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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡Pang! Una copa de fino cristal fue arrojada con violencia contra el suelo, desintegrándose en incontables añicos que salieron despedidos en todas direcciones. En el espacioso e iluminado estudio, Cyril permanecía jadeante tras el escritorio, con los rasgos de su semblante deformados por una ira extrema. Todos los costosos ornamentos que antes adornaban la mesa habían sido barridos hacia el piso; un par de ellos incluso habían quedado incrustados profundamente en el suelo tras el impacto. Junto a la puerta de entrada. Un joven clérigo mantenía la vista clavada rígidamente en el suelo. No se atrevía a retirarse, y mucho menos a levantar la cabeza. Por razones que nadie lograba comprender, el temperamento de Su Alteza Cyril se había vuelto cada vez más colérico e intratable en los últimos años. Atrás había quedado aquel hombre de trato afable y templado de antaño. "¡¿Estás absolutamente seguro de que Ilinwitt pronunció esas exactas palabras?!" Esta era ya la tercera ocasión consecutiva en que Su Alteza Cyril formulaba la misma pregunta tras recibir la contestación de Ilinwitt. Percibiendo la furia latente a punto de estallar en su voz, el joven sacerdote tragó saliva con dificultad. "S-sí, Su Alteza." "..." La expresión de Cyril se tornó aún más siniestra; la crueldad y la cólera contenidas en sus pupilas parecían a punto de desbordarse sin control. Durante años, siempre había considerado a Ilinwitt como una posesión exclusiva destinada a pertenecerle. Pero ahora... ¡Ahora Ilinwitt osaba afirmar que tenía un supuesto 'amo'! Aun si se trataba de una farsa o de una vil mentira para zafarse de él, resultaba un agravio inasimilable. Mucho más cuando en su fuero interno sabía de sobra que una mujer con el orgullo de Ilinwitt jamás recurriría a semejante embuste; lo que significaba que ella en verdad... Justo cuando aferraba el borde inferior del escritorio con intención de derribarlo... "Cyril." Una voz apacible y serena resonó en el recinto. Cyril se congeló al instante. Ante sus ojos, un anciano esquelético y encorvado, de apariencia tan frágil que parecía capaz de desplomarse ante el más leve soplo de viento, se había materializado en el estudio sin que nadie advirtiera su llegada. Vestía una túnica gris sumamente austera, carente de adornos o bordados, caminaba descalzo y apenas conservaba unos pocos cabellos ralos sobre la cabeza. Su piel, flácida y cuajada de manchas de vejez, envolvía un cuerpo decrépito, mientras que sus ojos lucían apagados y turbios. Era la viva estampa de un anciano al borde de la sepultura. Cualquiera que lo contemplara por primera vez pensaría exactamente lo mismo. Sin embargo, ante la sola presencia de aquel hombre carcomido por los años, la ferocidad y la ira en la mirada de Cyril se disiparon como humo en el aire. "Su... Su Eminencia..." Su voz llegó a quebrarse con un leve temblor. ¡En efecto! El recién llegado no era otro que el actual Sumo Pontífice de la Iglesia del Alba y el gobernante supremo de facto del Imperio del Alba: Elliott Lothé Reynolds. En esta nación donde los designios divinos lo gobernaban todo, él constituía la encarnación terrenal de la voluntad del Señor del Alba; ¡sus decretos equivalían a mandatos sagrados incuestionables! "Este asunto concluye aquí." "Pero Su Eminencia, si el imperio pierde la posesión de 【Pluma de Escarcha】 en una coyuntura como esta, entonces...", no pudo evitar replicar Cyril, presa de la desesperación. "¿Acaso temes que el imperio pierda a 【Pluma de Escarcha】, o te aterra no poder poseer a Ilinwitt?" "¡Su Eminencia, yo...!" "Nuestro Señor ya está al tanto de cada uno de tus actos", la entonación de Elliott conservaba una calma imperturbable. "Cuando ascienda al reino de los cielos, serás tú quien asuma la custodia de las 【Lágrimas de la Aurora】." El semblante de Cyril mudó drásticamente. Aquellas palabras, en la práctica, sepultaban para siempre cualquier posibilidad de que él llegara a heredar el solio pontificio. "Hasta que llegue ese momento, permanecerás sirviendo al lado de Nuestro Señor, aguardando a que la restauración de las 【Lágrimas de la Aurora】 sea completada." Apenas terminó de dictar la sentencia... Una ondulación invisible emanó desde la figura de Elliott, propagándose en una fracción de segundo por la totalidad de la estancia. La copa de cristal despedazada se reconstituyó por sí sola, los ornamentos dispersos regresaron con precisión a sus pedestales originales, e incluso las hendiduras causadas por el impacto en el piso se alisaron como si jamás hubiesen existido. Todo volvió a su estado inicial, borrando cualquier vestigio del arrebato. "Retírate." Una orden en un murmullo suave. Sin concederle a Cyril el menor margen para objetar, una fuerza lo transportó en el acto frente a la estatua divina ubicada en la nave central de la catedral. Volviéndose hacia el joven clérigo que continuaba con la cabeza gacha, Elliott esbozó una cálida y serena sonrisa. "Tú también puedes regresar a tus labores." "¡A la orden!" Solo cuando la figura del joven clérigo se perdió de vista, la sonrisa en el rostro de Elliott se desvaneció lentamente. 