Leer Pintor de Mazmorras (Novela) Capítulo 31 online gratis en español
🏴 Grupo: Spice121U✍️ Traducción: Spice121U
―Entonces, a continuación, nos dirigimos ahora al Palacio Gyeongbokgung
El Palacio Gyeongbokgung, nada menos.
“Antes había llevado a mi clase allí varias veces para excursiones. Los niños lo odiaban porque pensaban que era aburrido, pero…”
Mientras Gio recordaba el bullicioso pasado, preguntó.
―¿Mencionaste que hay un mercado nocturno?
―Así es, no hay mejor lugar para sentir la atmósfera coreana que ese lugar.
―Parece que será divertido
―¿También quieres probar a vestir un hanbok?
―Un hanbok…
Sus recuerdos no tan lejanos regresaron a borbotones.
Era un lugar que no habría visitado a menos que fuera para la excursión escolar, pero aún así era divertido vestir a los niños con hanbok y tomar fotos en el Palacio Gyeongbokgung.
“Especialmente la última clase de la que estuve a cargo, montaron una actuación en vivo de peleas intrigantes del palacio.”
Gio se perdió en sus recuerdos. Lo mas destacado de aquella vez, fue la sangrienta batalla entre la reina y el eunuco.
Gracias a estar a cargo de estudiantes que eran tan vivos y adorables, Gio tenía muchos recuerdos entrañables del Palacio Gyeongbokgung. Aunque nunca había vestido un hanbok antes porque siempre tenía que liderar el grupo, no le disgustaba la idea de vestir uno.
―Eso suena bien
―Lo vas a hacer?
Yoo Sung-woon dejó escapar un suspiro de alivio en secreto ante la respuesta de Gio.
“Me preocupaba que, como su esencia es la de un retrato, pudiera sentirse incómodo cambiándose de ropa.”
Afortunadamente, Gio parecía ser del tipo que no se oponía particularmente a probar diversas experiencias.
―Genial, conozco un buen lugar.
―¿Hablas de una tienda de alquiler de hanbok?
―Si, no es un lugar concurrido, así que podemos tomarnos nuestro tiempo.
―Lo espero con ansias.
―Entonces, ¿tomamos ahora el tren de superficie? Debería llegar a la parada pronto.
―¿Hay una hora fija programada de la llegada del tren?
―Bueno, no es un medio de transporte muy frecuente….
Mientras Yoo Sung-woon llevaba a Gio hacia la parada, se perdió en un pensamiento extraño.
“Ya que se presentó como Gio, asumí que estaba imitando la cultura coreana, pero ¿la cultura que está imitando no parece ser coreana?”
Los modales en la mesa que Gio había mostrado en el restaurante no coincidían del todo con los de Corea.
Mirando atrás, las palabras de Gio sugerían que sabía mucho sobre Corea, pero sus modales se inclinaban más hacia las costumbres occidentales sin importar dónde se observara, lo cual era bastante peculiar.
―..Hmm
Pero ahora, realmente no importaba.
―¿Qué tal estuvo el restaurante?
―Todo estaba absolutamente delicioso
―Esa es una respuesta que enorgullece al guía.
Cuando el nivel de alma era tan alto, era difícil decir qué expresión estaba haciendo Gio, pero ahora podía notar que Gio estaba disfrutando la situación a su manera.
“Gracias a eso, el recorrido va sobre ruedas.”
Yoo Sung-woon continuó sus pensamientos.
“Ya que se comporta de manera bastante humana, a menos que otros cazadores busquen pelea, no debería haber problemas. El líder del gremio Bi Sa-beol dijo antes que Gio es del tipo que evita conflictos siempre que sea posible….”
Gio de repente expresó su admiración.
―El tren de superficie pasa justo a través de los edificios.
―Bueno ¿No facilita eso ir al trabajo? Es conveniente cuando te deja directamente dentro del edificio.
―Eso es cierto
―En dos paradas más, hay una parada que atraviesa unos grandes almacenes también.
―¿No hay problema con el ruido que produce al pasar?
―Han hecho insonorización. No estoy seguro exactamente de qué usó el departamento de magia, pero….
A juzgar por la forma en que disfrutaba cada cosa que se le guiaba, Gio parecía disfrutar del mundo de los humanos.
