Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 26 online gratis en español
Siguieron caminando después de la pelea, con una tensión distinta a la de antes: no hostil, pero sí más callada, como si las palabras que Grael y Roderic se habían dicho todavía necesitaran asentarse antes de que cualquiera de los dos se sintiera cómodo hablando de otra cosa.
Fue Ilvara quien rompió el silencio, horas después, señalando una formación de cristal que crecía de la pared como una flor congelada.
—Grael —dijo, con genuina curiosidad—, ¿siempre fuiste así? Tan rápido para decidir.
Grael la miró de reojo, sin la hostilidad de antes, ya con la calma reinstalada.
—No —dijo, simplemente.
Nadie insistió de inmediato, y el silencio que siguió pareció suficiente respuesta por el momento, hasta que Grael, sin que nadie se lo pidiera, añadió una sola palabra más.
—Aprendí.
No dijo cómo, ni qué le había enseñado a decidir tan rápido, tan definitivamente, pero algo en su tono dejó claro que la respuesta completa no era algo que fuera a compartir todavía, y Nolan archivó esa pieza suelta junto a todas las demás que llevaba acumulando sobre cada uno de ellos.
—Los Escalones del Silencio —dijo Nolan, más tarde, dirigiéndose a Roderic—. ¿Quién te contó esa historia?
Roderic tardó un momento en responder, con la mirada fija en el camino que tenían delante.
—Alguien a quien había jurado proteger —dijo, finalmente—. Le gustaban las historias viejas. Decía que un juramento sin historia detrás era solo una promesa vacía.
—¿Y lo cumpliste? —preguntó Nolan, con cuidado.
—No del todo —respondió Roderic, y por la forma en que cerró la conversación ahí mismo, sin agregar nada más, Nolan entendió que había tocado algo que todavía dolía demasiado como para seguir presionando.
Cada fragmento que soltaban, pequeño y aislado, se sumaba a una sensación que Nolan no lograba nombrar del todo: la certeza incómoda de que todos a su alrededor, incluso rotos, incluso perdidos en un mundo que no era el suyo, tenían algo que ofrecer en cada pelea, en cada decisión, en cada momento de peligro.
Él, en cambio, llevaba dos días sin poder abrir el Umbral.
No lo dijo en voz alta. Pero esa noche, cuando el grupo por fin se detuvo a descansar y los turnos de vigilancia quedaron establecidos, Nolan esperó a que la respiración de Grael se volviera pesada y regular, y a que Roderic, apoyado contra una roca con los ojos cerrados, dejara de moverse del todo, antes de alejarse en silencio hacia un rincón apartado de la caverna.
Corrió primero, sin rumbo, solo por sentir que su cuerpo hacía algo útil. Después golpeó la pared de piedra con los puños, una y otra vez, hasta que los nudillos le ardieron y una fina línea de sangre le manchó los dedos. Intentó, torpemente, sostener la postura de combate que había visto usar a Roderic tantas veces, sin lograr que sus movimientos se parecieran en nada a algo útil.
Y finalmente, sentado, agotado, cerró los ojos y buscó el tirón familiar en su pecho.
Nada.
Lo intentó de nuevo, con más fuerza, más desesperación, empujando cada pizca de necesidad que lograba reunir.
Nada, otra vez.
Se quedó ahí, con las manos heridas apoyadas sobre las rodillas, mirando la nada azulada de la caverna, y sintió que algo dentro de él, algo que llevaba conteniendo desde la noche del incendio, finalmente cedía sin que ninguna decisión consciente lo autorizara.
No fue un llanto ruidoso. Fue silencioso, casi avergonzado de sí mismo, las lágrimas cayendo sin que él hiciera nada por detenerlas ni por dejarlas correr del todo, mientras en su cabeza se repetía la misma pregunta que llevaba semanas evitando: ¿de qué sirvo, si no puedo hacer nada cuando de verdad hace falta?
No escuchó los pasos hasta que Ilvara ya estaba lo bastante cerca como para que fingir que no había pasado nada resultara inútil.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí? —preguntó Nolan, limpiándose la cara con el dorso de la mano herida, con la voz todavía quebrada.
