Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 27 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¿Estaría dispuesto Su Excelencia a unirse a la Iglesia del Alba?", preguntó Elliott de improviso.
En realidad, no deseaba pronunciar semejante propuesta.
Podía discernir con claridad que Ye Tu carecía del más mínimo temor o reverencia hacia las divinidades; alguien con tal talante jamás se convertiría en un devoto creyente.
Pero no tenía alternativa.
Había recibido una revelación celestial, un oráculo directo de su Señor: debía encontrar la 'variable' señalada en la profecía divina.
'La variable...'
Únicamente estos dos recién llegados de la Asociación de Magos encajaban en dicha descripción.
"En el futuro, tal vez se le conceda incluso la oportunidad de convertirse en un ángel semidiós."
Aunque en lo personal se oponía a que un individuo carente de reverencia divina ingresara al clero, debía admitir que Ye Tu era la persona más insólita y extraordinaria con la que se había cruzado en toda su existencia.
¿Extraordinario hasta qué punto...?
Él, un anciano decrépito que rozaba el siglo de vida, experimentaba frente a Ye Tu la sobrecogedora sensación de hallarse ante un 'ancestro venerable'.
A pesar de que el joven aún era bisoño —en los expedientes oficiales remitidos por la Asociación de Magos apenas figuraba que acababa de cumplir los veinte años— y que, para colmo...
tenía aficiones de lo más extravagantes y pervertidas.
En resumen: resultaba sumamente desconcertante. Ni el mismísimo y arrogante presidente de la Asociación de Magos le había transmitido jamás semejante aura.
Si un individuo tan excepcional accedía a consagrarse como el más fiel de los creyentes, sin duda el Señor le otorgaría una bendición y atención preferenciales.
"¿Ángel semidiós?", Ye Tu soltó una risa muda.
Ese pretendido concepto de 'ángel', por muy pomposo y celestial que sonara, en el fondo no difería en absoluto de los espíritus malignos aprisionados en un Estandarte de las Diez Mil Almas.
Entre los cultivadores del Sendero Demoníaco a quienes había liquidado a golpes en el pasado, varios poseían tesoros espirituales con funciones semejantes.
El más excelso entre ellos se denominaba el 'Rollo del Retorno a la Verdad y la Evolución del Dao'.
En el interior de aquel pergamino se gestaba un reino de gruta celestial completo, poblado por cientos de millones de seres vivos que se reproducían y prosperaban exactamente igual a los mortales del cosmos.
Las leyes dentro de la gruta eran perfectas y sus habitantes también practicaban el cultivo.
Cientos de millones de almas competían a muerte en una lucha encarnizada, y solo aquellos dotados del talento más sobresaliente alcanzaban el estatus de 'falsos dioses', para terminar siendo instrumentalizados como peones por aquel cultivador demoníaco: el Soberano Cangming.
Desde el nacimiento hasta el sepulcro, tras superar incontables tribulaciones para coronarse en la cúspide, al final no pasaban de ser meros consumibles desechables en las manos de otro.
Hasta el día de hoy, aquel 'Rollo del Retorno a la Verdad y la Evolución del Dao' continuaba siendo uno de los artefactos mágicos de mayor rango entre todos los botines de guerra que conservaba.
"Olvídalo, no tengo el menor interés."
Dejando a un lado si ese Señor del Alba poseía las credenciales para exigir su pleitesía...
Habiendo alcanzado su actual nivel de cultivo, la 'libertad' jamás volvería a formar parte de su mesa de apuestas como moneda de cambio.
"..."
'No tengo el menor interés.'
Si se juzgaba con rigurosidad dogmática, semejante respuesta constituía un agravio imperdonable.
Al fin y al cabo, tratándose de designios concedidos por una deidad —fuese un castigo o una bendición—, los mortales estaban obligados a recibirlos con el corazón colmado de gratitud y sumisión.
"¿Comprende Su Excelencia... lo que representa un semidiós?"
¡Se trataba nada menos que de un semidiós!
Hacía más de un siglo que este mundo no atestiguaba el nacimiento de uno nuevo.
Constituía un estrato inalcanzable por el que incontables santos suspiraban en vano.
"Si cada habitante de este mundo estuviera dispuesto a sacrificar todo cuanto posee con tal de alcanzar el reino de los semidioses, la totalidad de los profesionales del Reino Santo ya pertenecería al rebaño de los creyentes del Señor del Alba."
Elliott negó suavemente con la cabeza:
"Nuestro Señor tampoco acoge a cualquier creyente entre sus filas."
A su juicio, solo los fieles de devoción más inmaculada merecían transformarse en ángeles semidioses para servir día y noche al lado del Señor.
"Tal vez sea así, pero ten por seguro que jamás rechazaría a un profesional del Reino Santo."
El sistema trascendental de este mundo por debajo del rango de semidiós era sumamente rudimentario.
Por ende, cada individuo capaz de coronarse en el estrato del 'Reino Santo' constituía un genio supremo entre genios.
Sus aptitudes para servir como 'espíritu de estandarte' resultaban, sin duda, excepcionales.
Si un santo profesara de pronto su fe al Señor del Alba, lo más probable era que al segundo siguiente recibiera de inmediato la gracia de ascender al rango de ángel semidiós.
