no le habría bastado con arrojarles directamente un método de cultivo que condujera en línea recta hasta los dominios divinos e incluso más allá?
¿Por qué razón se habría tomado la molestia de deducir una disciplina elemental, dotada de la más alta adaptabilidad universal?
"Sigue avanzando. Cuando alcances verdaderamente ese estrato, obtendrás por ti misma la respuesta que buscas."
'Esto... ¿cuenta como sermón de autoayuda?'
Evia parpadeó con curiosidad.
Aunque no terminaba de descifrar la hondura de las palabras, consideraba que una persona del calibre de su mentora jamás se tragaría semejante palabrería motivacional.
Sin embargo, Daphne se sumió en una prolongada reflexión y, con gesto solemne, asintió con la cabeza:
"Lo comprendo."
En realidad tampoco alcanzaba a entenderlo del todo, pero si Ye Tu lo planteaba en esos términos, por fuerza debía tener sus motivos.
Acto seguido, pareció percatarse recién de la presencia de Evia:
"Cariño, ¿cuándo llegaste?"
Evia: "..."
'¿Acaso tan rápido pasé a ser la que sobra?'
Apretó los labios y guardó un obstinado silencio.
"Bueno, solo estaba bromeando contigo."
Daphne regresó a su asiento frente a Ye Tu, cruzó las piernas con elegancia y apoyó la mejilla sobre una mano:
"Pensé que llegarías más temprano. ¿Por qué tardaste tanto?"
"Me encontré con el Señor Presidente", soltó Evia con sequedad.
"¿El Presidente?", Daphne frunció el ceño.
'¿A qué vino ese hombre?'
"Dijo que te habías estado comportando de forma muy extraña últimamente, así que decidió seguirte para ver qué ocurría."
"¡Ja!", Daphne soltó una risa burlona y desdeñosa. "Seguro temía que yo fuera a perjudicar a ese tipo."
En el seno de la Asociación había otro Archimago Sagrado de séptimo orden con quien ella jamás se había llevado bien.
El Presidente siempre intentaba mediar para apaciguar sus disputas, pero ni ella ni aquel sujeto tenían la menor intención de firmar la paz.
"En fin, dejemos eso a un lado."
Daphne pareció recordar un detalle de suma trascendencia:
"¿Le mostraste el 《Método Básico de Refinamiento de Maná》?"
Evia lanzó una mirada de reojo hacia Ye Tu:
"Ye Tu dijo que cuantas más personas lo aprendieran, mejor."
"En efecto, así lo dije."
'¡Eso significa que sí se lo dio!'
"¿Y qué reacción tuvo?", inquirió Daphne con premura.
'¿Qué reacción?'
Evia se esforzó por recordar:
"Al principio parecía que no le daba ninguna importancia, pero después... se puso exactamente igual a como estabas tú hace un momento, maestra."
'¿De verdad?'
Por lo visto...
el Presidente también había vislumbrado los profundos arcanos que yacían ocultos en su interior.
...
Más de una hora después.
Tras haber absuelto varias dudas de Daphne concernientes al 【Arte de la Alquimia de Píldoras】, Ye Tu se dispuso a marcharse.
Daphne pretendía acompañarlo hasta la salida, pero Ye Tu declinó el gesto.
Sin embargo, a escasa distancia de haber abandonado aquella sala de descanso privada, se toparon de frente con una silueta antropomorfa de luz difusa.
"¿Señor Presidente?", Evia se quedó pasmada.
"Nos encontramos de nuevo, pequeña."
'¿Que nos encontramos de nuevo? ¿Por qué me da la impresión de que ha estado haciendo guardia aquí afuera desde hace rato?'
El Presidente realizó una leve reverencia:
"Mis saludos, estimado señor Ye Tu."
"Hola."
"Lamento profundamente la interrupción; únicamente deseaba formularle una pregunta", el Presidente alzó la mano señalando hacia la bóveda celeste. "¿Acaso es usted...?"
A su juicio, alguien capaz de concebir una técnica tan simple y austera, pero que albergaba en su seno la senda hacia la divinidad...
incluso entre el panteón de los dioses, debía de constituir una presencia de un rango sumamente encumbrado.
"No lo soy."
La respuesta de Ye Tu descolocó por completo las conjeturas del Presidente.
"Soy un mortal, no una deidad; a lo sumo, solo quepo en la definición de un cultivador."
'¿Un mortal, y no un dios?'
'¿Acaso la mera condición humana es capaz de alcanzar semejantes alturas?'
'Cultivador...'
El corazón del Presidente se estremeció levemente.
"He sido descortés con mi intromisión", ofreció una nueva reverencia protocolaria. "Confío en que en el futuro se presente la ocasión propicia para volver a visitarlo, estimado señor."
Dicho esto, dio un paso hacia el costado abriendo el paso.
Ye Tu asintió levemente y continuó su marcha junto a Evia.
De este modo, ambos atravesaron con presteza el círculo mágico de teletransportación, retornando a la delegación de la Asociación de Magos en la Santa Sede de Lothé.
