Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 860 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
[Orfanato comunitario de Ciudad Ashton]
En el pequeño patio soleado del orfanato, las risas llenaban el aire mientras una joven, con su corto cabello castaño despeinado, participaba en un animado juego con los niños.
¡No te alejes demasiado, Ricky! ¡Vuelve aquí!
El tiempo era perfecto, con una suave brisa que mecía las coloridas flores del jardín y el canto de los pájaros, que contribuía al ambiente alegre.
Emma se agachó, con los ojos brillantes de calidez y bondad, mientras un grupo de niños la rodeaba con entusiasmo. Sus rostros lucían amplias sonrisas y sus ojos rebosaban de ilusión.
Sostenía una cuerda de saltar desgastada; un extremo lo agarraba firmemente en la mano mientras el otro colgaba libremente.
"Vale, ¿quién se anima a un reto de saltar a la cuerda?"
Emma gritó, con voz llena de entusiasmo juguetón.
¡Yo! ¡Yo! ¡Yo quiero, yo quiero!
Los niños respondieron con un coro de vítores y manos alzadas, ansiosos por participar en la diversión. A Emma se le entrecerraron los ojos mientras elegía con cuidado al primer participante.
"De acuerdo, vamos con Jane."
"¡Hurra!"
Una niña pequeña vestida con un mono desteñido y coletas dio un paso al frente, con los ojos brillantes de emoción.
Asegúrate de sujetar la cuerda por ambos extremos. No muevas demasiado los brazos, sino mueve las muñecas con rapidez.
Emma le entregó la cuerda de saltar, le mostró cómo sujetarla y le ofreció palabras de ánimo.
"Mmm... vale."
¡Sí, eso está bien!
Cuando Jane comenzó a saltar con timidez, Emma aplaudió rítmicamente, cantando una rima pegadiza que acompañaba sus saltos. Los demás niños se reunieron en semicírculo, aplaudiendo y animando a su amiga, creando un ambiente de unidad y apoyo.
Pronto, otros niños tomaron su turno; cada uno animado por sus compañeros de juego.
¡Asegúrate de saltar al ritmo! ¡Mientras sigas el ritmo, será más fácil para todos!
Emma se convirtió sin esfuerzo en mentora, mostrando paciencia y comprensión y guiándolos a través del sencillo pero encantador juego.
Algunos niños saltaban con gracia, casi rozando el suelo con los pies, mientras que otros tenían problemas de coordinación, lo que provocaba risitas y carcajadas. No importaba: Emma celebraba cada intento, creando un ambiente donde los errores se consideraban oportunidades para mejorar.
A medida que avanzaba el juego, los niños se sentían más cómodos y sus inhibiciones se desvanecían bajo la presencia tranquilizadora de Emma.
Saltaron con mayor confianza, y sus sonrisas se ensancharon al descubrir sus habilidades ocultas. Emma, siempre atenta, los animaba, elogiando sus esfuerzos y recordándoles que su alegría era el objetivo final.
"Sí, eso está muy bien."
¡Eso es una mejora con respecto a tu intento anterior! ¡Buen trabajo, Jason!
El tiempo pareció transcurrir así, y antes de darse cuenta, el sol proyectó largas sombras sobre el patio mientras el juego llegaba a su fin. Los niños, sin aliento y con las mejillas sonrosadas, se reunieron alrededor de Emma, con los ojos brillantes de gratitud.
'Todo ello merece la pena.'
Al contemplar sus sonrisas, Emma sintió que la emoción la embargaba, aunque no lo demostró.
No hacía todo esto por ellos. También lo hacía por sí misma. Sentía tanta gratitud hacia ellos como ellos hacia ella.
¿Os lo habéis pasado bien?
Emma preguntó, mirando a los niños con una simple sonrisa en su rostro.
"Sí."
Todos respondieron al unísono, con la respiración entrecortada. La sonrisa de Emma se suavizó al ver esto y se giró para mirar el orfanato que tenía detrás.
