Leer Patrociné a los Villanos (Novela) Capítulo 32 online gratis en español
🏴 Grupo: Diganmma✍️ Traducción: Diganmma
Habían pasado poco más de dos semanas. Aunque el progreso fue más lento de lo esperado debido a los soldados heridos, finalmente llegaron a Kirdam, la capital de Caliban, para ser recibidos con los vitoreos entusiastas de los ciudadanos. Dondequiera que miraba, Alon veía gente con expresiones brillantes, vitoreando orgullosamente. Liderados por Deus, los caballeros y soldados fueron recibidos en el palacio real, donde informaron de la subyugación del Dios Exterior, lo que marcó el final de la expedición.
Alon, sin dudarlo, se preparó para partir una vez más. Para él, ya no había ninguna razón para quedarse en Caliban después de que el Dios Exterior hubiera sido erradicado.
“He recibido muchos regalos”, pensó con expresión satisfecha mientras miraba el carruaje. Estaba cargado de numerosos regalos, cortesía del ingenioso rey de Caliban, que buscaba fortalecer su amistad. Alon, mirando contento los regalos ligeramente excesivos, pronto habló con Deus.
“Bueno, nos vemos la próxima vez.”
Cuando se giró para irse, ofreciendo una típica despedida coreana similar a “Comamos algún día”, Deus, por primera vez, hizo una pregunta.
“¿Puedo preguntarle algo?”
Alon, que estaba a punto de darse la vuelta, hizo una pausa. “¿Qué es?”
Después de haber pasado aproximadamente un mes con Deus, desde la expedición al norte hasta su regreso a la capital, Alon nunca había escuchado una pregunta tan directa de él. Por lo general, Deus sólo expresaba su respeto cada vez más profundo sin mucha investigación. Alon esperó pacientemente a que hablara.
Después de un momento de silencio, Deus finalmente preguntó: “¿Puedo volverme más fuerte también?”
Alon quedó brevemente desconcertado por la pregunta inesperada, especialmente porque Deus ya era bastante fuerte. Alon reflexionó sobre lo que podría haber motivado tal pregunta y luego llegó a una conclusión.
‘Quizás sea porque la magia que usé en la batalla contra el Dios Exterior dejó una fuerte impresión, aumentando su respeto por mí.’
Después de concluir sus pensamientos, Alon habló. “Por supuesto que puedes volverte más fuerte.”
“¿En serio?”
“Sí, siempre y cuando te esfuerces, podrás lograr todo lo que desees.”
“¡¿Es eso cierto?!”
“…Sí, es verdad”, respondió Alon, desconcertado por el repentino entusiasmo de Deus. Él no estaba mintiendo. De hecho, Deus, como el resto de los Cinco Pecados, ya tenían extraordinarias habilidades innatas incluso antes del descenso de los dioses. En el caso de Deus, incluso sin usar sus habilidades únicas, podría convertirse en un maestro de espadas con pura habilidad. Dado que había alcanzado este nivel en sólo un año, era sólo cuestión de tiempo antes de que se volviera aún más fuerte.
Reflexionar sobre estos hechos hizo que Alon sintiera un matiz de envidia por el gran talento que tenía ante sí.
‘Ah, hubiera sido bueno si hubiera podido renacer con un cuerpo más talentoso’ Alon pensó brevemente antes de continuar.
“Así que no te preocupes”, añadió.
“Entendido”, respondió Deus.
“Entonces estaré en camino.”
“…Espera, ¿puedo preguntarte una cosa más?”
“…¿Qué pasa ahora?” Alon preguntó, dudando a mitad de frase.
“¿Por qué siempre preguntas en lugar de ordenar?”
“¿…?”
Alon, momentáneamente confundido por la pregunta, intentó reconstruir a qué se refería Deus. “¿Cree que hay algún motivo oculto detrás de mi apoyo?”
Aunque efectivamente había una razón —que impedía el descenso de los Cinco Pecados—, el apoyo financiero y material de Alon hacia ellos había sido principalmente por buena voluntad, aparte de la amenaza mayor de los Cinco Pecados.
Si bien hubo cierta tensión relacionada con los Cinco Pecados, sus acciones todavía tenían sus raíces en una buena voluntad genuina. Sin embargo, la sospecha de Deus pareció socavar la sinceridad de sus intenciones, lo que hizo que Alon se sintiera un poco agraviado.
“¿Quién daría órdenes a la familia?” Alon respondió con la esperanza de transmitir su sinceridad con sus palabras de despedida.
Con esto se despidió definitivamente de Deus y partió hacia Asteria en su carruaje.
⋯☽⚜︎⋯
Esa noche…
Deus estaba sentado en la oficina de la mansión, mirando fijamente la luna que colgaba en el cielo, manteniendo una vigilia silenciosa.
“Ja—”
Un suspiro silencioso se le escapó. Pero el motivo de su suspiro no fueron las diversas tareas que tenía en su escritorio ni el trabajo que tendría que realizar en el futuro. Más bien, fue porque se había encontrado cara a cara con su propia ignorancia durante la reciente expedición.
