Leer Pequeño Hongo (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
🏴 Grupo: Shinarje✍️ Traducción: Shinarje
Capítulo 4
La piel de esa cosa era negra, como la piel de Anthony. Sin embargo, su rostro humano se había distorsionado.Donde antes estaban los ojos, ahora crecían densas escamas marrones; su nariz se había hundido en una fisura profunda y de su boca proyectada hacia afuera surgía un apéndice tubular, largo, negra y enroscada. El monstruo se detuvo, rozando las paredes del vehículo con sus alas y produciendo un chirrido metálico ensordecedor.
—Anthony, ¿qué diablos haces? —La voz de Horsen estaba llena de asco. —No me gusta que me miren.
Sin esperar respuesta, Horsen volvió a hundir el rostro en el cuello de An Zhe. An Zhe sinMó que unos dientes le mordían el hombro y el cuello. Sin embargo, a An Zhe no le importaba sus ojos estaban fijos en el monstruo en que se había convertido Anthony.
Un segundo, dos segundos, tres segundos.
Las alas a la espalda de Anthony vibraron levemente y su boca articulada se agitó en el aire.
—¿Tienes miedo? —Horsen sintió la rigidez del chico bajo él—. ¿Por qué finges ahora? —Luego agarró a An Zhe por la cintura y lo mordió severamente.
En ese momento se oyó el zumbido de las alas. Las seis delgadas piernas de Anthony bajaron y su cuerpo se inclinó hacia adelante, acumulando impulso. Luego corrió hacia ellos como una araña delgada.
El aire se agitó en el reducido espacio. Las pupilas de An Zhe se contrajeron y su cuerpo cambió instantáneamente, regresando al estado blando y maleable de un hongo. Su micelio brotó de golpe, expandiéndose por el interior del vehículo hasta llenar casi todo el compartimento, bloqueando la visión de Anthony.
De inmediato, sintió que el cuerpo de Horsen, que aún estaba sobre él, se ponía rígido. Horsen tosió un par de veces y luego sus miembros se movieron aterrorizados.
—Mierda, esto es …
Horsen se encontró mordiendo una masa de hifas suaves que, al expandirse, habían invadido sus vías respiratorias y su esófago, provocándole asfixia inmediata. tos, pánico y dolor. Al mismo tiempo, innumerables micelios fueron cortados por las extremidades anteriores de Anthony. El micelio era suave y fácil de romper, sin resistencia. Solo podía tener cinco o seis segundos de tiempo de escape.
An Zhe calculó la distancia. Usando su propio micelio, recuperó su ropa y se escabulló entre el desordenado cuerpo de Horsen, recobrando su libertad. Sus hifas fluyeron hacia la salida como una marea blanca y, al llegar a la puerta, recuperó su forma humana lo suficiente para presionar el interruptor de la puerta.
.
Hubo un sonido amortiguado y la puerta se abrió de golpe. An Zhe retrajo todo su micelio en un parpadeo y, aferrando a Horsen por el cuello de la camisa, tiró de él. Ambos rodaron fuera del vehículo y cayeron pesadamente sobre la arena. Estaban en peligro, pero cualquier lugar era más seguro que aquel espacio confinado.
Sin embargo, después de un momento, Anthony también salió de la puerta del auto. Hubo un fuerte zumbido cuando voló cuatro o cinco metros antes de descender bruscamente. An Zhe se levantó rápidamente cuando Anthony estaba volando y corrió hacia la parte trasera.
A lo lejos, vio a Horsen tendido en la arena, con los ojos en blanco, mientras las patas de Anthony perforaban su pecho. An Zhe había presenciado demasiadas cacerías en el Abismo; sabía cómo huir, y supuso que un mercenario como Horsen también lo sabría. Pero no fue hasta que la sangre salpicó el suelo que Horsen reaccionó con un grito desgarrador, agarrando las patas del monstruo e intentando patearlo desesperadamente.