No se parecía en nada a cómo estaba un año antes, cuando ella llegó. En lugar de la capilla que una vez ocupó ese lugar y que ahora se encontraba en ruinas, ahora se alzaba una espaciosa y moderna estructura blanca.
Contaba con instalaciones de última generación en las que había invertido mucho dinero. Desde cines hasta habitaciones individuales para cada niño, el centro tenía todo lo necesario para que los niños fueran felices.
'Aunque no compensará lo que hizo mi padre... al menos, es un comienzo.'
De hecho, esa misma capilla era algo que había aprendido de Ren. Incluso después de un año desde la guerra, todavía le resultaba difícil comprender la verdadera naturaleza de su padre.
Todavía no se le había ocurrido que él no era la misma persona que ella creía.
Hasta el día de hoy, le costaba conciliar el sueño y solo encontraba consuelo en compañía de los niños. Gracias a ellos, conservaba la cordura.
Por eso les estaba agradecida.
¿Queréis comer? La cena ya debería estar lista, ¿qué tal si volvemos para que os aseéis antes de comer?
Empujando a los niños de vuelta al orfanato, Emma observó cómo arrastraban sus cuerpos cansados de regreso al edificio. Al ver sus espaldas felices, su corazón, hasta entonces vacío, se llenó un poco.
'Realmente tomé la decisión correcta.'
Cuanto más los miraba, más se tranquilizaba con su decisión. Este mundo... le resultaba solitario.
Tenía amigos, pero todos a quienes realmente quería ya la habían abandonado. Su mundo era solitario, pero al menos no tan solitario como podría haber sido.
* * *
"Haa..."
Un suspiro audible se me escapó mientras fijaba la mirada en la figura que tenía delante.
Sus ojos permanecieron fijos en el orfanato a lo lejos, sus labios ligeramente apretados, mientras un abanico de emociones se reflejaba en su rostro. Su mirada inquebrantable se detuvo en la estructura, como si se hubiera sumido en profundos pensamientos.
¡Por el amor de Dios...!
Mientras lo miraba fijamente, experimenté una leve sensación de molestia mezclada con una peculiar diversión.
"¿De verdad le tienes tanto miedo?"
Mis palabras parecieron despertar en él cierta emoción, pues se estremeció. Lentamente giró la cabeza y sus ojos se fijaron en mí.
"No tengo miedo."
Su voz, que tembló a mitad de la frase, delató sus verdaderos sentimientos y casi me reí. Por supuesto, reprimí la risa y asentí con seriedad.
"Pues deberías estarlo."
Me aseguré de enfatizar mis palabras. Y, como era de esperar, al ver lo seria que hablaba, se estremeció aún más.
'Ah... ¡cuánto lo he echado de menos!'
Disfruté de la vista que tenía ante mí. Aunque no lo demostré.
Era importante que no lo demostrara. Solo así podría entretenerme aún más.
Como ya te he dicho, le he enseñado todo. Sabe lo que hiciste y de tu sacrificio. Aunque respeté tu decisión de mantener en secreto los recuerdos que todos tienen de ti, ¿cómo crees que reaccionará si de repente apareces ante ella sin previo aviso?
Había pasado un año entero desde mi regreso a la Tierra, y gracias a mis nuevos poderes era capaz de revivir a Kevin. Bueno, algo así.
Ser un Protector implica muchos sacrificios. Tu existencia debe girar en torno a mantener el equilibrio del universo para que permanezca estable. Por ahora, sigues siendo un protector. Sin embargo, en el momento en que renuncies a tu estatus, te convertirás en un humano común y corriente y lo perderás todo. ¿Estás dispuesto a hacerlo?
Solo después de convertirme en Supervisora comprendí verdaderamente la complejidad de un Protector. El Universo era vasto, y si bien podían integrarse en cualquier sociedad, no podían asimilarse por completo a ella.
Su longevidad era infinita, lo cual era a la vez una bendición y una maldición. Vivir más tiempo no era del todo bueno...
"¿No es posible convertir a Emma también en Protectora?"