Deus siempre había creído que era lo suficientemente fuerte. Su habilidad innata, transmitida a través de su linaje, era tan poderosa que incluso Yutia la había elogiado. Además, su talento con la espada, un don que le otorgó la Gran Luna, superó incluso al mayor maestro de espadas de Caliban, Reinhardt. Deus era plenamente consciente de ello. De hecho, no podía dejar de saberlo. Los innumerables elogios y reverencia que recibió a medida que ascendía rápidamente hasta convertirse en Caballero Maestro le hicieron imposible ignorar su propia fuerza.
Por lo tanto, había asumido vagamente que la fuerza que poseía era suficiente para vengarse de los “The Black.” Incluso si esa fuerza le faltaba un poco, creía que su talento con la espada eventualmente sería suficiente para elevarlo a ese nivel.
Al menos, hasta que se encontró con el Dios Exterior.
“… …”
Para Deus, la presencia misma del Dios Exterior —y su abrumadora fuerza— fue un profundo shock. Simplemente de pie frente a él, sintió que se le apretaba la garganta, como si estuviera atrapado por el miedo. Le hizo darse cuenta, de la manera más dolorosa, de que no era más que una rana en un pozo, ignorante del vasto mundo que había más allá.
Esta constatación lo afectó aún más cuando fue testigo del poder de la Gran Luna.
No pudo evitar recordar ese momento. La imagen de la Gran Luna usando magia contra el Dios Exterior, con la puesta de sol como telón de fondo. Y los dos ojos que aparecieron detrás de él.
Por supuesto, Deus no tenía idea de qué eran esos ojos. Todo lo que podía discernir era que cada ojo representaba una entidad diferente y que la Gran Luna estaba utilizando su poder. Sin embargo, Deus entendió instintivamente una cosa crucial con sólo mirar esos ojos: “Eso” era algo que no debía percibirse, e incluso el mero intento de comprenderlo estaba prohibido.
Aunque era la primera vez que lo veía, esta comprensión quedó impresa en su mente con tanta naturalidad como si siempre hubiera estado ahí. Al igual que el hecho de que el sol sale por el este y se pone por el oeste, o que toda vida nacida finalmente muere, la noción de que este conocimiento no debe perseguirse se convirtió en una verdad innegable en su mente.
Al reflexionar sobre esto, Deus de repente sintió una sensación de vergüenza. A diferencia de Penia, que sólo vio la fuerza de Alon, Deus ni siquiera se había dado cuenta del verdadero poder de la Gran Luna.
De hecho, Deus había pensado que la Gran Luna era débil. A sus ojos, lo único que podía sentir de la Gran Luna era una leve cantidad de poder mágico. Pero eso fue simplemente la ignorancia de Deus. Mientras Deus se había congelado en su lugar, incapaz de resistir al Dios Exterior, la Gran Luna se había parado tranquilamente frente a él y luchó contra él de frente, aniquilándolo finalmente.
Deus había seguido la Gran Luna, decidido a pagar un favor, pero en lugar de pagar esa deuda, sólo terminó recibiendo más ayuda. Igual que antes.
“No, esto no puede continuar.”
Deus recordó una vez más el pensamiento que había pasado por su mente repetidamente desde que regresó a Caliban después de derrotar al Dios Exterior.
Sin embargo, a pesar de haber pensado lo mismo decenas de veces, nunca se había convertido en algo más. Eso fue por duda—duda sobre sí mismo.
Habiendo sido testigo del Dios Exterior y ahora respetando profundamente a la Gran Luna, a quien le debía la vida, Deus comenzó a dudar de si alguna vez podría alcanzar ese nivel.
A pesar de saber que su talento era excepcional, el poder abrumador demostrado por el Dios Exterior y la Gran Luna aplastó cualquier confianza que tuviera en sus habilidades.
Y así, hasta hoy, Deus había estado atrapado en un ciclo de dudas sobre sí mismo, haciéndose repetidamente la misma pregunta sin llegar a una respuesta.
Pero hoy, Deus finalmente pudo poner fin a la duda con la que había estado lidiando durante semanas.
“Por supuesto que puedes volverte más fuerte.”
“Sí, siempre y cuando te esfuerces, podrás lograr todo lo que desees.”
“De verdad, es verdad.”
Recordó las palabras que Alon le había dicho hoy. No había ninguna emoción particular en esas palabras, pero al mismo tiempo no hubo vacilación. Alon había dicho inmediatamente que Deus tenía el talento para derrotar a The Black, que podría alcanzar ese nivel si trabajaba lo suficiente.
Esa declaración, pronunciada sin la menor vacilación, fue suficiente para darle a Deus una certeza inquebrantable.
“Debo volverme más fuerte.”
Deus apretó el puño con fuerza.
‘Más.’
Por primera vez, sus pensamientos, antes estancados, comenzaron a avanzar.
El vago deseo de venganza contra The Black ahora se estaba volviendo más concreto, impulsado por una nueva certeza.