El suelo rugió. An Zhe giró la cabeza rápidamente y vio que el vehículo blindado que se había alejado bastante, hacía un giro brusco. y regresaba a toda velocidad. Vance finalmente se había dado cuenta que algo andaba mal.
An Zhe jadeó por unos momentos antes de correr en dirección al vehículo blindado. A través de la ventana, pudo ver la expresión ansiosa de Vance. Antes de que pudiera llegar allí, la puerta del vehículo blindado se abrio. Una vez que pasó junto a An Zhe, un par de brazos fuertes lo sacaron del suelo. Vance lo arrojó al asiento del pasajero y cerró la puerta de un golpe.
An Zhe murmuró: —Ellos …
—¡No podemos salvarlos!— Vance volvió a pisar el volante y el vehículo blindado se volvió a su dirección original, rumbo hacia la Base Norte.
An Zhe se recostó en el asiento del pasajero y respiró hondo. Una vez que su respiración se calmó, miró por el espejo retrovisor. El mutado Anthony y el moribundo Horsen se enredaron en una bola rodando por el suelo. Anthony levantó las patas delanteras y las bajó bruscamente, perforando el cuerpo de Horsen y clavándole en el suelo. Luego los miró. Después de cinco segundos, Anthony pareció darse por vencido en perseguir el vehículo blindado. Inclinó la cabeza y su esbelta boquilla atravesó la cabeza de Horsen. El cuerpo de Horsen se crispó antes de ablandarse.
El auto se movía rápido.
Después de un tiempo, sus figuras habían desaparecido entre los arbustos de arena amarilla y ya no podían verse.
Vance preguntó: —¿Anthony ha mutado?
An Zhe se volvió para mirar a Vance y vio que tenía los ojos un poco rojos. An zhe inclino la cabeza
—Lo siento
Él todavía estaba vivo pero Vance perdió a sus dos compañeros de equipo.
—¿Por qué lo sientes? —Vance esbozó una sonrisa amarga—. Los que salimos ahí fuera morimos a menudo; ya estamos acostumbrados. —Hizo una pausa, mirando al frente—. Quizás el próximo en caer sea yo.
An Zhe se sintió aún más miserable. Sabía que Anthony estaba infectado y, aun así, no se lo había advertido a Vance.
—Entonces... lo habían herido antes —murmuró An Zhe.
—El nivel de contaminación en las Segundas Llanuras es bajo, apenas dos estrellas. A veces, si te pinchas o te cortas, la lesión es tan pequeña que crees que no pasará nada. Pero en este mundo, cualquiera que admita una herida es abandonado por su equipo. Por eso muchos se lo callan... —su voz se quebró ligeramente—... porque todos queremos volver a casa.
An Zhe preguntó: —¿Qué pasa con Horsen?
An Zhe se quedó pensando. Si hubieran descubierto la infección de Anthony a tiempo, Horsen no habría muerto.
—No te preocupes por él. Horsen está muerto y bien muerto —Vance encendió un cigarrillo y aspiró profundamente—. Era un tipo despreciable; tenía al menos cinco vidas sobre sus hombros. Anthony y yo no habríamos trabajado con él si no fuera porque nos faltaba personal. Por cierto, ¿qué te estaba haciendo antes del ataque? ¿Te estaba acosando?
An Zhe guardó silencio y Vance se giró para mirarlo. En la penumbra del crepúsculo, la silueta del chico transmitía una paz extraña, como una gota de agua cristalina en medio del caos. Vance intuyó que un joven así, solo en el desierto, debía cargar con una historia difícil, pero decidió no preguntar.
Del mismo modo, An Zhe no sabía qué decirle a Vance. Recordaba los últimos instantes de Horsen: el hombre parecía haber perdido el juicio justo antes de ser atacado. ¿Qué había hecho antes de eso? Había mordido el micelio. An Zhe frunció el ceño, preguntándose si, como algunos de sus hermanos en el Abismo, él también sería era un hongo venenoso.