Ante la pregunta repentina de Kevin, reflexioné un momento antes de asentir con la cabeza.
"Es posible."
Mis poderes me permitieron otorgar a siete personas el título de Protectores. Ellos obtendrían acceso a un poder inimaginable y podrían vivir mientras yo existiera.
"Yo puedo, pero ¿de verdad crees que Emma querría?"
La expresión de Kevin cambió ante la pregunta y bajó la cabeza. En el fondo, ya sabía la respuesta.
"Si... y digo si me fuera, ¿qué sería de ti? ¿Estarías bien sin mí? ¿Qué pasaría si Jezabeth regresara... o alguien como él?"
"Estaré bien."
Sonreí al oír sus palabras. En este universo, Jezabeth estaba muerta. Me aseguré de ello. No habría otro como él mientras yo lo deseara.
"Bien..."
Kevin permaneció allí de pie, reflexionando sobre el asunto durante un largo rato, hasta que finalmente sus hombros se relajaron y dejó escapar un largo suspiro.
"Haaa..."
Su expresión se suavizó ligeramente.
"Creo que necesito descansar un poco. He vivido demasiado tiempo con un solo objetivo en mente y nunca he sido feliz. ¿Me permitirás ser egoísta, solo esta vez?"
"¿Entonces?"
Enarqué una ceja, reprimiendo la sonrisa que se me escapaba. Supe de inmediato cuál iba a ser su decisión.
Al cruzar mi mirada, me devolvió la sonrisa.
"Ya sabes mi respuesta."
* * *
"Venga, lávate los dientes y vete a la cama."
Emma miró su reloj, las 10 de la noche, y suspiró. Observando a los niños que aún correteaban llenos de energía, dejó escapar otro suspiro.
¿No se suponía que debían estar cansados de tanto jugar?
La cantidad de energía que tenían la dejaba perpleja. Cuando ella tenía su edad, no tenía tanta energía como ellos.
Emma miró a su alrededor y frunció los labios.
"Creo que ya es hora de que contrate a alguien que me ayude."
Llevaba más de un año trabajando en ello, y solo ahora se había dado cuenta de que tenía una grave falta de personal.
Cuidar de una docena de niños no era tarea fácil. De hecho, era bastante difícil. Uno se preguntaba cómo había logrado mantener esa rutina durante más de un año.
¡A Tok—!
De repente, Emma oyó un suave golpe en la puerta principal del orfanato y arqueó las cejas sorprendida.
"¿Oh, quién podría ser?"
El orfanato recibía muy pocas visitas. De vez en cuando, alguna persona venía a adoptar a los niños, pero eran casos excepcionales. Desde la guerra, la situación económica de Ciudad Ashton se había deteriorado gravemente, y muchos niños luchaban por reintegrarse a la vida cotidiana.
La adopción no era una opción que se le pasara por la cabeza a mucha gente.
Aun así, pensando en posibles niños adoptados, los ojos de Emma se iluminaron y se dirigió a la puerta.
"Ya voy."
Gritó, alisándose el vestido y esbozando una cálida sonrisa. Nada le producía más alegría que ver a los niños, por fin, encontrar una familia.
Aunque hizo todo lo posible por mantenerlos felices, sabía que no podía reemplazar a una familia unida y cariñosa. Nada podía.
Extendió la mano hacia el pomo de la puerta, la abrió lentamente y sonrió radiante.
¡Clank!
"Hola, ¿estás buscando anunciar—"
Sus palabras se interrumpieron a la mitad, y todo su cuerpo se paralizó. Su mente, antes tranquila, se quedó en blanco, y se encontró luchando por comprender la situación.
Ante ella se alzaba la figura con la que soñaba a diario. Quizá él deseaba que ella lo olvidara, pero simplemente no podía.
No iba a permitir que desapareciera de su memoria.
"..."
Sus ojos carmesí brillaban como joyas bajo el cielo estrellado.
Él era exactamente como lo recordaba, y ella parpadeó lentamente. Esperaba que, al volver a abrir los ojos, él siguiera allí.
Y realmente se quedó allí.
