Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 28 online gratis en español
Fue Ilvara quien lo notó primero, en uno de los descansos entre tramo y tramo de exploración.
—Se siente distinto —dijo, observando a Nolan con esa atención clínica que reservaba para heridas y agotamiento—. El peso de antes. El que sentíamos cuando nos sostenías fuera del Refugio. Está volviendo, aunque sea un poco.
Nolan cerró los ojos, buscando dentro de su pecho la costura conocida, y esta vez, en vez del silencio absoluto de los últimos días, encontró algo: un temblor débil, como el eco distante de una cuerda que empezaba a tensarse de nuevo.
—Todavía no es suficiente para abrir nada —dijo, con cautela, no queriendo ilusionarse de más—. Pero está ahí.
—Es un comienzo —dijo Roderic, con la misma practicidad de siempre—. No necesitas que vuelva de golpe. Necesitas que vuelva.
Grael, sentado un poco apartado, afilando una piedra contra otra sin ningún propósito claro más que mantener las manos ocupadas, gruñó su aprobación sin palabras.
Retomaron la marcha con un ánimo ligeramente mejor, aunque ese respiro no duró mucho. Fue Grael quien se detuvo esta vez, la nariz alzada, el cuerpo entero tenso de una forma que Nolan ya reconocía como la peor clase de advertencia.
—Está cerca —dijo, con la voz baja—. Lo grande. Lo que vimos moverse el primer día.
Un silencio distinto se instaló sobre el grupo, la clase de silencio que se siente cuando todos entienden, sin necesidad de decirlo, que están a punto de acercarse a algo que ninguno de ellos está preparado para enfrentar.
Avanzaron con un cuidado extremo, pegados a las sombras entre las raíces colgantes, y lo vieron por primera vez con claridad: una masa oscura, del tamaño de una casa pequeña, moviéndose entre la vegetación con una lentitud que no hacía más que subrayar su peso descomunal. No tenía una forma fácil de describir —algo entre reptil y planta, con placas óseas cubiertas de musgo luminoso y una respiración lenta y profunda que hacía vibrar el aire a su alrededor.
—No nos ha visto —susurró Roderic—. Y con suerte, no tiene ninguna razón para buscarnos si no lo molestamos.
—¿Y si el único camino hacia la salida pasa cerca de él? —preguntó Nolan, con el corazón acelerado, señalando hacia la única grieta de luz más intensa que habían visto en toda la caverna, justo más allá de donde la criatura descansaba.
Nadie tuvo una respuesta inmediata para eso.
—Entonces pasamos con cuidado —dijo Ilvara, finalmente, con una calma que no reflejaba del todo la gravedad de lo que proponía—. No todo lo que respira despacio quiere pelear. Puede que solo esté descansando, como nosotros.
Avanzaron pegados a la pared más alejada, un paso a la vez, con Grael guiando el ritmo según el propio ritmo de la respiración de la criatura, deteniéndose cada vez que el aire vibraba con más fuerza y retomando la marcha solo cuando volvía a su cadencia lenta y regular.
A mitad de camino, una piedra suelta bajo el pie de Nolan se desprendió, rodando cuesta abajo con un ruido que, en el silencio absoluto de la caverna, sonó como un grito.
La criatura se detuvo.
Un ojo enorme, amarillo y pesado, se abrió entre las placas óseas, girando lentamente hacia la dirección del sonido.
Nadie respiró. Nolan sintió el tirón débil del Umbral agitarse dentro de él, tentador, insuficiente, completamente inútil si decidía intentarlo ahora y fallaba a mitad de una emergencia real.
El ojo se quedó fijo en su dirección durante un tiempo que se sintió insoportablemente largo.
Y después, sin ninguna prisa, volvió a cerrarse.
La criatura suspiró, un sonido grave que sacudió el polvo de las paredes cercanas, y volvió a su lento descanso, aparentemente satisfecha de que lo que fuera que hubiera hecho ruido no mereciera más atención que esa.
Solo cuando estuvieron lo bastante lejos, con la grieta de luz ya visible con claridad más adelante, Nolan se permitió soltar el aire que llevaba conteniendo desde la piedra suelta.
—Eso —dijo Grael, con una honestidad que no intentaba disimular el alivio— ha sido lo más aterrador que he sentido en mucho tiempo, y ni siquiera nos atacó.
—A veces lo más aterrador no es lo que pelea contigo —dijo Roderic—. Es lo que decide que no vales la pena.
Ilvara, caminando ya hacia la luz con la misma calma imperturbable de siempre, se giró apenas para mirar hacia atrás, hacia la sombra masiva que volvía a perderse en la oscuridad.
—Espero que siga durmiendo así de tranquilo mucho tiempo —dijo, sin ninguna intención de sonar poética, aunque lo fuera de todas formas—. El mundo necesita más cosas que decidan no pelear cuando podrían hacerlo con facilidad.
Nadie la contradijo, y el grupo entero, agotado, aliviado, y un poco más unido de lo que había estado al caer por aquel agujero días atrás, caminó los últimos metros hacia la grieta de luz con la clase de silencio que solo se comparte después de sobrevivir a algo que ninguno de ellos sabría explicar del todo, ni ese día ni ningún otro.

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Estás leyendo el capítulo 28 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.