En el camino, la vegetación se hizo más escasa. No había criaturas en el ancho desierto, solo su vehículo blindado viajaba solo.
Al caer la noche, bajo el brillo de la aurora, Vance decidió detenerse. Apagó el cigarrillo y abrió la escotilla que conectaba la cabina con el área de descanso.
—Duerme primero. Llegaremos a la base después de conducir durante un día y medio .
An Zhe también llegó a la puertaLa cabina estaba elevada para mejorar la visibilidad, mientras que el resto del vehículo era más bajo para ganar espacio de carga. La diferencia de altura entre la cabina y el área de descanso era de más de un metro de altura.
An zhe vaciló unos momentos. Después de unos breves tres segundos, Vance pareció notar su vacilación.
—Primero te sientas allí.
An Zhe obedeció, y se sentó en el borde, con las piernas colgando. Entonces Vance extendió la mano y sostuvo la parte superior de su cuerpo, ayudándolo a bajar. An Zhe aterrizó de manera segura.
—Gracias.
—No es nada —Vance sonrió con una gentileza nostálgica—. Mi hermano pequeño le tenía miedo a las alturas; siempre lo ayudaba así. Tenía más o menos tu edad.
En un esfuerzo por explorar la ley de la comunicación humana, An Zhe preguntó:
—¿Él también salía contigo a las expediciones?
—Sí —respondió Vance con voz apagada—. Siempre íbamos juntos.
—¿No vino esta vez?
—Él murió. Hace dos meses, un juez lo mató en la puerta de la base.
Juez. An Zhe escuchaba esa palabra por tercera vez. Primero fue An Ze, advirtiéndole: "No podrás escapar de los ojos de los Jueces". Luego Anthony: "No somos Jueces, no podemos confirmar que sea humano". Era un término que acechaba los recuerdos de An Ze.
An Zhe repitió: —.. ¿Juez?
—¿No sabes lo que es? —Vance se mostró genuinamente sorprendido—. ¿De dónde diablos vienes, muchacho?
—Nunca antes había tratado con gente —susurró An Zhe.
—Puedo verlo—Vance desenroscó una perilla en la pared del automóvil y una tenue luz blanca se encendió en la parte superior de la pared, apenas iluminando el pequeño espacio. Sacó raciones secas de un compartimento y An Zhe hizo lo mismo con su mochila, sentándose frente a él.
Escuchó a Vance decir:
—La base se rige por el sistema de la "Ley de los Jueces" —explicó Vance—. Existe una organización militar de élite llamada el Tribunal de Primera Instancia. Sus miembros son los Jueces. Vigilan las puertas de la base y tienen licencia para matar a cualquiera que consideren una amenaza. No rinden cuentas ante la ley.
Después de escuchar esta oración, An Zhe pensó y encontró algo relevante en los recuerdos que obtuvo de An Ze. Preguntó:
—¿Los jueces determinan si las personas que ingresan a la base son seres humanos o personas infectadas?
—Exacto. Pero no solo buscan mutaciones visibles. Hay infecciones latentes que aún no se manifiestan, o casos donde el nivel de mutación es tan sofisticado que el sujeto parece humano. La base los llama "Heterogéneos".
An Zhe abrió los ojos de par en par. Según esa definición, él era, sin duda, un Heterogéneo. Vance se desabrochó la chaqueta y la dejó a un lado. Desenroscó la botella de la cantimplora y continuó:
—La población de la base es demasiado densa. Si un Heterogéneo logra entrar, causaría una masacre y una infección masiva. El proceso de identificar si alguien es humano o un monstruo se llama "Juicio".
—Y... —An Zhe tragó saliva— ¿qué hacen cuando descubren a un Heterogéneo?
—¿Qué van a hacer?—Vance frunció el ceño— Se les dispara en el acto.
