arrow_back

Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 500 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Tienes miedo de que me apodere de tu cuerpo?" Su suave voz seguía resonando en mi cabeza. "No te preocupes. Clank. Clank. Clank. Escuché un sonido de traqueteo familiar. "Aunque quisiera apoderarme de tu cuerpo, con estas cadenas que me atan, no hay manera de que pueda hacerlo." ¡Clang! Al tirar del brazo, el traqueteo cesó y un fuerte sonido metálico resonó en el aire. Como puedes ver, haga lo que haga, siempre estaré atada a las cadenas. No puedo apoderarme de tu cuerpo aunque quisiera... Quise negar sus palabras, pero lo sabía. Sabía que estaba diciendo la verdad. No supe explicarlo. Pero sí supe que no mentía al respecto. ¿Fue porque era yo?... ¿O se trataba de otro truco mental? Ya no podía distinguirlo. "Puedes elegir no creerme, pero no tienes tiempo." Contemplé la proyección. Tenía razón. No tenía mucho tiempo. Mirando al demonio que se acercaba rápidamente con sus afiladas uñas apuntando a mi cabeza, supe que solo era cuestión de segundos. "Úsalo." Ren insistió. Su voz bajó hasta convertirse en un susurro. "Aprovecha la indiferencia de Monarch. Compruébalo tú mismo. Esa es tu verdadera fuerza." Cerré los ojos y me mordí el labio inferior. Los abrí de nuevo y me quedé mirando la uña que ahora estaba a solo unos centímetros de mi cara... Mi cabeza comenzó a bajar. Abrí la boca y murmuré. "La indiferencia del monarca." El mundo se distorsionó y el paisaje cambió. Sin darme cuenta, me encontré dentro del salón del castillo. Entonces giré la cabeza y descubrí que todo a mi alrededor giraba a cámara lenta. 'Los ojos de Cronos.' Me di cuenta de que mi habilidad estaba activada. No solo eso, sino que también lo estaba "La Elegida". Todas mis habilidades se activaron. Pero lo más sorprendente fue poder moverme en esa realidad ralentizada. Fue una sensación extraña e inexplicable que no podía describir con palabras. Mis emociones. Estaban entumecidas. No sentía nada. Pero a diferencia del pasado, sentí que tenía el control. Ya no sentía que alguien me controlara. Esta vez, yo era quien tenía el control, no mi otro yo. Entonces levanté el dedo y el tiempo se distorsionó. Adherirse-! "Yo...Imposible." Una voz sobresaltada y aterrorizada llegó a mis oídos. Mis ojos parpadearon lentamente. Al girar la cabeza para mirar mi dedo, noté la afilada uña, que me recordaba a una espada, aferrada a él. Una poderosa onda de energía demoníaca envolvía la uña. La presión que emanaba de ello era aterradora. O al menos, eso se suponía... Al cruzar mi mirada con la suya, las únicas palabras que pude murmurar fueron: "...Eres débil." Luego agité la mano. ¡Bang! Como si aplastara un mosquito, el cuerpo del demonio se estrelló contra uno de los pilares del castillo. "¡Kaauauuuh!" Su grito de agonía resonó por todo el lugar. * * * Al mismo tiempo. Sobre una palma abierta levitaba una esfera luminosa que palpitaba de forma extraña. Con cada pulsación, la esfera liberaba densas y potentes ondulaciones de energía en el aire. La inmensa energía contenida en aquella pequeña esfera hacía temblar a cualquiera con solo mirarla. "Semilla planetaria..." Una voz profunda y majestuosa resonó en el aire, mientras dos ojos de color rojo sangre miraban fijamente en dirección al orbe. La clave de su fuerza. Sin ello, nunca habría podido llegar a ser tan fuerte como lo era actualmente. Cerrando los ojos para ocultar sus dos ojos de color escarlata sangre, el Rey Demonio llevó suavemente su mano a su boca y consumió la bola de luz. Fue justo en el momento en que tragó la semilla planetaria cuando el área a su alrededor comenzó a temblar. ¡Br! ¡Brr! Un torrente de energía majestuosa comenzó a brotar