No fue un sueño ni un espejismo.
Él estaba justo delante de ella.
¡Pita! ¡Pita!
El silencio que la rodeaba se rompió por las lágrimas que resbalaban por sus mejillas y caían al suelo.
Lentamente, su vista comenzó a nublarse y sintió cómo una pequeña parte de ella se llenaba poco a poco.
En ese preciso instante, lo único que deseaba era saltar a sus brazos y llorar desconsoladamente en su cálido pecho.
Sin embargo, se abstuvo de hacerlo. Le estaban entrando dudas.
¿Y si todo esto fuera un sueño? ¿Y si no fuera él, sino alguien que se le pareciera?
Esos pensamientos fueron interrumpidos por una voz familiar.
"Ehm... entonces."
Su voz sonaba igual que en sus recuerdos, y cuando se secó los ojos, pudo ver el evidente nerviosismo en su mirada mientras bajaba la vista y sus ojos vagaban por todas partes menos hacia ella.
—Bueno, pues... —se rascó la nuca con nerviosismo, como si le costara encontrar las palabras—. Eh... tenía todo un discurso preparado, pero... no consigo encontrar las palabras.
Emma supo de inmediato lo nerviosa que estaba, y su corazón empezó a tranquilizarse. Él era igual que en sus recuerdos.
"Huuu."
Finalmente, tras respirar hondo, sus miradas se cruzaron y él apretó los labios antes de hablar.
"Yo... yo oí que estabais buscando ayudantes."
* * *
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Holoceno
Bon Iver
0:00 ▶----------------------- 05:36
+ Volumen -
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"Jugar"
▶ [No]
▷ [Sí]
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▷ [No]
▶ [Sí]
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"Jugando..."
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'El esfuerzo nunca te traiciona.'
Un dicho ampliamente respetado y repetido en todo el mundo.
Algunas personas consideran esta cita como un mantra personal a seguir durante toda su vida, mientras que otras simplemente se burlan de ella como si fuera una simple broma.
Es decir, ¿para qué esforzarse cuando tienes un padre súper rico que te proporciona todo lo que necesitas?
¿Casa grande?
¡Hola, papá! ¿Me puedes comprar una casa?
¿Coche nuevo?
'Papá~ Hay un coche nuevo que me encanta y me preguntaba si...'
También están aquellos que viven en el lujo simplemente porque tienen suerte, como los que ganan la lotería.
Es decir, ¿cuánto esfuerzo se necesita para ganar la lotería?
¡Enhorabuena! ¡Has ganado 200 millones!
¿Cómo se aplica aquí el dicho "el esfuerzo nunca te defrauda"?
Por supuesto, dejando a un lado esos ejemplos, hubo muchos casos en los que el dicho resultó ser cierto.
Por ejemplo, ¿has visto la película... hmm, ¿cómo se llamaba?
¡Ah!
La 'búsqueda de la felicidad'.
Es el ejemplo perfecto de que "el esfuerzo nunca defrauda".
Es una historia conmovedora sobre un padre sin hogar que vivía en la calle con su hijo y que, gracias a su amor incondicional y dedicación, logró triunfar y convertirse en millonario. Muy conmovedora.
Pero...
¿Qué hay de mí?
¿Qué puedo decir sobre el dicho "el esfuerzo nunca defrauda"?
Es una completa estupidez. Punto.
Bueno... al menos, eso era lo que solía pensar antes.
¿Ahora? No tanto, supongo.
En aquel entonces albergaba mucho resentimiento.
Quizás fue porque mis recuerdos estaban alterados, y conservaba los pensamientos de mi otro yo, que se encontraba atrapado en este bucle infinito sin salida a la vista a pesar de todos sus esfuerzos, pero al final...
Ya no creo que sea una tontería.
En el momento en que mi "otro yo" me entregó todo y todas sus experiencias y dificultades se fusionaron conmigo, me di cuenta de que no era simplemente otra versión de mí.
De hecho, nunca fue otra versión de mí, ni otra entidad.