Como ocurrió con el séptimo Sumo Pontífice de la Iglesia del Alba.
Siendo el único en la historia eclesiástica que alcanzó por mérito propio el escalafón del Reino Santo, en la actualidad fungía como el Arcángel bajo el trono del Señor del Alba.
En aquel entonces, antes incluso de que su longevidad terrenal llegara a su término, fue convocado al reino divino por el mismísimo Señor del Alba.
"En el fondo tú mismo lo sabes muy bien", sonrió Ye Tu con calma.
"Si la devoción inmaculada fuera en verdad su único parámetro de selección, hoy no estarías aquí parado frente a mí."
Tomando como ejemplo al propio Elliott.
Si se comparara la fe de todos los habitantes del Imperio del Alba, él jamás ocuparía el puesto del creyente más ferviente.
En su calidad de Sumo Pontífice, sabía demasiadas cosas.
Solo los ignorantes alcanzan la devoción pura; únicamente los ingenuos profesan la fe más inquebrantable.
Aquella anciana a quien Evia catalogaba como 'fanática intolerante' albergaba en el pecho una fe hacia el Señor del Alba muchísimo más sincera y devota que la suya.
¿Por qué entonces Elliott era el pontífice supremo mientras la anciana no pasaba de ser una desdichada que apenas lograba subsistir en la penuria?
En última instancia, radicaba en que Elliott poseía una mayor afinidad y compatibilidad con el poder sagrado del Alba; forjar su cuerpo celestial y encumbrarlo como ángel semidiós requeriría un gasto infinitesimal de poder divino por parte de su deidad.
En realidad, ser capaz de canalizar 'sortilegios divinos' distaba mucho de constituir una bendición celestial.
En esencia, no era más que el proceso mediante el cual el Señor del Alba derramaba su energía para 'refinarte y asimilarte' como posesión suya.
"Medítalo bien..."
Hizo una pausa y cambió de parecer al instante:
"Aunque, por tu propio bien, será mejor que pienses lo menos posible en ello."
Para los trascendentales del Reino Santo, transformarse en ángeles bajo el dominio de un dios equivalía a renunciar a su libertad a cambio de poder bélico.
Sin embargo, para Elliott no solo representaba poder, sino la continuidad misma de su existencia.
Ya estaba demasiado decrépito...
Acto seguido, Elliott sintió una palmada suave sobre su hombro.
¿Eh?
En apenas el fugaz parpadeo de un instante de aturdimiento, el joven que hacía un segundo permanecía ante sus ojos se había esfumado sin dejar rastro.
Fue como despertar bruscamente de un largo sueño.
Todo a su alrededor pareció desprenderse de una brumosa capa ilusoria.
'Hace un instante...'
'Frente a tantas afirmaciones blasfemas y sacrílegas... ¿cómo es posible que no haya sentido el menor rechazo o indignación?'
Elliott se sobresaltó con horror.
En circunstancias normales, si alguien osaba difamar a su deidad o cuestionar los designios del Señor, él habría recurrido a cualquier medio a su alcance para aniquilar al hereje en el acto.
Y sin embargo, hace apenas unos segundos...
De manera inexplicable, rememoró la última frase que Cyril le había lanzado:
'¿Al dios en tu corazón, o al auténtico Señor?'
Elliott se sumió en un profundo y desconcertado silencio.
...
Al mismo tiempo.
En la residencia de Ilinwitt.
Ye Tu cruzó la entrada del estudio; tras el escritorio, Ilinwitt alzó la vista hacia él.
"Has vuelto."
A diferencia de su calma imperturbable, Evia dio un brinco en su asiento como si le hubiesen pisado la cola a un gato:
"¡¿Quién anda ahí?!"
Al constatar que se trataba de Ye Tu:
"¿Ye Tu? ¿Cuándo llegaste?"
Lucía sumamente agitada y nerviosa.
"Acabo de llegar."
Tras contestar al desgaire, Ye Tu la repasó de arriba abajo con la mirada:
"¿Por qué tan nerviosa...? ¿Acaso temes que escuche de qué estaban hablando?"
"¡¿Q-quién va a tener miedo de que escuches?!", Evia envaró el cuello con terquedad.
"Ella mencionó que deseaba viajar y recorrer el mundo cuando concluyan sus asuntos aquí, así que solo le estaba recomendando algunos destinos turísticos."
¡Todo por pura cortesía y buena voluntad!
"Menos mal; procura no malinfluenciarla ni descarriarla."
(⊙\_⊙)?
"¡¿Que yo la voy a descarriar a ella?!"
Evia se señaló el pecho con incredulidad y luego miró a Ilinwitt con los ojos abiertos como platos.
'¿Estás insinuando que yo, una humilde dibujante que apenas se atreve a trazar unos cuantos doujins, voy a descarriar a una tipa que se coloca correas y collares de cuero al cuello a la menor oportunidad?'
'¡Más bien deberías preocuparte de que ella termine descarriándome a mí!'
Evia resopló indignada, convencida de que Ye Tu albergaba un enorme e injusto prejuicio contra su persona.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 27 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.