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Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 498 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Angélica?" Al entrar en el castillo, lo primero que vi fue oscuridad. Una tranquilidad absoluta envolvía el entorno, mientras que el lugar a mi alrededor permanecía en un silencio sepulcral. Lo más extraño de la situación era que no podía ver lo que tenía delante. Sentí como si estuviera dentro de otra dimensión. Una dimensión desprovista de sonido y luz. "Angélica." Volví a gritar, con la guardia en alerta máxima. Una vez más, no obtuve respuesta. Cerré los ojos y llegué a una conclusión. Esta situación fue, sin duda, algo planeado por los demonios. Paso. Paso. Paso. El sonido claro y regular de unos pasos resonaba en la oscuridad. Un suave resplandor blanco emanaba de mi cuerpo iluminaba el área a mi alrededor. A pesar de ello, seguía sin poder ver nada. "Extraño..." Me detuve. "Es imposible que el castillo sea tan largo." Durante los últimos diez minutos, había estado caminando en línea recta. Habiendo visto el castillo desde fuera, sabía que no era tan largo. Esto solo significaba una cosa. "Estoy dentro de una ilusión." O al menos ese era el escenario que yo consideraba más probable. Me humedecí los labios y me puse a pensar. Finalmente, me senté con las piernas cruzadas y cerré los ojos. "Dado que esto es una ilusión, entonces no tiene sentido que me mueva." El hecho de estar inmerso en una ilusión no era lo que me preocupaba. Lo que realmente me preocupaba en ese momento era el estado de mi cuerpo real. Si esto era una ilusión, ¿qué le estaba sucediendo realmente a mi cuerpo? Dicho esto. ¿Cómo se supone que voy a salir de esta situación? Las ilusiones tenían que ver con la mente, lo que significa que todas las habilidades que aprendí, excepto dos, me resultaban inútiles. 'Utiliza la indiferencia monarca.' 'Si quieres fuerza, usa la Indiferencia del Monarca. Hasta ahora, solo has usado una pequeña fracción de sus poderes.' 'Sin embargo, no te confíes. Todavía no estás fuera de peligro...' Vagos recuerdos de una conversación que tuve hace tiempo comenzaron a reproducirse en mi mente. ¿Lo habías previsto? ¿Era esto lo que querías decir con esas palabras? ¡Zas! De repente, el paisaje a mi alrededor comenzó a cambiar. "¿Eh?" Sorprendido, me levanté de mi sitio. Fue entonces cuando me di cuenta. "Está comenzando..." La verdadera ilusión estaba comenzando. * * * Cabello negro azabache, ojos azul profundo y una altura de alrededor de 178 cm. ...Ren Dover. Ese era el nombre de la persona que le había hecho sufrir una humillante derrota en el pasado. Él era también el hombre que había cambiado su vida, y alguien a quien Angélica no podía describir con palabras. Pasar de ser un demonio de rango Barón a un demonio de rango Conde en tan solo un par de años. Un logro que no habría podido alcanzar sin él. Todavía podía recordar vívidamente el momento en que él le prometió que la ayudaría a hacerse más fuerte. En el pasado no le había creído, pero las circunstancias la obligaron a firmar el contrato. ¿Quién iba a imaginar que lograría cumplir su promesa? De hecho, superó con creces sus expectativas. Lo que más impactó a Angélica no fue su fuerza, que se elevaba como un meteoro, ni los elaborados planes que ideaba de vez en cuando, sino su conocimiento. Un conocimiento tan vasto del mundo que incluso la asombró. La situación actual era un ejemplo de ello. ¿Cómo supo que los demonios habitaban esa mazmorra? Además, parecía saber con exactitud cuáles eran sus planes. Esto no era algo que alguien como Ren debiera haber sabido. A Angélica simplemente no le cuadraba. Pero. Había algo que ni siquiera él sabía de ella... ¡Bang! Un destello de luz púrpura oscura iluminó por una fracción de segundo un pasillo a oscuras. Lo que lo acompañó fue una fuerte explosión. "Cof...cof..." Angélica