del cuerpo del Rey Demonio, extendiéndose por toda la zona en la que se encontraba. Como resultado, el temblor se intensificó. Pero el Rey Demonio permaneció impasible. Con los ojos cerrados, un halo blanco comenzó a rodear su cuerpo, cubriéndolo como una suave manta. "Haa..." Al abrir la boca, comenzó a escapar aire turbio y el temblor cesó. Al abrir los ojos, sus dos ojos rojo escarlata brillaron por un breve instante. ¡Bang! Con un estruendo ensordecedor, la zona que tenía delante explotó en mil pedazos. El Rey Demonio contempló el lugar y negó con la cabeza en señal de descontento. "...Todavía no estamos ahí." El Rey Demonio tamborileaba con los dedos sobre el reposabrazos del trono y apoyó la mejilla en la otra mano, que estaba sostenida por el otro reposabrazos. "¿Hm?" Fue entonces cuando el Rey Demonio sintió algo. Al alzar la cabeza, los ojos del Rey Demonio se volvieron penetrantes. Cerró los ojos un instante, los abrió de nuevo y sus labios se curvaron en una sonrisa. "...Así que has despertado." Luego agitó la mano y se formó una grieta en el espacio frente a mí. * * * Miedo abrumador. Una sensación tan terrible que hacía que uno se sintiera insignificante. El Conde Nebuloso solo había sentido ese tipo de emoción una vez en su vida, y fue cuando conoció al Rey Demonio por primera vez. Ese fue el día en que comprendió lo que era el verdadero miedo. Una mirada. Eso fue suficiente para que se atragantara en el acto y casi se desmayara. Basta una sola mirada. Sintió cómo le arrebataban su dignidad, su elegancia y todo lo que lo definía. Pensó que jamás volvería a experimentar tales sentimientos en su vida. Todavía. Todavía. '¿P...Por qué? ¿Por qué... está sucediendo de nuevo?' Dos ojos de color gris apagado. Unos ojos que parecían contemplar todo desde una cima lejana e inalcanzable. El color de sus ojos era diferente, pero el sentimiento era el mismo. Miedo. Terror absoluto. Eso era todo lo que el Conde Nebulus sentía en ese momento. ¡Bang! No sabía cuándo... Pero su visión se oscureció por una fracción de segundo y se encontró estrellándose contra uno de los pilares del castillo. "¡Kaauauuuh!" Al final, eso fue todo lo que pudo articular. Un dolor punzante y palpitante le recorría la espalda, expulsándole el aire del cuerpo. Tropezando y cayendo al suelo, con las rodillas y las manos apoyadas en el piso, su sombrero de copa cayó frente a él. '¿Qué está sucediendo?' El conde Nebulus era incapaz de comprender lo que estaba sucediendo. Todo sucedió muy rápido. Demasiado rápido para que pudiera comprender adecuadamente lo que había ocurrido. Alzó lentamente la cabeza. "Ah..." Emitió un débil sonido. Toc. Toc. El sonido claro y regular de los pasos resonó en el aire. El conde Nebulus observaba. Observó cómo la figura de cabello blanco se detenía frente a sus otros dos compañeros de clan, quienes quedaron paralizados en el acto. Ambos tenían la misma expresión de terror y pavor. Podía ver cómo les temblaban las piernas. Era evidente que querían huir, pero no podían. Sin previo aviso, la figura de cabello blanco alzó ambas manos. "¡No!" El conde Nebulus gritó, pero ya era demasiado tarde. El conde Nebulus, presionando con los dedos la frente de cada uno de los dos demonios, observó cómo sus ojos se volvían lentamente blancos y sus figuras comenzaban a desintegrarse en el aire, dispersándose como polvo fino. Muerto. Con un simple toque de su dedo, dos demonios de rango Conde murieron así sin más. ¿Cómo fue posible? ¿Cómo podía ser tan fuerte aquel ser humano que parecía algo más débil de lo que era? El arrepentimiento empezó a apoderarse de él. 'Debería haberlo matado primero.' Pensaba que no suponía ninguna amenaza, pero estaba equivocado. Él era la verdadera amenaza. "Ahhh..." Fue a partir de ese momento que el Conde Nebulus perdió toda su voluntad de luchar. 