"¡Me cago en todo! ¡¿Resulta que eres tan jodidamente increíble, Ye Tu?!"
Tras desplomarse de rodillas en el piso para vaciar el estómago en una serie de arcadas como de costumbre, con el rostro aún pálido como la cera, Evia no pudo evitar soltar una maldición.
"¿Apenas te das cuenta?", Ye Tu no pudo reprimir una leve sonrisa divertida. "¿Acaso tu maestra no reaccionó de la misma manera en nuestro primer encuentro?"
"¡Eso no tiene nada que ver!"
'¡Mi maestra es mi maestra!'
'¡El Presidente es el Presidente!'
Su mentora siempre se conducía con cierta ligereza y falta de decoro, y al conocerla tan íntimamente, ninguna de sus excentricidades le causaba sorpresa.
¡Pero el Presidente era un caso aparte!
Se trataba de la leyenda viviente que guiaba la nueva era, la cúspide indiscutible entre los archimagos sagrados.
¡Y aun así le mostraba semejante deferencia y sumisión a Ye Tu!
"Será mejor que tu maestra no te escuche decir esas cosas", advirtió Ye Tu.
"Ella jamás se enterará."
'Mmm...'
Pensándolo bien, aquella compensación de valor equivalente prometida por el Presidente...
al final de cuentas, ¿la iba a entregar o no?
Evia volvió a recordar el asunto con cierta espina clavada en el pecho.
...
Poco después.
Habiendo soportado dos sacudidas consecutivas en la matriz de teletransportación, las energías de Evia se hallaban completamente extinguidas, optando por recluirse en la torre de magos a descansar.
Ye Tu emprendió el camino de regreso en solitario.
Avanzaba con paso pausado mientras hilvanaba sus reflexiones.
Hasta el momento, dos individuos habían hallado inspiración en el 《Método Básico de Refinamiento de Maná》, pero las epifanías que habían cosechado diferían notablemente entre sí.
Para ser más rigurosos: sus 'enfoques' eran distintos.
La comprensión de Daphne priorizaba el equilibrio entre el 'espíritu' y el 'maná'; en el cosmos que habitaba antes de ascender, encajaría en la definición de lo que los cultivadores llamaban un 'cultivador de hechizos'.
Por su parte, el Presidente poseía unos cimientos infinitamente más vastos que los de Daphne.
Como la cumbre de los profesionales del Reino Santo en la era actual, un Archimaga Sagrado de duodécimo orden, su energía mental había alcanzado el umbral crítico de la mutación cualitativa.
Precisamente por ello, prestaba mayor atención al equilibrio entre el 'cuerpo físico' y el 'maná', inclinándose sus comprensiones hacia la senda de los 'cultivadores corporales'.
Sin embargo, hacia qué desenlace final derivarían sus caminos...
era algo imposible de predecir.
Las 'epifanías' jamás constituían conceptos estáticos e inmutables.
Inmerso en tales pensamientos.
Ye Tu arribó a las inmediaciones de la Plaza del Lucero del Alba.
Descubrió a varios sacerdotes de la Iglesia del Alba impartiendo órdenes a un grupo de artesanos, quienes encajaban una columna cilíndrica de color blanco y oro —de siete metros de altura y setenta centímetros de grosor— en un profundo foso excavado previamente en el pavimento.
A lo largo del perímetro de la explanada ya se habían dispuesto trece columnas similares; con esta última pieza, completaban una circunferencia exacta rodeando el recinto entero.
Cada uno de los pilares exhibía tallados un sinfín de densos y crípticos glifos sacros, cuya sola contemplación provocaba mareos y vahídos.
En el corazón de la plaza, tres escuadras de Guerreros del Resplandor Sagrado patrullaban la zona; el estruendo seco y sincronizado de sus armaduras resonaba en los alrededores.
Lorne marchaba en la retaguardia de uno de los contingentes, siguiendo el paso de la formación mientras reprimía con esfuerzo la circulación espontánea de 《El Capítulo de la Espada Secreta del Dao Extremo》.
Había alcanzado la culminación del primer estrato.
A decir verdad, de no haberse empeñado con todas sus fuerzas en contenerlo, habría avanzado al segundo nivel esta misma mañana.
Aunque ignoraba qué consecuencias acarrearía dar ese paso...
en lo más recóndito de su ser, una voz parecía advertirle de continuo:
'¡No vayas tan rápido!'
'¡Bajo ningún concepto debes avanzar con tanta prisa!'
¡De pronto!
Pareció captar una presencia en sus sentidos.
Desvió la vista por el rabillo del ojo hacia el borde de la explanada: una silueta permanecía de pie bajo la sombra de un árbol, contemplándolo con una mirada serena y límpida.
El corazón de Lorne dio un vuelco alarmado.
No obstante, pocos instantes después, la aparición de un anciano a espaldas de aquel individuo lo sacudió con una impresión infinitamente más aterradora.
'¡¿Su Eminencia el Sumo Pontífice?!'
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 38 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.