Desde el principio, él era yo, y yo era él.
Ya sea en el pasado, el presente o el futuro.
Yo era Ren.
"¿Este debería ser el lugar?"
Me detuve un instante y miré hacia adelante, donde una larga escalinata se extendía ante mis ojos. Parecía interminable, rodeada de vegetación, y una agradable brisa la recorría.
"Bueno, da igual."
Suspirando, di un paso adelante y subí las escaleras.
'Me matará si llego tarde.'
En realidad ya llegaba tarde, pero mientras no fuera demasiado tarde, ella no me haría mucho daño... o eso esperaba.
En fin, como decía...
El esfuerzo nunca te defrauda.
Tal vez esas palabras encierran una verdad mayor de la que inicialmente comprendí. Si bien el esfuerzo no garantiza el éxito, sí garantiza el progreso y el crecimiento.
Ya sea Kevin, yo o incluso Jezabeth.
Los esfuerzos no nos defraudaron.
Todos logramos lo que nos propusimos. Ninguno fracasó en su objetivo, y todo fue gracias al esfuerzo que pusimos que llegamos hasta aquí.
"Es curioso cómo la cita que antes detestaba se ha convertido en aquella con la que no podría estar más de acuerdo. ¿Podría ser esto un desarrollo del personaje?"
Me reí al pensarlo y seguí subiendo las escaleras.
No supe cuánto tiempo seguí subiendo la interminable escalera que se extendía ante mí, pero, de alguna manera, no me importó. Encontré una sensación de paz al subir ese largo tramo de escaleras.
Absorta en mis pensamientos, seguí subiendo las escaleras.
Despacio.
Paso a paso.
Igual que el camino que seguí para llegar hasta donde estaba.
Sin darme cuenta, llegué a lo alto de la escalera y me encontré con un panorama impresionante. Desde allí, me sentí en la cima del mundo, contemplando el extenso paisaje urbano a mis pies.
Mi mirada no se detuvo mucho tiempo en la ciudad, ya que mis pies se detuvieron en seco y mi vista se posó en una figura familiar, de espaldas a mí, y una cascada de cabello negro que le llegaba hasta los hombros se mecía con gracia en la brisa.
Apoyada con gracia en la barandilla metálica, contemplando la ciudad a sus pies, el tiempo pareció detenerse por un instante fugaz.
En ese instante, una multitud de pensamientos inundaron mi mente, impulsando mi mano a buscar instintivamente en mi bolsillo derecho, donde pude sentir la presencia de una pequeña caja acurrucada entre mis dedos.
En ese momento me invadieron un montón de pensamientos, y no pude evitar pensar en el camino que me había llevado hasta ese momento crucial.
Desde el primer momento en que la conocí hasta los momentos que pasamos juntos y todas las dificultades que atravesé.
De repente, me sentí nervioso.
'Ha sido un viaje muy largo...'
Fue un proceso largo, pero a la vez gratificante. Todo me llevó a este preciso momento, y no pude evitar sentir que valió la pena.
Un suavizamiento de mi semblante reemplazó el nerviosismo que había sentido anteriormente, y con los labios apretados, di un paso adelante, sacando la mano del bolsillo.
Mientras jugueteaba con la caja en la palma de mi mano, una sonrisa se fue extendiendo gradualmente por mi rostro y sentí una nueva sensación de certeza sobre mi decisión.
Puede que no esté orgullosa de cada paso que he dado, pero sé que todos me han llevado hasta este momento. No todas las historias tienen un final feliz...
Pensé para mis adentros, mientras mis ojos se cerraban lentamente.
Con renovada convicción, lentamente me arrodillé, alzando la mirada. Abrí los labios, preparándome para hablar.
—...pero supongo que el mío sí —murmuré, frunciendo los labios—. Mis esfuerzos no me defraudaron.
Tomé aire profundamente, abrí los ojos y la llamé una vez más.
"Oye... Amanda."

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Punto de Vista del Autor (Novela)
Capítulo 861
Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 860
Estás leyendo el capítulo 860 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.