An Zhe no habló. Él solo bajó la cabeza y mordió la galleta comprimida. Acababa de aprender a comer a la manera humana y la comida humana era un poco difícil para él. El alimento seco le raspaba la garganta al tragar, pero no era eso lo que lo hacía sufrir. Su corazón latía desbocado por el miedo. Lentamente, volvió a preguntar:
—¿Pueden realmente reconocer a todas las personas heterogéneas?
Vance tomó un gran sorbo de agua. Se apoyó contra la pared y cerró los ojos, con un rastro de luto en su tono.
—¿Quién sabe? La muerte no es una prueba. Nadie sabe si los ejecutados eran realmente monstruos. Mi hermano... él era uno de ellos.
An Zhe no habló. Vance parecía haber respondido la pregunta, pero An Zhe solo escuchó en silencio.
—Él … fue a Primeras Llanuras conmigo en ese momento. Este lugar tiene un nivel de contaminación más bajo que el de las Segundas Llanuras. Yo lo observe todo el tiempo.
Estaba seguro de que no estaba herido. —- Vance sonrió pero su voz era ronca. —Sin embargo, ese día, no había un juez ordinario en la puerta de la base. Era su jefe y todos lo llaman ‘El juez’. Otros jueces que matan darán razones, pero él no. No acepta ninguna defensa. Incluso si es un miembro superior de la base, matar es matar. Estaba así ese día. Simplemente miró a mi hermano y le disparó.
—Yo no creo que haya sido uno de ello. Pero las cosas son así. Este tipo de cosas pasan a menudo. Él ha matado a tantos ya, que media base lo odia... pero eso no le importa. Algún día, quizás me mate a mí también.
Al decir esto, Vance miró su mano derecha por un momento. Luego arrojó la cantimplora a un lado y se tumbó sobre la almohada. Sus ojos todavía miraban la parte superior del auto y finalmente volvió a la normalidad, respondiendo la pregunta inicial de An Zhe.
—Prefieren matar por error que dejar pasar a uno solo. Si un Heterogéneo se infiltra, lo encontrarán tarde o temprano. Ha pasado un año entero desde el último ataque dentro de la base; eso es lo único que les importa.
Para ocultar su inquietud, An Zhe cerró los ojos y se frotó los ojos con la mano izquierda.
—Duerme, chico
An Zhe se acostó a su lado. No importa lo que pasara mañana, al menos esta noche estaba a salvo. No había monstruos ni Horsen. Solo estaba Vance, que era bueno con él.
Antes de irse a dormir, sostuvo el cartucho de bala y miró a la puerta al final del pasillo. Si … Si saliera ahora, si regresara a la naturaleza salvaje, podría vivir. No enfrentaría juicios ni ejecuciones sumarias..No sabía cuánto tiempo podría sobrevivir en el desierto, pero definitivamente sería más largo que mañana.
¿Era la espora más importante que su vida?
—Si
Para las criaturas del Abismo, la muerte era algo trivial. En un solo día había visto la mutación de Anthony y el final de Horsen. La vida humana no era algo precioso. An Zhe cerró los ojos, aceptando su destino: tenía que entrar en la Base Norte.
Temprano a la mañana siguiente, continuaron conduciendo hacia la base. Como solo Vance conducía y carecía de energía, su tiempo de descanso se volvió irregular. Desde la tarde, comenzaron a descansar y continuaron conduciendo hacia el norte a la medianoche del tercer día.
Una vez que la aurora se atenuó y el cielo parecía blanco, Vance dijo:
—Ya casi llegamos.
An Zhe miró hacia adelante y una ciudad circular emergió gradualmente en el horizonte, cubierta por la niebla gris de la mañana. ‘Ciudad’, él sabía esta palabra. Los humanos se congregaron en las ciudades, al igual que los hongos reunidos en la temporada de lluvias.
El vehículo blindado continuó su ruta. A medida que la niebla se disipaba, los detalles de la Base Norte se volvieron aterradores. La muralla de acero gris era tan alta como el hongo más grande del Abismo; ni veinte hombres apilados uno sobre otro alcanzarían la cima. Colmillos y espinas de acero sobresalían de la estructura, fríos y letales. El muro estaba erizado de cámaras de vigilancia y dispositivos láser listos para incinerar a cualquier intruso.