tropezó un par de pasos, con el cabello esparcido sobre su rostro. Su pecho subía y bajaba de forma irregular. "Te hemos estado buscando por todas partes, pero no pensábamos que vendrías a nosotros." Una voz siniestra resonó por todo el gran y majestuoso salón del castillo. A un lado del salón se alzaban seis pilares negros que iluminaban tenuemente el entorno mediante una serie de antorchas sujetas a sus cuerpos. Saliendo de las sombras, apareció una figura humanoide negra con larga cabellera negra que le caía en cascada sobre los hombros. Vestía un atuendo formal que evocaba la indumentaria victoriana, con un sombrero de copa negro, y parecía la personificación de la elegancia. Su presencia era llamativa y causaba una gran impresión en todo aquel que lo miraba. Llevaba guantes blancos, y de él emanaba un aura de calma, nobleza y dignidad. Con la mirada fija en Angélica, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba. "Señorita, su madre la está buscando por todas partes. Creo que ya es hora de que regrese al clan principal." "¿Mi madre?" "Has oído bien." Angélica apretó los dientes y se mordió los labios. Recomponiéndose, se echó el pelo hacia atrás y negó con la cabeza. "Eso no es posible." El rostro del demonio ante Angélica cambió ligeramente. Su sonrisa se desvaneció y su mirada se tornó más siniestra. Sin embargo, esto solo duró un instante, pues rápidamente recuperó su expresión habitual. El demonio giró la cabeza y sus ojos se fijaron en una figura a lo lejos. "¿Es por su culpa?" La figura no era otra que Ren. En ese momento se encontraba inmóvil con los ojos cerrados. A su alrededor había otros dos demonios en un estado similar. El aura de los dos demonios que rodeaban a Ren era de rango [A], lo que indicaba que ambos eran demonios de rango Conde. Afortunadamente, no parecía que pudieran atacarlo. ¿Es él la razón por la que no regresas al clan principal?... ¿O tienes miedo de las consecuencias de tus actos? El demonio que estaba frente a Angélica preguntó. Angélica frunció el ceño. Luego escupió fríamente. "Piensa lo que quieras..." "¿Oh?" El demonio rió levemente. Una presión aterradora emanó de su cuerpo, obligando a Angélica a retroceder un paso. El semblante de Angélica comenzó a cambiar lentamente mientras la gravedad reflejaba sus ojos. "El conde Nubulus." Murmuró entre dientes. Una vez que sus palabras se desvanecieron, la presión que emanaba del demonio cesó. La sorpresa cruzó su rostro. "¿Así que todavía te acuerdas de mí?" "...Sí." Angélica asintió lentamente con la cabeza. Por supuesto que lo conocía. ¿Cómo no iba a conocerlo? Era uno de sus guardias cuando ella vivía en el clan principal. El clan de la Lujuria. A pesar de haber aumentado tanto su fuerza, Angélica seguía sin creer que pudiera enfrentarlo directamente. Sobre todo porque estaba a punto de alcanzar el rango de marqués. Ella sabía que no era rival para él. El conde Nebulus levantó la mano para ajustarse los guantes y comenzó a hablar. Su actitud era mucho más amistosa que antes. "Hace tiempo que no nos vemos, señorita." Hizo una pausa y recorrió con la mirada el cuerpo de Angélica de arriba abajo. Con una expresión de satisfacción, comenzó a asentir con la cabeza. "...Pero si me permiten decirlo, has crecido maravillosamente. No solo eso, sino que, solo por el hecho de que hayas logrado alcanzar el rango de Conde, se puede suponer con seguridad que has heredado los genes de tu madre." Había una felicidad genuina en su voz. No se podía decir lo mismo de Angélica, que lo miraba fijamente. "No la menciones." "¡Oh, Dios mío!" El conde Nubulus puso cara de preocupación. "¿Sigues enfadado porque tu madre te mandó a una pequeña subdelegación?" Alzando la cabeza, el conde Nebulus se quitó el sombrero de copa. "Señorita, debe entender que la razón por la que ella hizo eso no es porque la odie, sino porque usted no completó la misión que le