'Lo ocurrido anoche...' Las intrigas que Cyril venía urdiendo eran del conocimiento de Elliott desde el primer momento. Y de hecho, las había consentido en silencio. Al fin y al cabo, si en verdad lograba que Ilinwitt concibiera descendencia para asegurar la permanencia eterna de 【Pluma de Escarcha】 dentro del rebaño sagrado del Señor... habría sido un desenlace favorable para la causa imperial. Lo que jamás previó fue que el plan de Cyril fracasara estrepitosamente y que, para colmo de males, las 【Lágrimas de la Aurora】 resultaran dañadas en el proceso... '¿Acaso fue obra de la Asociación de Magos, con quienes Ilinwitt selló aquel pacto?' '¿O se trata de esa caterva de dementes que persigue la autoridad de los Antiguos Dioses?' Elliott cavilaba con el ceño fruncido, descartando rápidamente a la Asociación de Magos de sus sospechas. En todo el gremio de hechiceros, el único individuo con capacidad para infligir semejante daño a las 【Lágrimas de la Aurora】 era su enigmático presidente. Pero ese sujeto jamás cometería la insensatez de adentrarse en los confines del Imperio del Alba para exponerse directamente al escrutinio del Señor. Por ende... '¿Será en verdad obra de esos fanáticos desquiciados tras la autoridad de los Antiguos Dioses?' Inmerso en tales conjeturas, Elliott comenzó a caminar con paso lento hacia el exterior. Sea como fuere, debía purgar a Cyril a la mayor brevedad; tras relacionarse durante tanto tiempo con esa calaña de fanáticos, él mismo estaba a un paso de la locura absoluta. En cuanto a esos herejes... Si el mismísimo 'Antiguo Dios' original había sucumbido y perecido bajo el glorioso resplandor del Señor, aquellos peones no representaban una amenaza sustancial. En el presente, cuando el Señor estaba a punto de recuperar su porción de divinidad usurpada de manos del letargo del 'Antiguo Dios', la existencia de semejante escoria carecía de todo propósito. Bastaría con buscar una oportunidad propicia para exterminarlos a todos de raíz. ... Dos días después. Bajo la diligente colaboración de Ilinwitt, las labores de recolección de parámetros para el proyecto 【Armamento Mimético del Héroe】 estaban completadas en su mayor parte. Durante ese intervalo, Cyril llegó a enterarse de que el pretendido 'amo' de Ilinwitt no era otro que Ye Tu, lo que le provocó un ataque de bilis tan descomunal que por poco se desmaya de la rabia. Imposibilitado de abandonar el recinto de la Gran Catedral del Alba por orden directa, se las ingenió para despachar a varios de sus esbirros con el propósito de crearle problemas a Ye Tu. Sin embargo, cada intento fue neutralizado con absoluta facilidad por la propia Ilinwitt. No obstante... Al mediodía. En la residencia oficial de Ilinwitt. En la sala de recepciones. Elliott contemplaba a Ye Tu con una afable sonrisa, examinándolo con sus ojos velados y turbios. "¿Es usted el señor Ye Tu?" En su investidura de mandatario supremo del Imperio del Alba, en el curso de estos dos días no le habían pasado desapercibidos los insólitos vínculos existentes entre Ilinwitt y Ye Tu. '¿Será este tal Ye Tu... otro hereje obsesionado con arrebatar la autoridad del Antiguo Dios?' Albergando tales sospechas, apostó informantes en las inmediaciones de la mansión hasta dar finalmente con la coyuntura ideal. Aprovechando que tanto Ye Tu como Ilinwitt se hallaban presentes, se presentó personalmente en el lugar bajo el pretexto de una visita de cortesía. "Así es." Antes de que Ye Tu pudiera pronunciar palabra, Ilinwitt, situada de pie a sus espaldas, respondió en su lugar con total solemnidad: "Él es mi amo." '¿Amo...?' El párpado de Elliott sufrió un espasmo incontrolable. A pesar de que ya había recibido informes al respecto antes de presentarse, escuchar semejante confesión brotar de los propios labios de Ilinwitt... provocó un cúmulo de emociones encontradas en el anciano que había reinado en la cúspide del imperio durante varias décadas. "Su Alteza Ilinwitt... posee un sentido del humor bastante peculiar." "No estoy bromeando." De la nada, Ilinwitt extrajo un collar de cuero con broches metálicos, se lo abrochó con parsimonia alrededor de su propio cuello y le extendió el extremo de la correa a Ye Tu. Ye Tu: "..." "Me gusta mucho esta sensación de estar bajo su dominio absoluto. Es una preferencia personal; supongo que Su Eminencia el Sumo Pontífice no tendrá objeción en intervenir en mi vida privada, ¿o me equivoco?" Al decir esto, su cuerpo entero se inclinó hasta quedar prácticamente pegado al costado de Ye Tu, manteniendo al mismo tiempo un rostro tan frío e inexpresivo como un bloque de hielo. Al presenciar semejante espectáculo, el arrugado semblante de Elliott no pudo evitar retorcerse de puro pasmo. "Por supuesto... no hay inconveniente alguno." '¡Por el Señor del Alba en las alturas!' '¡¿Acaso los jóvenes de hoy en día tienen gustos tan depravados y extravagantes?!' Los labios de Elliott temblaron, quemándose por dentro con el deseo de replicar algo ante semejante cuadro. Pero al final... "En tal caso, no los interrumpo más." Con una expresión de infinito desconcierto y desconsuelo, dejó caer esas palabras, dio media vuelta sobre sus pasos y se marchó apresuradamente. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 11

Estás leyendo el capítulo 11 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.