'No puedo ganar...' Poco a poco comenzó a aceptar su muerte inminente. Sus anteriores sensaciones de pavor no eran producto de su imaginación. Eran reales. Toc. Toc. Pero. Contrariamente a lo que esperaba, la figura de pelo blanco lo ignoró y siguió caminando hacia el fondo de la habitación. En dirección a una larga escalinata cubierta por una alfombra roja. El conde Nebulus lo observó mientras subía las escaleras lentamente, con paso firme y pausado. Quizás la alfombra lograba amortiguar el golpeteo que resonaba con cada paso, pero para el conde Nebulus, cada paso seguía resonando con fuerza en su cabeza. Deteniéndose frente a una máquina, la figura de cabello blanco extendió una vez más la mano y la tocó. Una escena similar comenzó a desarrollarse. La máquina se desintegró como polvo fino, desapareciendo en el aire. Su cabello blanco ondeó al soplar una suave brisa que se llevó el polvo. “...¿Es esta mi oportunidad?” Contemplando la espalda descubierta de la figura de pelo blanco, por una fracción de segundo, el Conde Nebulus sintió la tentación de atacar. Pero antes de que tales pensamientos pudieran siquiera concretarse, la figura de cabello blanco habló. "Salga." Su voz distante resonó por toda la sala. '¿Salga?' Confundido, el conde Nebulus miró a su alrededor. ¿Había alguien más allí? No tuvo que esperar mucho para obtener una respuesta a esa pregunta. De repente, el aire comenzó a temblar y el espacio a su alrededor empezó a distorsionarse. ¡Cr..crack! Un sonido parecido al de cristales rotos se extendió por la sala mientras finas líneas en miniatura se formaban en el aire. Pero eso no fue todo. Crash! Fracciones de segundo después de que se formara la grieta en el aire, con un fuerte estruendo, una mano blanca y pálida surgió de detrás de la grieta. Agarrándose al lateral del aire, el brazo lo separó, ampliando aún más la grieta. No pasó mucho tiempo antes de que se formara un espacio del tamaño de una persona normal, y un pie asomó por detrás de la grieta. Tok. El pie tocó lentamente el suelo, pero, para el conde Nebulus, fue como si mil rayos le hubieran impactado en la cabeza al mismo tiempo. Como resultado, su cuerpo se balanceó. '¿Qué...qué está pasando?', se preguntó mientras miraba hacia adelante con aún más temor. No era el único que pensaba así, ya que por el rabillo del ojo vio a Angélica tropezar un par de pasos. Solo pudo mantenerse en pie gracias a la ayuda de uno de los pilares del salón. Emergiendo del vacío, apareció una figura de cabello blanco y ojos rojo escarlata. Vestía una gruesa armadura negra con hombreras puntiagudas y emanaba una presión misteriosa que envolvía toda la sala. Una figura de apariencia humana salió de la sala. "Ah...aha..." 'No puede ser...' Con la mirada fija en la figura a lo lejos, al conde Nubulus le costaba respirar e incluso levantar la cabeza, que inconscientemente se le bajaba. Por mucho que quisiera aumentarlo, no podía. Había una presión tangible e invisible que se lo impedía. Luego comenzó a bajar su cuerpo postrándose. A pesar de su inmenso orgullo, el conde Nebulus no pudo levantarse. La sangre le temblaba y, débilmente, giró la cabeza para ver qué sucedía. Fue entonces cuando lo vio. Dos figuras de pie en extremos opuestos. Un par de ojos rojos y un par de ojos azules. Ambas se miraban fijamente sin decir una sola palabra. A partir de ese momento, el tiempo pareció detenerse.
Punto de Vista del Autor (Novela)

Continúa leyendo

Punto de Vista del Autor (Novela)

Capítulo 501

Siguiente Capítulo ›

Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 500

Estás leyendo el capítulo 500 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.