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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 1 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Año 745 del Calendario Radiante.
En la ruta de vías de nubes que conducía a la Santa Sede de Lothé, densas corrientes de vapor convergían para formar un extenso trazado ferroviario que se prolongaba hacia el horizonte.
Sin embargo, al paso de un tren cuya carrocería estaba grabada de extremo a extremo con runas mágicas, los rieles nubosos se deshacían con rapidez en jirones de niebla que se disipaban y volvían a fundirse en el mar de nubes.
¡Bum!
Una criatura mítica del tamaño de una montaña, con cabeza de águila y cuerpo de león, emergió desgarrando las nubes.
El mar de nubes se agitaba mientras rugían turbulentas corrientes de aire. El grifo batía sus enormes alas manteniendo la marcha junto al convoy, clavando su mirada dorada en el interior de los vagones, con lo que parecía ser un destello de fuego danzando en sus pupilas.
"¡Miren rápido! ¡Es el Grifo de la Llama Sagrada que tiene un contrato con Su Eminencia Warren!"
En el interior del vagón, varios jóvenes aprendices de mago se agolpaban pegados a la ventanilla.
Al parecer era la primera vez que presenciaban semejante criatura, pues se mostraban desbordados de emoción; dos de ellos incluso comenzaron a saludar con la mano hacia aquella pupila dorada de la que apenas se divisaba una pequeña fracción.
"Estimados pasajeros, para no importunar a los demás viajeros, les ruego que mantengan la voz baja."
Una elfa de cabello blanco, silueta esbelta y facciones delicadas se aproximó al lugar. Mostrando una sonrisa profesional impecable, les llamó la atención en voz baja a los alborotados novatos.
¿Eh?
Al mirar a su alrededor, los jóvenes descubrieron que un enano sentado en el asiento contiguo, que hasta hacía un momento dormía plácidamente, los fulminaba con una mirada de evidente disgusto.
A los muchachos se les encendieron las mejillas de pura vergüenza.
"Lo sentimos."
Tras disculparse en un susurro, se sentaron de nuevo en sus asientos con total docilidad.
"Agradezco su colaboración."
Acto seguido, la elfa continuó su ronda hacia el siguiente vagón.
A diferencia del anterior, este compartimento contaba con menos asientos y resultaba considerablemente más espacioso, con un ambiente general mucho más refinado.
El suelo estaba cubierto por una mullida alfombra roja tejida con hilos dorados sobre la que apenas se percibían las pisadas al caminar.
En el techo, unas lámparas de cristal proyectaban una luz suave y acogedora, mientras una música etérea y melodiosa flotaba por todo el vagón.
Allí, cada viajero tenía la opción de compartir espacio con sus acompañantes o retirarse a solas a un compartimento privado.
Bastaba con cerrar la puerta del cubículo y activar el círculo mágico de insonorización para aislar por completo cualquier ruido exterior.
La elfa de cabello blanco se detuvo primero junto al compartimento principal.
"Buenas tardes, señorita Evia, señor Ye." Se inclinó a media altura junto a los asientos, sin perder su cortés sonrisa profesional. "¿Desean ordenar algo de comer?"
"No, gracias, no tengo hambre."
Quien respondió fue una jovencita que no aparentaba tener más de quince o dieciséis años.
Llevaba un sombrero puntiagudo ligeramente ladeado y la túnica reglamentaria de la Asociación de Magos. Su cabello largo, de un tono lila rosado, le caía hasta la cintura; poseía facciones finas, una tez suave y delicada, y unos ojos color púrpura tan límpidos y brillantes como gemas preciosas.
En cambio, la persona sentada frente a Evia...
Vestía una túnica larga y negra, desprovista de cualquier adorno o bordado; llevaba el cabello recogido con una horquilla jamás vista en estas tierras, calzaba zapatos tradicionales de tela y traía una calabaza de piel amarilla colgada del cinto.
Entre sus manos sostenía un ejemplar de 《El Pacto del Alba》, abierto más o menos por la mitad.
"Qué vestimenta tan extraña... ¿acaso será un bardo?", pensó la azafata.
Movida por la curiosidad, la elfa no pudo evitar mirarlo un par de veces, aunque no fue más que un vistazo fugaz.
Su rigurosa ética profesional le permitió sofocar al instante cualquier asomo de indiscreción.
"¿Y usted, señor Ye?"
"Tampoco, gracias."
"No hay de qué."
Hizo una leve reverencia al erguirse y prosiguió su camino hacia el siguiente pasajero.
"Tch, tch."
Al contemplar la elegante figura de la elfa alejarse, Evia chasqueó la lengua un par de veces.
"No cabe duda, las elfas hacen honor a su fama. Hasta la más común resulta ser una belleza deslumbrante."
Hacía más de un siglo, los elfos aún constituían una raza enigmática que vivía completamente aislada del mundo exterior, y apenas un puñado de personas había tenido el privilegio de contemplar a uno con sus propios ojos.
¿Quién habría imaginado que hoy, poco más de cien años después, los legendarios elfos, célebres por su orgullo y pureza, acabarían trabajando como tripulantes de servicio en los trenes de vías de nubes?
Y para colmo, con un desempeño profesional muy superior al de cualquier azafata ordinaria.
No era de extrañar que el servicio de trenes de nubes gozara de semejante auge en los últimos años, disparando al mismo tiempo la cantidad de doujins protagonizados por elfas.
Evia suspiró llena de fascinación.
Luego, volvió la mirada hacia el hombre frente a ella.
"Oye, Ye Tu, ¿tú qué opinas?"
Ye Tu levantó la vista para mirarla. "¿Por qué? ¿Acaso pretendes dibujarla en otro de tus doujins?"
¡Oye, oye, oye!