“Un hombre de casi 190 cm actuando así habría parecido infantil, pero….”
Extrañamente, el ángulo de su cuello al girar la cabeza o la forma en que sus dedos rozaban ligeramente la ventana no lo hacían parecer inmaduro en absoluto.
Claramente se estaba divirtiendo, pero en lugar de tener el asombro puro de un niño, se sentía más como la observación distante de un espectador severo.
“¿Será por la atmósfera pesada que siempre carga?”
En lugar de reír desde una posición de igualdad, era más como si observara desde arriba con las manos a la espalda, mirando hacia abajo desde algún lugar….
―¿Nos bajamos pronto?
―Ah, así es
Yoo Sung-woon llevó a Gio a bajarse en la parada del Palacio Gyeongbokgung. Señalando debajo de la parada, dijo:
―Este es el Palacio Gyeongbokgung.
Una de las ventajas del tren de superficie era que daba una vista clara de la ciudad.
Faroles flotaban suavemente a una altitud no muy alta, meciéndose ligeramente como si estuvieran vivos, y debajo de ellos yacían el Palacio Gyeongbokgung y la Aldea Hanok.
Como el área estaba iluminada por fuego en lugar de electricidad para iluminar la noche, toda la escena estaba bañada en un resplandor cálido de luz suave.
Las personas que pasaban después del trabajo o venían de turismo compraban comida en los puestos del mercado nocturno alineados dentro y fuera del Palacio Gyeongbokgung. Los hanboks vestidos según sus diferentes roles ondeaban en la brisa invernal.
Después de esperar a que Gio contemplara toda la vista, Yoo Sung-woon abrió la boca de nuevo.
―Si estás en Seúl, tienes que visitar el Palacio Gyeongbokgung. Es una atracción turística de renombre mundial.
―….
―¿Qué? ¿Te parece que está demasiado concurrido para tu gusto?
―No, simplemente no esperaba que la atmósfera fuera tan agradable.
―Me alegra que no te disguste, entonces deberíamos disfrutarlo también.
Yoo Sung-woon tomó el ascensor directo hacia abajo y llevó a Gio a la Aldea Hanok. La gente deambulaba por cada callejón estrecho, algunos con hanbok, otros no.
Los hanboks de alquiler en invierno estaban todos forrados con materiales cálidos, probablemente por eso, a pesar de ser pleno invierno, los atuendos no parecían demasiado voluminosos.
―Ven aquí, cambiémonos de ropa primero.
―¿Vamos al lugar de alquiler de hanbok?
―Así es. Para disfrutarlo adecuadamente, necesitamos preparar alguna cosas.
Aunque era fácil perderse para los turistas en la Aldea Hanok del Palacio Gyeongbokgung, encontrar la tienda de alquiler no fue difícil ya que Yoo Sung-woon había visitado varias veces antes este lugar. Tal atracción turística llena de tantas 'historias' a menudo le daba trabajo a Yoo Sung-woon.
“…Parecen que se encuentran un poco emocionados hoy. No parece que vayan a causar problemas, pero están inusualmente animados….”
Vio 'historias' fingiendo quitar la nieve del techo del hanok, o imitando a eruditos o damas nobles, todo mientras vestían hanbok.
―….
Yoo Sung-woon apartó la mirada después de confirmar las figuras que llevaban máscaras de madera. Normalmente no atacarían primero, pero los que estaban en el Palacio Gyeongbokgung no eran del tipo con los que querrías cruzar la mirada por mucho tiempo.
En un patio cubierto de sedas, con faroles de colores suaves colgando de los aleros, Yoo Sung-woon llevó a Gio, que admiraba silenciosamente los alrededores, al interior del hanok.
―Señora
―Oh, ¿no es el señor Sung-woon?
Una mujer de mediana edad, elegantemente vestida con un hanbok adornado con patrones florales, lo saludó.
―Ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos. ¿Está guiando a un invitado otra vez?
―Es un invitado de la empresa esta vez, así que debo tener mucho cuidado.
―Entonces nuestros hanboks son justo lo que necesita.
La mujer sonrió con gracia y miró a Gio.
―¿Es este el invitado?
―Vamos a recorrer el mercado nocturno en lugar de jugar, así que por favor elige algo cómodo para nosotros.