Fuera de las dos puertas de la ciudad, una para entrar y otra ara salir. Ahora se dirigían
hacia el que solo podía entrar. Más tarde, An Zhe vio que muchos equipos similares a Vance regresaban desde todas las direcciones. Algunos eran equipos livianos, mientras que otros llevaban equipo pesado. Llevaban armas y estaban en equipos de cuatro o cinco, conduciendo vehículos blindados similares al área designada. Una vez que se detuvieron, salieron del auto y caminaron hacia la puerta de la ciudad, revisando el auto y las personas por separado.
Vance salió del auto primero. An Zhe lo agarró del brazo y saltó. Sintió que el brazo de Vance estaba un poco tenso y pensó que tal vez la puerta evocaba los malos recuerdos sobre su hermano.
Avanzaron juntos hacia la puerta, donde se extendía una fila interminable. En la cabecera se percibía cierta agitación, pero desde su posición no lograba distinguir qué ocurría; la gente simplemente avanzaba por turnos. An Zhe caminaba detrás de Vance, observando todo a su alrededor.
A ambos lados de la puerta, había soldados con uniformes negrosmontaban guardia. Llevaban dos fundas al cinto: una con una pistola térmica y otra con una de luz láser. Tras ellos, piezas de artillería pesada apuntaban hacia el horizonte; era fácil imaginar que, ante cualquier intento de invasión, aquellas armas reducirían a cenizas a cualquier monstruo.
Mientras exploraba el entorno con la mirada, una figura vestida de negro captó su atención. Apartado de los guardias, bajo la sombra de la muralla de la ciudad, a la distancia, un hombre permanecía de pie. A diferencia de sus colegas que estaban de guardia, él se apoyaba contra el muro mirando hacia abajo y limpiando lentamente un arma negra. Sin embargo, su uniforme —bordado en negro y plata— se veía mucho más refinado y elegante, que otros, quizás debido a su esbelto cuerpo.
Vance lo vio y, de repente, su ritmo se aceleró de forma antinatural. Tiró del brazo de An Zhe para apresurarse a ocupar su lugar en la fila, pero justo cuando estaban por llegar al final...
An Zhe vio al hombre en la distancia levantando lentamente la cabeza. Debajo de la gorra de uniforme negro, un par de fríos ojos verdes estaban expuestos. An Zhe se detuvo de repente. Sintió un escalofrío a su alrededor y se congeló.
Vance se giró hacia él, extrañado: —¿Qué te pa...?
Su voz fue callada de golpe.
Sonó un disparo.
El cuerpo alto de Vance se sacudió en su lugar. El cuerpo de Vance se sacudió violentamente. Cayó al suelo con un impacto sordo; sus ojos quedaron fijos y abiertos, mientras su garganta emitía un último y débil temblor. La sangre comenzó a manar de su sien, empapando la arena. Tras un par de espasmos, su cuerpo quedó inerte.
An Zhe ni siquiera tuvo tiempo de intentar sostenerlo. No pudo procesar lo que acababa de ocurrir; su mente se quedó en blanco. Solo pudo levantar la mirada hacia el oficial del uniforme negro. En ese preciso instante, el hombre giraba con una calma el cañón oscuro de su arma.
Ahora, le apuntaba directamente a él.

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Pequeño Hongo (Novela)
Capítulo 5
Pequeño Hongo (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de Pequeño Hongo (Novela), un novela. An Zhe es un pequeño hongo que habita el Abismo, un lugar plagado de criaturas monstruosas, producto de los efectos de la radiación cósmica que devastó la Tierra tras la desaparición del campo geomagnético. Al… Este capítulo tiene publicado el 18 de abril de 2026, Traducido por el grupo Shinarje. Pequeño Hongo (Novela) tiene 7 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.