¡¿Por qué manchas mi reputación de la nada?!
¡¿Qué quieres decir con 'otro'?!
"¡¿Acaso crees que soy esa clase de persona?!"
"Je, je."
Ye Tu no añadió palabra; se limitó a soltar una risita baja y volvió a enfrascarse en la lectura.
Evia desvió el rostro con un respingo ofendido.
¡Ella no estaba mintiendo!
Como dibujante con principios, tenía muy claro que retratar a personas reales en obras subidas de tono era algo sumamente inmoral.
A lo sumo se inspiraría en la temática de "azafatas elfas" y "trenes de nubes"...
Refunfuñando para sus adentros, dirigió la vista hacia la ventana.
Allí afuera, el grifo que había hendido las nubes parecía haber perdido todo interés en el convoy y comenzaba a descender en picada.
En apenas un par de respiraciones, mientras el mar de nubes se arremolinaba, su colosal silueta se sumergió por completo en la bruma hasta desaparecer.
La luz solar que antes bloqueaban las alas de la bestia volvió a filtrarse por el cristal, obligándola a entornar los ojos. Contemplando la inmensidad interminable del mar de nubes, sus pensamientos empezaron a extraviarse en el pasado reciente.
Aunque en apariencia se trataban con suma confianza y soltura, en realidad solo se conocían desde hacía tres días.
En aquel entonces, ella se había adentrado en las ruinas de los Antiguos Dioses con el propósito de resolver cierto problema que la aquejaba y recabar información; sin embargo, contra todo pronóstico, se topó de frente con Ye Tu, quien salía de las profundidades del vestigio.
Al principio no confiaba en absoluto en él, por lo que su única intención era seguir caminos separados cuanto antes.
No obstante, antes de despedirse, Ye Tu le advirtió que el tentáculo del Antiguo Dios alojado como parásito en su cuerpo debía extirparse a la mayor brevedad posible, o de lo contrario le traería consecuencias nefastas.
Al percatarse de que la situación era crítica, no lo pensó dos veces: persiguió a Ye Tu y, tragándose el orgullo con descaro, le suplicó que la auxiliara.
Finalmente, tras un arduo regateo...
A cambio de medio año de su libertad personal, consiguió que Ye Tu le arrancara el tentáculo del Antiguo Dios que parasitaba su mano derecha.
Durante el proceso ocurrieron ciertos incidentes menores; como cuando la influencia remanente del tentáculo la alteró tanto que casi termina desnudándose por completo para arrojarse a los brazos de él...
En fin, dejando a un lado esos bochornosos percances, ¡el desenlace había sido un éxito rotundo!
Sumergida en tales recuerdos, Evia no pudo evitar girarse de nuevo hacia él:
"¿Por qué decidiste acompañarme a la Santa Sede?"
El motivo por el cual ella viajaba hacia allá radicaba en que el proyecto 【Armamento Mimético del Héroe】, impulsado por la Asociación de Magos, requería los datos del legendario Héroe más fuerte.
Aquel héroe, la cúspide de la generación presente, había sellado un acuerdo reciente con la Asociación, comprometiéndose a facilitar los parámetros necesarios para la investigación.
A cambio, la condición estipulada era que la Asociación de Magos debía prestarle auxilio en caso de necesidad.
En cuanto a por qué semejante portento necesitaría ayuda...
Ella no era más que una simple obrera explotada a cargo de recolectar datos, así que no tenía la menor idea.
¿Quizás guardaba relación con el Emperador del Imperio del Alba, que a su vez ejercía como Sumo Pontífice de la Iglesia del Alba y estaba a las puertas de la muerte por vejez?
Esa era la conjetura que rondaba la mente de Evia.
Sentado frente a ella, Ye Tu cerró el tomo de 《El Pacto del Alba》 que sostenía.
"En cuanto a mí... es porque tengo un profundo interés en el Señor del Alba."
¿Eh?
¡¿El Señor del Alba?!
"¿No te estarás refiriendo al que reside en el Reino Astral...?", inquirió Evia, con voz cargada de incertidumbre.
"Así es."
Ye Tu depositó 《El Pacto del Alba》 sobre la mesa que los separaba y esbozó una leve sonrisa:
"Siendo maga, ¿acaso nunca has sentido curiosidad por saber qué clase de criatura es exactamente un supuesto 'dios'?"
"¡Oye, oye!"
El susto fue tan mayúsculo que Evia pegó un brinco en el asiento, aterrorizada de que una llamarada de fuego sagrado descendiera de los cielos en ese mismísimo instante para reducirlos a cenizas.
¡Se trataba nada menos que del Señor del Alba!
¡Una deidad capaz de manifestar milagros y derramar poder divino incluso en esta era en la que la mayoría de los dioses permanecían en silencio!
"¡No se te ocurra soltar semejantes barbaridades aquí!"
Incluso considerándose una persona incrédula y ajena a la fe, aquellas palabras le sonaban a pura blasfemia descarada.
¡Si los fieles devotos de la Iglesia del Alba llegaban a oírlo, sin duda los atarían a un poste para quemarlos vivos!
Al contemplar a Evia temblando del susto tras el sobresalto, Ye Tu se limitó a sonreír con calma y no insistió más.
Diez minutos después.
"Estimados pasajeros, este tren ingresará al espacio aéreo de la Santa Sede de Lothé en cinco minutos."
La voz dulce y melodiosa de la elfa resonó a través de los altavoces mágicos.
Además de anunciar la inminente llegada a la estación, el mensaje enfatizaba una advertencia a los viajeros: abstenerse de discutir cualquier tema relacionado con las divinidades.
Después de todo...
La Santa Sede de Lothé no era un lugar como cualquier otro.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traducción del chino al español: Inmensurable
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