Esos pensamientos concretos se multiplicaron rápidamente y se ramificaron en docenas de otras ideas.
Así, por primera vez, la rana en el pozo, habiendo adquirido la convicción de aventurarse en el mundo exterior, comenzó a prepararse.
‘Lo suficientemente fuerte como para convertirse en su espada.’
Motivado por un nuevo propósito.
‘Familia…’
Se aferró a la calidez de esa única palabra —el reconocimiento que la Gran Luna le había otorgado por última vez, que era el único que, al pensarlo, llenaba su corazón de calidez.
Con esto como talismán, Deus realmente comenzó su viaje hacia adelante.
La luz azul de la luna brillaba sobre Deus mientras estaba sentado en la oscura oficina.
Un momento después, todavía en silencio, Deus recordó ese momento e instintivamente levantó su mano izquierda hacia adelante.
‘En aquel entonces era así, ¿no?’
Tal como lo había hecho Alon cuando se enfrentó al Dios Exterior, Deus extendió sus dedos medio y anular, liberando un poco de magia para escanear el entorno en busca de cualquier presencia.
“Primera línea de silencio.”
Murmuró las palabras en silencio en la habitación vacía, con la mano izquierda ligeramente temblorosa.
Por supuesto que no pasó nada.
Pero a pesar de que estaba solo en la habitación, imitando las acciones de Alon, Deus no pudo evitar sentir una mezcla de ligera vergüenza y satisfacción.
Ajustó su postura una vez más, pensando brevemente para sí mismo: ‘Habría sido bueno tener tanto talento en magia como él.’
En ese momento:
“Mi señor.”
“¿Sí?”
“He notado que parece que disfrutas mucho de las batatas de vez en cuando.”
“Son deliciosas.”
Alon respondió al comentario de Evan mientras asaba batatas junto al fuego.
“Hmm.”
De hecho, las batatas estaban realmente deliciosas.
⋯☽⚜︎⋯
Era tarde en la noche, aproximadamente un mes después, cuando Alon finalmente llegó a la finca del Conde Palatio.
‘Eso fue agotador.’
Habían pasado unos tres meses desde su último regreso y Alon no pudo evitar murmurar una breve reflexión.
A decir verdad, no había ocurrido nada significativo desde que dejó Caliban.
Lo único que había sido levemente molesto era la incesante curiosidad de Evan sobre los poderes de Alon, lo que resultaba en preguntas casi diarias.
Más allá de eso, el único acontecimiento notable fue el creciente rumor entre los reinos de que el Conde Palatio había jugado un papel importante en la captura del Dios Exterior en Caliban.
Una vez concluido su largo viaje, Alon estaba listo para descansar.
Aunque su regreso al patrimonio del conde desde Caliban había ocupado la mayor parte de su atención, ahora había varios asuntos que necesitaba investigar.
Tuvo que visitar la Colonia y descubrir más sobre los Negros y los Azules, y necesitaba entender por qué había aparecido el Dios Exterior y por qué Ultultus poseía un nombre verdadero.
En otras palabras, tenía mucho trabajo por delante.
Pero a pesar de eso, Alon decidió descansar.
Al fin y al cabo, desde el principio su objetivo siempre había sido disfrutar de una vida tranquila como noble.
Si bien su estudio de la magia era agradable, su propósito principal era la autoconservación en lugar de lograr algo grandioso.
En resumen, todo este esfuerzo tenía como objetivo, en última instancia, garantizar una vida pacífica y, desde la perspectiva de Alon, era apropiado recompensarse con un poco de descanso después de las dificultades que había soportado.
Con eso en mente, Alon planeó no hacer nada durante aproximadamente una semana una vez que regresara a la propiedad del conde.
Pero primero, se sentó en la oficina para ocuparse rápidamente de las tareas acumuladas en un solo día.
Cuando abrió las cartas de Yutia que aún no había leído, Alon de repente se quedó paralizado.
“…¿Qué?”
Murmuró aturdido.
Y por una buena razón.
“Evan.”
“¿Sí?”
“¿Qué tan alto es el rango de un cardenal en Rosario?”
“¿Un cardenal…? Bueno, técnicamente están justo debajo del Papa o del Santísimo Santo, ¿por qué?”
“Yutia se ha convertido en cardenal.”
“…¿¿Qué??”
Dentro de la carta estaba la impactante noticia de que Yutia se había convertido en cardenal del Santo Reino de Rosario.

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Capítulo 33
Patrociné a los Villanos (Novela) Capítulo 32
Estás leyendo el capítulo 32 de Patrociné a los Villanos (Novela), un novela. Durante diez años, apoyé a los villanos con la intención de reformarlos. Pero ahora, me encuentro como la mente maestra definitiva tras la oscuridad del reino... ## ⋯☽⚜︎⋯ Para el que le gustó The Eminence of Shadows,… Este capítulo tiene publicado el 16 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Diganmma. Patrociné a los Villanos (Novela) tiene 458 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.