asignamos. Invertimos muchos recursos intentando ayudarla a tener la oportunidad en aquel entonces, pero usted fracasó." El conde Nebulus hizo una pausa. Por una fracción de segundo, Angélica sintió que su voz se volvía extremadamente siniestra y fría. "...Debías ser castigado por ello." ¡Glup! Angélica, sin darse cuenta, tragó saliva y titubeó un poco. El conde Nebulus lo notó y continuó hablando. "Al principio me decepcionó mucho tu desaparición. A tu madre también. Sin embargo, por lo que veo, parece que quizá le di demasiadas vueltas al asunto. Me impresiona que hayas alcanzado tanta fortaleza en tan poco tiempo." El conde Nubulus se arrodilló, dejó el sombrero de copa a su lado, se quitó el guante dejando al descubierto una mano que parecía hecha de jade y la extendió hacia Angélica. "Señorita, no, su excelencia, ¿me haría el honor de regresar al clan principal?" "Ah..." El cuerpo de Angélica se congeló. Al contemplar la mano que se extendía hacia ella, Angélica sintió una mezcla de diferentes emociones surgir desde lo más profundo de su ser. Pero de entre todas las emociones, la que más predominó fue la tristeza. Aceptación. Esto era algo que Angélica anhelaba desde niña. Quería ser aceptada por su madre, una figura a la que solo debía admirar en el pasado. Alguien en quien Angélica quería convertirse. ...Pero eso era el pasado. Después de todo lo que le sucedió, ya no sentía el mismo apego y veneración que sentía por su madre. Angélica no guardaba rencor a su madre por haberla abandonado en el pasado, pero eso no significaba que tampoco guardara buenos sentimientos hacia ella. Ahora que era adulta, Angélica comprendió cómo funcionaba el mundo. Y fue por eso que se dio cuenta de la suerte que tenía de haber conocido a Ren. Alguien que no la trataba como un objeto desechable al que tirarían en cuanto cometieran un error. Por lo tanto. Bajó la cabeza y, mirando la mano del conde Nebulus que se extendía hacia ella, negó con la cabeza. "Lo siento, pero no puedo." "¿No puedes?" El conde Nebulus alzó la cabeza sorprendido. Bajando la mano, su anterior porte caballeroso comenzó a desmoronarse. "¿He oído mal? ¿Me acabas de rechazar?" "Sí." Angélica asintió con la cabeza. Esta vez con mucha más firmeza. El conde Nebulus recogió el sombrero de copa del suelo y se lo volvió a poner en la cabeza, incorporándose lentamente. Su rostro se contrajo con gesto siniestro. Era evidente que aún no comprendía la decisión de Angélica. "No entiendo." Murmuró en voz baja. Mirándola a los ojos, preguntó. “...¿Por qué rechazaste mi oferta?” "No necesitas saberlo." Angélica respondió con tono frío. Los ojos del conde Nebulus se volvieron penetrantes. "Entiendo." Asintiendo con la cabeza, poco a poco fue aceptando la situación. Girando la cabeza para encarar al humano que se encontraba a lo lejos, preguntó. "Si consigo deshacerme de él, volverás, ¿verdad?" Angélica abrió los ojos. Rápidamente gritó. "¡No!" Pero ya era demasiado tarde. Para cuando Angélica reaccionó, el Conde Nebulus ya estaba sobre Ren. Alzó la mano, sus uñas se alargaron y se volvieron afiladas. Sin pensarlo dos veces, atacó a Ren. No se contuvo en su ataque, cuya energía fue suficiente para hacer temblar la habitación. "¡Muere!" Gritó con sed de sangre. Pero. Fue entonces cuando sucedió algo increíblemente impactante. Justo cuando la garra estaba a punto de alcanzar a Ren, la atmósfera se congeló por completo. Ya fueran los demonios dentro del salón, el Conde Nebulus o Angélica. Nadie se movió. No es que no quisieran. Pero no pudieron. Antes de que nadie pudiera comprender lo que estaba sucediendo, el cabello de Ren comenzó a cambiar lentamente. Poco a poco comenzaron a volverse blancas.
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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 498

Estás leyendo el capítulo 498 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.