Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
—Lo que se sabe con certeza es poco, y cabe en menos tiempo del que imaginas —empezó Yeva, sirviéndose más de aquel líquido humeante que llevaba toda la noche bebiendo sin que Nolan lograra identificar qué era—. Hace generaciones, nadie sabe exactamente cuántas, Virelia y los mundos que ahora llamamos "del otro lado" no estaban separados como ahora. Hay ruinas, en el continente de Vael, con inscripciones que hablan de un tiempo en que "el cielo no tenía costuras". Esa es la frase exacta que usan los textos más antiguos que he podido consultar.
—¿Costuras? —repitió Nolan, sintiendo un escalofrío de reconocimiento que no supo explicar del todo.
—Una forma poética de decir que no había separación —aclaró Yeva—. Después, algo pasó. A eso lo llamamos la Primera Ruptura. Nadie sabe si fue un accidente, un ataque, un castigo, o una elección deliberada de alguien con el poder suficiente para partir la realidad en pedazos. Los mundos se separaron, y desde entonces, cruzar entre ellos se volvió algo raro, peligroso, y cada vez más inestable con el paso del tiempo.
—Eso es lo cierto —dijo Roderic, con la precisión de quien clasifica información por instinto—. ¿Y lo que se especula?
Yeva sonrió, con el placer evidente de alguien a quien por fin le preguntan sobre su tema favorito con verdadero interés.
—Se especula muchísimo, y la mayoría se contradice entre sí —admitió—. Algunas escuelas creen que la Ruptura fue un acto de protección: separar los mundos para evitar que algo mucho peor, que existía cuando estaban unidos, pudiera moverse libremente entre ellos. Otras creen lo contrario: que la unión original era el estado natural y correcto de la existencia, y que la Ruptura fue una herida, no una cura, y que por eso el mundo se sigue desgastando desde entonces, como una tela cortada que nunca vuelve a cerrar bien.
—¿Y la Guardia de la Fe Restaurada? —preguntó Ilvara—. ¿Qué cree Voss?
—Voss predica una tercera idea, más inquietante que las otras dos —dijo Yeva, bajando ligeramente la voz, como si el nombre por sí solo mereciera cautela—. Cree que la Ruptura fue necesaria, correcta, y que cada cruce posterior —cada invocador, cada grieta abierta por accidente o a propósito— es una herida nueva sobre una cicatriz que debería haberse dejado en paz. Para ella, cerrar el Umbral no es destruir algo valioso. Es terminar de sanar algo que los invocadores llevan generaciones reabriendo sin entender el daño que hacen.
Nolan sintió el peso de esa idea asentarse, incómodo, en algún lugar cercano a la culpa que ya cargaba desde Kaeloth.
—¿Y si tiene razón? —preguntó, en voz baja.
—Entonces tú eres, literalmente, la herida más profunda que Virelia ha visto en generaciones —respondió Yeva, sin suavizarlo, aunque tampoco con crueldad, solo con la honestidad seca de quien respeta demasiado a su interlocutor como para mentirle—. Pero también podría estar completamente equivocada, Nolan. He conocido a suficientes eruditos convencidos de una verdad absoluta como para desconfiar automáticamente de cualquiera que hable con tanta certeza sobre algo que ningún ser vivo presenció.
Grael, que había escuchado todo con una paciencia poco habitual en él, finalmente intervino.
—¿Y qué hay de Kaeloth? —preguntó—. Nolan dice que su mundo se estaba muriendo, incluso antes de que él cruzara. ¿Eso también tiene que ver con esto?
Yeva se giró hacia Nolan con una atención renovada, casi hambrienta.
—¿Es eso cierto? —preguntó—. ¿Tu mundo mostraba signos de desgaste antes de que descubrieras tu poder?
Nolan asintió, despacio, recordando el resplandor pálido en el cielo nocturno de Kaeloth, el "Silencio" que nadie sabía explicar del todo.
—Había una grieta en el cielo —dijo—. Los sacerdotes de mi mundo la llamaban de una forma que ahora, escuchándote, suena espantosamente parecida a lo que describes.
El silencio que siguió a esa confesión se sintió distinto de todos los anteriores, más pesado, como si la habitación entera hubiera comprendido, al mismo tiempo, que la historia personal de Nolan y el misterio mayor del mundo no eran dos hilos separados, sino el mismo hilo visto desde ángulos distintos.
—Entonces no eres solo un fenómeno aislado —dijo Yeva, casi para sí misma, con la voz cargada de una mezcla de fascinación y algo más cercano al temor—. Eres un síntoma. Y si Kaeloth ya mostraba signos de la misma herida antes de que tú aprendieras a cruzarla, eso significa que lo que sea que esté causando esto no empezó contigo, ni contigo va a terminar.
—¿Entonces qué lo está causando? —preguntó Nolan, con una urgencia que no lograba disimular.
Yeva negó con la cabeza, y por primera vez desde que Nolan la conocía, pareció genuinamente insegura de su propio conocimiento.
—Eso —dijo— es la pregunta que llevo quince años sin poder responder. Hay leyendas, en las culturas más antiguas de Sahr, sobre algo que llaman de muchas formas distintas, ninguna agradable de traducir. Un tejedor de bordes, un zurcidor de mundos, un nombre que cambia según quién lo cuenta. La mayoría de los eruditos serios lo descartan como mito religioso, una forma de ponerle cara a algo que da demasiado miedo dejar sin nombre. Yo, después de esta noche, ya no estoy tan segura de que debamos descartarlo tan rápido.
Nolan se quedó mirando el punto vacío de la mesa donde antes había estado el panfleto de Voss, sintiendo que Virelia entera, y quizás Kaeloth también, se habían vuelto de pronto mucho más pequeños y mucho más peligrosos de lo que había imaginado hasta esa noche.
—Entonces no se trata solo de sobrevivir a Bellhorn, o a Voss, o a quien sea que nos esté cazando ahora —dijo, más para sí mismo que para el resto—. Se trata de entender qué es esto antes de que se termine de romper algo que ya no se pueda volver a coser.
Nadie en la mesa tuvo una respuesta para eso. Ni siquiera Yeva, con quince años de estudio a sus espaldas, se atrevió a ofrecer una certeza que no tenía.

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Estás leyendo el capítulo 19 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.