—Lo suficiente —respondió ella, sin rodeos.
—No es lo que parece.
—Eso suele decir la gente cuando es exactamente lo que parece —dijo Ilvara, sin ninguna burla en el tono, solo la misma honestidad seca de siempre.
Nolan no supo qué responder a eso, así que no dijo nada, y Ilvara, en vez de presionarlo o intentar consolarlo con palabras que Nolan sabía que no habría sabido recibir, simplemente se sentó a su lado, en silencio, con la misma calma con la que se sentaba junto a cualquier otra cosa que estuviera llegando a su límite.
—No pude abrirlo —dijo Nolan, finalmente, con la voz todavía temblorosa—. Dos días. Y sigo sin poder hacer nada por ustedes.
—¿Y qué crees que hicimos nosotros hoy? —preguntó Ilvara, con genuina curiosidad, no como reproche.
—Sobrevivieron. Sin mí.
—Contigo —corrigió ella—. Aunque no pudieras invocar a nadie, seguías siendo quien decidió cuándo correr, cuándo esconderse, cuándo intervenir entre Grael y Roderic antes de que se hicieran daño de verdad. Eso también es algo, Nolan. Solo que no se siente como algo, porque no brilla ni hace ruido.
Nolan se quedó mirando sus propias manos heridas, sin saber si creerle del todo, pero sintiendo que la posibilidad de creerle, aunque fuera un poco, pesaba menos que seguir cargando solo con la certeza contraria.
—No tienes que ser el más fuerte para que alguien quiera quedarse —dijo Ilvara, con una suavidad que no era habitual en ella, mirando hacia la oscuridad de la caverna en vez de a él, como si decirlo directamente a su cara fuera demasiado—. Yo me quedé contigo antes de saber si podías protegerme de algo. Grael y Roderic también.
—¿Por qué? —preguntó Nolan, con una vulnerabilidad que rara vez se permitía mostrar.
Ilvara lo pensó un momento, girando entre los dedos la misma flor marchita que llevaba guardando desde hacía días.
—No lo sé del todo —admitió—. Pero sospecho que tiene menos que ver con lo que puedes hacer, y más con lo que decides hacer incluso cuando no puedes.
Se quedaron ahí un rato más, en un silencio que ya no se sentía tan pesado, hasta que Nolan, agotado de una forma distinta a la física, finalmente logró dormir un poco, con Ilvara todavía sentada cerca, observando la oscuridad con la misma paciencia infinita de siempre.
A la mañana siguiente, Nolan despertó al sonido de metal chocando contra metal, y encontró a Grael y Roderic ya despiertos, entrenando con una espada de práctica improvisada de una rama gruesa, en un espacio despejado cerca del campamento.
Grael lo vio incorporarse y no dijo nada sobre los nudillos vendados de forma torpe, ni sobre los ojos hinchados que Nolan no había logrado disimular del todo.
—Si vas a seguir intentando pelear a escondidas —dijo, en cambio, sin dejar de mirarlo—, al menos hazlo bien.
—¿Me estabas viendo? —preguntó Nolan, entre sorprendido y avergonzado.
—Haces demasiado ruido —respondió Grael, con una simpleza que no dejaba espacio para la vergüenza ajena.
Roderic, sin decir nada más, le lanzó una segunda rama tallada toscamente en forma de espada, que Nolan atrapó por puro reflejo.
—Empieza —dijo Roderic, adoptando una postura de guardia—. Vamos a ver qué tan mal lo haces, para saber por dónde empezar a arreglarlo.
Nolan se puso de pie, con el cuerpo todavía dolorido de la noche anterior, y sintió, por primera vez desde que había perdido el acceso al Umbral, que quizás no tenía que quedarse sentado esperando a que su poder volviera para empezar a ser útil de alguna forma, por pequeña que fuera.
Ilvara los observó desde su lugar junto al fuego improvisado, sin unirse al entrenamiento, pero sin apartar la vista tampoco, con esa misma atención silenciosa que parecía reservar para todo aquello que consideraba, a su manera, digno de cuidar.

Continúa leyendo
Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)
Capítulo 27
Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 26
Estás leyendo el capítulo 26 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.