―¿Por qué, no disfrutarán de las festividades? Tienen muchas cosas divertidas esta vez.
―Hemos estado caminando todo el día, y estamos completamente agotados.
―Entonces, ¿quieren que los vista a ambos como eruditos? Si la ropa es demasiado gruesa o pesada, será incómoda, así que un atuendo ligero de erudito debería servir.
―Eso sería bueno.
Yoo Sung-woon se volvió hacia Gio.
―¿Qué hay de tu cara? ¿Quieres mantenerla cubierta, o…?
―Preferiría mantenerla cubierta.
Por favor, aseguren el anonimato del retrato.
Gio, abrumado por la multitud más grande de lo esperado, se sintió intimidado. Siempre queriendo mantenerse lejos de la atención de la gente, Gio deseaba cubrir su cara para bloquear las miradas de la gente.
Aunque Yoo Sung-woon no comprendía completamente el tímido corazón de Gio, adivinó que Gio no disfrutaría de una situación tan ocupada y ruidosa. Así que entendió rápidamente y le preguntó a la dueña.
―¿Tiene una máscara?
―¿Le doy una holgada?
―Eso sería más cómodo. Sí, por favor.
―Entonces elijamos la ropa primero.
La dueña se volvió hacia Gio y preguntó.
―¿Podría quitarse la capa? Puede volver a ponérsela después si quiere, pero necesito ver su complexión para elegir el hanbok adecuado.
―Entendido
Gio obedientemente se quitó la capa y la colgó sobre su brazo. Luego Gio miró a la dueña con orgullo, habiendo seguido bien las instrucciones.
―….
―….
―Señora..
Yoo Sung-woon llamó a la dueña que se había convertido en estatua de piedra.
―El invitado va a salir corriendo a este paso.
―…Oh, cielos, me he avergonzado.
La dueña finalmente reaccionó.
―Me quedé sin aliento por un momento porque el invitado es tan guapo.
―No le digas cosas raras a mi invitado.
―¡Tiene una gran estructura para la ropa, será un placer elegir un atuendo para un invitado tan guapo! Espere un momento.
Pronto, la dueña regresó con dos mujeres jóvenes, cada una trayendo un perchero con dos tipos de hanbok colgando. Uno tenía un hanbok de tonos azules y fríos, mientras que el otro tenía un hanbok con colores acromáticos.
―Ambos son sedas tejidas por los gusanos de seda de nuestra casa. Es suave y no irritará tu piel.
―El azul es mío, ¿verdad? ¿No es un color frío para usar en invierno?
―Solo traje el atuendo que mejor te sienta. ¿Quién más usaría ese color en invierno además de usted, señor Sung-woon?
―No estoy seguro de si se están aprovechando de mi aquí….
―Sería genial si pudieras promocionarlo mientras lo llevas puesto. De todos modos, los cazadores realmente son excelentes modelos para la ropa.
La dueña se volvió de nuevo hacia Gio.
―A juzgar por tu ropa fina en este clima frío, asumo que eres cazador, ¿verdad? Nuestros hanboks están hechos resistentes y ligeros para que los cazadores puedan moverse fácilmente, no te preocupes.
―No estaba preocupado
Para empezar, Gio no era cazador.
“¿Sería extraño si corregía eso ahora?”
La dueña sonrió, agitando su abanico.
―A los cazadores no les gusta la ropa engorrosa, así que estaba preocupada. Como no reconozco tu cara, debes ser no oficial o haber obtenido tu licencia recientemente, ¿verdad?
―….
―Si no quieres hablar de eso, está bien también. A juzgar por cómo mantienes tu cara cubierta, debes odiar mucho que se exponga tu información personal, pero no te preocupes, te ocultaré con mucho estilo.
¿Información personal expuesta?
“¿Es común que a los cazadores se les exponga su información personal?”
¿Existe un mundo tan aterrador?
Decidiendo preguntarle al señor Yoo Sung-woon sobre eso más tarde, Gio se envolvió en el hanbok negro recomendado por la dueña con el cabello elegantemente recogido en una horquilla. Era un dapho¹ negro y un dopo² gris. La faja de la cintura era de un blanco limpio.
―Si vas al Palacio Gyeongbokgung, también necesitarás un gat. Sí, te sienta bien. Incluso le quedaría espectacular si le adjuntas muchos adornos norigae³, se vería genial. Este está hecho de coral, prueba a adjuntar uno.
―Gracias
―Esta es una bufanda. Oh, cielos, el blanco te sienta tan bien. Quizás sea porque tu piel es tan clara y hermosa. Esta es una bolsa de monedas para llevar tus monedas tradicionales, asegúrate de atarla bien para que no se caiga, ¿vale?.
―…
―Listo, también lleva esta cobertura para la cabeza
Gio se sobresaltó momentáneamente por la tela ancha y flácida, negra como la peña. Sabía qué era un velo pero nunca había usado uno antes.
―…¿Cómo debería ponerme esto?
―Te ayudaré. Señorita Dan-woo, venga a ayudar a nuestro apuesto invitado con el velo.
―Si señora
Una mujer joven con un daenggi⁴ rosa en el cabello se acercó y envolvió la tela negra alrededor del gat de Gio. Extrañamente, la vista al frente no se obstruía en absoluto, como si nada lo cubriera.
―Dijiste que principalmente recorrerías el mercado nocturno, ¿verdad? Entonces probablemente comerás a menudo, así que cubrirte la boca con una máscara sería incómodo. Un velo largo es perfecto para aquellos que no quieren revelar su identidad.
―….
―Aunque con tu vibra general, la gente podría reconocerte de todos modos, pero con toda la ropa elegante y los adornos, ¿Quién prestaría mucha atención a tu cara?
―Ya veo
―La bufanda es tan gruesa que cubre la mayor parte de la parte inferior de tu cara, así que estás prácticamente completamente cubierto. Ahora, disfruta cómodamente de nuestra aldea, señor erudito.
Por un lado, Yoo Sung-woon, ahora vestido con un hanbok de color azul, le preguntó a la dueña.
―También estamos pensando en comprar algunas linternas.
―Vaya, así que ¿realmente van a darlo todo? ¿Qué tipo de linternas buscan?
―No tengo nada particular en mente. ¿Cuáles son las más populares estos días?
―Bueno, a las jóvenes les suelen gustar las linternas de luna.
―Eh… ¿Y a los chicos? No somos exactamente señoritas.
―¿Cree que es común que solo dos hombres anden juntos como ustedes, señor Sung-woon?
Después de pensar un momento, la dueña llamó a otra persona con daenggi en el cabello.
―Señorita Hong-yeon, ¿podría traer la pecera?
―Si señora
La mujer llamada Hong-yeon pronto trajo una gran vitrina de vidrio. Dentro, varias linternas hechas de hanji⁵ estaban sumergidas en luz y se movían como si estuvieran vivas. La dueña sacó dos pequeños peces entre ellas con una red.
Las pequeñas figuras parpadeantes parecían casi peces reales.
―¿Qué tal peces dorados? Son pequeños y sutiles, así que no son difíciles de llevar.
―Esa es una buena idea
Gio estaba en un estado de shock cultural.
“¿Las linternas ahora están vivas?”
Cuando Yoo Sung-woon mencionó 'linternas', Gio había pensado en linternas voladoras de mano o linternas colgantes.
Sin embargo, las linternas de pez dorado que Yoo Sung-woon compró flotaban suavemente por el aire, y pronto una de ellas se posó junto a la cara de Gio.
―…
Incluso mirar directamente las colas parpadeantes de la linterna no le lastimaba los ojos.
―Entonces, disfruten mucho ustedes dos.
La dueña se despidió con la mano.
Al salir del patio donde la seda colgaba aquí y allá, volvieron a pisar la bulliciosa calle de la aldea. Yoo Sung-woon llamó a Gio, que miraba alrededor de la aldea con interés.
―¿Qué tal? No es incómodo, ¿verdad?
―Es bastante cómodo
―Si quieres mirar alrededor de la aldea antes de entrar al Palacio Gyeongbokgung, está bien.
―¿El pueblo?
―El mercado de la aldea cierra antes que el Palacio Gyeongbokgung. Si deambulamos demasiado por el mercado nocturno, las luces de la aldea probablemente ya estarán apagadas cuando salgamos.
―Entonces, ¿puedo mirar alrededor de la aldea un rato?
―Por supuesto
Yoo Sung-woon llevó a Gio, que parecía no estar familiarizado con los alrededores, a una tienda de abanicos.
―…?
Mientras Gio estaba parado en blanco fuera de la tienda, parpadeó dos veces ante un grupo de figuras merodeando cerca, todas llevando toscas máscaras de madera. Sus movimientos no eran rígidos, pero actuaban uniformemente, como máquinas preprogramadas.
No parecían humanos. Mientras Gio inclinaba la cabeza al no poder descifrar quiénes eran, Yoo Sung-woon habló con el dueño.
―Jefe, ¿puedo ver algunos abanicos?
―Oh, miren a estos apuestos eruditos. ¿Qué tipo les gustaría ver?
―Algo resistente sería bueno….
―Entonces este es el mejor.
Gio pronto apartó su atención del grupo enmascarado que merodeaba, y observó con curiosidad el mercado de la aldea.
“Todos los tenderos llevan hanbok.”
Llevaban hanbok tradicional, o hanbok modernizado, algunos comerciantes llevaban ropa moderna debajo, con solo un durumagi⁶ echado por encima. Principalmente interactuaban con los turistas que paseaban con hanbok, siguiéndoles el juego.
Pronto, Yoo Sung-woon le presentó a Gio un abanico negro.
―Toma, llévalo. Un atuendo de erudito no está completo sin un abanico.
―…¿Es el abanico un artículo esencial para un erudito?
―Puede serlo, o no. Es solo un recuerdo que te doy sin un significado especial.
―Los recuerdos de los lugares turísticos son especiales.
El abanico, hecho de bambú negro y tela, parecía bastante elegante. Gio se preguntó si llevar un abanico completamente negro lo haría parecer demasiado a la Parca, pero como le gustaba el negro, lo aceptó obedientemente.
―La mayoría de las tiendas en la Aldea del Palacio Gyeongbokgung venden recuerdos o ingredientes alimenticios. Venden trozos enteros de carne o productos agrícolas y marinos que ellos mismos cultivaron. Es mucho más fresco que los productos distribuidos desde el campo, así que mucha gente prefiere comprar aquí.
―El ambiente es realmente agradable.
Después de deambular por la aldea un rato, finalmente entraron al Palacio Gyeongbokgung.
―Espera, necesitamos cambiar dinero.
―Dinero?
―La dueña te dio una bolsa de monedas, ¿verdad? Es un servicio básico proporcionado para guardar monedas tradicionales. Dentro del Palacio Gyeongbokgung solo puedes usar monedas tradicionales, así que es mejor cambiar suficiente de antemano.
―¿Qué hacer con las monedas tradicionales sobrantes?
―Puedes guardarlas como recuerdos o cambiarlas de vuelta en el mostrador de cambio.
Yoo Sung-woon pronto regresó con la bolsa de monedas abultada de monedas tradicionales
―Dicen que las monedas tradicionales actuales están hechas más ligeras a propósito, pero todavía son un poco pesadas.
―¿No les resulta inconveniente este método a la gente?
―¿Bueno? Si buscas, puede que haya algunas personas que no les guste, pero la mayoría viene aquí a disfrutar de la experiencia. Los comerciantes del Palacio Gyeongbokgung también prefieren que les paguen en monedas tradicionales porque reciben más que el precio indicado.
―¿Cómo pueden recibir más?
―Bueno, el gobierno apoya a los comerciantes.
Yoo Sung-woon sonrió levemente.
―De esa manera, la gente usará las monedas tradicionales (yeopjeon) más activamente.
―Vaya..
―Toma, esto es tu tarjeta de identidad.
―….?
¿Hay tarjetas de identificación también?
Las monedas tradicionales tenían sentido ya que se usarían como moneda, pero ¿de qué sirve una tarjeta de identidad? Gio miró a Yoo Sung-woon, que se encogió de hombros.
―Es como un pase libre
―Ah
Eso fue realmente agradable.

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Pintor de Mazmorras (Novela)
Capítulo 32
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Estás leyendo el capítulo 31 de Pintor de Mazmorras (Novela), un novela. ¿Cómo que me he convertido en un retrato embrujado? Este capítulo tiene publicado el 16 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Spice121U. Pintor de Mazmorras (Novela) tiene 54 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.